Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← La verdadera elegida. · de

La verdadera elegida. — capítulo 4

Allyson y yo charlábamos alegres mientras desayunábamos. Pero tenía una sensación algo extraña. Me giré a ver mi antigua y queridísima mesa de los Gryffindors, y advertí que casi todos me miraban sorprendidos. ¿Sería por mi atuendo? La verdad es que no me extrañaría lo mas mínimo que fuera por eso. Pero había dos personas allí sentadas que me miraban también, eran las personas de las que más me importaba su opinión y eran justamente las miradas que no sabía muy bien como tomármelas. Harry y Ron se levantaron de golpe y se dirigieron hacía la mesa de Slytherin. Era un momento realmente histórico. ¿Un Gryffindor yendo a la mesa de Slytherin? Seguramente se habían vuelto locos por todo este gran error del sombrero. Cuando coja a ese sombrero…pensé. Allyson miraba a los chicos no con desprecio (a diferencia de los demás Slytherins ya percatados de la situación), sino más bien con curiosidad.

-Hermione, ¿Podemos hablar contigo?-Dijo Harry serio.

-Claro, sentaos.-Dije. Allyson, Ron y Harry me miraron como si me hubiera vuelto loca.

-Hermione, si se sientan, después tendrás problemas con Malfoy…-Dijo Allyson mirándome directamente a los ojos.-No querrás que vuelva a pasar lo mismo que la noche anterior…

-¿Qué? ¿Ese idiota te hizo algo Herms?-Preguntó Harry mirando con desprecio infinito al rubio, quien fingía no darse cuenta.

-No, no Harry…-Dije intentando calmarme.

-Malfoy hizo todo lo posible por que Hermione pasara la noche en los pasadizos de las mazmorras.-Dijo Allyson. Tanto Harry como Ron se pusieron rojos.

-Chicos, calmaos y sentaros.-Dije.

-Hermione…-Dijo Allyson en tono de advertencia.

-¡Que os sentéis os digo!-Les grité. Los chicos obedecieron al instante.-Así está mejor.

Toda la mesa de Slytherin enmudeció. Malfoy me lanzó una mirada asesina. Yo, sin embargo le lancé una enorme sonrisa.

-Creo que eres masoquista…-Dijo Allyson.

-Bueno chicos, ¿Qué queríais?

-Verás Herms, solo queríamos saber si estas bien…-Dijo Ron. Se notaba que mentía.

-Anda, no os vayáis por las ramas y decirme ya lo que queráis.-Dije.

Harry miró a Ron y este asintió. Harry sacó un papel de pergamino de su bolsillo y me lo entregó. Era una carta.

-La encontramos por los pasillos.-Dijo Harry.

Cuando fui a abrirla Ron me paró, diciendo que la leyera esta noche en mi cuarto. Yo simplemente asentí. No me había dado cuenta de que Malfoy seguía mirándome con odio. Malfoy se levantó de un salto y vino hacia nosotros. Dio un manotazo en la mesa entre Allyson y yo. Se acercó a mi oído y pude sentir su respiración. Me estaban dando escalofríos.

-Me las pagarás caro Granger.-Me dijo en un susurro, de manera que nadie más pudiera oírlo. Ni una milésima más tarde se fue enfurecido.

Vi que Harry y Ron se disponían a levantarse y a perseguir a Malfoy.

-Ni se os ocurra. No merece la pena.-Dije. Ambos asintieron y se relajaron.

-Hermione, vamos, o llegaremos tarde a clase.-Dijo Allyson.

Los cuatro nos encaminamos a la clase de pociones, puesto que hoy (gracias a dios), nos tocaba compartir clase con Gryffindor.

