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Eres el océano de mi vida — capítulo 3

Desde ese día, no nos separábamos, le enseñe todo lo que sabía de pesca, me encantaba cuando me pedía que le enseñara a hacer los nudos para las redes. Era el único momento del día en el que me podía sentir yo mismo, el único momento en que podía tenerla tan cerca como yo quisiera.

-Finnick, ¿Has visto a esa chica que te mira?

-Está mal hecho ese nudo… ¿Hablas de aquella chica que roba suspiros? ¿Ninna? -Annie era tan fácil de hacer enojar.

-Tú también, ¿Qué demonios le ven?

-No lo sé, creo que aquel hermoso cuerpo, o tal vez aquella sonrisa tan deslumbrante como una perla.

Y ahí, en ese instante, Annie Cresta se sonrojo, más bien se enojo y me golpeo, como siempre solía hacer, pero por alguna razón yo amaba a esa niña terca, enojona, celosa, ella era mi mejor amiga, confidente y aquella persona con la que tenía un lazo que nunca se rompería.

Así se pasó volando un año, yo rasguñaba cada día para que no se me escapara tan rápido el tiempo a su lado. Cuando llego el aerodeslizador al Distrito 4, Annie no lo soporto, se quebró como una galleta frente a mí.

-Annie, se fuerte.

-Fin… Finnick, simplemente no puedo.

-Hazlo por mí

-Todo por ti

-Damas y caballeros, ¡FELICES JUEGOS DEL HAMBRE! ¡Y QUE LA SUERTE ESTE SIEMPRE; SIEMPRE DE SU LADO!

La veía desde el otro extremo de la plaza, con aquel conjunto que me ponía de rodillas ante ella. Era hermoso poder observarla sin que se diera cuenta, Annie era todo para mí. Lo daría todo por ella.

*-*Para no perder la costumbre… Las damas primero… Ninna Rumsfeld

Parecía disfrutarlo, matar a 23 personas, no estaba en mi lista de cosas placenteras, pero creo que en la de ella sí. Salió casi corriendo hacia la tarima, con una sonrisa malévola que daba escalofríos.

-Ahora los muchachos….Finnick Odair.

Mi mundo se derrumbaba, así se había acabado mi vida, mi amor por Annie, tan solo teníamos 14 años. Me apresure a llegar al escenario con el alma destrozada y un nudo en la garganta. Sería la última vez que vería a Annie, yo lo sabía.

Ya en el edificio de justicia, en un cuarto lujoso, estaba encerrado con una cuerda en mis manos sudorosas y temblorosas, y no era para menos. Annie entro corriendo por esa puerta, me abrazo y sin más, me beso.

Estaba confundido, aquella chica que había odiado en menos de un día, me besaba. Sentía un placer en mi corazón, un calor que jamás había experimentado, pero pronto se esfumo al saber que seria el primer y el último de tantos besos que me había guardado, con los que tanto había soñado, con los que yo había imaginado.

-Finnick, gana, no importa lo que dijimos antes, yo te quiero y quiero que regreses.

-Todo por ti

La sostuve por última vez en mis brazos, toque aquel vestido que resaltaba sus facciones, nuestros labios se rozaron, y nunca nos percatamos del agente de la paz, hasta que nos separo.

-¡GANA! ¡TODO POR MÍ!

Y se cerró la puerta de un portazo. Nadie más vendría a verme. Mi padre seguramente correría a casa y ahogaría su dolor en el alcohol.Después haría una tontería. Era lo más probable, era lo que pasaría.

En el tren, se podía tocar la tensión en el aire, esa chica me ponía los pelos de punta, Ninna era más que mortífera, menuda compañera de distrito. Entonces llego nuestra mentora. Mags. Una mujer que tenia entre 45 años a lo mucho, muy bien cuidada y encantadora a primera vista, con aquel toque que nos caracterizaba.

-Chicos, mucho gusto. Finnick, Ninna, estoy a su disposición.

Esa noche, no dormí, solo pensaba en aquel beso e instintivamente me llevaba los dedos a los labios, recordando, saboreando, y persiguiendo ese hermoso recuerdo. Aunque me mataran nunca me quitarían esa satisfacción. Mi hermana. Simplemente, no pude dejar de pensar en ella, su recuerdo y su risa en mi mente, me oprimían el corazón y no conseguía respirar.

 A la mañana siguiente, desayunamos muchas cosas raras,bebidas exóticas, comida que jamás me hubiera imaginado.Aquellos lujos eran demasiado para mi.

Ninna atiborraba de preguntas a Mags, y ella las contestaba con humildad y destreza, pero eso no la convencía ni en lo más mínimo. Ella iba a ganar y yo no estaba entre sus planes.

-Chicos- Por primera vez había prestado atención a lo que decía Mags -Les seré sincera, es muy difícil ganar, pero lo conseguirán con patrocinadores. Hay que venderles una idea, algo que los mantenga al filo del asiento.

Las dos, sin dudarlo, voltearon a verme. Claro, como decía mi madre, cualquiera me querría, cualquiera se enamoraría de mí, cualquiera pagaría por estar conmigo.

Nunca había entendido esas palabras hasta este momento. Finnick Odair, el tributo más sexi de Panem, esa era la idea y esa era mi desgracia.

Bueno, ya mañana entro a la escuela D: pero prometo seguirla escribiendo :DD****Como lo que prometo, lo cumplo, incluí a una amiga en la historia. Zinthia, tu eres Ninna :3