La verdadera elegida. — capítulo 3
Estaba en mi casa de verano con mis padres, la casa estaba tranquila y decidí irme a dar una vuelta por la playa. Aún estaba amaneciendo así que me senté en la arena a contemplar el bonito paisaje. Todo era precioso. Entonces, vi a una pareja caminando por la orilla dados de la mano. Que romántico, pensé. La pareja creo que no se había percatado de que yo estaba allí, supongo que tampoco importaba. A medida que se acercaban, distinguí que era mi padre, y supuse que la mujer sería mi madre aunque no alcanzaba a distinguirla. Pero no, no era ella. Era una completa desconocida. Me levanté de un salto y me dirigí hacía "la bonita pareja" enfurecida. Entonces mi padre se percató de que era yo.
-Herms, cariño, no es lo que estás pensando…-Intentó decir en su defensa.
-¡NO! ¡Cállate! No quiero oír absolutamente nada de un imbécil como tu.-Le grité histérica. La cara de mi padre se transformó de asustado a enfadado.-Quiero que sepas que voy a…-
-¿Qué vas a que? ¿A decírselo a mamá? Muy bien. Díselo. Jamás serias capaz de resolver nada por ti misma. Lo único que sabes hacer es estudiar. No tienes ni orgullo, ni ambición ni nada. Eres como tu madre.-Me dijo con una sonrisa maliciosa.
Dios, sabía que mi padre y yo nunca nos habíamos llevado bien pero, ¿Pensaba todo eso de mí? Eché a correr llorando hacía casa y…
-¡Hermione despierta!- Me gritó una chica rubia, y bastante despeinada de ojos castaños. Luego me acordé de todo. Slytherin. Malfoy. Mazmorras. Allyson.
-¿Qué? ¿Qué pasa?-Dije confusa por mi sueño-recuerdo.
-Pues que Malfoy se ha vuelto loco y está vestido de conejito rosa bailando la conga en cima de la mesa de los profesores en el gran salón.
-¿¡QUE MALFOY ESTÁ HACIENDO QUÉ!?
-Nada, era broma.-Dijo ella partiéndose de risa al ver mi cara.-Venga, espabila o llegaremos tarde y no podremos ir a desayunar.
-Mmmm, ¿Qué nos toca?-Pregunté mientras me levantaba.
-Puff, empezamos bien. Dos horas seguidas de pociones con Gryffindor.-Dijo ella desilusionada. Bueno, al menos veré a Harry y Ron pensé.
-¿No te caen bien los de Gryffindor?-Pregunté.
-No lo sé. Nunca he hablado con ninguno.-Dijo encogiéndose de hombros.
-Si que lo has hecho. Estás hablando conmigo.
-Siento desilusionarte pero ahora estás en Slytherin, por lo tanto, ya no eres una Gryffindor.
-Yo estoy aquí por un terrible error.-Dije auto convenciéndome.
-Si tú lo dices…Bueno ponte ya el uniforme o llegaremos tarde. Por cierto, me he tomado la libertad de hacer un par de cambios en el…-Me dijo tranquilamente.
-¿¡Que cambios!?-Dije un PELÍN histérica.
-Bueno, la falda era muy larga y te la acorté y la blusa te la he ajustado un poco y como aún hace calor y la capa no hay que llevarla aún no te la he arreglado.
-¿¡Pero por qué has hecho eso!?
-Pues porque necesitas un cambio de look. Tienes un buen tipo pero si no lo enseñas no vale de nada tenerlo.-Me dijo ella con una sonrisita.
-Dios, dios, dios…
-Tranquila que tampoco se te va a ver nada…-Me dijo. Me tranquilicé un poco.-Por poco…-Vale, eso ya no me tranquilizaba en absoluto.
-¿Sabes Allyson? Empiezo a pensar que eres cómplice de Malfoy y lo que quieres es matarme de sustos.
-¿De Malfoy? No. El es un don nadie. Yo soy cómplice del mismísimo Lord Voldemort.-Dijo ella. Ambas nos miramos durante unos tres segundos y empezamos a reír a carcajadas.
-¿Cómo es que has pronunciado su nombre?
-Bueno, es solo un nombre ¿no? No creo que me coma.-Dijo ella con indiferencia. Cada vez esta chica me caía mejor.
Al final, me tuve que poner el uniforme. La falda ya no era falda, era minifalda y la blusa estaba demasiado ajustada. ¡Incluso le había hecho un poco de escote!
-Estas genial Hermione.-Dijo ella mirándome arriba abajo. Ella llevaba las mismas modificaciones en su uniforme y ya se había peinado.
-No, tú estás genial. Yo estoy…
-Impresionante.-Dijo ella. Suspiré exasperada.
-¿Voy a tener que salir así?-Pregunté. Allyson asintió.- ¿No hay otra opción?
-A no ser que quieras ir desnuda por ahí, no.-Dijo ella aguantando la risa.
-Me las vas a pagar Allyson, ya lo verás.-Dije riendo
-Uy que miedo.-Dijo ella sumándose a las risas.
Bajamos las escaleras y aunque yo estaba nerviosa por mi atuendo salí con la cabeza bien alta. Todos se habían quedado mirándonos. Dios, que ridícula me sentía. Salimos de la sala común.
-Dios, hemos hecho el ridículo. Todos nos estaban mirando.-Dije.
-No nos miraban por esas razones precisamente Hermione.- Me dijo Allyson guiñándome un ojo.
Iba a responder, pero por fin llegamos al gran salón. Y nos sentamos juntas en la mesa de los Slytherins para desayunar. Aunque a mi se me había quitado por completo el hambre. Mi sueño, bueno, más bien mi pesadilla aún me rondaba por la cabeza. ¿Por qué había soñado con ese recuerdo de hace unos meses?