Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,776 de 95,911 páginas identificadas · 90,161/90,521 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 138078 · de

Historia 138078 — capítulo 18

  1. Susurros Perdidos.

Satanás envió a sus cazadores zombie hacia Maryse, ella dio un grito  por el golpe del demonio que la dejó inconsciente. El brujo  observaba aterrado y fascinado como los cuerpos nacidos de las cenizas se movían y atacaban, andaban y sostenían armas oscuras; Magnus reconoció la mano de Samael en ellas, armas de demonios, el demonio forjador las había creado. Dejo caer a Maryse a sus pies buscando con la mirada una salida para ambos. Las puertas los encerraban pero por un segundo estas se abrieron dejando pasar a Blackstone, quien se arrojo contra él. Magnus dio un salto evadiéndolo, su mirada de gato se estrecho mientras rechinaba los dientes.

-- Nos traicionas.-- dijo Magnus, no dudaba de ello, estaba muy seguro de eso.

-- Un brujo no puede poseer a un cazador, tú menos que cualquier brujo.-- dijo con rabia el cazador de sombras que desenfundó una espada oscura.-- Alec esta confundido, él no te ama, él solo necesita pensar que estas muerto y correrá a mis brazos.-- añadió estacándolo con la espada oscura.

Satanás sonrió al verlos ocupados, tomo la espada mortal del piso, pues había caído, y salio de allí en un parpadeo. Magnus lo miro alejarse, las puertas de nuevo cerradas con los seres contorsionándose hacia él, extendió la mano y susurro en su idioma natural. Blackstone lo ignoró, se arrojo contra él y lo atravesó con una espada, al menos eso fue lo que el cazador vio.

Era obvio que el cazador había sido seducido por falsas promesas, Satanás lo veía como un rival a vencer para obtener a los hermanos Lightwood, y ya que ningún demonio puede tocarlo, por orden de su padre, Satanás busco una manera de eliminarlo. 

Magnus sonrió ante la ironía, era por su padre que pudo sobrevivir, pues su padre era uno de los cuatro emperadores más poderosos de las dimensiones demoniacas, era Semyhaza, el señor de las mentiras y poderoso patriarca de la prole demoniaca de hechiceros demonios, cuyo único hijo brujo, mitad humano, mitad demonio, era Magnus Bane. Había proclamado por todas las dimensiones que el hombre no sería tocado por nadie pues si alguno de ellos le arrebataba la vida a su único hijo brujo, el demonio lo torturaría hasta que el demonio prefiriera ser atrapado por un cazador antes de continuar con el martirio.

El brujo hechizo a Blackstone, el cazador vería lo que quería ver, pero él se mantendría a salvo. Camino hasta Maryse y le susurro al oído:

-- Nos veremos en el Gard. Tu pequeña niña bruja te dirá donde.-- dicho esto, abrió un portal que atravesó hasta su loft. Presidente Miau le maulló con indiferencia mientras Magnus caía sobre el gato, quien se intento mover, pero ni con su agilidad felina logró evadir al brujo sobre él. Magnus había utilizado demasiada energía en el hechizo que confundió a Blackstone, debía descansar un poco antes de ir a buscar a su Alec.


Jace dio un jadeo encontrándose solo, encerrado en una habitación oscura, había símbolos en las paredes, el cazador reconoció la habitación, allí eran llevados los cuerpos muertos de los cazadores para ser preparados en su ritual final, preparados para ser reducidos a cenizas. Se estrujo el pecho, aún sentía que estaba respirando pero su runa de parabatai parecía adormecida, de una manera como si estuvieran separados pero no lo estuvieran. Estaba vivo, de eso Jace estaba seguro, entonces se paso los dedos por el cuello y sintió los bordes de una cicatriz reciente, una runa de sangre que se había marcado como si fuese hecha por una estela.

-- Deberías parecer muerto, Jace.-- dijo una voz, el joven se giro agrandando los ojos al ver a Clary, los dorados ojos parecieron estremecerse, en un paso tenía ya a la joven contra su pecho, abrazándola mientras acariciaba su cabello rojo.-- Sebastián pudo asesinarte, solo pensé en que él debía creerte muerto y... y...-- los ojos verdes de Clary se enfocaron desesperados en él.

-- Lo sabía, yo lo sabía, tú aún eres tú.-- dijo Jace levantando en brazos a Clary, esta lo rodeo con las piernas mientras se aferraba de sus hombros.

