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La verdadera elegida. — capítulo 15

Siento haber tardado tanto en actualizar, es que me salen exámenes por las orejas. Aquí os dejo otro capítulo. A MeriAnne Abevaz le debo una explicación sobre la contestación a su comentario y la explicación es que me cortaron el comentario y por eso se quedó a medias (Mirada de odio a Potterfics). Espero que os guste. Besos****J

Me desperté con un ruido brusco que venía del baño. Miré en dirección a la cama de Allyson. No estaba allí. Seguramente se estaba duchando y se le habría caído algo. Me levanté de la cama y empecé a hacer las maletas. Esa misma tarde me iría con mi madre a pasar la navidad, así que no regresaría hasta dentro de una semana más o menos. Era raro en mí que aún no hubiese hecho las maletas. En fin, no importaba. Por fin, terminé de hacer mis maletas. Salvo por una cosa…Estaba de espaldas al baño cuando la puerta se abrió.

-Allyson, ¿Has visto mi sujetador negro? No lo encuentro.-Pregunté rebuscando entre mis cosas. Silencio. Nadie respondía.- ¿Allyson?

Oh, mierda. Me giré lentamente y… ¡Tierra trágame! Fred me miraba sin saber donde meterse. ¿Qué hacía él allí? Y lo más importante de todo: ¿Por qué cojones le había preguntado a Fred donde estaba mi sujetador? Mierda, mierda y mierda. Me puse roja como un tomate. Él también.

-Esto…yo… mmmm…-Dijo Fred mirando al suelo.

-Emmmm…

-Mmmm…

-Emmm…

-Mmmm…

-¡Ya vale!-Grité irritada por tanto "emmm" y "mmmm".

¿Para esto me había pasado yo una vida en el colegio? ¿Para solo saber decir "emmm" y "mmmm"? Calma. Respira hondo, me dije. Quizás estés todavía un poco dormida y te parezca ver cosas. No. Estoy segura de que estoy muy despierta. O quizás estés muy dormida. Me pellizqué disimuladamente. No. No estoy dormida. A lo mejor es solo una alucinación. Si. Una bonita y para nada vergonzosa alucinación. Lo más seguro es que Fred no esté aquí. Avancé decidida y con una cara de extrema seriedad hacía el pelirrojo. Lo pellizqué. Mierda. Fred si estaba aquí. Ni alucinaciones ni sueños ni nada.

-¡Ay!-Gritó Fred tras el pellizco con cara de desconcierto.-¡Buenos días cielo! ¡Yo también te quiero!-Me dijo irónico mientras se frotaba el brazo (donde le había pellizcado) con una sonrisa de medio lado.-¿A qué ha venido eso?

Genial. ¿Ahora que le digo? "Perdona mi vida, te pellizqué porque creí que eras una alucinación y quería comprobarlo". Pensará que estoy loca. Hermione, me dije a mi misma, Fred ya sabe que no andas bien de la cabeza. Vamos, responde.

-Pues…porque… ¡Si nace en frente se llama Pepito!-Grité.

Fred puso una cara de total desconcierto. Cuando pensé más lentamente lo que había dicho, hice lo mismo. ¿Si nace en frente se llama Pepito? ¿¡SI NACE EN FRENTE SE LLAMA PEPITO!? ¿¡SE PUEDE SABER QUE COÑO HE DICHO!? ¡JODER! ¿Hola? ¿Cerebro? ¿Sigues ahí? ¿O has cerrado por vacaciones de navidad?

-Hermione… ¿es-estás bien?-Me preguntó Fred.

No, pensé. No estoy bien. Socorro. Por favor. Necesito ayuda psicológica. Sin embargo, solo atiné a decir:

-Si, perdona. Es que…estoy agobiada. Por los exámenes y tal.

-Hermione… Los exámenes no empiezan hasta junio…

Mierda. Lo había olvidado.

