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Mi mentor es Finnick Odair — capítulo 2
Mi tercer año en la cosecha, este año mi nombre entrará veintitrés veces.Trago saliva, mientras paso desapercibida en el grupo de las chicas de mi edad.Todas hablan muy animadas sobre Finnick, que sonríe deslumbrante en el escenario. Yo me aparto un poco del grupo, miro con miedo la urna de cristal de las chicas; veintitrés papeles llevan escritos con delicadeza "*Venus Drewsjet".*Me asusto cuando la excéntrica de pelo azul venida del Capitolio, comienza a hablar por el micrófono, emite una serio de pequeños sonidos agudos que me sacan de mis casillas. Empiezo a escuchar cuando anuncia:-Es la hora de conocer a nuestro tributo femenina.Mete la mano en la urna transparente y yo rezo en silencio por mí y mi hermana. -Susan Marshall. Respiro aliviada, pero cuando me doy cuenta de quien se trata; las lágrimas salen disparadas por mis mejillas.Mi hermana, que se encuentra sola, la busco con la vista y me la encuentro temblando apartada del resto de las niñas de su edad.En mi mente se montan un montón de planes, pero uno de ellos sobresale.Si Susan va a los Juegos probablemente no vuelva, y si no vuelve los huérfanos nos quedamos solos.No sé donde salen las fuerzas, pero consigo hacerme un hueco entre la multitud de las chicas, que está aliviada, y salgo al pasillo humano que se ha formado para que Susan suba al escenario. -¡¡ME PRESENTO VOLUNTARIA!!-grito antes de que Susan de un paso más. Corro hasta llegar a su lado y la empujo para que entre dentro de la multitud otra vez. Oigo como sujeta a mi hermana.Todos en esa plaza me miran como si estuviera loca, y, en verdad, lo estoy.Avanzo un poco mareada por el pasillo, subo por las escalinatas y tomo la mano que me ofrece la enviada del Capitolio por que no puedo sostenerme en pie. -¡Qué emoción!-exclama con entusiasmo.-Una valiente en el Distrito 4. Yo pongo la vista al frente, aguantando las lágrimas y evitando las cámaras. -¿Cómo te llamas, querida?-me pregunta mientras me estrecha entre sus brazos. -Venus Drewsjet-digo en voz alta, aunque un poco insegura. La gente en la plaza me mira asombrada, seguro que algunos pensaba que era muda, o simplemente que no tenía el valor suficiente como para condenarme a muerte. -Catorce.-eso lo he susurrado, pero como me coloca el micrófono cerca es audible para todos. -¿Por qué te has...-intenta formular una pregunta pero una voz masculina la interrumpe: -Por favor, para ya.-me giro y le veo. Finnick Odair, está furioso, se ha levantado de su asiento y Mags le está sujetando con fuerza la mano.-¿Es que acaso no ves como está?-me señala, y se vuelve hacia mí. Por un instante, existe una conexión entre nosotros, entre sus ojos agua marina y los míos marrones. Pero esa conexión se rompe cuando la mujer del micrófono farfulla molesta: -Ahora nuestro tributo masculino.-distingo a mi hermana entre la multitud, que está entre los brazos de Susan mientras llora y esconde su cara entre sus manos. "Solo espero que así me perdones", pienso mientras dejo que una lágrima baje por mi mejilla. -Paul Hare. El chico es alto, moreno y musculoso, muy musculoso. Seguramente sea pescador, sí, me suena de haberlo visto mientras trabajaba.Cuando sube al escenario, le pregunta su edad e inmediatamente el responde con seguridad que tiene dieciocho.Cuando "la cosecha" termina, Paul y yo nos damos las manos y nos hacen entrar en el Edificio de Justicia.Una vez dentro de aquel lugar, nos dejan solos en unas habitaciones, para que nuestros familiares puedan despedirse.Me siento en un cómodo sillón, esperando a nadie, porque mi hermana estará demasiado nerviosa y confusa por lo que acaba de pasar; y mi padre estará durmiendo.Así que no puedo evitar sorprenderme, cuando mi hermana Lisa entra de sopetón por la puerta y me abraza con fuerza. -¿Por que lo has hecho?-me pregunta entre sollozos. Como, probablemente, sea la última vez que la vea, no le digo los verdaderos motivos y le acaricio el pelo mientras que lloro en silencio.A los tres minutos un agente de la paz entra para llevársela.Lisa comienza a chillar y justo cuando está en la puerta me chilla: -¡¡VAS A GANAR!! Me quedo unos segundos mirando por donde se ha ido, y Susan Marshall, la chica a la que he salvado la vida, entre en la sala.Nos quedamos mirando un buen rato y luego le digo: -Promete que vas a cuidarla. -Lo prometo-dice muy seria, y con el rostro bañado en lágrimas.-Gracias. Y luego se va. - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -- - - - - - - - - - -- Bueno, os dejo el segundo capítulo, pero este es el de mañana y como sé que no voy a poder subirlo; pues lo subo hoy.Mañana tengo que estudiar para un montón de exámenes así que espero que me perdonéis. Os tendré el tercer y el cuarto capítulo para el finde.