← Historia 138078 · de
Historia 138078 — capítulo 9
- Plan B.
El pequeño apartamento fuera de los ojos mundanos, cubierto por un glamour, se encontraba a oscuras, Sebastián sostenía de la cabeza a una pequeña bruja de cabellos azulados, era casi una niña pero tendría mas de quinientos años, la bruja que caminaba en los sueños, solo un poder tan simple que heredo de su poderoso padre Semyaza. Sebastián sujeto la cabeza de la mujer y la estrello contra la cama, el acero razgo su carne haciendola sangrar. La ira ante no poder conectarse con Clary era solo enfocada a la pequeña bruja que entre gimoteos deseaba morir antes de que sufriese más.
Amatis observaba el vacío pentagrama con las letras demoniacas, ni Lilith se acercaría mientras Sebastián estuviese tan eufórico, cruzo los brazos y se sento junto a Maureen quien sostenía del cabello a una inconciente mujer, Maia, quien había quedado dormida desde que la habían llevado ante Sebastián. Solo era un objeto más, no tenía mucho valor para ellos pero... para el preator era valiosa. Finalmente Sebastián tomo la daga de Amatis y degollo a la subterranea de ojos claros; estaba mas que enervado, su nexo inquebrantable había sido destrozado, nada podía ya mantenerlo unido a ella.
-- Calma, Sebastián. Aun debemos convocarlo, los planes solo cambiaran un poco.-- dijo Maureen jalando el cabello de la mujer lobo, parecía una marioneta.
-- Siempre existen planes de respaldo, mi querido Señor.-- dijo Amatis observando la sangre que manaba del cuerpo muerto a sus pies.
-- Entonces debemos convocar a Satanás antes de lo esperado, liberarlo por el mundo.-- dijo Sebastián sonriendo, camino hacia las mujeres y ocupo su lugar en el sofá en medio de ellas. Sebastián deseaba que sobre sus piernas Clary ocupase su lugar.-- Por lo que veo mis citas nocturnas terminaron.-- añadió con pesadez.
-- Pero... tengo una duda.-- dijo Maureen, la mirada de Sebastián se enfoco en ella.-- Si Satanás es el demonio mas poderoso del mundo por que puede entrar y salir del cielo, ¿no será peligroso para ti?, es decir, ellos son mentirosos, quizás te traicione.-- añadió mientras las cejas de Sebastián se arqueaban.
-- Satanás desea lo mismo que yo, sino no hubiese traido los ángeles a mi, uno tras otro, desde el cielo. Puede que sea muy tramposo pero desea lo que yo.-- dijo Sebastián deslizando una mano paternal sobre el cabello de Maureen.-- ¡Preparen todo para la invocación y la liberación!.-- ordenó a seres entre las sombras que con movimientos rápidos se removían a su orden.
Maryse Lightwood caminaba de un lado a otro, frente a ella se encontraban Jocelyn, Luke, Blackstone y su esposo. Habían hablado y conversado con el hermano Enoch sobre lo que sucedió en la ciudad de Huesos, el por qué de que Magnus notara que ella había muerto y no lo viera en Jace. Magnus podía ver el poder natural de Clary aumentado por manos de los ángeles pero también la marca de la muerte sobre su frente, cosa que según creían se borraría en cuanto Sebastián dejara de respirar. Blackstone había mencionado todo a la Clave, pero requerían de un miembro del Instituto para corroborarlo, así como en detalle la muerte de Thorin. Robert había decidido ir por el bien de todos, lo cual no le molestaba a Maryse, quien realmente deseaba el divorcio y creía que eso los haría reaccionar a ello.
Jocelyn y Luke discutían la manera de que el fuego divino pasase de Jace a Clary, pues era capaz de enfocarlo en ella sin quemar a nadie, Enoch reiteraba una y otra vez como es que la luz divina había rodeado a Clary y todos observaron, en sus mentes, como ella caminaba junto a los ángeles, era el mas perfecto equilibrio, un obsequio a la raza de Nephilims para continuar con su alianza, algo que permitían y aceptaban. Pero también una ruda advertencia provino de los labios del ángel hacia ellos: "No se debe hacer daño a los hijos de Valentine, los tres serán requeridos por los cielos a su debido momento. El peligro que Sebastián representa será neutralizado solo por sus creadores." La advertencia era confusa, era total y segura por lo que el Hermano Enoch debía ir a una reunión con la Clave para dar fé de ello.
