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Historia 138078 — capítulo 17
- Confinados.
La Cónsul Penhallow se sentía presionada, el Consejo dudaba de Maryse, siempre acertando en todos los movimientos de Sebastián, en casi todos, aquel suceso del Preator determino una pérdida gigantesca para los cazadores de sombras, aliados importantes que ahora tenían que reagrupase y verse diezmados. Maryse sabía que mucho se hablaba de ella, se creía que era una traidora que los llevaba a las manos de los demonios al agruparse en Idris, todos los cazadores allí.
Mientras Maryse caminaba, sintió la diminuta presencia de Raven, la pequeña bruja se acerco a ella como una mascota que pide perdón, Maryse acarició su cabeza y le sonrió, sabía que la pequeña bruja había sido castigada por Sebastián, la había encerrado en una dimensión demoniaca solo para ser deborada, pero Clary entro a salvarla, esta le debía su vida y Clary la consideró una aliada importante, ante sus ojos la pelirroja maduraba y se entrenaba para convertirse en algo imparable.
Raven señaló las torres de Alicante, ya se había mudado a Idris y esperaban el ataque o la rendición de los cazadores, todos aterrados, todos dudando de su futuro pues los Hijos de Valentine podrían acabar con los cazadores cuando lo deseasen, aunado al hecho del fuego divino en Clary. Era un secreto el cual Maryse tenía, uno pesado, pues a veces notaba a Clary tan desgastada que seguramente no podría detener la oscuridad que se apoderaba de ella, o la perdía.
Maryse noto a Alec frente a las puertas de Idris, las cerraron con fuerza pues eran pesadas, era algo simbólico, los cazadores no esperaban que rompieran las barreras y ahora con Clary de su lado, las puertas solo serían algo que se rompería en segundos. Los brujos, todos aliados de los Cazadores, estaban dentro, junto a los hombres lobo, algunos vampiros y pocas hadas, Maryse vio entre la multitud a una ondina de pies con escamas, su tez azul y su ropa de algas daba una ilusión de desnudez, pero ella no era muy normal.
-- Madre, Magnus necesitaba hablar contigo.-- dijo Isabelle, su madre torno la mirada hacia ella notando que entrelazaba sus manos con las de Simon, después de tanto le había tomado cariño al vampiro, era agradable.
-- Lo sé, debemos partir a la Ciudad de Huesos, allí se llevará a cabo el ritual que el hermano Zacharias ha preparado.-- dijo Maryse mirando a la pequeña Raven, esta sabía lo que le intentaba decir.
-- Permaneceré aquí, mi Señora.-- dijo Raven bajando la vista mientras se apartaba.
-- Esa bruja es extraña, es como si te debiera la vida.-- dijo Simon mirando la cola de dragón que se agitaba como la de un perrito mientras trotaba, era hasta tierna.
-- No me debe la vida, no a mi.-- dijo enigmática Maryse.
Las pesadas puertas de piedra se cerraron con un rechinido mientras los Hermanos Silenciosos rodeaban el círculo, diferente al que utilizaban los brujos, dijo Magnus antes de que por petición de los cazadores de Sombras fuese encerrado en una sala al principio de la ciudadela, solo para hacer el ritual, y aun cuando él se molesto, acepto. Las velas estaban colocadas sobre el piso en un círculo, Alec recostado junto a Jem, quien parecía casi de papel a su lado, ambos debían ver hacia los cielos, con las manos entrelazadas.
Jace golpeteaba su cadera con una estela, Simon mantenía los brazos cruzados, por alguna razón él si podía estar allí, Isabelle a su lado sostenía su mano temblando, a Simon le gustaba cuando lucía vulnerable; junto a ellos Blackstone había rogado presenciar el ritual, además de Maryse y Robert, uno tan separado del otro que denotaba que ella no deseaba su compañía.
Los cánticos mentales de los hermanos Silenciosos comenzaron, era extraño escucharlos cantar y aclamar mientras sus bocas estaban cocidas, sus ojos desaparecidos de sus cuencas, se movían alrededor del círculo mientras el Hemano Zacharias parecía contorsionarse, sus manos en lo alto se extendieron, como buscando ayuda. Las velas se tornaron doradas y comenzaron a elevarse, un brillo plateado comenzó a abandonar a Alec, cubriendo a Jem, era un fluir incontenible que restauraba al joven hermano en un joven cualquiera, sus rasgos angulosos y asiáticos, su cabello negro, sus ojos con un brillo aun más profundo, no era mayor que Magnus, al menos en apariencia, su tez dejo de ser como el pergamino para tornarse clara, normal, fina pero natural.
