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Mi mentor es Finnick Odair — capítulo 3
Un agente de la paz, entra para conducirme y escoltarme hasta el tren que me llevará al Capitolio.
Tengo los ojos rojos, por que en la visita de mi hermana he llorado, cosa que no me gusta nada ya que sé lo que les pasa a los tributos débiles, mueren en la Cornucopia.
Cuando llegamos a la estación de tren, un par de fotógrafos andan frenéticos por ver a Finnick; así que cuando nos ven, a los tributos, se decepcionan un poco. Pero siguen haciendo fotos, y nos preguntan cosas mientras gritan nuestros nombres.
Voy rápidamente hacia el tren, ya que quiero pasar desapercibida. Los fotógrafos se dan cuenta de mi presencia y comienzan a preguntar cosas como:
-¿Por qué te has presentado voluntaria? ¿Qué te parece Finnick como mentor? ¿Te resulta atractivo? ¿Crees que tienes alguna posibilidad de ganar estos Juegos?
Intento crear las respuestas en mi cabeza, para poder contestarles algo coherente; y cuando abro la boca para hablar, alguien me agarra del hombro y me obliga a entrar en el vagón.
Una vez dentro, levanto la cabeza para encontrarme con la persona que me ha salvado de tener que contestar esas preguntas tan personales.
Me quedo sin aliento, es…es Finnick Odair. El chico por el que todas suspiran, el chico más deseado.
Me sonríe abiertamente, a la vez que yo me quedo embobada mirándole. Es muy guapo, precioso diría yo.
Desde su pelo dorado, hasta su piel tostada por el sol; pasando por sus hipnotizantes ojos que me analizan con ternura.
-Tranquila, siempre suelen hacer esas preguntas.-y sigue sonriendo.
Mags le llama e inmediatamente Finnick me deja pasar al centro del vagón.
Yo nunca me he montado en un tren, pero esto es impresionante. En el centro hay una mesa llena de comida que nunca he probado ni he tenido la oportunidad de probar. A un lateral, dos sillones gigantescos y azules en los que están sentados la mujer del Capitolio y Mags, y después una tele de pantalla plana.
-Impresionante.-susurra Paul. Él está en la misma situación que yo, pues puede que nunca haya visto nada de esto.
-¿Es bonito, verdad?- dice la mujer del Capitolio, mientras que se coloca su pelo azul sobre los hombros.-Soy Rose Skyland, un placer conoceros.
Mi mirada va directamente hacia los manjares de la mesa, el estómago me ruge y por lo que se ve, no solo lo he oído yo sino que también Mags por que me sonríe y dice:
-Come todo lo que quieras.
-Gracias-susurro.-Es que la marea estaba baja hoy.
Me siento a la mesa, y comienzo a echarme de todo en el plato, poco después se me une Paul que come más cantidad que yo.
Media hora después, cuando voy por el postre; Finnick, Mags y Rose se nos unen comiendo más moderadamente.
-Bueno, ¿qué sabéis hacer?-pregunta Finnick cuando ve que Paul y yo hemos terminado.
-Yo sé manejar los cuchillos, y tengo fuerza-le responde Paul.
Yo no sé que decir, pues nunca me he preparado para esto; aunque creo que las habilidades también cuentan así que digo:
-Sé hacer trampas, sé nadar, también soy rápida, tengo buena vista y reflejos.
-¿Sabes manejar algún tipo de arma?-Finnick me mira con curiosidad mientras se pasa la servilleta por la comisura de los labios.
-Las navajas.-susurro, me siento intimidada cuando el me habla y me mira tan fijamente.-Y…un poco el tridente.-A él se le ilumina la mirada, por que sé que es su especialidad.-No es nada del otro mundo, pero puedo resultar peligrosa con uno.
-Si manejas las navajas sabrás manejar los cuchillos, y dime:-se pasa una mano por el pelo despreocupadamente, cosa que me incomoda un poco.- ¿tienes puntería?
-No mucha.-me muerdo el labio inferior con nerviosismo.
-Eso se puede arreglar con entrenamiento.-me dice en tono tranquilizador Mags.-Y de eso quería hablaros chicos.-nos mira y luego se para, aunque es difícil entenderla yo puedo hacerlo.- En un día llegaremos al Capitolio, y en cuanto lo hagamos os llevarán a la zona de preparación para arreglaros para el Desfile que tendrá lugar esa misma noche.
-A la mañana siguiente comenzarán los entrenamientos que en total son 11 días. Sin contar la entrevista con Caesar, y el entrenamiento individual que se lleva a cabo el día antes de los Juegos.-sigue Finnick.-Por eso os recomendamos que descanséis ahora, mientras podéis porque estos días no vais a poder hacerlo.
Segundos después nos sentamos todos en el sillón para ver las cosechas.
Al salir la cosecha del Distrito 4, me doy cuenta de mi cara de desesperación cuando llaman a Susan, y de que comienzo a llorar como una magdalena encima del escenario (yo pensaba que había dejado caer una lágrima silenciosa); lo que más me sorprende de nuestra cosecha es el momento en el que Finnick se pone furioso con Rose cuando me pregunta por que he salido voluntaria.
Quizá le dé pena, por que vengo de una familia de pescadores, y yo soy pescadora; él también lo era, además de que los dos fuimos a los Juegos con 14 años.
Terminan las cosechas, y yo me retiro del salón para meterme en uno de los compartimentos del tren.
Ni siquiera estoy cansada, solo necesito desahogarme. Al fin y al cabo soy la tributo femenina del Distrito 4 en los 70º Juegos del Hambre.
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Hoola!!
Como veis he subido el capítulo que iba a subir el lunes. Es que durante esta semana voy a tener muchos exámenes. Y por eso no puedo subirlo.
Aunque ya lo he subido. Espero que os guste, y que comentéis mucho.