-- Sebastián asesina a los suyos, ¿cómo no desean vengarce de ellos?.-- pregunto Jocelyn aun inquieta por lo que los Hermanos expresaban.
-- Tu esposo profano a uno y te hizo tomar su sangre. Eso equivaldría un pecado para ellos, pero no te han hecho pagar por ello. Son seres complicados pero aliados importantes que aman a tu hija.-- dijo el hermano Enoch. Había una realidad confusa y compleja con ello.
-- La profesía de Veltran menciona que la oscuridad cubrirá a Clary, ¿por ello ellos la protegieron?, ¿la salvaran cuando eso suceda?.-- cuestionó Luke.
-- Creo que ellos han decidido interferir por que sienten que ella es de los suyos, no fue lo mismo con Jace, pero si con Sebastián y Clary. El hijo de los Demonios es protegido por los demonios, la hija de los ángeles es protegida por los ángeles. Son los hijos de Valentine.-- dijo el hermano Enoch reflexionando las decisiones y acontecimientos.
-- Pero Jace, han mencionado a los tres hijos de Valentine, lo cual incluye, me imagino, a Jace.-- dijo Jocelyn. Luke lo había notado, el enfado que pudiera sentir hacia Jace, había desaparecido al sentirse unida a él para proteger a la misma persona.
-- Aun no es comprensible la razón, es verdad que Jace fue más hijo de Valentine que los otros dos, eso se reflejo cuando Clary menciono a Luke como su padre, pero...-- la mirada de los presentes se removió entre confusión y ternura.
-- ¿Cómo?.-- pregunto Jocelyn y Maryse.
-- El ángel Alexiel pidió que Clary se presentara ante él, ella dijo que era hija de Jocelyn y Luke, el ángel pareció complacido por ello. Me parece que eran sentimientos sinceros.-- respondió Enoch con suma delicadeza, como si lo que dijese fuese algo muy sublime a los ojos de los ángeles. Luke miro a su futura esposa y sonrió, siempre había deseado ver a Clary como su hija, era hermoso que ella lo mirase de la misma forma.
-- El ángel apreciaba a Valentine, fue quien le enseño como llamarlo. Valentine me dijo una vez que un ángel amable de tez oscura lo visito, lo encontraba poderoso y capaz, por lo cual le dijo que podía llamarlo nuevamente cuando desease y le mostró como convocar ángeles. Quizás se sienta culpable de todo lo que Valentine causo.-- dijo Robert. Jocelyn recordaba sus días de juventud, Valentine había comentado algo similar, pero lo concidero una broma, pensar que Valentine pudo hablar con un ángel le parecía perfecto, romantico y dulce, pero no verdadero.
-- Valentine era el mejor.-- dijo en un susurro Maryse mirando al piso. Jocelyn y Robert lo sabían a la perfección, Maryse siempre había amado a Valentine, solo hasta que este formalizo su compromiso con Fairchild, ella decidió aceptar casarse con Robert, en poco ya se habían unido en matrimonio, pero Robert siempre lo supo, ella jamás aprendería a amarlo, e incluso cuando le fue infiel, ella sentía haber sido humillada al ser engañada no sentía dolor por no ser amada. Robert sacudió la cabeza.
-- Entonces debo ir a Idris para hacer un paln contra Sebastián. Vendré en poco, deben cuidar de los chicos, de todos.-- dijo Robert de manera paternal. Maryse aun miraba al piso recordando a Valentine, su Valentine.
La oscuridad era algo a lo que todo niño teme, mas la oscuridad que encerraba a Veltran D'York era mas bien asfixiante, no podía salir, no podía moverse, solo debía estar allí, detenido a la espera de su muerte, lo cual aterrorizaría a muchos, pero a Veltran solo le causaba enfado, irritación por la impotencia de su proxima muerte, le consolaba el hecho de que pudo advertir a Magnus Bane. ¡Ah!, su querido amigo Magnus Bane.
