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Historia 138078 — capítulo 1

  1. Nuevos Cazadores.

La bestia blanquecina se retorcía con profundas convulsiones mientras un largo látigo se arrastraba contra él, una flecha se desvanecía de blancos dedos para atravesare en los brazos superiores de el extraño ser mientras que la daga seraphin resplandecía en manos de una joven pelisroja, su cabello de fuego se ondulaba ante el soplar del viento, sus ojos verdes enfocados en la parte superior del pecho cubierto de cicatrices.

"Decapítalo, así morirá". Recordaba la primer enseñanza de una pelea, dando un salto se impulso en el ladrillo rojizo del callejón cayendo justo en los hombros de la bestia y con un rápido corte perforo de lado a lado el cuello de la bestia, el icor se derramo por todo el lugar bañándola por completo, sentía el escocer de la sangre de demonio sobre la piel, dio una profunda aspiración antes de saltar de los restos de la bestia y esta se desvaneció, volviendo a su dimensión demoniaca. Una mujer de cabello negro, largo y atado en una coleta, de tez blanca, ojos café oscuro, esbelta y vestida con una corta falda negra así como una blusa ceñida, se giro buscando con la mirada lo que fuese y allí en la oscuridad la sombra de un Cazador Infernal, un nephilim proscrito, se desvaneció.

El joven de cabello negro, ojos de un azul cristalino, con marcas oscuras sobre la piel, franjas en intrincados diseños que formaban sus runas, extendió el brazo y extrajo una flecha que dirigió a otra sombra presente, la flecha atravesó la cabeza de un ser deforme, lo que pudo ser un vampiro deformado con la sangre de Sebastián.

-- No dio frutos.-- dijo Isabelle, la joven de cabello negro, lucía resignada.

-- Nunca dan frutos. Pero es lo mejor ahora, además Clary esta mejorando.-- dijo Alec en tono serio y calmado.

-- ¿Creen que nos observa?, hablo de Sebastián.-- dijo la pelisroja colocando su daga larga en su cinturón.

-- Posiblemente, mi madre ha estado mencionando que hay muchos ataques, secuestran Nephilims y los torturan, sino se unen a ellos. El pánico surge en la Clave. Hay muchos que te culpan, mi padre cree que amas a tu hermano y por eso no lo entregas.-- respondió Isabelle. Cuando Clary escucho aquella frase recordó que Sebastián buscaba justo eso, que ella lo amara.

-- Volvamos con Jace, debe estar desesperado por vernos.-- dijo Clary comenzando a caminar, si siquiera percibir los pequeños ojos de una vampireza diminuta e infantil que los observaba.

Solo dos semanas atrás Alec había visto con horror los restos de Camille y aun cuando quería cortarle él mismo la garganta por causar su ruptura con Magnus, le revolvió el estómago, se colocó a la defensiva, pero la pequeña vampira solo dijo que debía avisarle a los demás cazadores, que ella era la jefa del clan de Manhathan, y que los acuerdos se romperían, pues ellos seguirían a Sebastián. Aun cuando al llegar al Instituto, Alec tenía el corazón roto, se armo de valor y explico solo aquello mas importante, incluyendo lo que Jordan ya sabía de la vampira. 

Ahora cada ataque de demonio tenía un vampiro deformado involucrado en ello, todos habían redoblado las rondas para patrullar, mas los Hermanos Silenciosos le habían prohibido salir a Jace del Instituto, ya podía estar por el lugar, pero no podía abandonar la dura vigilancia de ellos. Clary cooperaba con los hermanos en aquello que le pidieran manteniéndose cada vez mas alejada de Jace, conversaban, y de vez en vez se besaban, pero si el deseo de Jace se intensificaba llegaba a quemar incluso su propia ropa. En una ocasión deslizo las manos sobre Clary, un roce a su cadera lo intoxico, su deseo vibro y sin darse cuenta la ropa de Clary estaba en llamas, se había odiado por ello, y la habría abandonado pero ella solo lo miro con ternura y le repitió: "Todas las parejas tienen dificultades". Por eso Jace la adoraba, mas últimamente una duda emergía en su mente, cada día Calry lucía más y más cansada, mas delgada y mas furiosa, como si algo la molestase.