-Ya pero… Yo ya estoy empezando a estudiar… ya me conoces.-Dije. Intenté reír, pero solo conseguí que me saliera un ruido extraño de la garganta haciendo que mi novio se asustara más.

-¿Seguro que estás bien?-Insistió.

-Si, si. Perfectamente.

Posé la vista sobre su pelo. Estaba mojado. Poco a poco fui bajando la vista hasta encontrarme con un torso desnudo, una toalla alrededor de su cintura y demás. Volví a subir la vista. Él se había sonrojado levemente, sin embargo yo me había puesto tan roja como si me hubiera comido 100 guindillas. Volví ha bajar la vista, esta vez disimuladamente, a su torso. Tenía que admitirlo, el Quidditch hacía maravillas con el cuerpo de los chicos. ¡Hermione, por dios! ¡Sube la vista ahora mismo! Me ordené. Sin embargo, no lo hice hasta pesados unos segundos.

-Fred…-Le llamé.

-Dime.-Dijo el con nerviosismo.

-¿Se puede saber que haces en mi habitación EN TOALLA?-Pregunté intentando guardar la calma.

-Pues Allyson me dijo que hoy me quedara en su habitación para pasar la mañana juntos, porque te vas esta tarde. Y bueno… cuando he salido de la ducha estabas despierta. Me has arruinado la sorpresa. Quería traerte el desayuno a la cama.

No sabía que decir, así que simplemente sonreí. Esta estaba resultando ser una mañana muy perturbadora.

Nota mental: Matar a Allyson.

¿Cómo se le ocurría meter a Fred a en la habitación, en MI habitación? Seguro que lo que se duchara aquí también había sido idea suya. Ya la veía yo diciéndole a mi pelirrojo: "Oye, Fred. Vete a mi habitación para desquiciar un poco más (si es posible) a Hermione. Ah, y no te olvides de ducharte para que vea esos bonitos músculos, a ver si se desmaya."

Nota mental 2: No matar a Allyson directamente. Primero hay que torturarla.

Ya, Hermione. Cálmate. No es para tanto.

Silencio incómodo.

-¿Te ayudo a hacer las maletas?-Preguntó Fred de repente.

Una frase anteriormente dicha me cruzó la mente: "¿Has visto mi sujetador negro? No lo encuentro". De nuevo, me sonrojé.

-¡No!-Grité. Fred se sobresaltó un poco por mi gritito.-Quiero decir… Que no te molestes. No hace falta.

-Oh, tranquila, no es molestía.

-De verdad que no hace falta…

-En serio, que no me importa.

-No, no. No te preocupes.

-Insisto de veras.

-¡Que te he dicho que no!

Hasta yo me sorprendí por mi grito. ¡Pero es que me tenía harta! Desde que volvimos a salir en mi cumpleaños, me trataba como si me faltara un brazo o algo así. No me dejaba hacer nada por mi misma. Estaba todo el rato pendiente de mí. ¡No lo aguantaba! Pero bueno, yo lo quería de todos modos. ¿Verdad? Esa pregunta que emitió una vocecita de mi cabeza quedó sin respuesta. Lo cierto era que no sabía si le quería. Además…Malfoy…No. Eso si que no. Hermione, me llamé, vuelve al mundo real donde tienes a FRED en TOALLA delante de ti.

-Vale, perdona.-Dijo Fred.

-No, no pasa nada. Es que…

-No hace falta que me des explicaciones.

-Fred.

-¿Qué?

-¿Te puedes quitar de la puerta del baño? Es que me tengo que duchar.

-Oh, si, perdona.

Se apartó, le sonreí y entré. Por Merlín, menuda mañana. Ya basta. Deja de pensar aunque sea por un segundo ¿Quieres? No. No quiero. Si. Si quiero. Pero no puedo. Entré a la ducha. El agua me despejó un poco la mente y me dejó más tranquila. Salí de la ducha. Me puse la toalla y salí del baño deseando que Fred al menos se hubiese vestido. No. No lo había hecho. Ahora los dos estábamos en toalla. Genial. El parecía haberse quedado mudo. Yo… petrificada.

