La verdadera elegida. — capítulo 16
¡HOLA! Sé que he tardado un montón en escribir pero ya sabéis, los exámenes. En fin, ¿A quien le dedicaré el próximo capítulo? Bueno, en realidad no se lo voy a dedicar yo. ¡Se lo van a dedicar los personajes del fic! Espero que os guste el capítulo porque para ser sinceros me ha costado mucho, mucho, MUCHO, escribirlo, aunque sé que no está muy allá. En fin, muchos besos J
Desperté sobresaltada. Había notado como alguien me abrazaba por la cintura. ¡¿Y SI ERA VOLDEMORT!? Si, Hermione, si, me dije a mi misma, lo que pasa es que te quiere matar a base de abrazos. Es Voldemort, el nuevo y exclusivo osito amoroso asesino, ya disponible en tiendas. Hermione, ya vale de divagar, me dije a mi misma. Un momento. Si no me estaba abrazando Voldemort… ¿Quién demonios está en MI cama? ¿Y por qué diablos me está abrazando?
Me giré lentamente. Noté la respiración de alguien en mi mejilla Abrí los ojos lentamente.
-Ah, buenos días Malfoy.-Saludé aliviada de que no fuera Voldemort.
-Buenos días Granger.-Saludó Malfoy un poco dormido todavía.
Espera, ¿QUÉ?
-¿QUÉ HACES TÚ AQUÍ?-Gritamos a coro.- ¡ESTA ES MI HABITACIÓN!-Volvimos a gritar.-¡NO! ¡ES MI HABITACIÓN!-Gritamos a coro, otra vez.- ¡DEJA DE IMITARME!-Y de nuevo, gritamos a coro. Ambos nos dirigimos una mirada de odio.
-¡Alto!-Dije por fin yo sola.-¿Qué haces tú en mi habitación?
Malfoy miró a su alrededor desconcertado.
-Mierda. Esta no es mi habitación.
-Si, eso ya lo sé Malfoy, la pregunta es: ¿Qué haces tú aquí?
-No lo sé…
¡Arrrggg! ¿Por qué? Primero Fred y ahora Malfoy. No puedo volver a preguntarme: ¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¿Qué he hecho yo para despertarme desnuda al lado del maldito hurón oxigenado, egocéntrico, narcisista…? Alto. ¿Dije por algún casual que estaba desnuda? Miré por debajo de las sabanas de tal forma que solo yo podía ver. Oh, si. Estaba desnuda. Completamente desnuda. En la cama. Con Malfoy. Que también estaba desnudo. Doy gracias a Merñín por no haber visto cierta parte de su cuerpo que no quiero ver. Aunque por la situación, cualquiera diría que ya lo he visto. Por favor, por favor, por favor, que no me haya acostado con él. No, no me he acostado con él. Recuerdo perfectamente que anoche me acosté sola en mi cama tan contenta. ¿Entonces que hacía el hurón oxigenado en mi cama? Gracias Murphy. Me estás jodiendo la vida. Una expresión de terror apareció en mi cara. Malfoy lo notó.
-¿Qué pasa?-Dijo haciendo ademán de mirar bajo las sabanas.
-¡NO MIRES!-Chillé un "poquito" histérica.
-¿Por qué no?
-Es-Estoy… Esta-estás… Estamos...
-Déja de conjugar verbos y dímelo de una vez.
-Estamos desnudos.
Aparté la vista para disimular mi sonrojo. Agradecí no ver la cara de Malfoy en ese momento. ¿Cómo me iba a levantar yo ahora de la cama? No. Malfoy no iba a verme desnuda. Eso jamás (N/A: Eso ya lo veremos, que soy yo la que maneja tu vida). Empecé a tirar de la manta con todas mis fuerzas para envolverme en ella e ir a vestime sin que me viera desnuda.
-¿¡Qué haces!?-Grito Malfoy tirando también de su parte de la manta.
-¡Voy a vestirme!
-¡Pues ve pero deja aquí la manta!
-¡Si, hombre! ¡Para que me veas desnuda!
-¡Entonces me verás desnudo tu a mi!
-¡Que no miro! ¡A diferencia de otros yo no soy una salida!
