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La verdadera elegida. — capítulo 1

Estaba sentada sola en un compartimento del tren. Todo había cambiado para mí. Ya no era la niña buena como todos pensaban. Ahora era más astuta, orgullosa, inteligente (aunque eso lo había sido siempre), ambiciosa, ingeniosa, tenía mucha más determinación y confianza en mi misma… Y, bueno, ya no me importaba en absoluto saltarme o manipular las normas. Y no solo había cambiado en eso. Mi físico también había sufrido grandes cambios. Tenía unas bonitas curvas, los rizos más definidos y brillantes… En fin, me sentía perfectamente con mi nueva yo. Pero… ¿Harry y Ron se llevarían bien con mi nueva yo? No lo sabía. Hablando de esos dos… ¿Dónde se habían metido? No los había visto, por eso estaba sentada aquí sola. En fin, ya los vería en la selección de las casas. En la carta de Hogwarts, decía que íbamos a repetir la selección de casas a los alumnos de sexto curso. No ponía la razón pero yo solo esperaba seguir estando en , porque con lo mucho que había cambiado a lo mejor me ponían en otra casa para mi desgracia. Solté un suspiro y miré por la ventana. Ya se había hecho de noche. Eso quería decir que ya estábamos cerca del castillo. Empezaba un nuevo año, en el que aunque todo había cambiado para mí, todo seguiría igual porque yo seguiría escondida detrás de un libro y seguramente mis amigos ni se darían cuenta. El tren paró. Ya habíamos llegado. Bajé del tren y en unos quince minutos llegamos al castillo. Subí sola a un bote juntó con los demás alumnos de primero. Nos hicieron esperar con junto con ellos. De repente Ron y Harry llegaron. Parecían un poco irritados.

-¿Dónde os habíais metido?-Pregunté.

-Estábamos discutiendo con Malfoy, lo siento.-Me dijo Harry.

-No pasa nada. ¿Estáis nerviosos por la selección?-Pregunté.

-Yo no. Esta claro que volveré a ir a .-Dijo Ron confiado.

-Yo tampoco…Pero es extraño que tengamos que volver a hacer la selección-Dijo Harry.

-Y que lo digas.-Admití.

En ese momento la profesora entró por la puerta y todos nos callamos.

-Muy bien, los de primero seguidme. Luego vendréis los de sexto.- Dijo con autoridad.

Todos los de primer curso la siguieron. Un tiempo mas tarde la profesora volvió.

-Seguidme.-Dijo. Todos obedecimos.

Caminamos por el pasillo hasta el taburete y la profesora empezó a llamarnos uno por uno. Era extraño, yo tendría que haber sido la primera, sin embargo, ya habían nombrado a la mitad de alumnos. Todos iban a la casa a la que habían pertenecido antes: Malfoy a Slytherin, Harry y Ron a Gryffingor, y etc. Así que me relajé un poco y me dije a mi misma que volvería a mi antigua casa al igual que todos los demás. Ya no quedaba nadie. Me habían dejado para el final.

-Hermione Granger.-Me llamaron.

Avancé decidida y con la cabeza alta hacía el sombrero. Me senté en el taburete y nada más rozar el sombrero mi cabeza, gritó:

-¡Slytherin!

Toda la sala quedó en silencio. Los profesores no daban crédito. A todos los alumnos parecía que la boca les rozaba el suelo. ¿Una sangre sucia en Slytherin? Tenía que ser un error. A la fuerza. Oh, dios mío. Iba a pasar el peor curso de toda mi vida. Tendría que aguantar el odio de todos los demás Slytherins que se habría multiplicado por mil al estar en su casa. Y lo peor de todo. Iba a estar en la clase del hurón oxigenado de Malfoy.

-¿Se-seguro que esto no es un error?-Pregunté al sombrero a punto de que me diese un infarto.

-Me temo que no, señorita Granger. Nunca en mi vida he estado tan seguro al poner un alumno en una casa.-Me respondió. Tragué saliva.

Lentamente me levanté de mi taburete y avancé hacía mi nueva mesa no sin antes echar una triste mirada a todos mis amigos de Gryffindor, que me miraban en un estado de shock. Nunca se me hizo un camino tan largo. Me senté lo más alejada que pude de los demás alumnos de Slytherin. Algunos, me habían insultado en el camino hacía ese rincón alejado de la mesa, pero ni siquiera los había escuchado. Estaba demasiado aturdida y confusa.. Todo el mundo seguía mirándome y la sala seguía en silencio. Ni siquiera Dumbeldore se atrevió a hablar. Sentía las miradas de todo el alumnado sobre mí aunque yo estaba mirando mi plato como si nunca hubiera visto uno. Apareció la cena de repente en los platos y todos empezaron a comer y rumorear. A mi se me había quitado el hambre. Oh, Merlín, ¿Por qué a mí? ¿Qué te he hecho yo para merecer esto? ¿Tan mal te caigo? Mis nuevos compañeros de casas seguían mirandome con odio, sin embargo no me iba a dejar intimidar. Esta era mi oportunidad de mostrar mi nuevo yo. Definitivamente iba a ser el peor año de toda mi vida en Hogwarts pero iba a afrontarlo con orgullo y no me pensarla dos veces el destruir a cualquiera si alguien se atrevía a insultarme o a hacer algo por el estilo que me molestase…