La verdadera elegida. — capítulo 2
Tuve que esperar a que alguien de Slytherin se fuera a su, quiero decir mi, sala común, puesto que yo no tenia ni la mas minima idea de donde estaba. Entonces Malfoy se levantó y anunció a su séquito de serpientes idiotas que se iba a la sala común. Bueno, no pasa nada porque sea él. Lo seguiré sin que se dé cuenta pensé. El hurón salió del comedor conmigo detrás. Me llevó hasta las mazmorras, que estaban muy oscuras y caminamos por un montón de pasadizos y al final le perdí la pista al rubio. Intenté seguir yo sola pero… ¿Era hacía la izquierda? No, no. Era hacía la derecha. Espera ¿No había estado yo aquí antes? Todos los pasadizos me parecían completamente iguales. De repente alguien me empujó contra la pared y me tapó la boca para impedir que gritara.
-¿Qué pasa Granger? ¿Te has perdido?-Me preguntó Malfoy.-Sería una autentica maravilla que te quedaras aquí sin saber donde ir… Con un poco de suerte pasarás aquí la noche. No permitiré que una sabelotodo sangre sucia entre en la sala común de Slytherin.-Me dijo con desprecio.
Quería gritarle, es más, quería pegarle y reventarle esa cara tan bonita. ¿Espera? ¿Había dicho que su cara era bonita? Si que debía estar oscuro en las malditas mazmorras. Malfoy se alejó de mí y no dudé en gritarle e insultarle para intentar provocarle y así podría guiarme por su voz y llegar a la sala común. Pero el hurón no era tan tonto como yo me pensaba. Dios, iba a pasar la noche allí metida. Completamente sola. En cima, hacía frío y tenía que admitir que ese sitio me ponía los pelos de punta. Empecé a correr por todos lados pero no llegaba a ningún sitio y estaba segura que ningún Slytherin vendría a ayudarme. Me senté ya cansada de correr. Tenía ganas de pegarle un puñetazo a algo. En ese momento habría podido lanzarle un Cruccio al idiota, repelente, malcriado, cretino y egocéntrico de Malfoy. Entonces vi como una sombra se acercaba a mí. Me levanté de un salto y apunté a la sombra con mi varita.
-Tranquila, solo venía a ayudarte.-Me dijo una voz femenina.- Me llamo Allyson Sheridan, también soy de Slytherin.
-¿Por qué iba a ayudarme una Slytherin?-Dije yo, pensando que se trataba de una broma de mal gusto.
-Pues porque me dí cuenta de que a los demás de Slytherins no les caías muy bien que digamos, después no te vi en la sala común y vi al presumido de Malfoy riéndose y dijo algo de "la sabelotodo dormirá donde se merece" y até cabos.-Me dijo Allyson con una sonrisa.
-Bueno… esto…-No sabía muy bien que decirle.
-Me vale con que me des las gracias por ayudarte a no dormir en las mazmorras y que te disculpes por haber dudado de mí.-Me dijo ella.
-Gracias por no dejarme aquí tirada y siento haber dudado de ti. Es que pensaba que todos los Slytherins erais mala gente…No te ofendas. Por cierto, soy Hermione Granger.-Le dije algo avergonzada. Ella se rió con ganas.
-No me ofende Hermione, tienes razón. Salvo tú y yo no conozco a ningún Slytherin que sea decente como persona.
-¡Yo no soy una Slytherin!-Grité sin querer.
-Tranquilízate chica, sé que al principio parece algo horrible, pero si actúas como una autentica Slytherin todo el mundo te tiene miedo y no se atreven a meterse contigo. Te respetan.-Me dijo orgullosa. La verdad eso es lo que siempre había querido, que me respetaran. A lo mejor no era tan malo después de todo.-Eso si, ten cuidado con Malfoy.
-¿Con ese idiota? ¡Ja! Ya me he metido muchas veces con él y nunca…-Dije, pero Allyson me interrumpió.
- Pero ahora es distinto. Él es como…el príncipe de Slytherin. Si te metes con el siendo de su casa es muy probable que te la devuelva el doble de fuerte.-Me dijo un poco seria.
-Ya, pues como me diga lo más mínimo que me provoque (que ten por seguro que lo hará), pienso responderle, y no con palabras bonitas precisamente.-Dije confiada.
-De acuerdo, yo te lo he advertido.-Dijo encogiéndose de hombros.
Fuimos de camino a la sala común y entramos todos me miraban medio sorprendidos, medio cabreados.
-¿Qué estáis mirando?-Dije con desprecio a los presentes en la sala. Nadie, ni siquiera Malfoy, contestó.
No quise detenerme a mirar como era la sala común porque Allyson y yo fuimos a las habitaciones de las chicas y vimos que nos había tocado compartido. Menos mal, pensé. Me había tocado con la única Slytherin que pasaría un examen como persona.
-Nos ha tocado juntas. Que bien, ¿no Allyson?-Dije contenta.
-Si, será genial poder hablar con alguien decente.-Dijo ella riendo.
Entramos a la habitación y me quedé un poco sorprendida al verla decorada de verde esmeralda y plateado. Luego recordé que ya no estaba en Gryffindor. Sino en Slytherin. Estaba cansada y decidí ponerme el pijama y acostarme pronto. Le dí las buenas noches a Allyson y pronto caí en los brazos de Morfeo…