"Los mellizos Potter" — capítulo 141
Capítulo19:
"El León y la Serpiente"
El mes de octubre fue una sucesión ininterrumpida de días de viento huracanado y lluvia torrencial, y cuando llegó noviembre, hizo un frío glacial; el gélido viento y las intensas heladas matinales herían las manos y las caras si no se protegían. El cielo y el techo del Gran Comedor adoptaron un tono gris claro y perlado; las montañas que rodeaban Hogwarts estaban coronadas de nieve, y la temperatura dentro del castillo descendió tanto que muchos estudiantes llevaban puestos sus gruesos guantes de piel de dragón cuando iban por los pasillos de una clase a otra.
La mañana del partido amaneció fría y despejada. Cuando Harry despertó, giró la cabeza hacia la cama de Ron y lo vio sentado muy tieso, abrazándose las rodillas y mirando fijamente el vacío.
-¿Estás bien?-le preguntó. Ron asintió con la cabeza sin decir nada.-Lo que necesitas es un buen desayuno.- dijo para animarlo.- ¡Vamos!
El Gran Comedor estaba casi a rebosar cuando llegaron; los alumnos hablaban más alto de lo habitual y reinaba una atmósfera llena de vida y de entusiasmo. Cuando pasaron junto a la mesa de Slytherin, aumentó el nivel del ruido. Harry se volvió y vio que, además de los acostumbrados gorros y bufandas de color verde y plateado, todos llevaban una insignia de plata con una forma que parecía la de una corona. Curiosamente, muchos alumnos de Slytherin saludaron con la mano a Ron riendo a mandíbula batiente. Harry intentó leer lo que estaba escrito en las insignias, pero como le interesaba mucho conseguir que Ron pasara de largo rápidamente, no quiso entretenerse demasiado.
Llegaron a la mesa de Gryffindor y recibieron una calurosa bienvenida. Todos iban vestidos de rojo y dorado, pero, lejos de levantarle los ánimos a Ron, los vítores no lograron más que minar la poca moral que le quedaba; Ron se dejó caer en el banco más cercano con el aire de quien se sienta a comer por última vez.
-Debo de estar loco para hacer lo que voy a hacer.-dijo con un susurro ronco.- Loco de atar.
-No seas tonto.-repuso Harry con firmeza, y le pasó un surtido de cereales.- Jugarás muy bien. Es lógico que estés nervioso.
-Lo haré fatal.-contradijo Ron.- Soy malísimo. No acierto ni una. ¿Cómo se me ocurriría meterme en semejante lío?
-Contrólate.-ordenó el azabache severamente.-Piensa en la parada que hiciste con el pie el otro día. Hasta Fred y George comentaron que había sido espectacular.-Ron giró el atormentado rostro hacia Harry.
-Eso fue un accidente.-susurró muy afligido.- No lo hice a propósito. Resbalé de la escoba cuando nadie miraba, y en el momento en que intentaba volver a montarme en ella le di una patada a la Quaffle sin querer.
-Bueno.-dijo Harry recuperándose rápidamente de aquella desagradable sorpresa.- Unos cuantos accidentes más como ése y tendremos el partido ganado, ¿no?
Hermione, Ginny y Tabatha se sentaron enfrente de ellos; llevaban bufandas, guantes y escarapelas de color rojo y dorado, mientras que la chica Potter llevaba puesto su atuendo de Quidditch.
-¿Cómo te encuentras?-preguntó Ginny a Ron, que contemplaba la leche que había en el fondo de su cuenco de cereales vacío como si estuviera planteándose muy en serio la posibilidad de ahogarse en ella.
-Está un poco nervioso.-puntualizó Harry.
-Eso es buena señal.-acotó Tabatha, llenando un vaso con sumo de calabaza.
-Creo que en los exámenes nunca obtienes tan buenos resultados si no estás un poco nervioso.-comentó Hermione con optimismo.