Pasaron unos cuantos minutos sin el más mínimo cambio. Creo que ni siquiera respirábamos. De repente, una lechuza entró por la ventana. Llevaba una carta. Era para mí. La abrí.

-¿De quien es?- Preguntó Fred

-De mi madre…

Querida Hermione:

Me temo que no podrás venir estas navidades. Tu padre me ha dicho que quiere solucionarlo. Así que hemos decidido ir al caribe estas navidades a celebrar nuestra segunda luna de miel. ¡Estoy muy contenta! Recuerdos de tu padre.

Jane Granger.

Menuda mierda de víspera de navidad. Estaba a punto de mandar una carta al Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas para a exigir que las lechuzas sean incluidas en el Listado Oficial de Animales de Malagüero, esos bichos lo único que traen son malas noticias…pero ¿Cómo mando la carta? Demonios, tengo que decirle a Potter que me preste a Hedwig. Mierda, estoy enfadada con Harry. No puedo pedirle a Hedwig como si nada. Bueno, la cogeré sin que se de cuenta. Rayos, esa lechuza es muy inteligente, dudo que quiera llevar una carta en contra de los de su especie. Pero no sabe leer, luego no hay problema… Ya estoy divagando otra vez, pensé. Será mejor que me tranquilice, vamos, respira, así está mejor.

-Hermione, ¿Qué dice tu madre en la carta? ¿Cómo van sus vacaciones?-¡Vaya, Fred! Pensé que quien tenía el don natural de hacerme sentir mal era Ron, pero bienvenido al club.¿Cómo podría explicar lo que fue para mí la carta? Yo diría que así:

La carta de mi madre: Una desilusión total y completa que logró sacarme aun más de mis casillas, pervertir mi mente y llenarla de cosas asquerosas que los padres nunca hicieron, hacen o harán, porque la cigüeña nos trajo a todos de París.

Calma.

Tranquilidad.

Respira.

Mata.

Unos instintos asesinos salieron a la luz dentro de mí. Pero, en vez de mandarle a la mierda, decidí relajarme. Eso si, no pensaba contestar la carta.

-¡Bien!-La voz me salió un poco chillona, debo trabajar en eso de ocultar mejor mis sentimientos.-Esta tarde estarán perfectamente bien en el Caribe disfrutando de su segunda luna de miel, ya sabes, recordando esos tiempos en los que no tenían una hija a la cual acompañar en esta época que…

Fred puso los ojos en blanco, la más clara señal de que no me comprendía en absoluto, así que mejor me callo. Tranquilidad. Si mi madre quiere perdonar a ese imbécil, perfecto. Pero a mi que ni me mire. Sin embargo, los instintos asesinos seguían ahí. ¿Con quien podía pagar mi ira? Malfoy. Allyson. Perfecto. El primero con quien me encontrara iba a desear no haber nacido.

-Fred, ¿Dónde está Allyson?-Pregunté.

-En la sala común.

Me dirigí hacía la puerta de mi habitación con una mueca dispuesta a salir.

-Espera, Hermione. ¿No deberías…?

-Calla Fred. Necesito matar.

Mi querido pelirrojo se asustó un poco por la frase, pero salió detrás de mi cuando crucé la puerta. Bajé las escaleras hasta la sala común. Estaban Malfoy, Theo y Allyson. Genial. Tenía a Allyson más cerca, así que empezaría con ella.

-¡TÚ! ¡MALDITA TRAIDORA! ¡¿CÓMO SE TE OCURRE METER A FRED EN MI CUATO SIN AVISARME?!-Grité.-¡ERES UNA…!

-Granger, ¿Qué haces en toalla?-Me interrumpió Malfoy.