-¡Ya claro! ¡Como si no te gustara la idea de verme desnudo!
-¡Pues claro que no! ¡Esa imagen me da arcadas!
-¡Eso es lo que dices, no lo que piensas!
-¡DAME MI MANTA!
-¡NO!
-¡SI!
-¡NO!
-¡SI!
Empezamos a tirar de la endemoniada manta como si nuestra vida dependiera de ello a la vez que hacíamos esfuerzos para que no se nos viera nada. Pero claro, Malfoy es más fuerte, yo más cabezota y Murphy no está de mi parte. ¿Qué es lo que puede pasar? Esto: Malfoy dio un tirón seco de la manta y yo me aferré con todas mis fuerzas a ella, por lo cual me arrastró a mí junto a la manta. ¿Qué que tiene eso de malo? Pues que acabé situada encima de Malfoy. Cabe recordar el hecho de que estoy DESNUDA. Y el también. Por lo cual la situación es mil veces más incómoda de la situación más incomoda que os podáis imaginar.
-Mal-Malfoy.-Le llamé con un susurro. No fui capaz de hablar más alto.
-Dime.-Dijo. Su voz sonó mucho más grave de lo normal.
-¿Qué ha-hacemos a-ahora?-Pregunté. Sabía que si me movía cierta parte de mi cuerpo podría rozar con cierta parte de su cuerpo.
-Yo tengo una idea, pero no creo que te guste.-Respondió con una sonrisa pícara.
-ERES UN PERVERTIDO.-Le dije furiosa.-Esto es lo que haremos: Me voy a volver a mi sitio intentando que no haya ningún tipo de roce entre… lo que tú ya sabes. Así que por favor, POR FAVOR NO TE MUEVAS.
No esperé respuesta y empecé con la maniobra. La cual tenía una dificultad más: Que Malfoy no me viera nada. Poco a poco, muy lentamente, conseguí llegar a mi sito en mi cama. Menos mal. Aunque Malfoy y yo jadeábamos. Y, un milagro: ¡Malfoy no se había movido!
-Granger.-Me llamó.
-¿Qué?-Respondí.
-La próxima vez no podré aguantarme las ganas.-Dijo jadeando.
-¿Las ganas de qué?-Pregunté sin comprender. Malfoy me miró de arriba abajo con una sonrisa pervertida.-Vale, entiendo.-Dije a la vez que ponía una cara de completo asco.-Pero no te preocupes, no habrá próxima vez.
-Bueno, está bien. Coge la maldita manta y ve a vestirte.-Dijo Malfoy rendido.
-Grac…-Me paré en seco. Yo a ese hurón no le tenía que agradecer nada. ¡Era MI manta! ¡Y podía hacer lo que YO quisiera con ella!
Me levanté con cuidado envuelta en la manta repitiéndome mentalmente "No le mires, no le mires, no le mires...".
Me metí en el baño corriendo. Mierda. Se me había olvidado la ropa en la habitación. Junto con un Malfoy desnudo en mi cama. ¡MURPHY! ¡COMO TE PILLE TE MATO! Por Merlín, ¿Cómo se puede tener tan mala suerte? Revolví todo el baño en busca de algo que poder ponerme. Lo único que encontré fue algo que provocó que me traumatizara un poco más si es que eso es posible: Un corsé negro junto con ropa interior negra de encaje. Estaba segura de que eso no era mío. Encontré una tarjetita encima de la ropa.
Querida Hermione:
Este es un pequeño regalo para ti, Theo me ayudó a elegirlo. Supongo que ya habrás visto a Malfoy en tu cama (Tranquila no lo he desnudado yo, de eso se encargó Balise, y tranquila, Blaise no te desnudó a ti, eso ya lo hice yo y no te preocupes que no te he violado ni nada). ¡No seas mojigata! Ah, y no hace falta que me des las gracias. ¿Para qué están las amigas?