-¡Hola!-saludó entonces una vocecilla tenue y soñadora detrás de ellos. Harry levantó la cabeza: Luna Lovegood se había alejado de la mesa de Ravenclaw y había ido a la de Gryffindor. Mucha gente la miraba sin parar, y unos cuantos estudiantes reían sin disimulo y la señalaban con el dedo. Luna había conseguido un gorro con forma de cabeza de león de tamaño natural y lo llevaba precariamente colocado en la cabeza.
-¿A quién apoyarás, Luna?-preguntó Tabatha, mordisqueando una tostada.
-Yo estoy con Gryffindor.-declaró la chica señalando su gorro pese a que no hacía ninguna falta.- Miren lo que hace...-levantó una mano y le dio unos golpecitos con la varita. El gorro abrió la boca y soltó un rugido extraordinariamente realista que hizo que todos los que había cerca pegaran un brinco.- ¿Verdad que es genial?-preguntó muy contenta.- Quería que tuviera en la boca una serpiente que representara a Slytherin, pero no hubo tiempo. En fin... ¡Buena suerte, Ronald!
Y tras decir eso, se marchó. Cuando todavía no se habían recuperado de la impresión que les había causado el gorro, Angelina fue muy deprisa hacia ellos.
-Cuando terminen de desayunar, pueden ir directamente al terreno de juego.-indicó.- Comprobaremos las condiciones del campo y nos cambiaremos.
-Iremos enseguida.-aseguró Harry.- Es que Ron todavía tiene que comer un poco.
Sin embargo, pasados diez minutos quedó claro que Ron no podía ingerir nada más, y Harry creyó que lo mejor que podía hacer era bajar con él a los vestuarios. Cuando se levantaron de la mesa, Hermione se levantó también y, tomando a los mellizos por un brazo a cada uno, los apartó.
-No dejen que Ron lea lo que hay escrito en las insignias de los de Slytherin.-ambos hermanos la miraron de manera inquisitiva, pero ella negó con la cabeza para avisarle, porque el pelirrojo se acercaba a ellos sin prisa, con aire perdido y desesperado.- ¡Buena suerte, Ron!-le deseó, poniéndose de puntillas y besándolo en la mejilla.- Y a ustedes también, chicos...
Pareció que Ron volvía un poco en sí cuando recorrieron el Gran Comedor hacia la puerta. Entonces se tocó el sitio donde Hermione lo había besado, un tanto aturdido, como si no estuviera muy seguro de lo que acababa de ocurrir. Estaba tan distraído que no se daba cuenta de lo que sucedía a su alrededor, pero Harry, intrigado, al pasar junto a la mesa de Slytherin echó una ojeada a las insignias con forma de corona, y esa vez vio las palabras que había grabadas en ellas:
A Weasley vamos a coronar.
Con la desagradable sensación de que aquello no podía presagiar nada bueno, los mellizos se llevaron a toda prisa a Ron por el vestíbulo; bajaron la escalera de piedra y salieron a la fría mañana. La helada hierba crujió bajo sus pies cuando descendieron por la ladera hacia el estadio. No había ni gota de viento y el cielo era una extensión uniforme de un blanco perlado, lo cual significaba que la visibilidad sería buena, pues el sol no los deslumbraría.
Angelina ya se había cambiado y estaba hablando con el resto del equipo cuando ellos entraron. Harry y Ron se pusieron las túnicas; luego se sentaron para escuchar la charla previa al partido, mientras en el exterior el murmullo de voces iba aumentando de intensidad a medida que el público salía del castillo y bajaba al campo de Quidditch.
-Bueno, acabo de enterarme de la alineación definitiva de Slytherin.-anunció Angelina consultando una hoja de pergamino.- Los golpeadores del año pasado, Derrick y Bole, ya no están en el equipo, pero por lo visto Montague los ha sustituido por los gorilas de rigor, y no por dos jugadores que vuelen particularmente bien. Son dos tipos que se llaman Crabbe y Goyle, no sé mucho acerca de ellos...
-Nosotros sí.-corearon los mellizos y Ron a la vez.