Jace se encontraba frente a los elevadores, sentado esperando por Clary, ella debía salir a cazar en su lugar, como parte del grupo, y aun cuando todos la alababan por mejorar con rapidez, él se atemorizaba de perderla. El traqueteo marco que el ascensor subía, Jace se puso en pie, el nerviosismo absurdo del primer amor lo hizo acomodarse el cabello rizado y dorado, esperando verla, mas cuando las puertas se abrieron no fue a ella a quien vio.


Una diminuta figura recorría en la oscuridad la calle completamente sola, vestía con vaqueros, una playera corta rosa y un suéter con el dibujo de un pony al frente, sonreía, un ángel perdido en la oscuridad mas al verla, algunas personas sentían un escalofrío, pasaban de ella temerosas. Maureen jamás había visitado el Hotel y no le agradaba hacerlo, solo que tenía curiosidad de volver a ver a aquel vampiro, Raphael, el vampiro líder por el momento, se detuvo ante el Hotel Dumorth y observo, él sabía que ella estaba debajo, mas por milésima vez no deseo entrar, continuo su camino por aquella zona hasta llegar a una amplia entrada, el departamento lucía simple, una puerta abarrotada y un número en la pared. Dio un salto hasta llegar al tercer piso, la ventana estaba abierta y ella entro. Una silueta se encontraba dentro, su cabello platinado y su aspecto atractivo le causaban a Maureen escalofríos.

-- Tu hermana esta muy bien, elimino ella sola a otro.-- dijo Maureen sonriendo dulcemente, como un niño.

-- ¿Haz encontrado al brujo?.-- pregunto la profunda voz de Sebastián.

-- ¿No puedes tu invocarlo?, pudiste hacerlo con Lilith.-- respondió haciendo una mueca infantil.

-- No, pero si encontramos al brujo, te daré al diurno. Es el trato.-- dijo Sebastián sonriendo tan encantadoramente como sabía que podía para hacer que quien sea hiciese lo que deseara.

-- Nuestro Maestro te pidió algo, ¿lo haz hecho?.-- pregunto una suave voz, de la oscuridad emergió Amatis cruzando los brazos sobre su pecho.

-- Encontré a Veltran D'York. Pero se ha negado a venir, todos saben que los doce anteriores murieron y aquel que encerraste te sirve solo por que te ayuda con lo de tu hermana.-- respondió malhumorada, como una niña que no quiere ir a clases de piano.

-- Tráelo. Pronto la vida de Dimitri Benneth se extinguirá.-- ordenó Amatis, Maureen le dirigió una mirada cruel y de desprecio que la nephilim oscura ignoro.-- Pronto ella será tuya. Clary te pertenecerá y no solo en sueños.-- añadió Amatis con un tono esperanzador, como una madre hablaría con su hijo.

-- Lo sé.-- respondió Sebastián sonriendo con delicadeza, con la palidez de la luna, él resplandecía ante la idea de poseer finalmente a su adorada Clary.


Un hombre esbelto, alto, quizás medía los dos metros, de anchas espaldas, de un rostro hermoso, una sombra de barba, corto cabello castaño y ondulado se mecía sobre sus cejas arqueadas mientras sus ojos claros de tonos miel se enfocaban en Jace, era un cazador de sombras, vestía como uno, mas las runas sobre su piel eran simples. A su lado un hombre robusto, mas musculoso que Jace, de cabello oscuro, actitud altanera y con runas marcadas sobre su piel le dirigía una superior a Jace.

-- Somos Thorin O'Connor y Matthew Blackstone. Venimos de Idris en busca de Maryse Lightwood, debemos hablar con ella.-- ordenó el hombre mas corpulento, le desagrado al instante a Jace, mas antes que sus labios se separasen para responder una alta figura estaba ya allí.

