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Historia 138078 — capítulo 10

  1. Satanás.

Jordan estaba de vuelta en el cementerio a la espera de que Maureen llegase, los nervios se mostraban tan palpable, él deseaba que nadie notase su pequeño plan, algo que aseguraría un poco la balanza a su favor. Una risa suave inundo el cementerio y al girarse allí vio desmayada en el piso a Maia, Maureen y Amatis la sostenían con una cadena de plata que la quemaba como fuego, pero si lograban liberarla pronto, no pasaría de una cicatriz. 

Amatis extendió la mano, Jordan dejo caer la cruz en su palma y esta sonrió complacida, Maureen dio un tirón de Maia haciendola despertar, ella abrio los ojos atontada mientras Jordan caminaba hacia ella. Podían hacerle trampa, nada podría evitarlo, pero algo le dijo que ellas simplemente no jugarían bajo las reglas de los nephilims; Amatis dio un suspiro y torno la mirada fría hacia Jordan.

-- Salúdame a mi hermano.-- dijo antes de desvanecerse. Todo había resultado bien, ni ellas notaron nada ni Maia estaba en peligro.

-- Van a liberar a Satanás, debemos avisar a los Cazadores de Sombras.-- murmuró Maia con la voz rasposa, había gritado mucho, seguramente la habían torturado y por su rápida regeneración no se veía nada sobre su piel. Jordan levanto en brazos a Maia para comenzar a trotar. Los Cazadores se enterarían.  


Clary extendió la mano y cerro los ojos, como si fuese magia, una flama dorada emergió de su mano ondulando sobre la habitación, como si tuviese vida propia, bajo la mano y esta se desvaneceió. Clary les explico que había absorbido el fuego de Jace, intentando evitar el segundo contexto en sus palabras, de esa manera Jace estaba fuera de peligro y ella podía controlar todo a su alrededor. Sería un arma contra Sebastián.

Magnus continuaba mencionando los puntos de falla del plan Nephilim al utilizar a Clary como señuelo y no a la Mundana, no es que Magnus detestase a los mundanos, era más que odiaba ver a otra Clary, una simple y vacía, sin decirlo, se había encariñado con los cazadores que lo rodeaban, amaba a Alec, quizás lo amaría eternamente, pero los nephilim de los que se rodeaba, desde William Herondale hasta Jace, todos eran apreciados por Magnus.

Las barreras se tambalearon mas fue Jordan y Maia, esta muy herida, los que atravezaron las puertas. Con Maia a salvo Jordan explico parte de lo sucedido, el secuestro de su novia, la petición de la cruz y el que él la entrego sin parpadear. Parecían molestos pero todo ello se fue al piso cuando Maia explico que Sebastián convocaría a Satanás.

-- Es un demonio mucho mayor que cualquiera, el más poderoso, uno de los cuatro más poderosos.-- dijo Alec ante los rostros confusos de sus amigos, los adultos comprendían a la perfección todo.

-- ¿Quiénes son los cuatro demonios más poderosos?.-- pregunto Clary un poco nerviosa, no había estudiado tanto, había leído el manual del cazador pero allí solo se referían a la Elite Demoniaca, o a los Caballeros Infernales, nunca se denominaba quienes eran quienes.

-- Los Demonios más poderosos de los que solo se habla y que los cazadores solo enfrentaron una vez son Lucifer, Semyaza, Samael y Satanás.-- respondió Magnus puntualizando que solo una vez ellos conocieron a aquellos demonios.-- En cada ocasión los cazadores perecieron, la última vez cuando Semyaza se levanto, no dejo el pentagrama de convocación, pero aun así asesino a más de mil cazadores, muchos creyeron que se extinguirían.-- añadió deslizando un brazo protectoramente por la espalda de Alec.

-- Satanás jamás ha sido convocado pues... se cree que puede abandonar el pentagrama y...-- la voz de Maryse se corto ante el palpable terror.

-- Consumira la tierra, hasta que solo haya cenizas, ¿no?.-- pregunto Clary segura de que sería algo que a Sebastián le resultara poético.

-- ¿Cuando lo convocarán?.-- pregunto Magnus seguro de quién sería el brujo sacrificado para ello.