-Bueno, no parecen lo bastante listos para distinguir un extremo de la escoba del otro.-observó Angelina mientras se guardaba la hoja de pergamino.-Pero la verdad es que siempre me sorprendió que Derrick y Bole consiguieran encontrar el camino hasta el campo sin necesidad de letreros.-
-Crabbe y Goyle están cortados por la misma tijera.-afirmó Tabatha.-No hay mucha diferencia.-
Oían cientos de pasos que ascendían por los bancos escalonados de las tribunas del público. Había gente que cantaba.
-Ya es la hora.-sentenció Angelina con voz queda, consultando su reloj.- ¡Ánimo, chicos! ¡Buena suerte!
Los miembros del equipo se levantaron, se cargaron las escobas al hombro y salieron del vestuario en fila hacia el luminoso exterior. Los recibió un fuerte estallido de gritos y silbidos. Los jugadores del equipo de Slytherin los esperaban de pie en el campo. Ellos también llevaban las insignias plateadas con forma de corona. El nuevo capitán, Montague, tenía la misma constitución que Dudley, con unos antebrazos enormes que parecían jamones peludos. Detrás de Montague acechaban Crabbe y Goyle, casi tan corpulentos como él, parpadeando con pinta de estúpidos y blandiendo sus bates nuevos de golpeadores. Malfoy estaba a un lado, y la luz arrancaba destellos a su rubio pelo. Al ver a Harry, sonrió y dio unos golpecitos a la insignia con forma de corona que llevaba prendida en el pecho.
-Dense la mano, capitanes.-ordenó la señora Hooch, que hacía de árbitro, cuando Angelina y Montague se encontraron. Harry se dio cuenta de que el Slytherin intentaba aplastarle los dedos a la Gryffindor, aunque ella no hizo el más mínimo gesto de dolor.- Monten en sus escobas…-la señora Hooch se puso el silbato en la boca y pitó.
A continuación soltaron las pelotas y los catorce jugadores emprendieron el vuelo. Ron salió como un rayo hacia los aros de gol. Harry subió un poco más y esquivó la primera Bludger; luego dio una amplia vuelta por el terreno de juego mirando a su alrededor en busca de un destello dorado. Tabatha mantuvo la posición junto a sus compañeras.
-Y es Johnson, Johnson con la Quaffle, cómo juega esta chica, llevo años diciéndolo, pero ella sigue sin querer salir conmigo...
-¡JORDAN!-gritó la profesora McGonagall.
-Sólo era un comentario gracioso, profesora, para añadir un poco de interés...-se excusó el comentarista.- Ahora ha esquivado a Warrington, ha superado a Montague, ¡ay!, la Bludger de Crabbe ha golpeado a Johnson por detrás... Montague atrapa la Quaffle, Montague sube de nuevo por el campo y...una buena Bludger de George Weasley le ha dado de lleno en la cabeza a Montague, que suelta la Quaffle, la atrapa Tabatha Potter; Potter, de Gryffindor, le hace un pase hacia atrás a Alicia Spinnet, y Spinnet sale disparada...-los comentarios de Lee resonaban por el estadio.-...regatea a Warrington, esquiva una Bludger, te has salvado por los pelos, Alicia, y el público está entusiasmado, escúchenlo, ¿qué es lo que canta?- hizo una pausa para escuchar, y la canción se elevó, fuerte y clara, desde el mar verde y plata de los de Slytherin que se hallaban en las gradas.
Weasley no atrapa las pelotas
Y por el aro se le cuelan todas.
Por eso los de Slytherin debemos cantar:
A Weasley vamos a coronar.
Weasley nació en un vertedero
Y se le va la Quaffle por el agujero.
Gracias a Weasley hemos de ganar,
A Weasley vamos a coronar.
-... ¡Y Alicia vuelve a pasársela a Tabatha!-gritó Lee. Jordan intentaba apagar la letra de la canción con sus comentarios.- ¡Vamos, Tabatha! ¡Ya sólo tiene que superar al guardián!... ¡LANZA!... ¡¡¡AAAYYY!!!-Bletchley, el guardián de Slytherin, había parado la pelota; luego le lanzó la Quaffle a Warrington, que salió como un rayo con ella, zigzagueando entre Alicia y Angelina; los cánticos que ascendían desde las tribunas se hacían más y más fuertes a medida que Warrington se acercaba a Ron.