Te quiere;
Allyson Sheridan
La mato. La mato, la mato, la mato. Y a Theo también, que la ha ayudado. A ver, Hermione, me dije a mi misma, deja tus instintos asesinos a un lado por un segundo y piensa. ¿Cómo demonios salía de ahí? No quería volver a salir envuelta en la manta y desde luego no quería que me viese con esa ropa, si se le podía llamar así.No tenía otro remedio. Tendría que salir del baño con esa ropa puesta. Creo que se equivocaron al llamarlo "la ley de Murphy". Tendrían que haberlo llamado: "La ley de Murphy para Hermione, y así le jodemos un poco la vida". Me puse…eso. Me miré al espejo. Bueno, al menos me tapaba lo justo. Y tan justo, pensé.
-¡Malfoy!-Grité para que me oyera desde fuera del baño.
-¡¿Qué?!-Gritó el hurón.
-¡Cierra los ojos que voy a salir!
-¿¡Pero no te ibas a vestir?!
-¡Más o menos!
-¿¡Cómo que más o menos!?
-¡Tu cierra los ojos!
-¡Vale, vale! ¡Sal!
-¡¿Seguro que los tienes cerrados?!
-¡Que si!
-¡¿De verdad?!
-¡QUE SI!
Abrí lentamente la puerta del baño. Salí. Hice lo posible por mirar únicamente a la cara al rubio. Entonces me di cuenta de algo.Malfoy tenía los ojos abiertos.
-¡ERES UN MENTIROSO SALIDO DE MIERDA!
-¡ERES TU LA QUE SE HA PUESTO ASI!
-¡¿ASI COMO?!
-¡ASI DE SEXY!
-¡POR ALGO TE DIJE QUE CERRARAS LOS OJOS!
-¡¿Y REALMENTE CREES QUE VOY A CERRAR LOS OJOS CUANDO TEGNO LA OPORTUNIDAD DE VERTE ASI?!
-¡SI!
Ambos nos miramos con odio. Por Merlín que lo mato. ¡ARGGG! Respira Hermione, calmateeee. Todo va bien, me dijo una vocecita de mi cabeza. No. Nada va bien. Malfoy esta desnudo en mi cama. ¿Qué parte de eso no entiendes, cerebro estúpido? Oye, al menos te alegra la vista, respondió la voz. Eso me da igual. Además lo único que he visto de él es su cara, que, por desgracia, la veo todos los días. Pues mira más. No creo que a él le moleste mucho…Dijo de nuevo la voz. No. No le molestará. Le encantará. A parte de que le subiré el ego aún más si eso es posible. Sin embargo, a pesar de haber discutido los argumentos de mi cabeza uno a uno, no pude evitarlo. Miré su torso. ¡Merlín! Si alguna vez dije que Fred tenía un buen cuerpo, Malfoy era un jodido dios. ¡UN DIOS! Me puse nerviosa, roja, histérica, y todo lo que se os pueda ocurrir a la vez. Tanto que me tropecé con algo. No caí, pero estuve a punto. Malfoy lo miraba todo sin comprender nada. Menos mal que no se había fijado en que casi lo devoro con la mirada. ¡Pero, JODER! ¡NO ES CULPA MÍA QUE ESTÉ TAN BUENO! Ya está. Hermione, has tocado fondo. Si buscáis la palabra "loca" en el diccionario os saldrá al lado una foto enorme de mi cara. ¿¡Cómo demonios podía estar pensando todo esto de Malfoy!? ¡¿DE MALFOY?! Son las hormonas. Las hormonas están tomando el control de mi cerebro. Puta adolescencia. Estoy descontrolada, pensé. Me giré y, prohibiéndome una miradita furtiva a Malfoy, me dirigí a mi armario para poder cambiarme de ropa.
-¿Qué haces?-Preguntó entonces el rubio.
-¿Tu que crees, genio? Voy a coger ropa para poder vestirme de manera decente.-Respondí malhumorada sin mirarle.
-Pues me gustas más así vestida…-Susurró.
-Te he oído.
-Lo sé.
Bufé irritada y cogí unos vaqueros ajustados negros, cortesía de Allyson, supuse ya que no eran tan ajustados como yo los recordaba, y una camisa blanca, también ajustada. Me fui al baño, me cambié, volví a salir del baño y le arrojé la manta a Malfoy.
-Tápate de una vez.-Espeté.
Él no dijo nada.
-¿Sabes donde está tu ropa?-Pregunté
-No.-Respondió encogiéndose de hombros.