-- No estoy segura, no lo explicaron. Sebastián estaba muy molesto por que aparentemente Clary corto el nexo entre ellos, aun cuando Amatis dijo que podría manipularla mejor, como Lilith con Jace.-- dijo Maia, Magnus se acerco y comenzo a curarla, esta le sonrió en agradecimiento.

-- Blackstone, debes ir a Idris y avisar, la Clave deben encontrar a Sebastián antes de convocación.-- ordenó Maryse segura de que todo resultaría más molesto.-- Debemos ir con los hermanos silenciosos ya que Clary también murió y revivió.-- añadió. Clary nego con la cabeza.

-- Fui tocada por el ángel, los hermanos digeron que es de las protecciones mas poderosas, según ellos nada me puede herir.-- dijo Clary sonrojandose ligeramente, el hermano Zacharias lo había dicho, pero ella lo sintió más una advertencia, de alguna manera.

Pero ella aun recordaba las palabras de Alexiel, era vulnerable, de alguna manera.


Las llamaradas brillantes fuera de la celda de Veltran le anunciaban su muerte, en poco moriría, lo había profetizado, pero más que profetizarlo, lo había esperado desde que al cerrar los ojos una noche había visto a la molesta mujer de cabello rojo que llevaría hacia Magnus al extraño que lo encantaría. Lo había visto tan claro como ahora estaba vivo, la mujer caminaría con ese joven cerca y este atraería la atención por completo de Magnus, después solo una conversación habría sido el detonante para ese interés desvordado.

Pero Veltran se había equivocado, estuvo presente cuando Jocelyn Fairchild conoció a Magnus Bane, esperando apartar al nephilim hermoso de su amigo, pero nunca sucedió, el nephilim jamás estuvo allí. Recordaba su nombre lo había escuchado, "Alec Lightwood", pero este no estaba con Jocelyn, solo Lucian y una mujer, la mujer que ahora lo mantenía encerrado. 

Veltran recordó haber dado un suspiro de alegría y haber evitado que le arrebatasen a Magnus, pues así lo veía, pero al pasar algunos años, lo inevitable sucedió, el amor nunca logra detenerse y Magnus conoció a Alec, el amor predestinado, y aun cuando Magnus sufría por haber terminado con él, Veltran sabía perfectamente que él regresaría a Magnus. Por un arrebato de desprecio, tomo el libro blanco y arranco la página que tenía el conjuro, aquel que haría a Magnus mortal, ahora se retractaba de haberlo hecho. 

Arrepentido, Veltran miraba a su alrededor buscando, una opción para restablecer lo que había interrumpido.

-- Prepara todo para el Ritual. Debemos buscar al Diurno.-- se escucho una voz que seguramente le pertenecía a Sebastián. 

Los días de Veltran habían llegado a su fin.      


El pentagrama dorado ardía no solo con velas, ardía con llamaradas naturales, Dimitri cantaba mientras Veltran lo miraba desde el piso, temblaba pues si conocía algo de los demonios es que ellos eran voluntariosos, se divertían con el dolor de las personas, Sebastián se encontraba seguro, pero incluso Lilith se había retractado de todo, no quería que su hijo tuviese contacto con un ser como ese. Una nube de humo emergió de la nada y tomo una silueta enorme, oscura, tétrica. 

Sebastián sabía como finalizar el ritual, algo que nadie más conocía, tomo una daga infernal y la clavo en el brujo dejandolo caer dentro del pentagrama, el humo y la figura parecían devorar la carne del brujo y con una carcajada arrojo los huesos afilados sobre Maureen, esta se molesto, pero no tenía miedo.

-- Sebastián Morgenstern.-- dijo una voz grave pero melodiosa, era calmada, como un arrullo.

-- Puedes pasar.-- invito Sebastián haciendo una reverencia, el humo dejo el círculo de convocación y avanzo, al segundo este tomo una forma física, un caballero de quizás treinta años, cabellos cortos y castaños, una sombra de barba decoraba su barbilla punteaguda, pomulos afilados, ojos grandes de tonos increíbles, el ojo derecho era dorado y el izquierdo negro mas ambos poseían bordes escarlatas, cejas pobladas, de tez blanca, no muy pálido, pero natural, vestía con ropas oscuras, una playera de cuello de tortuga negra junto con pantalones de mesclilla oscuros, zapatos negros. 

Amatis y Maureen lo miraron incrédulas de dos cosas, primero que era hermoso, y segundo que no lucía como otros demonios.