-- Logré doblegar el poder de la runa oscura, la sangre me une a Sebastián, siempre lo hará, como de una manera me une a ti, pero... pero si puedo recordar quién soy y lo que tengo que hacer, puedo apartarme de ello.-- explicó Clary sintiendo el deseo desesperado de estar con Jace tan íntimamente que...-- Satanás ha manipulado todo, desde el principio, él fue quien convenció a Lilith de ofrecer su sangre a Valentine, y a su vez la hizo pensar en Sebastián como su hijo, todo es una manipulación pero aún no sé con cual fin, quizás solo quería escapar de la prisión donde los cazadores lo encerraron.-- añadió sintiendo los labios de Jace rozar su garganta y bajar hasta sus pechos.-- Voy a protegerte, ¡por el ángel que los protegeré!.-- agregó. Jace dio un ronroneo seductor.

-- Ya suenas como una cazadora.-- murmuró Jace contra su piel.-- Pero preferiría ser yo quien te protegiera.-- añadió bajándola, era dolorosa la separación pero debía suceder, ella lo miro con una mezcla de dolor y soledad.

-- Debo mantenerte a salvo, ya envié a Raven para explicarle todo a Magnus y Maryse.-- dijo Clary empujándolo lentamente contra la pared, un portal se abrió tragándolo antes de que él pudiese decir algo.

Presidente Miau se lamía el pelaje mirando hacia Magnus, refunfuñando por lo sucedido, parecía hacer muecas felinas en su dirección,  el brujo hablaba con la brujita de cola de dragón que murmuraba. El gato estaba aún molesto cuando un brillo en la pared lo alerto, en un segundo Jace cayó de espaldas sobre el felino, parecía que Presidente Miau tendría que cuidarse en su propia casa.


Alec se encontraba encerrado en la habitación, no podía soportar perder a Jace, su parabatai, y a Magnus, el ser al cual amaba por sobre todo, no había hablado con nadie soportando el dolor de la pérdida él solo, miro su runa una vez más, no había sangrado, tenía un borde lila pero no sangraba y sentía que del otro lado de la unión solo estaba adormilado, se negaba a creer que Jace estuviera muerto. ¿Así se sentía?, aquella vez en la que Jace había muerto se sintió así por un segundo, pero no fue más allá, no hubo demasiado dolor. 

Se dejo caer sobre su cama esperando dormir, deseando ver en sueños a Magnus, lo amaba y quería recuperarlo, quería estar con él. En la soledad de la habitación, una mujer tomo forma, no una brumosa figura, sino una forma real, su cabello era castaño claro, ondulado, sus ojos eran verdes, sus ropas eran de cazador de sombras, mas las runas en sus brazos no eran negras, eran lilas, resaltaban sobre su tez blanca y casi pálida. Tenía las uñas mordidas, marcas de arañazos en los brazos, su cabello tan corto, parecía ser arrancado con los dedos.

Pronto era una habitación austera lejos de Idris, entre las Hermanas de Hierro.

-- Te amo.-- murmuraba la voz, ella se giro una vez, después otra, buscaba con la mirada desenfocada de dónde provenía la voz.

-- ¡Basta!.-- grito la joven golpeando con sus manos las paredes de granito, luego golpeo el piso de mármol venoso y oscuro.-- No es amor, no me amas, yo no te amo, yo... yo...-- las palabras se atragantaban en su boca mientras se mordía los labios con tal fuerza que comenzaban a sangrar.

-- ¡Me amas!.-- grito la voz haciendo que el cuerpo se contorsionara con fuerza, sus brazos parecían jalados hacia atrás por manos mágicas mientras su rostro era presionado contra el piso.-- Ellos nos arrebataron a nuestro hijo, nuestro amor. Eres mi ángel, mio y solo mío.-- añadió mientras manos invisibles presionaban su garganta dejándola por un segundo tan pálida que moriría.

-- ¡Por el ángel!.-- dijo la mujer, las manos la liberaron haciéndola girar contra la pared, su nariz se rompió y su rostro parecía desfigurarse un poco más.

-- No más ángeles que te aparten de mi, eramos solo tú y yo, pero después, cuando caímos de la gloria celestial, no me seguiste y te mantuviste lejos. Por eso yo iba en tu búsqueda, por eso yo... te buscaba.-- decía la voz, ella quiso correr en dirección contraria mas fue propulsada por algo contra la otra pared, al poner las manos para protegerse estas comenzaron a sangrar profusamente, sin una estela para aplicarse iratzaes, la  mujer no parecía soportar más.

-- Te amo, te amo tanto...-- murmuró la joven llorando. Las manos invisibles acariciaron el cabello y el rostro de ella, esta se dejo caer al piso. La puerta se abrió con fuerza y la imagen de una ondina entro en la habitación, era hermosa, tan delicada.

-- Amiga mía, mi querida cazadora.-- murmuró la ondina, tomando en brazos a la joven.-- Mi pequeña Mikael Lightwood.-- añadió besando su frente mientras un cazador de sombras corpulento se acercaba.

-- Darcy... Darcy, sácame de aquí.-- sollozo mientras sus manos ensangrentadas se aferraban de ella. Los ojos de la ondina se fijaron en el cazador de sombras, este no podía decir nada, su rostro de barbilla puntiaguda señaló hacia la puerta donde las hermanas de Hierro y los Hermanos Silenciosos esperaban.