-¿La has buscado?
-No.
-Pues entonces perfecto.
Tras unos quince minutos encontré sus boxers tirados en una esquina de la habitación. Los cogí con asco y se los tiré de igual manera. Cuando Malfoy se los hubo puesto, me giré para mirarlo. Y de nuevo, miré sin querer el torso del rubio. Agaché mi cabeza completamente sonrojada y miré mis pies con extremo interés. Respiré hondo y miré a Malfoy a la cara, esta vez si.
-Anda, mi ropa.-Dijo de repente el hurón sacando una camiseta y un pantalón de debajo de la cama.
-Perfecto. Ahora vístete y lárgate.-Ordené.
-¿Para qué? Si nos vamos a ver esta tarde…
-¡Mierda! ¡El baile! ¡Lo había olvidado!
Eché al hurón de mi habitación casi a patadas sin ni siquiera darle tiempo a vestirse, así que eso explicaba las risas que venían de la sala común. De repente, Allyson entró por la puerta de la habitación entre risas.
-Allyson.-La llamé.-Ni una palabra. Ya te mataré luego. Ahora te recuerdo que nos quedan…-Miré el reloj- ¡DOS HORAS PARA EL BAILE! ¡PERO SI ME ACABO DE DESPERTAR!
-Ya, pero duermes un huevo.-Contestó mi amiga riéndose.-¿Hicisteis algo?
-¿Quiénes?
-¿¡Quienes van a ser!? ¡Tú y Malfoy!
-No.
-¿Ni siquiera un beso?
-No.
-Mojigata…
-¿Qué has dicho?
-Nada, nada… Que… tengo que… bañar a mi gata.
Rodé los ojos. Las dos horas restantes fueron horribles. Nos duchamos, vestimos, peinamos y arreglamos a la velocidad de la luz. Allyson estaba… realmente guapa. El rojo era definitivamente su color. Además de que con la pierna al aire, iba a dejar a todos los chicos babeando detrás de ella.
-Bueno, ¿Cómo estoy?-Pregunté. Ese vestido ceñido seguía sin convencerme. ¡Tenía la espalda al descubierto!
-Tía, me das envidia.-Dijo mirándome de arriba abajo.
-¿Y eso?
-¡Porque quiero ser como tu!
-No, de eso nada. YO quiero ser como tu.
Ambas reímos. Miré el reloj. Las 8:30. Bajamos por las escaleras lentamente, dado que yo no quería bajar, me había arrepentido en el último momento e intentaba volver a subir, pero no había manera, dado que Allyson me cortaba el paso. Llegamos al final de la escalera. Malfoy y Zabini nos esperaban vestidos con un impecable esmoquin y una sonrisa en la cara.
-Wow, Allyson, estás…estás…-Dijo Blaise mirando a mi amiga como si se la fuera a tirar ahí en medio.
-Cierra la boca, Blaise. Se te cae la baba.-Dijo Allyson divertida.
-Granger, estás preciosa.-Dijo Malfoy.
Mis mejillas se tiñeron de rojo cuando cogió delicadamente mi mano y depositó un beso sobre ella. Era como si hace dos horas no hubiese pasado absolutamente nada. ¿Desde cuando Malfoy, el hurón oxigenado narcisista, era tan caballero? Además, estaba realmente guapo… Hermione, controla tus hormonas. Allyson no paraba de mirarme sonriendo como diciendo: "Ohhh, que bonitooo". No me extrañaría lo más mínimo que estuviese citando mentalmente ahora mismo su discursito de: "Te lo dije. Y después del baile os casareis, y tendréis muchos hijos…" y blah, blah, blah.
-Gra-Gracias…-Musité.