¿Cómo se atrevía a interrumpirme? ¿No se da cuenta de que tengo ganas de torturarlos, cortarlos en trocitos, quemar los trocitos, darle los trocitos calcinados a los cerdos, matar a los cerdos…? Alto. ¿Qué acaba de decir el hurón? Ha dicho que estoy en toalla. ¿Estoy en toalla? Una expresión de terror surcó mi cara. Miré que llevaba puesto. Si. Estaba en toalla. ¡MALDITO MURPHY!

-Yo… Emmm…-Dije poniéndome completamente roja. Otra vez.

-¿Y por qué el pitufo pelirrojo también lo esta?-Preguntó Allyson.

Aunque, se llevaran bien, la gente lo seguía llamando así. Admito que de vez en cuando a mi también se me escapaba ese mote cuando me refería a Fred. Me giré y vi a Fred. El también estaba en toalla. Mierda. A saber que pensaría Allyson.

-No es lo que parece.-Dije.

-Hermione, es tu novio, es normal que hagáis cosas, no tienes que darme explicaciones.

-A mi si.-Susurró Malfoy lo suficientemente alto para que lo oyéramos Allyson y yo, pero no Fred.

-¡Pero que no hemos hecho nada!-Insistí.

-Si, claro…-Dijo irónicamente Allyson.

-¡Que no!

-Ya, ya…

-¡Por dios Allyson! ¡Que sigo siendo virgen!

Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. Mierda. (N/A: ¿A que no has leído ni la mitad de las "Mierda"?) Y lo único que podía pensar era: Mierda. ¿Por qué demonios tenía que haber dicho eso? Allyson ya lo sabía, no me importaba decirlo delante de ella. Solo había un pequeño error: ¡FRED THEO Y MALFOY TAMBIÉN LO HABÍAN OÍDO! Me odio. Me odio con todo mi corazón, alma y con todo lo demás. Soy imbécil. Lo sé. Malfoy me miraba con su típica sonrisa burlona de medio lado y Fred no me miraba, al parecer, el suelo era más interesante.

-Allyson…-La llamé, intentando guardar la calma.

-Dime.

-Tú sabías que seguía siendo virgen, ¿Verdad?

-Verdad.

-Y solo has insinuado que no para que lo dijera delante de Malfoy, ¿Cierto?

-Cierto.

-Estás muerta.

Me abalancé sobre la rubia, pero tras unos segundos de forcejeo, ella consiguió escapar y me quitó una pulsera.

-¡Dame mi pulsera!

-¡No quiero!

Salí a correr detrás de ella. Mientras, Fred, Theo y Malfoy nos miraban riendo. Solo les faltaban las palomitas.

Allyson salió de la sala común. No sabía si seguirla. Yo seguía en toalla y la pulsera no era importante. Me la regaló Potter hace tiempo. Pero era cuestión de orgullo. Era MI pulsera y la iba a coger. Salí corriendo detrás de ella ante la atónita mirada del rubio y el pelirrojo. Malfoy me siguió. Fred siguió a Malfoy. Y Theo siguió a Fred

Todo era muy surrealista. Yo, estaba en toalla mientras perseguía a Allyson mientras me perseguía Malfoy, mientras le perseguía Fred, también en toalla mientras Theo le seguía. Y todo esto ante la atenta mirada de algunos alumnos y profesores que miraban la escena partiéndose de risa o sin saber que hacer.

-¡DAME ESA PULSERA!-Grité.

-¡NUNCA!-Gritó la rubia

-¡GRANGER! ¡VUELVE A LA SALA COMÚN! ¡ESTÁS EN TOALLA Y TE ESTÁN MIRANDO TODOS LOS TÍOS! ¡Y ESO SOLO PUEDO HACERLO YO!-Gritó Malfoy.

-¡NUNCA HURÓN OXIGENADO PERVERTIDO!-Grité.

-¡MALFOY! ¡DEJA EN PAZ A MI CHICA! ¡Y DEJA DE MIRARLA!-Gritó Fred

-¡NUNCA PITUFO PELIRROJO CELOSO!-Gritó Malfoy.