-- Mikael. Claus Kim-Tail enloqueció por dolor, asesinó a todos los submundos aceptando el reto de Satanás para liberarte, pero... pero no podemos hacer más.-- hablo la ondina acariciando a su amiga como una madre lo haría.

-- ¿Por qué yo?.-- pregunto ella aferrándose de su amiga.

-- No lo sabemos, pero Seraphine Blackstone cree que Terrance Morgenstern esta cerca de averiguarlo.-- respondió la voz del cazador, después los Hermanos Silenciosos se deslizaron sobre el piso.

-- Tu hijo no nació muerto, Mikael. ¿Permitirás que viva?, ¿se lo entregarás a Satanás?.-- pregunto el hermano Enoch mirando hacia la cansada mujer, esta negó con la cabeza.

-- ¿Cómo ha sobrevivido?, ¿cómo?, ¿por qué?... Yo no sé.-- la voz de la mujer variaba y había instantes en que miraba detrás de ellos algo que no estaba allí.-- ¿Dónde esta Satanás?.-- añadió.

-- Fue encerrado en una prisión en las Dimensiones demoniacas. El hijo de Semyhaza nos ayudó pero, lo mantuvimos en secreto, es solo un niño, casi adolescente. Los Hermanos Silenciosos cuidaron bien de él, es poderoso pero desconfiado de los cazadores.-- dijo el Hermano Enoch. Mikael se intento poner en pie pero no podía, escucho el chillido del ser más allá, no quiso mirarlo.

-- Mátenlo, mátenlo. Que su sangre maldiga a la mía, que su derramamiento maldiga mi linaje, por que no sé qué más hacer.-- dijo ella con desesperación. 

Una extraña sombra tomo forma junto a ellos, Darcy se arrojo sobre Mikael para protegerla con su cuerpo mientras la sombra tomo de manos del hermano Jeremiah al niño. Un viento arrojo a los presentes contra las paredes de la celda, excepto a Mikael, a quien sujetaba al piso fuertemente. Tomo al ser cuyos ojos eran oscuros e inexpresivos; en un segundo y ante el horror de todos, el bebé fue descuartizado con un llanto inusual mientras su sangre bañaba a Mikael.

-- Malditos están los de tu linaje, y por ellos atravesaré para destruir a toda tu raza.-- dijo la voz perteneciente a Satanás. Un hacha se clavo junto a Mikael, esta miro perdida hacia el arma. La sujeto con la mano derecha y de un golpe trozo los huesos de sus piernas, para después dar un aullido de dolor mientras se cortaba la mano derecha, el hacha se elevo y separo la muñeca izquierda del brazo.

Darcy se dejo caer inconsciente ante el horror. Mientras la mirada de aquellos ojos verdes se enfocaban en unos castaños ojos. Isabelle parpadeo viéndose rodeada por su padre, Blackstone y Simon. Había estado bien hasta que entro en aquel trance. La puerta se abrió de golpe, salio entonces Alec mirando a su hermana con esa misma expresión de terror.

-- ¿Lo haz visto?.-- pregunto Alec pálido.

-- Esa es la maldición, ¿no?.-- respondió Isabelle temblando, aquello aún los afectaba, pero aún así, ¿qué deseaba de ellos?, ¿solo una venganza contra los Lightwood?, ¿el sueño había llegado a ellos por la propia Mikael o había sido otra persona?.


Maryse se había despertado aterrada. Sus hijos le dieron la noticia de la muerte de Magnus y Jace, esta se arrojo sobre los brazos de Blackstone y lloró por la muerte de su hijo adoptivo. Todos tomaron luto por él más cuando Jem abrió las puertas donde el cuerpo de Jace descansaba inerte, no había nada allí, alguien había robado el cadáver de Jace. Por horas se busco en cada rincón de Alicante sin hallarlo. Al final todos consideraron que alguien entraba y salía de la ciudad sin ser detectado. Blackstone refuto la idea y convenció al consejo de que quizás fue movido por algún brujo, que ellos podrían ser los culpables; sabiamente la Cónsul Penhallow no confió en esa idea. Los brujos, hombres lobo y los vampiros que los apoyaban, así como las hadas, eran pocos y necesitaban confiar entre sí, de otra manera Sebastián podría triunfar. 

Jocelyn miraba la reunión desde lo lejos, sentía el dolor de la perdida de ambos, Magnus y Jace, pero mas que nada se sentía humillada al saber que sus hijos causaban todo ello, amaba a Clary, pero le dolía saber que todo giraba en torno a sus actos crueles. Maryse llamo a Jocelyn, Luke camino con ellas, al llegar a la habitación en el "Gard", Jem les explicó que debía irse, marcharse para buscar a los cazadores que no llegaron a Idris. Mandato de la Cónsul Penhallow. Lo vieron partir mientras Jocelyn sentía una tristeza ante todo.