Si moriría pronto debía dejar que todos sus pensamientos corrieran hacia Magnus, hacia el único hombre que amaba por sobre todo, pero el único hombre que nunca lo amo, al menos no de esa forma.
La noche fue cálida, era luminosa y estridente cuando por primera vez acepto ir a una de las fiestas de Magnus Bane en las calles de París, nunca había establecido contacto con él pero siempre era invitado, la mayoría que lo buscaba o invitaba era solo por trabajo, para que él predijera su destino, y podía hacerlo, pero nunca el destino era tan preciso sobre muchos, a veces ellos cambiaban, o él cambiaba. Las lámparas electricas habían cobrado vida por todo París, la ciudad luz, y el edificio donde Magnus vivía era el mas hermoso de la calle, había un exquisito gusto sobre todo allí.
Camino por la estancia rodeado de brujos, vampiros, hadas, hombres lobo pero ningun cazador, lo cual le agradaba, los cazadores siempre molestaban, habían querido apartarlo de su madre muchas veces, solo por que ella era una mundana, ahora no tendría ese problema, había muerto hacía un par de años, lo que dejaba a Veltran solo y temeroso, a veces.
-- Hey, niño bonito, joli garçon, ¿cómo estas?.-- pregunto una masculina voz, demasiado vibrante y fascinante para que Veltran no mirase, se giro y entonces quedo mas que encantado. Magnus era un hombre de facciones seductoras a la vista, solo un par de ojos felinos sobre su rostro lo señalaban como brujo, pero incluso eso era hermoso en él. Magnus noto complacido que Veltran lo miraba extasiado.-- Créeme me he visto mal, nunca ultimamente, pero en algun momento será.-- añadió deslizando sus finos dedos sobre las mejillas encendidas de Veltran, este se sonrojo.-- Eres muy hermoso, vous êtes très belle.-- añadió en perfecto francés.
-- Soy Veltran D'York.-- se presento con el corazón palpitante.
-- Yo lo sé, yo te invite, y me encanta que hayas venido por fin.-- dijo Magnus sonriendo, se giro y detrás ya lo esperaban una incomoda rubia y un joven pelirojo de largas piernas.-- Son mis amantes, pero ultimamente tienen mal humor.-- añadió en murmuros mientras notaba que Veltran los miraba y se ruborizaba.
A esa visita fue añadida muchas más, Veltran estaba prendado de Magnus, de su insistencia de ser feliz, de sus alagos por su hermoso cabello negro y sus ojos azules, pero mas que nada, Magnus nunca le pidió alguna profecía para ayudarlo, ni siquiera mirar su futuro, no como todos alrededor, no como Camille. Pero aun así, Veltran deseo saber lo que le esperaba a su Magnus, cerro los ojos y vio su destino. ¡Odio lo que vio!.
Magnus compartía una vida perfecta, una vida con un fin y que disminuía con los años, vivía junto a un odiado nephilim, uno cuyos atributos que Magnus había elogiado en él, aquel hombre también poseía, Magnus lo miraba con admiración y amor, una mirada que jamás le entrego a Camille, que no le entregaría más que a ese hombre. Magnus y el extraño se miraban con amor y el extraño parecía solo vivir para su Magnus.
Aquello le causo dolor, pero más dolor le causo el saber que Magnus jamás sentiría más que amistad por él.
Veltran D'York amaba a Magnus Bane pero sus profecías siempre mostraban al molesto nephilim que no era Will Herondale, pero que le robaría a su Magnus.
Después de toda una noche, el amanecer llego como solía llegar. Cuando Blackstone entro en la cocina observo algo un tanto extraño, Isabelle estaba de pie ante el frigorífico revisando lo que había dentro, Simon le hablaba sobre su hermana y la excelente impresión que ella le causo, Isabelle se sonrojaba dulcemente intentando ocultarlo con preguntas estúpidas sobre las verduras pasadas. Clary y Jace lucían mas enamorados, si eso era posible, tocando sus manos con ternura y dandose besos en las mejillas, dulces y enamorados como una pareja de recien casados. Pero aquello que más le horrorizo fue ver a Magnus y Alec conversar sentados uno frente al otro, hablar de muchas cosas extrañas como los días de Magnus en Perú y sobre una extraña bruja que abría portales al este de Asia.