-- O'Connor, Blackstone, me alegra verlos. La Clave me dijo sobre su llegada, los esperaba.-- dijo Maryse, su voz era calmada, mas Jace logro percibir el nerviosismo en sus ojos, seguramente eran malas noticias si ellos estaban allí.

-- Necesitamos hablar de los cadáveres de ángeles y sobre Clary Morgenstern. Si no se opone, la clave ha pensado en que ella llame a Sebastián.-- dijo O'Connor, el hombre corpulento. Jace se burlo débilmente.

-- Claro, por que él vendrá solo al llamado de ella.-- dijo Jace burlón.

-- Hace un mes encontramos a un nephilim oscuro, intento suicidarse pero lo detuvimos y lo obligamos a hablar.-- dijo O'Connor en un tono por demás cruel que causo un ligero escalofrío en Maryse.-- Son fuertes pero si los quemamos con las armas serafines, hablan con facilidad.-- hablo O'Connor como si buscase que Jace comprendiese algo.

-- Deberíamos hablar en privado, ¿le parece?.-- dijo Maryse, mas O'Connor sonrió tetricamente, Jace sintió que se burlaba de él.

-- No. Debe escucharlo, fue parte de él, por Valentine y la vinculación.-- dijo en voz suave Blackstone, su mirada era serena y amable, el enfado de Jace se controlo con aquella voz.

-- Lo que ha dicho es que necesitaba a Jace para un ritual mayor, lo sacrificaría, al final sería asesinado. Pero la joven Morgenstern no lo sería. El Nephilim oscuro dijo algo peculiar.-- las palabras de O'Connor resultaban vacías, pero afiladas.-- Al parecer Jonathan Morgenstern desea crear una nueva raza desde cero, destruir todo y comenzar con su propia raza.-- añadió.

-- Cazadores Infernales, ¿no?.-- pregunto Jace, aun sintiendo que no era eso.

-- No. Una raza nacida de la sangre de Valentine. Aquel día que interrumpieron el nacimiento de esos Cazadores, evitaron también una unión demoniaca.-- dijo O'Connor, Jace y Maryse no comprendían.-- Jonathan planea seguir los pasos de grandes emperadores, de la manera mas insana. Planeaba unirse a su hermana y poseerla frente a sus acólitos, pues con ello, su embarazo producirá la nueva raza, con el poder de los ángeles y el ser absoluto de demonios.-- añadió dejando ver el horro de los planes. Jace se cayo de espaldas.

Recordaba instantes extraños, conversaciones antes de la llegada de Clary, recordaba como Sebastián insistía en preguntarle sobre Clary, sobre el como era estar cerca de ella, recordaba que él había decidido traerla, recordaba el día en Praga que ambos desaparecieron, como al verlos juntos lo pensó por un segundo y luego una venda lo cubrió, siempre lo notaba, Sebastián la observaba con necesidad, recordaba su mirada cuando ella lo llamo para evitar que él se marchase. Sebastián había acariciado su garganta con delicadeza cuando deslizo la pañoleta por su cuello, él la deseaba como Jace mismo deseaba a Clary. Vino a su mente ese día, en el que su cuerpo sintió brutales sacudidas, y su piel se cortaba como si hubiese sido una lucha. Entonces la idea de que Sebastián hubiese violado a Clary le hizo desear vomitar y arrancarle la cabeza a Sebastián.

-- Clary no debe saber lo que hemos hablado, le entrenaremos como un arma contra Sebastián, ella se infiltrará y lo asesinará. Es la decisión de la Clave.-- dijo fieramente O'Connor, Jace lo miro con desprecio y horror.

-- No... no lo harán. Yo puedo ser un arma mejor.-- dijo Jace, Maryse lo miro y se interpuso cuando la fulminante mirada de Thorin se enfoco en él.

-- Debemos continuar la conversación dentro. Jace no dirá nada, ¿cierto?.-- dijo Maryse persuadiendo a su lógica.

-- Si. No diré absolutamente nada.-- respondió Jace.


