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Estaré contigo — capítulo 3

Draco entro a la mansión donde vivía con Astoria, sin preocupación, con su típico aire de ser el rey del mundo y con una sonrisa de medio lado de satisfacción. Camino por el vestíbulo, entro a la cocina, la estancia, el despacho. Pero no había señal de Astoria, decidió no darle importancia y se fue a su habitación.

Era una sala muy amplia, había muebles negros, adornos plateados y verdes, una enorme alfombra verde esmeralda con los bordes plateados, había dos ventanas grandes cubiertas por cortinas de terciopelo verdes con pequeñas serpientes calcadas, un balcón cerrado igualmente cubierto por cortinas verdes, una cama muy grande cubierta con mantas y sabanas negras y decorada con cojines y almohadas verdes y plateados, la cabecera de la cama era rectangular de color plateado extrañamente oscuro.

En esa habitación no entraba mucha luz, la suficiente para ver y distinguir lo que había. Los ojos de Draco encajaban perfectamente con la decoración que habían escogido su madre y Astoria.

Malfoy cerró la puerta, ni siquiera se fijó si su esposa estaba o no en la habitación. Se paró junto a la cama y empezó a aflojarse la corbata.

-¿te vas a quedar ahí todo el día?- sonó la fría voz de Draco en toda la habitación. Al instante una silla color negra que se hallaba a sus espaldas volteada a la pared se giró, dejando ver a Astoria sentada en dicha silla, llevaba una bata de dormir negra de encajes.

-¿Dónde estuviste?- dijo Astoria a espaldas de Draco, con un tono que no sonó nada amenazador como le hubiera gustado. Malfoy se dio la vuelta para verle la cara.

-por ahí- contesto con simpleza.

-¿dónde es por ahí?- pregunto Astoria, esta vez su tono sonó un poco más amenazante. Draco se molestó ante este gesto.

-pues, donde está el ahí- dijo como su fuera lo más obvio del mundo.

-¿sabes? no pienso discutir contigo…- dijo Astoria haciendo ademan de levantarse de la silla.

-tampoco yo- la interrumpió Malfoy terminando de quitarse la corbata.

-No te preguntare donde estabas…- retomo la palabra levantándose del sillón.

-igual no pienso decirte- Draco volvió a interrumpirla.

-el punto es que en tres semanas será nuestro aniversario de bodas, dos años, y no hemos hecho planes todavía- termino la señora Malfoy sentándose del lado contrario de la cama a donde estaba Draco. Al ver que Draco no tenía intención de contestar añadió- ¿este año no viajaremos?-

-no creo que sea el mejor momento.

-¿las cosas no van bien en las empresas Malfoy?

-si todo va bien, pero por eso mismo no quiero descuidarlas.

-pero es nuestro aniversario.

-será en otro momento Astoria, en… tres o cuatro meses tal vez.

-¿meses? Draco, pero será nuestro aniversario…-

-lo sé, pero debes entender que no puedo descuidar nada en este momento, si quieres puedes esperar y si no, puedes ir de viaje tu sola- dijo Draco molesto, y a cada palabra Astoria se enfurecía más. Se levantó de la cama, fulmino a Draco con una mirada de resentimiento, y salió azotando la puerta y dejando a Draco solo en la habitación.

"-Merlín, ¿en qué momento decidí casarme con esta mujer?-"pensó Draco una vez que Astoria salió. Se recostó en la cama y recordó que lo había a orillado a casarse con Astoria.

Flash Back

Justo antes de que las puertas del elevador se cerraran una mano pálida las detuvo y entro un alto rubio, que observo de reojo a la castaña que estaba en el elevador, vacío a acepción de ella y el irresistiblemente guapo Draco Malfoy que acababa de entrar.

Un vez que la puerta se hubo cerrado, la castaña miro a Malfoy sin disimulo, ¿Cómo rayos se veía tan bien?

-¿no te cansas de contemplarme Granger?- se escuchó la arrogante vos de Malfoy.

-idiota- dijo Hermione para sí misma en un susurro al mismo tiempo que dejaba de mirarlo.

En un abrir y cerrar de ojos, la castaña se vio acorralada en una de las cuatro paredes del elevador, había dos fuertes brazos a cada lado de su cabeza. Y debido a la estatura de Draco y a lo juntos que estaban tuvo que mirar hacia arriba cuando la voz de él volvió a escucharse.

-repite lo que acabo que acabo de oír- dijo el rubio amenazadoramente.

-idiota- contesto Hermione con simpleza, burla y mucho orgullo-¿lo repito otra vez? Porque no tengo ningún inconveniente en hacerlo-

-no podrás repetirlo- Draco se escuchaba cada vez más amenazante

-¿y por qué no?- pregunto Hermione en el mismo tono que él estaba usando. Draco se acercó aún más a ella.