-¡WEASLEY! ¡DEJA EN PAZ A DRACO! ¡ÉL Y HERMIONE ESTÁN HECHOS EL UNO PARA EL OTRO!

Todo era demasiado raro. Era muy difícil perseguir a alguien en toalla. Tenías que estar pendiente de que no se te viera nada en todo momento. Pero, por fin, alcancé a Allyson y le quité mi pulsera. Todos nos paramos en medio del pasillo jadeando por el cansancio.

-¿Contenta?-Dijo Allyson entre jadeos.

-Si.-Respondí de igual manera.

-Vamos Granger, vuelve a la sala común. Odio ver como te miran esos tíos.-Dijo Malfoy, que al parecer era el que menos cansado estaba de todos.

-¿Celoso Malfoy?

-Si.

-¡Te he dicho que dejes en paz a mi chica!-Dijo Fred.

-Eso nunca.-Espetó Malfoy. Ambos se lanzaron una mirada de odio.

-Venga, volvamos a la sala común antes de que algún profesor salga del shock y nos castigue.-Dijo Allyson.

-Demasiado tarde. Todos nos giramos y vimos Snape. Definitivamente, Murphy tenía razón.-A mi despacho. ¡Ahora!

-Pero profesor, ¿no podemos ir a cambiarnos?-Pregunté.

-No. Habérselo pensado mejor antes de salir así.

Todos nos dirigimos al despacho del profesor con resignación. Cuando llegamos al tétrico lugar, Snape se sentó en una silla polvorienta.

-Están castigados toda la semana después del baile.-Dijo.

-¿Pero no nos va a preguntar que ha pasado?-Protesté.

-¿Realmente quiere contármelo, señorita Granger?-Preguntó. Lo pensé un poco y finalmente negué con la cabeza.

-Bien. Harán trabajos por parejas. Malfoy y Granger limpiareis los baños. Y Sheridan, Nott y Weasley la cocina.

-Pero…-Intenté protestar.

-Podéis iros.-Me interrumpió.

Salimos del despacho en silencio y volvimos a la sala común de Slytherin. Salvo Fred, que volvió a la de Gryffindor. Por el camino, vimos a Cedric y Theo sonrío como un completo bobo. Luego vimos a Zabinni y Allyson sonrió igual. Me entraron arcadas. Los tres nos sentamos en los sofás exhaustos.

-Hermione.

-Allyson… Te odio.-Dije

-Yo también te quiero.-Contestó.-¿Por qué estabas tan cabreada?

-A parte de la encerrona que me organizaste con Fred,-Dije. Ese comentario provocó una mueca por parte de Malfoy.- al final no voy a poder librarme del baile.

-¡Pero eso es fantástico!-Dijo Allyson.

-No, no lo es.-Protesté.

-Alto, alto.-Intervino Malfoy.-¿Te intentaste librar del baile?

-Si.

-¡Pero si vas a ir conmigo!

-Por eso exactamente.

Malfoy bufó.

Silencio incómodo.

-Bueno, nosotros nos vamos ya.-Dijo de repente Allyson.

-¿A dónde?-Pregunté.

-Malfoy va a ir a visitar a su familia y Theo y yo hemos quedado con Cedric y Blaise-Dijo Allyson con una sonrisa bobalicona.