El caballero paseo por la habitación observando complacido, cruzo los brazos sobre su magro pecho y se estiro, su amplia espalda resaltaba bajo la tela. 

-- Soy Satanás.-- dijo el caballero sentandose en el sofá de una pieza, parecía como cualquiera, excepto por sus ojos.

-- ¿Conoces las runas Oscuras?.-- pregunto Sebastián parandose frente a él, este lo miro con aburrimiento.

-- Si, las conozco, por que lo sé todo.-- afirmó extendiendo la mano, una copa de vino tinto apareció en ella.-- Lilith me ha hablado de ti, o lo intento, pobre mujer, castigada por un vampiro, según recuerdo.-- añadió en tono de cotilleo. Amatis quería refunfuñar, ese no podría ser al que tantos temían, pero había abandonado el círculo, ¿no es verdad?.

-- Necesito tu ayuda.-- dijo Sebastián, el caballero se burlo abiertamente, como si hubiese dicho una broma.

-- Claro que la necesitas, ¿por qué más me hubieses llamado sabiendo que soy el más temido de todos?.-- dijo el caballero arrojando el vaso a la cara de Veltran, se puso en pie y se estiro nuevamente.-- Puedo ir a los cielos y ver a la cara a Dios, puedo conversar con los ángeles, puedo volver a las dimensiones demoniacas, todo lo que desee, no tengo límites.-- añadió presumidamente, mas había un filo de odio y desprecio mesclados, su presencia dejaba sentir terror, verdadero terror, como si tuviese un arma apuntando a tu cabeza y no pudieses huir de ella.

-- Quiero este mundo y te lo puedo ofrecer, quiero que me enseñes, deseo aprender de ti.-- dijo Sebastián mostrandose humilde, el caballero lo miro y sonrió.

-- Tu quieres tu propio mundo, no ser tan único y quieres a Clary, quieres a tu hermana contigo. Eso es lo que quieres.-- dijo el caballero mirandolo de cerca, los oscuros ojos de Sebastián resplandecían.-- Puedo dartela, puedes tenerla, como deseas, pero me aburro fácilmente, debes mantenerme entretenido. Dame algo que yo desee.-- añadió inclinando la cabeza. Era el momento justo, cuando ves a la serpiente, la Mamba negra, esta parece calmada y crees que no te herirá sino te mueves pero la verdad es que la serpiente ya te vio como presa y espera que le des un motivo, te morderá y moriras.

-- ¿Qué puede desear que no poseas ya?.-- pregunto nervioso, le daría lo que deseara pero, Sebastián no sabía que podía ofrecerle.

-- Quiero a Isabelle Lightwood, una desendiente de la familia más correcta de cazadores, uno solo ha errado su camino, en todos estos siglos, y ellos permanecen en la luz.-- dijo Satanás con voz envenenada, escupiendo con desprecio cada palabra.-- Podría pedir al chico, a Alec, pero el brujo lo cuida, y el padre del brujo es... un dolor de cabeza, si se enfada conmigo me molestara por un milenio, por ello, quiero a la mujer.-- añadió en tono condesendiente.

-- La tendrás.-- dijo Sebastián mirando a Maureen, la fría mano del caballero se poso sobre el hombro del joven, este nego con la cabeza sumamente emocionado, como si solo necesitara su permiso.

-- Yo sé obtener lo que quiero.-- dijo Satanás, extendió la mano y entonces al estrechar las manos, Sebastián vio claramente las runas oscuras, líneas sigzagueantes, como formando alas, una media luna después y finalmente se cerraban con una especie de pico, algo poco habitual pero él comprendía lo que simbolizaban y cómo podía ayudarle.-- Por ahora me marcho, odio estar atado a algo, lo que sea.-- añadió con fastidio caminando ligeramente, como si se sintiese libre después de estar en la cárcel.-- ¡Volveré!.-- advirtió soltando una carcajada tan amplia que ensordecía.

Sebastián sabía lo que debía hacer, torno la mirada hacia Veltran y sonrió satisfecho, después miro a Maureen, esta comprendió lo que Sebastián quería.

++ MUCHAS GRACIAS. De verdad me gusta que les guste la historia, muchas gracias a los que añaden la historia a favoritos, o que comentan, por que eso me ayuda a saber que no toma un mal rumbo la historia ni los esta aburriendo. Gracias