A Weasley vamos a coronar.
A Weasley vamos a coronar.
Y por el aro se le cuelan todas.
A Weasley vamos a coronar.
Tabatha se impulsó hacia adelante con su escoba, tratando de acortar la distancia entre el cazador de Slytherin y ella, pero el otro jugador le llevaba una larga ventaja.
-...Warrington tiene la Quaffle, Warrington va hacia la portería, está fuera del alcance de las Bludgers y sólo tiene al guardián delante...- de las gradas de Slytherin ascendió otra vez aquella canción:
Weasley no atrapa las pelotas
Y por el aro se le cuelan todas...
-...va a ser la primera prueba para Weasley, el nuevo guardián de Gryffindor, hermano de los golpeadores Fred y George, y una nueva promesa del equipo... ¡Ánimo, Ron!-pero un grito colectivo de alegría surgió de la zona de Slytherin: Ron se había lanzado a la desesperada, con los brazos en alto, y la Quaffle había pasado volando entre ellos y había entrado limpiamente por el aro central de la portería.- ¡Slytherin ha marcado!-sonó la voz de Lee entre los vítores y los silbidos del público.- Diez a cero para Slytherin... Mala suerte, Ron.
Las serpientes entonaron aún más fuerte:
WEASLEY NACIÓ EN UN VERTEDERO
Y SE LE VA LA QUAFFLE POR EL AGUJERO...
-...Gryffindor vuelve a estar en posesión de la Quaffle, y ahora es Tabatha quien recorre el campo...-gritó Lee con valor, aunque los cantos eran tan ensordecedores que apenas se le oía.
GRACIAS A WEASLEY HEMOS DE GANAR,
A WEASLEY VAMOS A CORONAR.
-¿Qué haces, Harry?-gritó Angelina al pasar a toda velocidad por su lado para alcanzar a la pelirroja.- ¡MUÉVETE!
Entonces Harry se dio cuenta de que llevaba más de un minuto quieto en el aire, contemplando el desarrollo del partido sin acordarse siquiera de la Snitch; horrorizado, hizo un descenso en picado y empezó de nuevo a describir círculos por el terreno de juego mirando alrededor e intentando no hacer caso del coro de voces que llenaba el estadio:
A WEASLEY VAMOS A CORONAR.
A WEASLEY VAMOS A CORONAR.
Harry no paraba de mirar hacia uno y otro lado, pero no había ni rastro de la Snitch; Malfoy también describía círculos por el estadio, igual que él. Hacia la mitad del campo se cruzaron y Harry oyó que Malfoy cantaba:
WEASLEY NACIÓ EN UN VERTEDERO...
-Potter perdió la Quaffle...ahí va Warrington otra vez.-bramó Lee.-Se la pasa a Pucey, Pucey deja atrás a Spinnet, vamos, Angelina, tú puedes alcanzarlo...pues no, no ha podido...pero Fred Weasley golpea una bonita Bludger, no, ha sido George Weasley, bueno, qué más da, uno de los dos, y Warrington suelta la Quaffle y Alicia... también la deja caer...Montague se hace con ella: Montague, el capitán de Slytherin, toma la Quaffle y empieza a recorrer el campo, ¡vamos, Gryffindor, bloquéenlo!-
Harry pasó por detrás de los aros de gol de Slytherin y evitó mirar qué estaba ocurriendo en la portería de Ron. Al pasar junto al guardián de Slytherin, oyó a Bletchley cantando a coro con el público:
WEASLEY NO ATRAPA LAS PELOTAS...
-...Pucey ha vuelto a regatear a Alicia y se dirige hacia los postes de gol... ¡Párala, Ron!
Harry no tuvo que mirar para saber qué había sucedido: hubo un terrible gemido en el extremo del campo de Gryffindor, acompañado de nuevos gritos y aplausos de los de Slytherin. Echó un vistazo hacia abajo y vio a Pansy Parkinson con su nariz chata, delante de las gradas y de espaldas al terreno de juego, dirigiendo a los seguidores de Slytherin, que cantaban:
POR ESO LOS DE SLYTHERIN DEBEMOS CANTAR:
A WEASLEY VAMOS A CORONAR.
