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Mi vampiro favorito, Harry Styles II — capítulo 10
Narra Lana:
"Si de verdad quieres a alguien, harías todo lo posible para tenerlo a tu lado"
Ropa Lana:
Amelia era una quisquillosa con lo que le convenía, podía llegar a ser el ser más irritante de la tierra en menos de dos segundos si no le das lo que quieres, pero bueno, a mi eso me daba exactamente igual. Patelée, grite, chille, llore, me da igual, esta niña va a ssalir bien educada como que me llamo Lana Pump... digo, Lana White.
La pequeña agarró su mochila rosa y se la colocó en los hombros, repartiendo el peso de esta equitativamente.
Me miró haciendo un puchero y sonrió débilmente.
-Me haces una trenza mami?- me preguntó.
Asentí y me acerqué a ella. Enterré mis dedos en su cabello y comencé a dividir su fino cabello en tres partes, para comenzar a juntarlas más adelante.
Aún con esta distracción, mi mente no podía parar de pensar en la mancha de sangre humana en la puerta de la casa de muñecas de Amelia, de las dos notas amenazantes... Que creo que sabía de quien eran.
Alguien que me conocía muy bien, demasiado bien, y que odiaba a Harry y a los niños con todo su alma.
Joe White.
Mi marido.
Hice una mueca y le coloqué una goma verde botella al terminar de hacer la trenza. Amelia corrió hasta la puerta de su armario y se miró al espejo.
Llevaba unos pantalones largos vaqueros, una camiseta rosa con una margarita en el medio, la trenza que le acababa de hacer y unas zapatillas converses blancas.
Cuando se estiró para verse mejor en el espejo, no pude evitar admirar cuanto había crecido en pocos meses, casi cinco centímetros. Esta niña debía tener algo, porque lo normal en los niños de dos años es... ser como Edu, no tan espabilados, altos y maduros como si tuvieran siete u ocho años.
Ya que mi hija aparentaba unos siete años.
No saber lo que tenía Amelia era otra de las cosas que más me preocupaban, esa niña crecía demasiado rápido, y no creo que sea un defecto de la naturaleza.
Aunque, si nos ponemos a pensar bien, podía haberle afectado una cosa. Yo em quedé embarazada de Edu y ella cuando era humana, pero a los meses me transformaron, por loq ue pensé que perdería a los niños, pero no, ellos seguían creciendo. Seguramente a Amelia le había afectado la transformación, por eso ella era más vampira que Edu.
Él en cambio, crecía como cualquier niño normal, quizás con más lentitud... son polos opuestos.
Me llevé una mano a la frente cuando escuché el timbre. No tenía ánimos para bajar. Quién sería? El cartero otra vez? Y había venido tres veces esta tarde, y la mayoría de las cartas eran para Joe. Ninguna para mi.
Estaba tan inmersa en mis pensamientos, que no había escuchado como Amy decía que iba a abrirle la puerta a quien fuese que estuviera esperando fuera con el dedo pegado al timbre.
-Hola papi- Joe?! Me alarmé. La pupila se me dilató y noté como se me ponía la piel de gallina. Tuve el impulso de meterme dentro del armario, cerrar los ojos y contar hasta diez, que sería el tiempo que tardaría en encontrarme.
Pero, en vez de eso, escuché la ronca voz de Harry hablando con Amelia.
Salí de la habitación dando grandes zancadas y me apoyé en la barandilla de las esclaeras, aunque estaba en el segundo piso podía escuchar perfectamente la conversación.
-Hola... ern... Amelia... está Lana?
-Sí, sí que está, pero ella está ocupada eligiendo mi ropa- qué? Que niña tan mentirosa!
Hice una mueca ccon los labios y agudicé el oído para enterarme más.
-Ah... y... bueno... qué ta..
-...bien- le interrumpió Amelia, de un forma cortante- Pero yo esperaba ver a mi hermano, dónde está?
Me tumbé lentamente en el suelo para poder ver lo que hacían a través de los barrotes.
Harry se revolvía los rulos, Amelia tenía los brazos en jarra sobre su cadera y Edu estaba agarrado a la pierna de Harry como si este fuera la proteción asegurada.