Nos pusimos en marcha y nos dirigimos al gran salón, Allyson del brazo de Zabini y yo del brazo de Malfoy. El gran salón estaba maravilloso, esplendido, fantástico…mágico. Había pequeñas hadas bailando por cualquier lado donde mirases. Serpentinas con los colores de cada casa se enrollaban alrededor de las columnas. Las paredes tenían dibujadas pequeños copos de nieve que parecían auténticos, sin mencionar que muchos de los cuadros se habían vestido para la ocasión. Aparté un segundo la vista para situarla sobre nuestro querido director, su impresionante parecido con Santa alcanzó a sorprenderme, sobretodo ahora que llevaba esa túnica roja. Creo que lo hace a propósito, pero el bonachón abuelo de la tradición muggle no creo que sea muy conocido entre los magos, sin embargo eso le da un aire aun más pintoresco al lugar, pensé. Además la sala estaba decorada con multitud de globos, flores, guirnaldas, árboles de navidad y…muérdagos.
Nota mental: Evitar muérdagos si no quieres que todo el colegio te vea morreándote con Malfoy.
-¡HERMIONE! ¡Estás guapísima!-Exclamó Fred que se dirigía hacía mi con una sonrisa en la boca. Me dio un beso en la mejilla.
Mierda. Fred. Beso. Anoche. Malfoy. Mierda.
-Muchas gracias.-Dije con una risilla nerviosa.
-Oye Hermione tengo que hablar contigo.-Dijo de repente Fred
-Fred, tenemos que hablar.-Dije al mismo tiempo que él.
Nos miramos confundidos.
-¿Nos vamos fuera y hablamos?-Pregunté. Fred asintió.
-No tardes.-Me dijo Malfoy lanzando una fugaz mirada de odio al pelirrojo.
No contesté. Saqué a mi novio de allí bajo la atenta (y no muy amistosa) mirada del rubio. Por el camino no pude evitar pensar en Fred, en nuestra relación, y si, lo diré, y en Malfoy. Y finalmente…tomé una decisión. No podía seguir con Fred. No tenía claro lo que sentía por aquel rubio y le estaba haciendo daño a mi pelirrojo. Necesitaba aclararme las cosas. Además, tenía que reconocer que desde hacía ya bastante tiempo, mis sentimientos por Fred no eran tan fuertes. Por fin, llegamos fuera del gran salón. Sabía lo que tenía que decirle a Fred. Mi subconsciente lo había estado ensayando. Primero, le contaría lo del beso con Malfoy y después, un clásico: "No es por ti, es por mi".
-Vale, tengo algo que decirte algo y es muy importante y por favor te pido que no te enfades.-Me dijo Fred serio.
-Espera, yo primero.-Le corté. También seria.
-No, no. Lo mío es más importante.-Dijo él.
-Créeme que no.
-Está bien, los dos a la vez.
-Vale.
-Me he acostado con Pansy.-Dijo Fred.
-Anoche me besé con…Espera, ¿¡QUE TU HICISTE QUÉ!?-Chillé.
-Lo siento, no sé como…-Intentó decir.
-¡¿Qué lo sientes?! ¿¡QUE LO SIENTES!? -Grité a punto de darle un puñetazo.
-Hermione, te juro que yo sigo estando enamorado de ti, no sé que me pasó, te lo juro.
-¿¡Que no sabes lo que te pasó!? ¡Pues yo si! ¡Lo que te pasó es que te vas con cualquiera que te calienta!-Chillé histérica.-¿Enamorado de mi? Bien, pues esta noche lo vas a pasar mal. Te lo aseguro.
-Hermione yo…
-¡QUE TE DEN WEASLEY!
Venganza. Eso era lo que me pedía el cuerpo. El imbécil de Weasley había dicho que seguía enamorado de mí. Bueno, pues entonces usaría al hurón. Independientemente de las consecuencias que tuviera después. Y, reconozcamos las cosas, Malfoy no está nada mal y si dejase a un lado mi vergüenza y mi "Es Malfoy. Puaaaggg", ya me habría acostado con él. Además, si llegaba a oídos del pitufo azul que me había acostado con Malfoy, a lo mejor se moría del susto. Y ya de paso, a la comadreja y al cara rajada también podría ponerle de los nervios con eso. Se acabó. Fuera lo que me quedaba de Hermione inocente. ¡A la mierda con todo!
Salí dispara hacía el gran salón con Weasley detrás de mi. Malfoy estaba hablando y riendo con Allyson, quien me miró extrañada por la cara de cabreo que llevaba. Medio corrí hasta Malfoy y en frente de las narices del pelirrojo cogí del cuello de la camisa al rubio y le planté un beso en los labios. El rubio estaba confuso, sorprendido, pero sonriente. Miró a Weasley,
luego a mi, y luego otra vez a Weasley.
