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Mi vampiro favorito, Harry Styles II — capítulo 11

Narra Harry:

"Nunca juzgues a nadie si no lo conoces"

Hola! Quería contaros una cosa antes de que empezarais a leer!Resulta que me dio una venada :) jeje y bueno, quería hacer una pregunta, la persona que la conteste bien estará en la novela, en la respuesta tendrá que ponerme como querría llamarse y como es física y psicológicamente.

La pregunta es:

"¿Cuándo ocurren los ojos negros?"

Esta persona aparecerá más adelante jeje!

Lana:

-Por qué no te quedas esta noche?- preguntó Lana haciendo un puchero.

A pesar de que ella se había convertido en una vampira, conservaba su característica forma de ser que tenía cuando era humana. Eso era lo único de lo que alegraba.

La idea de la inmortalidad era otra de las cosas que me gustaban, tenerla a mi lado hasta que llegara el fin del mundo. Pero también significaría estar huyendo toda nuestra existencia, es decir, Joe White no se va a morir a no ser que le matemos, y esa es una complicación.

-No puedo, Lana, Joe puede venir en cualquier momento- le dije entrelzando nuestars manos.

Ella hizo una mueca y apoyó su cabeza en mi pecho, suspiró sonoramente y sonreí de lado.

-Sé que soy irresistible, Lana, pero... soy un hombre ocupado- dije acariciando su cabello.

El pecho de esta subía y bajaba irregularmente, por lo que deduje que se estaba riendo.

-Y qué clases de ocupaciones tiene un hombre como tú?- me preguntó alzando la vista, mirádome a los ojos.

Su mano se acomodó en mi mejilla y la acarició, provocando que quisiera cerrar los ojos inmediatamente.

-P...pu..es muchas- susurré.

Cuando acerqué mi rostro para rozar mis labios con los suyos se apartó y me sonrió burlonamente.

-Esta bien, puedes irte, pero no te olvides de que hoy Amelia duerme en tu casa, lleva tu su mochila porque pesa much...

-Me da igual cuanto pese la mochila- espeté acercándome a ella y agarrando sus brazos con mis manos.

Ella negó con la cabeza y colocó sus manos entre nosotros.

-Hombre ocupado, se tendrá que ir usted!- dijo con burla.

Yo aflojé mi agarre y la observé darse la vuelta y coger a Harry en brazos, ella depositó un beso en su mejilla y este sonrió, rodeó el cuello de ella con sus pequeños brazos y apoyó su barbilla en su hombro.

Le saqué la lengua y su melodiosa risa inundó toda la entrada.

-Mami!- gritó Amelia bajando las escaleras.

Llevaba la mochila a hombros, le debía de pesar demasiado, ya que en su cara estaba pintada una mueca de desagrado.

Cuando llegó a un descansillo de las escaleras se sacó al mochila y la tiró escaleras abajo bajo nuestra mirada.

-Me pesa la mochila- dijo mientras bajaba los escalones que le quedaban con una hermosa sonrisa en el rostro.

Me recordaba mucho... a mi hermana Gemma.

Amelia se ató los zapatos y caminó hasta mi arrastrando la mochila por el suelo.

-Toma Harry- cogí la mochila y la coloqué sobre mi hombro, la niña corrió hasta la puerta y me la abrió.

Antes de salir me volteé a mirar a Lana, ella me sonreía con Harry en brazos.

                                                                                                     ***

Nunca había pensado en que hubiera alguien en este mundo que me soportara, pero al cabo de casi dos siglos la encontré, tan perfecta, inocente, frágil... pero ahora no era frágil.

Tampoco había pensado en que pudiera formar una familia, pero desde hace... trece horas, soy padre oficialmente.

-No me gusta la casa- dijo Amelia entrando antes que yo en el apartamento.

-Es un apartamento- la corregí.

Ella hizo un aspaviento con la mano y examinó todo el salón.

-Cuántos años tienes, Amelia?- le pregunté a la niña.

-Dos- dijo volteándose a mirarme, me sonrió de oreja a oreja y se colocó un mechón de cabello que se le había escapado de la trenza.

-Pareces mayor- le dije en un tono bajo.

Ella me recordaba demasiado a mi hermana, era exactamente igual Gemma! Ojos verde-azulados, cabello con tirabuzones... aunque el cabello de mi hermana era negro, y el de Amelia era trigueño.

-Mamá me dice que cuando me pregunten, tengo que decir que tengo seis y medio- dijo ella, girándose, para seguir observando el piso.

Se sentó en el sofá como si fuera una princesa y alcanzó el mando de la televisión.

-Vais al cole?- le pregunté.

Ella negó con la cabeza y empezó a hacerzapping.

-Sabes leer?- negó- Y escribir?

-Tampoco- susurró- pero se contar hasta diez y me sé los nombres de todos los colores y tipos de ropa del mercado- dijo mientras me sonreía, orgullosa.

Sí, desde luego, era igual que mi hermana.

-Cuál es tu color favorito?- me preguntó apangando la televisión.

-El naranja y el verde- le contesté.

Me senté a su lado y suspiré profundamente.

-El tuyo?- ella se sentó como un indio y empezó a contar con los dedos.

-Rosa fucsia, plateado y dorado- dijo contenta- Los de Edu son el verde y el azul claro.

Fruncí el ceño y me senté tal y como estaba ella, haciéndola reír.

-Cómo sabes cuales son sus colores favoritos si no habla casi?- le pregunté confundido.

-Me lo dijo hace unos meses en nuestra casa de Francia- me explicó- pero me lo dijo por la mente, sin hablar con la boca- dijo.

Entonces, extendió su mano y alcanzó la mía, le dio la vuelta para que la palma quedara mirando al techo y comenzó a acariciarla. Sus dedos subían y bajaban por mi mano haciéndome cosquillas.

Ella sonrió enseñando los dientes y alzó mi mano. Cuando la mía ya estuvo arriba, colocó la suya sobre la mía, dejando a ver que sus manos eran muy muy pequeñas.

-Tienes las manos enormes- dijo Amelia mirándome fijamente a los ojos.

-Y tu muy pequeñitas- le dije tiernamente.

Cerré las manos con las suyas dentro de las mías mientras que ella observaba mis movimientos. Entonces, sujete sus muñecas con una mano y, con la otra, comencé a hacerle cosquillas.

Su risa no era tan bonita como la de Harry, pero aún así era preciosa, como la de su madre.

-Aiiii!! Para! Para!- gritó la pequeña entre risas- Para papá!!- gritó riéndose.

Mi sonrisa se ensanchó y la solté, me incliné hacia delante y besé su mejilla.