Jem se sintió curado poco a poco, se sentía revitalizado y vivo, mientras algo en Alec se quebraba hasta que dio un profundo jadeo seguido de un grito, el fluir se detuvo, arrastrando algo en Alec, y lo sintió, era mortal, tenía un ciclo, envejecería y moriría, todo fue lo que él deseaba. El flujo vital de ambos volvió a correr, las velas se desvanecían o estallaban asombrando a Jace. Después una luz mágica ilumino la sala, mientras Alec y Jem se miraban. Isabelle y Maryse notaron que el joven lucía no solo hermoso sino tan mortal y humano como ningún hermano luciría.
-- Por el Ángel Raziel, todo ha terminado.-- murmuraron los Hermanos mientras las runas en la piel de Jem se desvanecían y sus labios se separaban para hablar, pero casi olvidaba como hacerlo.
Jem sonrió solo un instante antes de que la puerta de piedra volase por los aires estrellándose contra la pared, todos se giraron para ver a cinco siluetas, Merlion sonrió desdeñoso mientras se arrojaba contra Jace, este saco en un palpitar una daga y lo enfrento, Amatis confrontó a Robert, este no huyo, deslizando una espada seraphin en sus manos se dirigió a ella, todas las dagas y espadas comenzaron a iluminarse; Sebastián y Clary caminaban lentamente buscando con la mirada a alguien o algo. Satanás miro a Maryse y se desvaneció ante ella, esta salio corriendo del lugar segura de lo que Satanás buscaba allí.
Blackstone miro a Alec para después mirar a Maryse correr por los pasillos, se giro y comenzó a correr detrás de ella. Isabelle dio un salto sacando su látigo que golpeo el brazo de Sebastián, este sonrió decidido a enfrentarla mientras Alec le cerraba el paso a Clary, un enfrentamiento entre hermanos.
Jem extendió su bastón con furia, dio un salto colocándose de espaldas a Jace, este acepto la ayuda y miro hacia Merlion, era como antes, como aquellos años con Will, ambos codo a codo enfrentándose a Merlion, solo que ahora sabía que Jace no mordería a Merlion, o eso esperaba. Amatis se deslizo a la batalla mientras Robert se colocaba varias iratzes, sangraba profusamente del brazo y la pierna, además de sostener apenas su daga.
-- La vejes los hace débiles.-- dijo Amatis extendiendo un grupo de cuchillos por las manos, lanzo uno tras otro hacia Jace y Jem, ambos giraron espalda con espalda como en un baile evadiendo el ataque y defendiéndose de Merlion.
Sebastián tiro del látigo jalando a Isabelle, le dio una patada que la lanzo contra el piso, allí, en un solo movimiento extendió el brazo clavando una daga en la mano de ella, Simon fue quien lo pateo intentando no contener su fuerza vampírica obteniendo como resultado una mueca de dolor de Sebastián; Clary rodeo a Alec y tomando el látigo que Isabelle soltó, enredo al joven colocando una runa en él, este lo hizo clavarse en el techo mientras Clary se mantenía inexpresiva.
-- Parece una mosca atrapada por una araña.-- dijo Sebastián desenvainando su espada, la giro dos veces para clavarla en Alec. Clary noto el silencio, habían muchos hermanos en aquel lugar, pero ahora no había ni uno solo, ella se giro buscando con la mirada, una runa estaba marcada en la pared.
-- Vámonos, la Ciudad será confinada.-- dijo Clary dando un tirón de Sebastián, frustrando su ataque.
Jace dio un salto hacia Merlion, pero este lo tomo por los tobillos, lo arrojo contra la pared y lo sujeto con su cuerpo, los brazos inmovilizados por el peso de Merlion, Jem logro liberarse de Amatis hiriéndola, clavo su daga entre sus costillas, esta cayó al piso mientras buscaba con la mirada a Clary, ella podía hacer Iratzes oscuros que no solo te daban más fuerza sino te hacían inmune al dolor, podías estar mutilado y desangrándote pero no sentías dolor; Jem corrió hacia Jace cuando este hundió los dientes en el brazo de Merlion con fuerza.
-- Lo que se hereda no se hurta.-- pensó Jem.
Jace dio una patada apartando a Merlion, este se estrello contra Amatis mientras Sebastián y Clary corrían fuera de la sala, Jace lo supo al segundo y nada le importo, se arrojo detrás de ella.