Pero veinte a cero no era nada, Gryffindor todavía tenía tiempo para remontar el resultado o para atrapar la Snitch. Unos cuantos tantos y volverían a ponerse por delante, como siempre; Harry estaba convencido de ello mientras se colaba entre los otros jugadores y perseguía un resplandor que resultó ser la correa del reloj de Montague.
Pero Ron se dejó marcar dos tantos más, y Harry empezó a buscar la Snitch con desesperación, casi con pánico. Ojalá pudiera atraparla pronto y poner así fin al partido.
-...Potter de Gryffindor dribla a Pucey, elude a Montague, buen viraje, Tabatha, y le lanza la Quaffle a Johnson, Angelina Johnson con la Quaffle, ha superado a Warrington, va hacia la portería, vamos, Angelina, ¡GRYFFINDOR HA MARCADO! Cuarenta a diez en el marcador, cuarenta a diez para Slytherin, y Pucey con la Quaffle…-Harry oyó los rugidos del ridículo sombrero con forma de cabeza de león de Luna entre los vítores de Gryffindor, y eso lo animó; sólo les llevaban treinta puntos de ventaja, eso no era nada, podían remontar fácilmente.-...Pucey se la lanza a Warrington, Warrington a Montague, Montague se la devuelve a Pucey...interviene Johnson, Johnson atrapa la Quaffle, se la pasa a Potter, buena pasada, no, mala: Potter ha recibido el impacto de una Bludger de Goyle, de Slytherin, y Pucey vuelve a estar en posesión...
WEASLEY NACIÓ EN UN VERTEDERO
Y SE LE VA LA QUAFFLE POR EL AGUJERO.
GRACIAS A WEASLEY HEMOS DE GANAR...
Tabatha se recuperó del golpe antes de estrellarse contra una de las gradas de Slytherin. Sacudió varias veces la cabeza para despabilarse y volvió a su puesto.
-¡Tabatha!-exclamó Angelina, con una Quaffle en su poder mientras la formación de cazadores de Slytherin venía tras ella. Johnson alzó el brazo y a modo de gancho, tiró la pelota. La pelirroja la recibió con ambas manos y luego volvió a aferrarse a su escoba. Mientras sus compañeras trataban de dejarle el camino despejado, ella debía sobrevolar por encima de los golpeadores y llegar al arco.
-¡Potter esquiva las Bludgers y se acerca peligrosamente a la portería…! ¡Vamos, Potter!-gritó Jordan. Una vez que llegó al arco, Tabatha miró fijamente al guardián. Estudió sus movimientos y vio que su escoba estaba ligeramente torcida hacia la izquierda, cómo sí él quisiera adelantarse a sus acciones. Tabatha alzó el brazo y amagó con lanzar la Quaffle hacia dicha dirección, pero justo cuando el guardián se apresuró a defender el primer arco, ella soltó la pelota, la cual viajó directo hacia el aro central.- ¡Gryffindor marca un segundo tanto y Potter, el buscador, acaba de atrapar la Snitch!-aulló Lee, mientras la ovación le opacaba las palabras.
-¡SÍ!-Tabatha alzó los brazos, sonriéndole a la multitud escarlata y dorada. Estaban salvados. Ya no importaba que Ron se hubiera dejado marcar aquellos tantos, nadie lo recordaría porque Gryffindor había ganado. Ella giró su escoba para dirigirse hacia su hermano cuando…
¡PUM!
Una Bludger golpeó con fuerza a Harry en la parte baja de la espalda, y cayó de la escoba. Afortunadamente, estaba a menos de dos metros del suelo porque había descendido mucho para atrapar la Snitch, pero aun así se le cortó la respiración cuando aterrizó de espaldas en el helado campo.
-¡Harry!-Tabatha bajó en picada, saltando de la escoba en último tramo y aterrizando de rodillas junto a su mellizo. Enseguida oyó el estridente silbato de la señora Hooch, un rugido en las gradas formado por silbidos, gritos furiosos y abucheos, un ruido sordo y luego la desesperada voz de Angelina.