-¿Es que no te acuerdas de nuestro trato, Granger?-Me susurró.
-Lo recuerdo perfectamente.-Dije con una sonrisa de medio lado.
Malfoy me miró aún más sorprendido.
-¿Y que pasa con el pitufo azul?-Dijo está vez en voz alta para que lo pudieran oír Allyson y Weasley.
-Lo que le pasa a ese subnormal es que necesita un buen polvo.-Aseguré.
Allyson y Malfoy me miraban sin dar crédito a lo que oían. Supuse que sería porque normalmente no solía usar ese vocabulario. En fin, no importa. Mi único objetivo ahora mismo es hacerle el mayor daño posible al pelirrojo.
Malfoy me cogió de la mano y se dirigió fuera del gran salón bajo la mirada de todo el alumnado. No extrañaba que nos miraran así. Es más, Potter y Weasley 2 (Ese es Ron, para diferenciarlo de Fred he decidido llamarle así) nos miraban como si en cualquier momento fueran a salir corriendo gritando: "¡¡¡APOCALIPSIS!!! ¡¡¡HERMIONE Y MALFOY SE ESTÁN DANDO LA MANO!!! ¡¡¡¡¡AHHHHHHHH!!!!!" Eso no lo entendía. ¡Si ya me habían visto besarme con él! En fin, no importaba.
-¿A dónde vamos?-Pregunté.
-A cumplir tu parte del trato.
Llegamos a la sala común de Slytherin. Entramos en el cuarto del rubio.
……………………………………………………………
Desperté sobresaltada. Había tenido una pesadilla horrible. Fred me había engañado y yo para vengarme me había acostado con Malfoy. Menudo disparate ¿no? Me desperecé tranquilamente y miré al rubio que dormía a mi lado. Se me cayó el alma al suelo. No había sido una pesadilla. Había sido real. Me había acostado con Malfoy. No, dijo una voz de mi cabeza, ahora no te pongas a hacer el numerito de "Oh, dios mío mira lo que he hecho y cuanto me arrepiento", porque para empezar, no te arrepientes. Era cierto. No me arrepentía de nada. Miré la hora. Las doce de la noche. Aún podíamos volver al baile. Llamé al rubio y con un gesto de cabeza le indiqué que nos fueramos. Nos vestimos sin mediar palabra y nos dirigimos al baile de igual manera. Antes de llegar si quiera al baile, una rubia me asaltó.
-¡HERMIONE CUENTAMELO TODO AHORA MISMO!-Chilló Allyson con su típica mirada de psicópata. Miró al rubio.-Ah, hola hurón.
-Hola psicópata.-Saludó Malfoy. Había dado en el clavo llamando así a mi amiga.
Allyson me arrastró de la mano hasta una esquina en los pasillos bastante alejada del baile.
-Venga, dispara.-Me ordenó.
Le conté lo que me había pasado con el imbécil de Weasley.
-¿¡En serio te hizo eso el estúpido pitufo azul!? ¡Juro que me las va a pagar! ¡Nadie le hace eso a mi mejor amiga y sale con vida!-Chilló histérica.
Weasley, puedes empezar a temblar, pensé. Dirán todo lo que quieran de Voldemort, pero a mi amiga dando miedo no la supera ni el mismísimo demonio.
-Y eso no es todo.-Susurré.
-Ya sé que no es todo. Cuenta. ¿Qué tal con Malfoy? ¿Otro morreo?-Preguntó sonriente.
-No…-Susurré sonrojada
-Hermione, te he dicho mil veces que no seas tan mojigata, porque sino…-Empezó a decir ella.
-Me he acostado con él.-La corté.
La cara de Allyson era, simplemente, épica. Un sin fin de emociones cruzaron por su mente en ese preciso momento. ¿Qué como lo sé? Porque es mi amiga. Lo sé todo de ella…¿No?
-¿¡EN SERIO!? ¿¡TE HAS ACOSTADO CON MALFOY!?-Chilló.