La espada Mortal estaba donde siempre se hallaba, en manos de la estatua, mientras Satanás sonreía dando saltos, una daga se clavo en su brazo volviendo la mirada a el ser que lo enfrentaba, era Maryse quien decidida dio saltos impresionantemente altos para acercarse más al demonio, sin temor y con dagas en las manos giro en el aire atacándolo, una daga ligera y plateada se clavo en su brazo, pero este no reaccionó con dolor, solo sonrió, se quito la daga y la tiro en su contra. Los ojos de Maryse se abrieron con desesperación al ver caer sobre ella cerca de mil o dos mil cuchillos que como lluvia la acribillarían, pero fue Magnus quien elevo una barrera de rayos, este le dio un tirón. Ella aún no reaccionaba cuando ante la mirada aturdida de la mujer, Satanás tomaba la espada.
-- Regresa con Alec.-- ordenó Maryse a Magnus, este arqueo las cejas.-- Si yo muero te necesitará a ti.-- añadió mientras Magnus negaba con la cabeza.
-- Regresaremos los dos, nos necesita a ambos.-- dijo él mientras la barrera se diluía y Satanás elevaba las manos para que de las cenizas de los cazadores se levantasen muchos de los que murieron allí, cazadores de sombras ahora con cuerpos mortales. Ambos miraron sintiendo un escalofrío recorrer sus espaldas.
Jace corría detrás de Clary mientras esta observaba detenidamente a su hermano, parecía incluso que temiese su reacción, detrás de Jace, los demás corrían lentamente, Robert estaba herido y Jem amablemente colocó un iratzae sobre él, lo llevaba a cuestas. El grupo noto a los hermanos Silenciosos fuera, en las calles, hablando en un lenguaje que no conocían, fue Jem el que se apresuró a correr con el rostro pálido, sabía los procedimientos de peligro de la Ciudad Silenciosa, procedimiento que hubiesen sido efectivos si el demonio del miedo no los hubiera tomado por sorpresa en el ataque anterior.
-- Sellaran la ciudad hasta erradicar al demonio. Si no escapamos moriremos con ellos, todo lo que no es de la hermandad morirá.-- dijo a gritos Jem mientras Simon, que ayudaba a Isabelle a jalar a Robert miro en derredor.
-- Vaya día para dejar los votos, ¿no?.-- dijo Simon, Jem comenzó a reir, hacía tanto que no se reía de nada, se sentía vivo y feliz, aun cuando quizás muera en minutos.
Clary se detuvo en una calle, marco con su estela un portal, se giro buscando con la mirada a Amatis y Merlion, pero ninguno parecía estar cerca. Sebastián atravesó extendiendo la mano para que Clary la tomase, fue Jace quien tomo su mano y la giro hacia él.
-- Quédate conmigo, Clary.-- susurró Jace mientras ella lo miraba dudosa, Sebastián se tenso y saco su arma cuando Satanás junto con los rezagados Amatis y Merlion se abrieron paso haciendo explotar una casa o sala, nadie estaba seguro de ello. Fue suficiente distracción para que Jace sintiese el filo agudo de una daga en su pecho, se retorció dos veces clavándose bien en su corazón, torno la mirada hacia ella.
-- Te amo.-- dijo Clary mientras sacaba la daga de su pecho, se inclino sobre él para besarlo, marcando con su sangre una runa en su cuello.-- Ave atque Vale.-- añadió en susurros mientras daba un salto hacia atrás desvaneciéndose en el portal, Amatis atravesó detrás junto a Merlion, pero Satanás ondeo la espada mortal en sus manos mientras le sonreía a los afectados y horrorizados hermanos Lightwood.
Isabelle no pudo moverse, fue Alec quien sujeto de los hombros a Jace, pero algo estaba mal, algo era diferente, él podía sentirlo, mas no pudo reflexionar mucho cuando Blackstone se tambaleo herido con Maryse en los brazos. Alec busco con la mirada a Magnus pero no estaba allí, Jem fue quien señaló la puerta aun lejos, tenían escasos minutos, corrieron lo que parecía una milla en un tiempo que ellos consideraron horas hasta llegar a la puerta, arrastraban el cuerpo de Jace mientras Alec miraba a Blackstone. Las puertas se cerraron dentro, pero ellos notaron que había demonios allí, seres que caminaban y se movían como cazadores zombies.
-- Ellos peleaban contra Satanás, Magnus y Maryse, pero... me ordenaron detener a Satanás, me arroje sobre él, no pude hacerle nada, me hizo caer, entonces Satanás golpeo a tu madre dejándola inconsciente, asesinó a Magnus Bane.-- explicó Blackstone mientras Alec no reaccionaba, su parabatai muerto y su amado Magnus muerto, ni siquiera pudo verlo morir, solo... lo había perdido.