Sonreí falsamente. Cedric, me caes bien, pero desearía que un rayo te partiera a la mitad y desaparecieras del planeta junto con Zabinni para no ver otra vez esas sonrisas bobaliconas en los rostros de mis amigos. Estaba siendo muy dura, lo más probable es que todas mis navidades pasadas yo haya tenido la misma sonrisa de tonta, pero es que en mis navidades pasadas yo estaba feliz; pero ¿Qué motivo podía tener para estar feliz si me abandonan mis padres para irse a disfrutar de las mieles de su amor? ¡Oh, qué asco! No debía pensar en esas cosas si quería conservar mi salud mental (la poca que me quedaba), pero no me ayudaba para nada las miradas sugerentes de las Theo y Allyson, que seguramente estarían pensando en la divertida tarde que iban a pasar con sus respectivas parejas. ¿Hay moteles en Hogsmeade? Porque si ese es el caso no dudaba en que ya hubiese dos cuartos reservados. ¿Celosa? ¿Yo? No, para nada. De hecho me daba completamente igual que hubiese una salida a Hogsmeade el día de la víspera de navidad y aun mas que Allyson y Theo se vayan al nido de parejas enamoradas y me abandonen para ir a intercambiar fluidos con sus respectivas parejas mientras yo me quedo leyendo un libro. De hecho, para mí ese era el mejor plan para una tarde del veinticuatro de diciembre, leer sola y aburrida cuando en primer lugar ni siquiera debía estar esas vacaciones en Hogwarts. Ya Theo notó mi mirada de furia, eso es un avance, creía que últimamente sólo podía ver cosas que tuviesen pluma.

Me tiré toda la tarde leyendo un libro enfurruñada. Más o menos a las ocho, Allyson y Malfoy volvieron. Theo también, pero él se fue directamente a su habitación.

A Allyson, Malfoy y a mi se nos pasó el resto de la tarde entre risas, peleas, risas, peleas y más risas. Eso hizo que se me pasase un poco el enfado. Cuando quise darme cuenta eran las 12. Ninguno de nosotros había comido en todo el día y las tripas empezaban a protestar.

-Ey, ¿Y si hacemos una escapadita a la cocina?-Dijo Allyson con un brillo perverso en los ojos.

-Por mi bien.-Dije.

-Y por mi barriga genial.-Sentenció Malfoy.

Los tres nos dirigimos a la cocina. Que extraño… Ahí estaba yo junto a Malfoy de buen rollo aunque aún nos seguíamos odiando… más o menos. Llegamos a la cocina.

-¡Oh, Hermione! ¡Que gran honor volver a verla!-Chilló Dobby haciendo una reverencia.-Aunque está en toalla…

Vaya, ya ni me acordaba de que seguía solo con la toalla.

-Lo mismo digo, Dobby.-Dije con una sonrisa.-¿Te importaría mucho prepararnos a mi, a mi amiga a Allyson y al hurón algo para cenar?

-¡Será un placer!

El elfo nos preparó una magnifica cena a los tres y tras agradecérselo volvimos a nuestra sala común.

-Hermione, yo ya me voy a acostar. Que duermas bien hurón.

Allyson desapareció por las escaleras que llevaban a nuestra habitación.

-Bueno… Creo que yo también me voy a ir a…

No pude seguir. ¿A qué no adivináis por qué? Exacto. Malfoy me estaba besando. Otra vez. Esto estaba empezando a resultar monótono. ¡Hermione sepárate! ¡Tienes novio! Me exigí. Sin embargo, no lo hice. Al fin nos separamos.

-Llevo esperando todo el día para hacer eso.-Me dijo el rubio sonriente.

-Me alegro de que lo hayas hecho.-Confesé.

Mi respuesta había aturdido un poco al rubio, por lo cual sonreí. No podía negarlo. Realmente me había gustado el beso. Aunque tuviese novio… Se lo iba a contar, por supuesto, aunque se iba a enfadar.

-Dulces sueños, Malfoy.-Dije yéndome a mi habitación.

-Lo serán si sueño contigo.-Dijo el hurón.

Me fui a la cama con una sonrisa de boba típica de estas fechas navideñas. Mañana iba a ser el baile. Iba a ir. E iba a ir con Malfoy. Si, me he vuelto loca ¿Y qué? Ya le diría a Fred lo del beso pasado mañana. Como a pesar de ser diciembre hacía calor gracias a un hechizo, y como seguía con la toalla y me daba pereza ponerme el pijama, decidí ponerme solo la ropa interior. Y así lo hice. Finalmente, me quedé dormida.