-tu boca estará demasiado ocupada- contesto en rubio platino formando un gesto de desconcierto en Hermione.

-¿en qué?- esta vez no sonó como la pregunta anterior, sonó desencajada y curiosa.

-en esto- fue la única respuesta de Draco antes de atacar los labios de la castaña con un apasionado beso. El recorrió con sus manos la espalda de Hermione y ella no opuso ningún tipo de resistencia.

Después Draco se dispuso a besar en cuello de Hermione, sin dejar de recorrer con sus manos cada centímetro de su piel aun por encima de la ropa. Ella por su parte enredaba sus pequeños dedos en el cabello de Draco, mientras disimuladamente lo acercaba más a ella para profundizar cada beso.

Sin previo aviso la puerta se abrió y una voz de mujer sonó en el elevador "-departamento criaturas mágicas", donde se encuentran "registro de criaturas mágicas peligrosas" "registro de elfos domésticos y sus dueños" y "protección de las criaturas mágicas"-.

-Malfoy este es mi piso- dijo la castaña apartando a Draco (que había vuelto a posarse en sus labios) lentamente. Por suerte no había nadie del otro lado de la puerta. Antes de salir Hermione le lanzo una extraña mirada confusa de pasión, molestia, lujuria y reproche.

Draco miro como las puertas se cerraban tras ella y se quedó solo en el elevador.

Después de una hora del imprevisto encuentro con Hermione, Draco subía y bajaba elevadores, recorría pasillos, entraba en diferentes chimeneas, pero no se atrevía a preguntarle a nadie donde estaba "el departamento de leyes mágicas". Porque vergonzosa y tontamente se había perdido.

Subió a por enésima vez a un elevador diferente, y llego hasta un pasillo algo estrecho, vacío a excepción de un par de magos bajitos que discutían sobre quidditch. Iba a preguntarles donde estaba el maldito departamento que buscaba, pero siguió caminando, casi sin mirarlos. Encontró varias puertas, todas cerradas a excepción de una, la penúltima antes de que el pasillo se terminara.

Asomo su cabeza hacia adentro y para su sorpresa Hermione estaba sentando al pie de una mesa redonda, riendo mientras almorzaba. En la mesa también están la comadreja, que igual reía, y tenía un uniforme de auror, y Potter que también tenía un uniforme de auror, pero no reía, se atragantaba y otros trabajadores que Draco o conoció. Ese pequeño salón parecía una estancia donde se reunian para almorzar. Después de todo, era la 9 de la mañana y lo más lógico era que estuvieran comiendo.

Después de que Ron le diera unas palmadas a Harry y este dejara de toser con los ojos llorosos. Todos volvieron a sus respectivas comidas.

De la nada Ron se inclinó hacia Hermione y saco una cajita de Merlín sabe dónde. Una pequeña cajita dorada, la abrió dejando mostrar un bonito anillo de oro.

-Hermione ¿quieres casarte conmigo?- Hermione lo miro perpleja y asombrada.

Después de su encuentro con Draco, no se sentía nada bien. Cargaba con mucha culpabilidad y sabía que había traicionado a su novio. No podía decirle: "no puedo casarme contigo Ron, por que recién en la mañana acabo de regocijarme a besos con el hurón albino de mis pesadillas". No podía pensar si quiera en el daño que le iba a hacer a Ron si él sabía lo que había hecho (que obviamente no había pasado de unos besos). Pensando en una respuesta justa y que no lastimara a nadie busco ayuda a su alrededor. Miro a Harry, después a su compañera de trabajo Alenye, y miro a la puerta pensando en huir, pero para su sorpresa miro a Draco Malfoy que también la miraba pero suplicante, se aterro por completo. Volvió su mirada a Ron y sin pensarlo más dio su respuesta.

-si Ron- dijo casi sin saber lo que decía.

Ron el abrazo mientras sonreía estúpidamente, y para colmo de Malfoy la besó.

En ese momento el rubio se regresó por el pasillo furioso, congelando con la mirada cada cosa que veía, apretando la mandíbula al igual que los puños.

-casarse con la comadreja, que gran idea- susurraba para si con sarcasmo- si para ella no significo nada lo del elevador, tampoco para mí. Si ella se casa yo también lo hare-

Y dicho esto olvido completamente la razón por la que iba al ministerio. Fue a la mansión de los Greengras y le propuso matrimonio a Astoria con un simple "-nos casamos-"y por su puesto ella no reclamo en lo absoluto.

Así que eso había sido, aunque su orgullo se fuera aceptándolo. Se había casado con Astoria por puro despecho.