Sin previo aviso las paredes se desvanecieron y todos los presentes, Jocelyn, Luke, Isabelle, Simon, Alec y la propia Maryse. Cayeron por un oscuro poso hasta sentir el dolor de un piso de mármol contra ellos, se pusieron en pie sacando estelas y dagas, espadas y flechas, el látigo de electrum. Las luces mágicas de esa pequeña habitación dejaban ver tres siluetas. Alec cayó de rodillas al ver a Magnus junto a Jace, ambos de pie, ante ellos, y la diminuta Raven en un extremo temerosa de lo que alguno de ellos pudiese hacer.

-- Es seguro.-- dijo Maryse caminando hacia Jace.

-- La desgarrada escena de madre sufrida se merece un Oscar.-- dijo Magnus Bane sonriendo.

-- Eres una actriz nata.-- dijo Jace abrazando a su madre mientras todos, sin excepción comenzaban a llorar. Alec miro de Jace a Magnus, corrió hacia Magnus golpeándole en el pecho mientras lloraba y farfullaba, mas no se comprendía lo que decía. Se aferro de su ropa hasta que Magnus lo beso, este escondió su rostro en el pecho de Magnus.

-- Debíamos hacerlo.-- dijo Jace.

-- Pero fue Clary quien te asesinó.-- dijo Jocelyn.

-- Clary esta de nuestro lado, ¿verdad?.-- dijo Luke limpiando las lágrimas que le picaban las mejillas.

-- Si, ha estado controlando lo de la runa oscura, ha aprendido de las runas antiguas que Satanás le enseño y ha creado un sin fin de ellas. Traicionará a Sebastián cuando llegue el momento, como tú.-- dijo Maryse mirando a Jocelyn, no era un reproche pero algo en Jocelyn la hizo sentir apenada.

-- Clary marco una runa en mi cuello, me hizo aparentar estar muerto. Al despertar ella ya me esperaba, me envió hacia Magnus.-- dijo señalando su cuello, donde Clary marco la runa.-- Caí sin querer sobre Presidente Miau y este prácticamente se puso en huelga, se encerró en la habitación de Magnus.-- Jace sonrió ligeramente al recordar al animal arañándolo para salir de debajo de él.--Aparentemente Magnus también sabía que Clary era una espía.-- añadió.

-- No. Lo mío fue diferente.-- dijo Magnus.-- ¡Ese maldito de Blackstone! Él intento asesinarme. Satanás se marcho con la espada mortal. Después ese estúpido creyó asesinarme, solo hice un conjuro que lo hacía ver lo que quería. No lo hago mucho por que me debilita.-- añadió abrazando a Alec quien parecía no querer apartarse de él.

-- Es un traidor. Clary me ordenó que les avisara de su traición y que les dijera que los Caballeros Infernales pretenden llegar a Idris.-- dijo Raven, Magnus se tensó abiertamente, se aferro a su querido nephilim besando su frente con temor.

-- Tengo que esconderte, lejos, con Jem, él podrá cuidar de ti...-- Magnus comenzó a balbucear mientras palidecía. Sus ojos de gato buscaban una solución pensando la manera de hacerlo, de proteger a Alec de su padre, de otra maldición que aquejaba al nephilim, pero fue Alec quien tocando su rostro lo hizo mirarlo.

-- No temas, nada me separará de ti, ni la muerte.-- dijo Alec mientras esa mirada le recordó el pasado, él ya había dicho eso e igualmente había muerto. En esos años era un mundano y su primer amor, ahora era un cazador, su futuro.

-- Son poderosos, muy poderosos, no como Satanás, no solo son enormes, llegan a medir cerca de los 20 metros, son gigantes y no poseen piedad.-- dijo Magnus retornando la mirada hacia Maryse, esta no lucía preocupada.

-- Si. Por que los demonios son reconocidos por su piedad.-- dijo Simon, Magnus lo miro y negó con la cabeza.

-- Tu no entiendes lo que ellos son hasta que los veas.-- dijo Magnus aferrándose más fuerte de Alec.

-- Clary tiene un plan para acabar con todos ellos, confío en ella y el poder que obtuvo de Satanás, así que... por ahora debemos vigilar a Blackstone.--dijo Maryse mientras Jocelyn parecía dispuesta a ayudar en el plan. La felicidad nublaba cualquier otro sentimiento, su hija era ella.-- Alec, ¿podrás vigilar a Blackstone?.-- añadió.

-- Si puedo hacerlo.-- dijo Alec cruzando los brazos.

Magnus sonrió, el Alec serio le resultaba tan extrañamente atractivo como el Alec vulnerable de hacía unos minutos.