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Historia 138078 — capítulo 11

  1. Conflicto de Intereses.

Simon había dejado el Instituto, nuevamente se encontraba en su apartamento con Jessie, esta siempre se mostraba deprimida rodeada de tantos cazadores, por alguna razón que Simon no comprendía, todos detestaban a la mundana solo por ser similar a Clary, pero para Simon ellas eran totalmente diferentes. Simon intento cocinar algo de lo que quedaba en el frigorífico, Jordan estaría con Maia y Luke, pues ella era miembro de la manada de Luke. Jessie observo a Simon, se sujeto el cabello y comenzó a ayudarlo, después de todo ella sería la única que comiera. 

Los minutos transcurrían mientras Simon le describía con lujo de detalle la trama de "Angel Santuary", uno de los mangas predilectos de Clary, que obviamente le desagradaban a Jessie, pero la conversación era refrescante para ella. Simon levanto los platos y comenzó a lavarlos cuando sintió la presencia de Jessie detrás suyo, al girar el rostro en torno a ella, fue Jessie quien presionó sus labios contra los de él, sus manos se enrollaron detrás de su cuello, mientras se aferraba a él. Simon por un segundo sintió un dulce deja vu, de los días con Clary, pero pronto los ojos de Jessie lo sacaron de su estupor, este la aparto de él.

-- ¿Eres virgen?.-- pregunto Jessie deslizando los dedos por el cuello de Simon.

-- No es de tu incumbencia.-- respondió molesto Simon, mas no podía solo apartarse de ella.

-- Parece que tu e Isabelle han tocado fondo.-- murmuró Jessie aprisionando su cuerpo, si deseara la apartaría de él, pero una parte la quería cerca, nuevamente le recordaba a Clary. Se odio por ello.  

-- ¿Por qué haces esto?.-- pregunto Simon tomando toda su fuerza de voluntad para apartarla.

-- Por que quiero estar cerca de alguien que no me ve como la cazadora, alguien que me desea por mi misma.-- susurro Jessie acercándose lo más que podía a Simon.

-- No te deseo. Tampoco siento lástima por ti, pero yo respeto mucho mis relaciones.-- dijo Simon, si Isabelle lo había perdonado por lo de Maia no lo arruinaría ahora. Jessie no acepto su negativa y se colgó de su cuello aferrándose a sus labios.-- Por favor, si te miro, veo a Clary y eso no es justo para ti.-- añadió. Jessie lo miro con rabia, se aparto de él y se giro.

-- Te odio.-- murmuró ella, se giro y lo confronto, pero no logro decir más cuando la pared tras ellos se despedazo, trozos cayendo por los alrededores.

El brazo diminuto de Maureen se aferro a la garganta de Jessie, Simon quiso defenderla pero Amatis clavo en su espalda el crucifijo que Kyle le había entregado, al segundo sus ojos se tornaron blancos, Simon no estaba más allí. Amatis le ordenó llevar a Clary a las bodegas del norte, territorio de las hadas, mientras Maureen castigaba físicamente a la mundana por haber intentado seducir a su Simon.


Isabell caminaba con delicados pasos hacia la casa de Simon, se ondulo ligeramente el cabello y se detuvo, había algo extraño, algo anormal en el ambiente, al girarse observo con asombro a un caballero vestido de negro, era un hombre atractivo que utilizaba unas gruesas gafas negras, ella no veía un mundano allí pero tampoco veía nada más, no era un vampiro o hada u hombre lobo, pero no parecía demonio; el caballero se giro y le sonrió amablemente, ella se asusto, había algo doloroso en su expresión pero al mismo tiempo feroz.

-- Isabelle Lightwood.-- dijo el caballero con una voz tan relajante y suave que casi podría decirse que era atrayente.

-- ¿Te conozco?.-- pregunto Isabelle dando unos pasos hacia atrás.

-- No directamente, sabes. Una de las hermosas mujeres Lightwood alguna vez fue de un demonio, ella ofreció su alma y su corazón al único demonio que podía controlarlo todo.-- dijo el caballero desvaneciéndose en el aire y reapareciendo ante ella, esta dio un salto hacia atrás solo chocando con él nuevamente.-- Sus padres la encerraron con las hermanas de Hierro, allí él no podría tocarla, y él sufrio.-- añadió sosteniendo de la cadera a la nephilim cuyo cuerpo parecía adormilado.-- Pero ella se mutiló. Al final le dieron muerte los hermanos Herondale, otra raza maldita.-- agregó sosteniendo sus muñecas con fuerza, una ligera línea se formo sobre su piel.-- Regresaré a reclamar lo que es mío, mi hermosa Isabelle.-- murmuró contra su cuello mientras la besaba.-- Soy Satanás.-- finalizo desvaneciéndose al segundo que una explosión nacida de la nada hacía estallar la ventana de Simon.