-¿Estás bien?-ambas chicas lo revisaron con la mirada, mostrándose preocupadas.
-Claro que estoy bien.-contestó Harry muy serio. La pelirroja le extendió la mano y lo ayudó a levantarse.
La señora Hooch volaba hacia uno de los jugadores de Slytherin que estaba por encima de Harry, aunque desde donde él estaba no pudo ver quién era.
-Ha sido ese matón, Crabbe.-dijo Angelina, furiosa.-Te ha lanzado la Bludger en cuanto ha visto que habías atrapado la Snitch. Pero ¡hemos ganado, Harry, hemos ganado!
El azabache oyó un bufido detrás de él y se dio la vuelta sin soltar la Snitch: Draco Malfoy había aterrizado cerca. Pese a que estaba pálido por el disgusto, todavía era capaz de mirar a Harry con aire despectivo.
-Le has salvado el pellejo a Weasley, ¿eh?-apostilló.- Nunca había visto un guardián más patoso...pero claro, nació en un vertedero...-sonrió maliciosamente.- ¿Te ha gustado la letra de mi canción, Potter?-
-Patética, como tu.-Tabatha tomó la túnica de su hermano, obligándolo a darse vuelta. Ambos trabaron brazos y fueron a reuniré con el resto el equipo, que entonces descendían uno a uno, gritando y agitando los puños, triunfantes; todos excepto Ron, que había desmontado de su escoba junto a los postes de gol e iba despacio, solo, hacia los vestuarios.
-¡Queríamos escribir un par de versos más!-gritó Malfoy mientras Angelina y Alicia abrazaban a Harry.- Pero no se nos ocurría nada que rimara con gorda y fea... queríamos cantarle también a su madre, ¿sabes?
-Hay que ser desgraciado...-dijo Angelina mirando a Malfoy con desprecio.
-Tampoco pudimos incluir pobre perdedor para referirnos a su padre, claro...
Entonces Fred y George oyeron. Le estaban estrechando la mano a Harry y, de pronto, se pusieron muy rígidos y se volvieron para mirar a Malfoy.
-¡No le hagan caso! —exclamó Angelina sujetando a Fred por el brazo.-No le hagas caso, Fred, deja que grite todo lo que quiera. Lo que ocurre es que no sabe perder, el muy creído...
-Pero a ti te caen muy bien los Weasley, ¿verdad, Potter?-continuó Malfoy con una sonrisa burlona.- Hasta pasan las vacaciones en su casa, ¿no es cierto? No entiendo cómo soportas el hedor, aunque supongo que cuando los han criado con Muggles, hasta ese tugurio de los Weasley debe de oler bien…-Tabatha sujetó a George por la túnica, para luego abrazarlo por el vientre y clavar los talones en el suelo. Entre tanto, Angelina, Alicia y Katie habían unido sus fuerzas para impedir que Fred se abalanzara sobre Malfoy, que se reía a carcajadas. Harry buscó con la mirada a la señora Hooch, pero vio que todavía estaba amonestando a Crabbe por aquel ataque ilegal con la Bludger.
-A lo mejor.-añadió Malfoy lanzando a Harry una mirada de asco antes de darse la vuelta.-Es que todavía te acuerdas de cómo apestaba la casa de tu madre, Potter, y la pocilga de los Weasley te lo recuerda…-la pelirroja no se enteró de que había soltado a George, pero un segundo más tarde vio como su hermano y el joven Weasley corrían a toda velocidad hacia Malfoy. Harry no se detuvo a pensar que los profesores lo estaban mirando: lo único que quería era hacerle a Draco todo el daño que pudiera; no le dio tiempo a sacar la varita mágica, así que echó hacia atrás el puño en el que tenía la Snitch y se lo hundió a Malfoy con todas sus fuerzas en el estómago...