Y sí lo era.
-Está aquí... Harry dile hola a tu hermanita- Edu la saludó con la mano y se llevó la mano a la boca, en donde empezó a chupar sus dedos.
-Bien... y qué quieres hacer con mi mamá cuando no miremos eh Harry?- preguntó Amelia.
Vale, en esos instantes de verdad me dudaba de si Amelia tenía dos años, o era una niña de siete camuflada. A lo mejor, cuando me preguntaran por la calle, tenía que decir que Edu tenía un año y Amelia siete, aunque quedaría muy raro, ya que yo tengo 21 y si le quitas 7 dan 14... da igual! Ese no es el tema!!
-Yo ern... demostrarle lo mucho que la quiero- dijo Harry tiernamente.
Amelia enarcó una ceja y se enroscó en el dedo corazón un mechón de cabello que le caía de la trenza.
-No te creo- dijo duramente la pequeña- puedes ser guapo y joven, pero no confía en ti- susurró la niña al escuchar mis pasos por las escaleras.
Harry alzó la vista, y, en menos de unos segundos, nuestars miradas ya estaban conectadas.
Sus brillantes ojos esmeraldas estaban clavados en los míos, sin desviarse ni un poco. Yo en cambio, desviaba la mirada hacia sus labios, sus pómulos, su cuello, sus brazos desnudos, sus pectorales ocultos por una musculosa... todo en él era perfecto.
Sonreí y, sin demora alguna, corrí hacia él. Este abrió los brazos y soltó a Edu y a Amelia para poder cojerme en brazos.
-Harry!!- susurré desesperadamente mientras enterraba mis dedos en su cabello, a él pareció reconfortarle el gesto, ya que sonrió y me acercó más a su pecho.
Dejó que escondiera mi cara en el hueco de su cuello y acarició mi espalda paternalmente.
-Lana... quiero besarte- susurró en mi oído, haciéndome estremecer.
-Quién te lo impide?- le pregunté retóricamente.
-Nuestros hijos, me miran como si fuera un alien- dijo apartándose de mi, dejándome ver a Amelia y a Edu.
Amelia agarraba de la mano a Edu, ella tenía la boca abierta y observaba la escena con los ojos abiertos como platos mientras le tapaba los ojos a Edu.
-Harry le está comiendo la boca a mami- dijo Amelia.
A quién se lo decía? No había nadie más en la habitación.
Harry funció el ceño y se arrodilló en frente de Amelia.
-Con quién hablas cielo?- morí. Definitivamente morí!
-Con Harry, él me ha preguntado- dijo Amelia.
Pero Edu no había preguntado nada. Él estaba en su típico silencio.
-Me lo ha preguntado en la cabeza- dijo Amelia tocándole a Harry la frente con su dedo índice.
Harry sonrió y se levantó a la vez que cogía a Edu en brazos, Edu apoyó sus frágiles manos en el pecho de Harry y se quedó observando todo con los ojos abiertos. Finalmente, su mirada se fijó en mi y me sonrió enseñando los dientes.
-Mami- dijo señalándome.
Yo asentí y me acerqué a él, besé su mejilla y alcé la mirada para descubrir a Harry observándome detenidamente, analizando cada uno de mis movimientos.
-Harry estás bien?- le pregunté.
Este acercó su labios a los míos, fundiéndolos en un lento y tierno beso.
Pasé mis manos por sus brazos y besé su mejilla. Entonces dirigí mis labios a su cuello y deposité unos cortos besos en este, justo antes de lamerlo.
-Te quiero Harry- susurré en su oído mientras succionaba su lóbulo de la oreja, tal y como él solía hacer conmigo.
Tragó saliva y levantó una mano, la dirigió hasta la mía y entrelazó nuestros dedos.
-Y yo a ti, Lana- entonces, besó la palma de mi mano, todavía entrelazada con la suya.
Qué os pareció? Siento haber tardado tanto :) pero logré que me dejara el ordenador!!
PARTY HARD!! jejjeeejejej okno, pero estoy feliz :)
Besos a todas y espero vuestros comentarios!!