El ruido que venía del gran salón provocado por el baile cesó. Una marea de alumnos que venían del baile nos rodeó a mí y a Allyson entre murmullos. Fulminé a Allyson con la mirada. Será bocazas, pensé. Los de Gryffindor me miraban sin dar crédito. Obviamente no se esperaban eso de la "alumna perfecta". Menos aún al ser enemiga número uno del rubio. La mirada de los de Ravenclaw y los de Hufflepuff era igual. Y la mirada de los de Slytherin era… indescriptible, todo un cuadro. Que pena no tener en ese momento una cámara de fotos. Que pena no poder decirles a todo el mundo que vayan a meter sus narices en sus propios asuntos y que me dejen tranquila. Espera. Si que puedo.
-¡A ver, iros a meter vuestras narices en vuestros propios asuntos y dejarme tranquila!-Grité. Si, eso era justamente lo que quería decir.
Todos me miraron aún más asombrados, pero finalmente se dispersaron y fueron volviendo poco a poco al gran salón para continuar con el baile. Menos mal.
-Si, Allyson, si. Me he acostado con él. Y gracias a ti ahora lo sabe todo Hogwarts.-Dije rodando los ojos.
-¿Y eso es malo? Así puedes presumir.-Dijo una voz a mis espaldas.
Me giré y vi a Malfoy recostado en la pared con su típica sonrisa de medio lado.
-Creo que eres tu el que va a presumir, hurón.-Espeté.
-Nunca dije que no fuese a hacerlo.
Me ofreció el brazo y, aunque dudé unos instantes, lo acepté y nos encaminamos al baile con Allyson detrás, quien de vez en cuando soltaba pequeñas risitas.
Cuando llegamos al baile casi todos evitaron mirarnos a mí y a Malfoy. Mejor para nosotros. Una música lenta de piano comenzó a sonar, aunque ninguna pareja se animaba a ir a bailar. Y luego me llaman a mi mojigata, pensé.
-¿Me permite este baile, señorita Granger?-Preguntó Malfoy riendo y haciendo una reverencia exagerada propia de la edad media. Reí con ganas.
-Por supuesto.-Dije haciendo una reverencia exagerada también.
Nos colocamos en medio de la pista. Malfoy rodeó mi cintura con sus manos. Coloqué mis manos alrededor de su cuello. Empezamos a movernos al compás de la música. Poco a poco, algunas parejas se fueron animando también a bailar mientras que otras se quedaban paradas mirándonos bailar a Malfoy y a mi. No me hacía mucha gracia que algunas chicas miraran a mi rubio casi babeando. Y si, he dicho mi rubio. ¿Pasa algo? Oh, genial, ahora me desafío a mi misma. Pues perfecto ¿no? ¡Locura al poder! Seguro que me ingresaban pronto en un manicomio. Tranquila Hermione, me dije a mi misma, tu disimula y así no se dan cuenta y no te ponen una camisa de fuerza. Dejé de pensar cuando Malfoy acercó su rostro al mío haciendo que se rozasen nuestros labios.
-Te amo.
Esas palabras salieron de mi boca como un suspiro. Ya no tenía sentido negarlo. Estaba enamora del maldito hurón oxigenado narcisista egocéntrico de mierda. ¿El pitufo azul? Se podía tirar por un balcón si quería. Bueno, quizás aún lo quiera, pero después de lo que me ha hecho, ya puede pedir perdón 1000000000000000000000000000000000000 de veces que no le iba a servir de nada. Estaba demasiado dolida. Lo que si tenía claro era que iba a dejar de negar mis propios sentimientos.
Los labios del rubio y los míos se unieron definitivamente. Ese fue el mejor beso de toda mi vida y no cambiaría ese beso ni por todo el dinero del mundo. Lo que hacía sentir Malfoy no me lo hacía sentir nadie. Ni siquiera el pitufo azul antes de todo esto. El beso acabó.
-Te amo-Susurró Malfoy.
Sus palabras me hicieron sentir escalofríos. Podría haberme derretido en sus brazos perfectamente.