Isabelle no pensó en nada, solo miro los restos volar, solo Simon llego a su mente, no el miedo de haber visto a ese...ser, nada más que el terror, dio saltos tan altos como pudo para encontrarse con el departamento vacío ni rastro de Simon o de Jessie.


Las palabras en el idioma nativo de los brujos iban de cantos en cantos, Veltran extendía las manos ordenando al tiempo y la vida cambiar de dueño, su eternidad a su muerte sería entregada a Alec Lightwood, sino podía ofrecerle los recuerdos del libro blanco, haría un acto final de piedad, una luz blanca emergió de su cuerpo en forma de cuervo, un cuervo de tonos plateados y brillosos, este atravesó las paredes, voló sobre las nubes oscuras, se deslizo entre los muros del Instituto y se detuvo ante Alec, el joven nephilim no podía verlo, pero Magnus sentía un conjuro, uno muy poderoso.

El cuervo se deslizo sobre Alec como una ráfaga de aire golpeando al cazador de sombras, este se sintió mareado, el cuervo plateado se poso en él fundiéndose en su piel y deslizándose por los pliegues de esta hasta su pelvis, el lado derecho, sobre su hueso. Así Veltran observaba con dolor el futuro, lo que a nadie más se le revelaba. 

El brujo cerro los ojos y Amatis abrió la puerta.

-- Es la hora, brujo.-- dijo Amatis sin saber lo que estas palabras realmente significaban.


Clary caminaba por el instituto, había conversado con la Clave, en Idris, con ayuda de Magnus y su conjuro de proyección Astral, parecía que Sebastián estaba un paso delante de ellos, su celular había timbrado constantemente pero ella no podía dejar de pensar en lo que la clave había designado, ella debía acercarse a Sebastian lo suficiente para asesinarlo con el fuego vivo que permanecía dentro de ella, Jace se había molestado por que le impidieron estar presente en la reunión, mas Alec le diría todo lo que se hablo. Entre otras cosas, la traición de las hadas al pacto causaba una fricción, sin olvidar la ayuda de los vampiros, prácticamente solo brujos y hombres lobo se mantenían como aliados. 

Mientras caminaba percibió un aroma demasiado azufrado y con una tendencia a gasolina, anormal allí, al girarse observo en una esquina a Simon, estaba recargado en una columna mirándola, pero no parecía Simon, no lucía como él, de alguna manera se sintió en alerta total.

-- Hola hermanita.-- saludo Simon, Clary noto que era su voz, su tono pero no era Simon.

-- ¿Qué haz hecho, Sebastián?.-- pregunto Clary sacando su estela, coloco pronto una runa sobre su piel y Simon sonrió con un gesto propio de Sebastián.

-- Solo quería conocer mas de cerca a quien ayudo a que yo renaciera, además quería mostrarte que aun puedo llegar a ti.-- respondió burlón Simon. El verdadero Simon miraba aterrado, gritando dentro de su propio cuerpo, estaba atado a Sebastián de una manera demasiado extraña, con un arranque de fuerza añadió.-- Ayúdame, Clary.--

-- ¡¿Simon?!.-- grito Clary corriendo hacia él, pero este pronto fue de Sebastián y con una patada arrojo a Clary contra la pared, aun no se había puesto en pie cuando Simon presionó su cuerpo contra ella y deslizo los dedos por el contorno de su cadera.

-- ¿Quieres al Diurno?, pues ven con nosotros.-- dijo suavemente Simon, sus labios se deslizaron sobre la garganta de Clary mientras esta dejaba de respirar por la presión, Simon siempre cuidaba de no lastimarla, sabía que tenía demasiada fuerza y aun cuando Isabelle podía soportar aquello, ella no podía.

Pronto Simon se aparto de ella y extendió una mano, ella sabía lo que significaba sin siquiera pensarlo, pensando solo en una oportunidad de estar cerca de Sebastián y liberar a Simon  tomo su mano y se desvaneció en la oscuridad.