-- ¿Qué...?.-- la pregunta quedo en sus labios cuando Magnus lo miro y con un simple movimiento beso a Alec en los labios. Mas no fue el único en gritar, detrás de él los adultos ya se reunían y Maryse parecía mucho mas molesta que él.
-- Brujo hijo... de Lilith, ¿qué le haces a mi hijo?.-- dijo Maryse ignorando totalmente a Isabelle, esta abrazo a Simon, pero ni eso hizo que la madre la mirara.
-- ¿Qué le hice a tu hijo?, si te respondiera te sonrojarías, solo te dire que tuvo que ver con una runa de resistencia y tres botellas de lubricante.-- repondió burlón Magnus mientras todos se horrorizaban, Jace solo sonreía divertido por las cara de Maryse, pero Alec solo quería hacer callar a su novio.
-- ¿Es una venganza contra los nephilim?.-- pregunto Luke un tanto burlón, quería calmar a los presentes pero desviar la conversación a ellos, pues él conocía la mirada de Clary y Jace, tenían escrito en toda la frente: "Primera vez que se repitió toda la noche".
-- No, solo es a-m-o-r.-- respondió Magnus deletreando la palabra que mas molestia causaba en Maryse.-- Creo que Isabelle puede ocuparse de nuestra boda, que ella la organice me parece lo mejor.-- añadió abrazando a Alec quien parecía entre tenso y emocionado.
-- ¡¿Boda?!.-- gritaron los adultos al unísono.
-- Las bodas son aburridas.-- dijo una voz peculiar antes de que Isabelle dijera algo, Jessie se sento en la mesa, solo hasta ese instante la notaron aun cuando desde un principio estaba allí.
-- ¿Qué hace aquí?.-- pregunto Magnus un tanto molesto.
-- Simon vino a ver a su novia y como el hombre lobo no estaba, me trajo con él.-- respondió Jessie sin mirar a Magnus, ella sabía que allí todos la odiaban por verse similar a Clary, pero Simon no. Algo en ella odiaba al vampiro, era como si la hiciese querer estar cerca de él.
-- Como sea.-- dijo Magnus.
-- Eres un mentiroso, te dije que peleariamos justamente por el amor de Alec.-- dijo Blackstone señalando a Magnus, nuevamente Jessie era ignorada.
-- Para que competir si tengo el amor de Alec, lastima por los nephilim que creen poder conquistarlo con un beso.-- respondió Magnus. La mirada de Maryse era inescrutable, no sabían si ahorcaría a Magnus o a Matt, pero era obvio que la orientación sexual de Matt había sido revelada.
-- Por años he visto a toda clase de submundo pelear por el amor de mi Isabelle.-- dijo Maryse cruzando los brazos.-- Me siento muy feliz al ver a dos hombres tan atractivos competir por el amor de Alec. Eso de verdad me hace feliz.-- añadió mientras las miradas de sorpresa no fallaban.-- Recuerden que la suegra siempre tiene la última palabra.-- añadió con una pícara sonrisa.
-- Clary, haz algo para agradarle.-- susurro Jace al oído de Clary, esta frunció el ceño.
-- Es la mejor madre del mundo.-- dijo Matt aceptando lo que creyo un reto mas parcial.
-- Clary.-- urgió Jace abrazandola.
Una luz brillante cubrió a Maryse Lightwood y cuando desapareció, se vio vestida con el más hermoso de los vestidos confeccionados por Carolina Herrera, una estola diseñada por Gucci y un bolso Versace. Maryse sonrió mientras observaba sus ropas, Jocelyn la miro con un rastro de envidia.
-- De mi humilde magia, mi querida señora.-- dijo Magnus sonriendo.
-- No puedo competir con ello.-- dijo Clary hacia Jace.