De pronto, la música se paró. El suelo comenzó a temblar. Las copas empezaron a estallar una a una. Y, de improviso, la ventana del gran salón se rompió. Y por ella entró nada más y nada menos que Bellatrix Lestrange. De inmediato Allyson, Theo, Weasley, Potter y Weasley 2 se pusieron delante de mí mientras Malfoy me abrazaba. Muchos alumnos intentaron salir, pero habían bloqueado las puertas con magia. Los profesores hacían lo que podían para entrar, pero en vano.
-Potter, Weasley, ¿Se puede saber que hacéis?-Espeté.
Cabe recordar que supuestamente esos dos no saben nada sobre que la verdadera elegida soy yo y que ellos siguen creyendo que el cara rajada es el elegido.
-Fred nos lo contó.-Dijo Potter.
-Ah, perfecto. A parte de ser mujeriego eres un maldito bocazas.-Le dije al pitufo azul.
-Hermione yo…-Intentó decir.
-Cállate.
Sabíamos que era imposible salir. No llevábamos las varitas en cima. Los profesores no podían entrar. El resto de alumnos gritaban y corrían por todo el salón tontamente. ¿No se daban cuenta de que no les iba a servir de nada lo que estaban haciendo? Sin embargo, nuestro pequeño grupo se había quedado paralizado. No sabíamos que hacer. Realmente no nos esperábamos que atacaran ahora. Es más, creo que yo esperaba que no te acaran nunca. ¡Por Merlín! Estos meses en lo único que había pensado era en Malfoy y en Fred. ¿Dónde estaba la Hermione responsable que ya tendría un plan por si pasaba esto? Ah, si. Me la dejé el año pasado en Gryffindor. ¡Joder! Ni siquiera me había tomado la molestia de decirle a Dumbeldore que el día de mi cumpleaños no había sufrido ningún cambio de personalidad drástico. Soy una autentica idiota.
Bellatrix me buscaba entre la gente con una mirada espeluznante. Pero con tantos alumnos, correteando por la sala no era capaz.
-¡QUIETOS!-Chilló con su típica cara de loca perturbada. Toda la sala se quedó quieta y en silencio. Tontos, pensé.-Entregarme a la elegida… y no os haré daño…
-¿A quien? ¿A Potter?-Saltó una alumna de Slytherin avanzando hacía él con intención de entregarle. Cogió a Potter del cuello de la camisa y lo señaló.-¡Está aquí!
-¡Tú, zorra! ¡Quita las manos de mi amigo traidora!-Chillé apartándola de Harry con una bofetada que la tiró al suelo..
Harry me sonrió. Está bien, lo admito. Seguía queriendo a Harry (Como amigo, no seáis malpensados). Y a Ron. Los echaba de menos. Pero este no era momento para reconciliaciones. Sobretodo, porque gracias a mi actuación, Bellatrix se había dado cuenta de donde estaba.
-No…La quiero a ella.-Dijo la loca señalándome con el dedo.
El miedo empezó a invadir mi mente. Sudor frío resbalaba por mi mente. Mis pulsaciones se aceleraban. No, ahora no, pensé. Muerte. Esa palabra resonaba en mi mente. Me va a matar, me va a matar, pensé. De repente empecé a sentir que me faltaba el aire, que no podía respirar. Comencé a jadear. Intenté escapar pero Malfoy me sujetó. Hacía bien. Si corría solo empeoraría las cosas. Pero en ese momento no podía pensar. La necesidad de aire era lo único que me importaba. Efectivamente, estaba siendo presa de un ataque de pánico.
-¡¿Qué le pasa?!-Exclamó Harry preocupado a Malfoy.
-¡Esta teniendo un ataque de pánico!-Gritó.
Malfoy me recostó en el suelo mientras Bellatrix miraba y se reía sonoramente. Empecé a forcejear. Necesitaba aire. Iba a morir. Bueno, esa era mi sensación.
-Vamos Granger, mírame.-Dijo Malfoy. No lo hice.-Vamos, ¡Mírame!-Ordenó. Aunque sonó como una súplica. Obedecí.-Eso es… Ahora tranquilízate… Granger…-Me llamó Malfoy.
Bellatrix se abalanzó hacía nosotros. Nos aparecimos en una habitación oscura.
-Granger… Abre los ojos…
No pude seguir escuchando. Me había desmayado.