Allyson y yo nos sentamos juntas en primera fila. Harry y Ron se sentaron justo en el pupitre de al lado. Por desgracia, no todo era bueno (ni mucho menos), Malfoy y Goyle estaban justo detrás. Snape entró en clase y empezó la tortura hacía los Gryffindors. Pero a mi, por primera vez, me felicitaba cuando levantaba la mano y hacia bien las pociones. Gané 30 puntos, nada más y nada menos. Lo malo, es que eran para Slytherin. Ya estaba a punto de terminar la clase, pero se me ocurrió una idea.

-Allyson.-Llamé a mi amiga.

-¿Mmmm?-Dijo ella haciendo grandes esfuerzos por no dormirse con las explicaciones de Snape.

-¿Recuerdas cuando antes dijiste que era masoquista?

-Si.

-Pues tenias razón-Dije sonriendo con malicia.

-Hermione, me das miedo.-Dijo ella con una mirada exageradamente preocupada. Le guiñé un ojo.

Me iba a divertir.

-¡Dios, Malfoy! ¿No puedes callarte? ¡Estoy intentando atender!-Lo grité lo suficientemente alto como para que me oyese toda la clase y, obviamente, Snape.

Malfoy se había quedado medio sorprendido medio cabreado (Yo diría que un poco más lo segundo que lo primero). Harry y Ron, se miraban entre si con la boca abierta dado que ellos sabían que Malfoy no había hecho nada. Allyson me miraba como si me fuesen a matar de un momento a otro. Y yo…Bueno yo solo intentaba aguantarme la risa.

-Diez puntos menos para Slytherin a cortesía del señor Malfoy, no duden en agradecérselo luego.-Dijo Snape. En ese momento terminó la clase.

Allyson me tiró del brazo y me llevó a la siguiente clase medio a rastras.

-¿Pero que pasa?-Pregunté.

-Solo lo hice para que Malfoy no pudiera alcanzarte.

-Dios, Allyson, que no es para tanto.

-Si, si lo es. Aunque…Admito que fue muy divertido…-Dijo sonriendo.-Por cierto, creo que estas loca y que eres masoquista.

-Puede, pero por eso me quieres.-Ambas nos echamos a reír.

El resto del día fue tranquilo sin contar las incesables miradas asesinas de cierto huron oxigenado y las advertencias de cierta rubia. Pronto, llegó la hora de la cena. Yo dije que no tenía hambre y me retiré a la sala común (ya sabía como llegar gracias a que Allyson me lo explicó un par de veces), pero como me aburrida me fui a mi cuarto y me acosté. Entonces me acordé de la carta. La cogí y la leí.

Estimado señor Dumbeldore:

Concuerdo con usted cuando dice que hay que tomar medidas respecto a la señorita Granger, necesita seguridad pero no podemos hacer nada sin que sospeche nadie. Otro asunto que le queria comentar era: ¿No hubiera sido más fácil cambiarla de casa directamente y ya está? Al fin de al cabo, el sombrero solo mintió al decir la casa de esta, y no vi necesario hacer pasar a todos los alumnos de nuevo por la selección. Sé que no quería que los señores Potter y Weasley sospecharan nada de la verdadera identidad de Granger para que no corriera riesgos de ser descubierta. También creo que Granger no deberá conocer aun su destino, no creo que fuese capaz de ocultárselo a sus amistades.

Atentamente, Severus Snape.

No conseguía entenderlo. ¿Qué había que tomar medidas? ¿Qué necesitaba seguridad? ¿Qué el sombrero había mentido al decir en primero que yo iba a Gryffindor? ¿Qué toda la cosa esta de las casas se había repetido por eso? ¿Mi verdadera identidad? ¿Mi destino? La cabeza me daba vueltas. Error. Mi cabeza le daba vueltas a la carta. Todo era muy confuso. ¿A qué se refería con mi verdadera identidad? ¿Y con lo de mi destino? No le veía lógica. Tenía que averiguar de qué iba todo esto. Y pronto. Pasaron las horas pero no era capaz de conciliar el sueño, así que decidí dar un paseo por el castillo aunque ya hubiese sonado el toque de queda…