El silencio en el trayecto era mortal, la depresión que Isabelle y Clary sentían era mucha, sus miradas se centraban en Alec. Ambas habían parecido horrorizadas cuando Alec les explico como era que Magnus había terminado con él, ellas intentaron persuadir a Magnus pero este había colocado un escudo contra cualquier tipo de cazadores. Alec no expresaba absolutamente nada, pero estaba deprimido, había vuelto a morderse las uñas, y Roberth le organizaba citas a ciegas con nephilims, no con chicos, con lindas jovencitas de aspectos masculinos que resultaban un tanto grotescas a la mirada de Alec. Isabelle intento hacerlo salir con un vampiro cercano a los cazadores, pero tampoco resulto. Para Alec quizás solo existía Magnus.

Entonces el traqueteo del elevador se detuvo y al frente un joven de hermosos ojos en tonos miel lo miro. Solo a él. Las puertas se abrieron y el trío descendió. Jace se encontraba allí, pálido, pero con una sonrisa dulce, encantadora. Isabelle fue la primera en percibir al joven, sus ojos miel ya habían sido observados antes.

-- ¿ Mathew?, ¿Matt Blackstone, eres tú?.-- pregunto Isabelle, una sonrisa mostró un rostro amable en el joven.

-- Es genial verte Izzy, es muy bueno verlos a todos.-- respondió extendiendo los brazos para que Isabelle saltase a ellos.

-- Es increíble que todos nos conozcamos tan bien, ¿no?.-- espeto con molestia Jace, Clary camino hacia él deslizando una mano sobre la de él, mas al toque la quemo levemente, como cuando se marcaba la piel con una estela, Jace lo noto y se alejo un poco.

-- Es que eramos amigos, nos conocemos desde niños, fui estudiante de este Instituto por un tiempo.-- dijo con una sonrisa Isabelle. Alec lo miro, los ojos suaves y de tonos miel se enfocaron en él nuevamente, este se ruborizo notoriamente y aparto la mirada.

-- No te había reconocido.-- dijo Alec.    

-- Era pequeño y delgadito, a pesar de ser más grande que tu. Recuerda que tengo 21 años, y tu solo 18.-- dijo burlón Matt, Alec quiso ignorarlo y seguir de largo, pero una mano lo sostuvo frenando su huida.-- Primero que nada debo decirles que soy el nuevo entrenador y maestro de defensa de Clary, y segundo quiero ir a celebrar.-- añadió. Jace negó con la cabeza.

-- No tengo ganas de celebrar. Además a Clary ya la esperan en su casa, Jocelyn es muy severa con ella.-- dijo Jace comenzando a caminar, Clary quería seguirlo pero estaba tan cansada. Se despidió y solo se marcho, Jace se desvaneció entre los pasillos del instituto, tenía mucho que pensar. Isabelle comenzó a caminar con Alec y Matt mas su celular vibro y con una sonrisa solo se marcho dejando a ambos incómodamente solos.

-- Todos en Idris hablan de que terminaste tu relación con Magnus.-- dijo Matt, Alec sintió un golpe profundo en su estómago, el dolor del primer rompimiento.

-- ¿Cómo es que todo Idris lo sabe?.-- pregunto Alec sabiendo la respuesta aun sin escucharla.

-- Tu padre lo dijo por todo Idris, según él volviste a ser normal, y estabas bajo un hechizo.-- dijo con desprecio Matt, Alec lo consideró extraño.-- Pero yo me alegre, me sentí muy feliz por saberlo.-- añadió. Alec se giro con una mirada de odio tan afilada como una navaja, pero Matt no se mostró molesto o temeroso.-- Me hizo feliz por que entonces yo podría tener una oportunidad de estar contigo.-- añadió cerrando el espacio entre ambos, con delicadeza Matt acarició su cabello negro y deslizo las yemas de sus dedos por su mejilla. Se inclino con rapidez y sin poder negarse Matt estaba ya besándolo, era más alto que Magnus pero besaba de una manera diferente, solo podía compararlo con Magnus, no había existido otro hombre en su vida antes de él y creyó que después de él no habría nadie.