La corte de la Reina Sealie se mostraba en desorden, las hadas lo sentían, el afecto de la reina por el hijo de Valentine los exponía, aun ayudados por Satanás, los Cazadores ganarían, lo habían hecho otras veces, y esta vez la reina estaba del lado erróneo; la princesa de las Hadas había dejado a su madre hacía más de un siglo, y se rumoraba que ahora mismo estaba ayudando a los cazadores de sombras en Idris. Darcy, la princesa de las hadas, se había enamorado de un cazador y por él había abandonado todo, la mayor traición a la reina, se llego a considerar, pero, con el paso de los años, ahora los menos fieles a la reina dudaban de ella, querían ir tras Darcy, tras las hadas que estaban allí.
Las puertas se abrieron y la Reina solo enfoco su mirada en Sebastián, corrió hacia él abrazándolo y besándolo como su amado, pero este no reaccionaba mas que con amabilidad, lucía incluso tonta mientras la mirada de aquel hombre solo se enfocaba en la mujer que caminaba junto a él. Satanás aplaudió mostrando la espada, la cual necesitaba pero no había dicho para qué.
-- Todo esta preparado, hijo de Valentine.-- dijo Satanás agitando la espada en su mano.
-- Creí que solo cazadores pueden tocarla.-- murmuró Clary hacia Amatis.
-- Yo puedo hacer lo que desee, no tengo límites, ¿recuerdas?.-- dijo Satanás al escuchar las palabras de Clary.
-- Fue asombroso como le quitaste la vida a nuestro pequeño hermano.-- dijo Sebastián, ella lo miro sin una sonrisa.-- Valentine sufrirá por su muerte, lo amaba.-- añadió con amargura y veneno.
-- Lo sé, así fue él. Siempre prefirió a alguien más sobre nosotros.-- dijo Clary evadiendo la mirada, Sebastián pensó que era por que aun lo amaba cuando le atravesó el corazón.
-- Con esto invocaremos a los Caballeros Infernales.-- dijo Satanás elevando la espada.-- Es la orden principal de la jerarquía demoniaca, entre ellos esta el padre del difunto Magnus Bane.-- añadió mientras Clary intentaba evitar el miedo y desagrado por la noticia, quería llorar, ¿Magnus muerto?.
-- Convócalos solo si siguen tus ordenes.-- dijo la Reina Sealie molesta por no ser tomada en cuenta.
-- Seguirán mis órdenes, siempre las siguen, no hay nadie que no las acepte, quizás solo los cazadores de sombras, pero incluso el más leal tiene un precio.-- dijo Satanás sonriendo, alguien caminaba hacia ellos, Clary palideció al verlo, era... Blackstone, Matt Blackstone quien se movía entre las hadas de la corte.
-- Asesiné al brujo, como me lo ordenaste.-- dijo Blackstone sin mirar a Clary.-- cumple tu trato, dame a Alec, ya haz dicho que no te sirve, así que muéstrame la runa de devoción y dámelo.-- suplico él, Clary lo miro escondiendo el horror que sentía, ¿había traicionado a todos solo por tener a un Alec que incluso no tendría decisión propia?.
-- ¿Lo amas tanto?.-- pregunto Satanás con una burla, sus labios estirados en una sonrisa altiva.
-- Lo amo más que ese maldito Magnus Bane, él es mío, solo mío, Magnus nunca lo amaría como yo, así que... dámelo.-- dijo Blackstone. Clary creyó que era un buen perdedor, que había aceptado la decisión de Alec, pero no era así.
-- ¿Por qué debía asesinarlo él?.-- pregunto Clary cruzando los brazos.
-- Por su padre, es poderoso, muy poderoso, y a su manera lo protege, nadie puede tocar al hijo favorito de... de ese demonio. Por ello Magnus era tan... voluntarioso.-- respondió Satanás mostrando autentica molestia por el demonio que engendro al brujo. Sea quien sea, era un demonio muy poderoso, tanto para que Satanás no quisiera involucrarse en ello.-- Tendrás al chico, pero solo hasta que yo gane lo que quiero.-- finalizo mientras su risa estridente resonaba por toda la corte, Clary miro a Sebastián y este besaba a la Reina Sealie, ella sonrió mientras se apartaba de ellos. Debía hablar con Maryse.
++ Muchas gracias a los que continúan leyendo la historia. Hace poco note que en comparación con otras historias del Foro, hago los capítulos muy largos y me disculpo por ello. Es que me suelto escribiendo y no puedo cortar los capítulos por que serían más, así que "Lo siento". Espero que les este gustando por que ya se acerca el arco final y agradecería mucho sus comentarios, incluso si no les gusto. Gracias.