-¡Harry!-gritó Tabatha reaccionando.- ¡HARRY! ¡GEORGE! ¡NO!-corrió hacia ellos dos, separándolos de Malfoy, al cual empujó con todas sus fuerzas y lo tiró al suelo.- ¡YA BASTA!-aulló, poniéndose en medio de los tres.- ¡NO ES NECESARIO QUE…!-antes de que pudiera terminar de hablar, un fuerte golpe le cruzó el rostro, haciéndola retroceder unos cuantos pasos hasta caer sentada al suelo. Goyle se encontraba aún montado en su escoba, sosteniendo su bate. La sangre comenzó a manar de la nariz de Tabatha, mientras sus ojos se aguaron, al punto que lágrimas de dolor le surcaron las mejillas. Harry intento abalanzarse sobre el bateador, pero alguien gritó ¡Impedimenta! Y cayó hacia atrás por la fuerza del hechizo, no abandonó su propósito de machacar a puñetazos a los Slytherin.
-¿Qué demonios te pasa?-gritó la señora Hooch cuando Harry se puso en pie.
Por lo visto, había sido ella quien le había lanzado el embrujo paralizante; llevaba el silbato en una mano y la varita mágica en la otra, y había dejado abandonada su escoba a unos metros de allí. Malfoy estaba acurrucado en el suelo, gimiendo y lloriqueando, y sangraba por la nariz. George tenía un labio partido; las tres cazadoras todavía sujetaban con dificultad a Fred, Crabbe reía socarronamente un poco más allá y Tabatha se había quedado completamente inmóvil en el suelo.
-¡Nunca había visto un comportamiento como éste! ¡Al castillo, los dos, y directamente al despacho del jefe de su casa! ¡Ahora mismo!-Harry y George salieron del campo, jadeantes y sin decirse nada.- ¡Johnson! ¡Johnson!-llamó la profesora.- ¡Necesito ayuda con Potter!-en aquel momento las tres chicas liberaron a Fred.- ¡Weasley, llévala a la enfermería de inmediato!-el muchacho miró con desdén el lugar por donde se marchaba su hermano, pero de igual manera clavó la rodilla en el suelo y tomó en brazos a la pelirroja. Inmediatamente, fue seguido por un grupo de Gryffindor y algunos de Ravenclaw y Hufflepuff.
..*
Cuando Tabatha despertó, ya era de noche. No supo con claridad cuanto tiempo estuvo inconsciente, sólo supo decir que tenía un horrible dolor de cabeza que no le permitía mantener los ojos abiertos mucho tiempo. Sentía la nariz hinchada; intentó tocarla, pero cuando la punta de sus dedos la rozaron, un insoportable malestar le recorría cada fibra del cuerpo.
-Madame Pomfrey te la pudo arreglar lo mejor que pudo.-miró hacia un costado, encontrándose con ceñudo George.-Dice que el moretón se irá en un par de días.-
-Dime que al menos Goyle recibió un castigo.-murmuró ella, intentando reincorporarse.
-Sí, por orden de Umbridge debe limpiar todos los trofeos.-Tabatha enarcó una ceja.
-Me rompió la nariz, me dejó inconsciente y, ¿eso es todo lo que obtiene como reprimenda?-George se encogió de hombros.
-Es toda la justicia que pudimos conseguir.-
-¡Merece que lo expulsen del equipo!-reprochó, dándole un puñetazo al colchón.
-Me expulsaron a mí.-repuso el muchacho, bajando la vista.-Al parecer Harry, Fred y yo somos demasiado violentos como para practicar Quidditch.-había rabia y amargura en su voz.
-Oh…-Tabatha suspiró.- ¡Eso es completamente injusto!-manifestó.- ¡Esa harpía rosa…!-
-Por más que la insultemos, no conseguiremos que cambie de parecer.-objetó George.
-El lugar que ella ocupa como profesora está maldito.-replicó la pelirroja.- El año que viene se irá y…-
-Es la Suma Inquisidora.-terció el muchacho.-Jamás se irá.-
-Bueno…podemos forzarla a abandonar su puesto. En el bosque hay muchas criaturas que seguro la querrán como cena, sí es que les gusta las cosas pesadas…-George sonrió.
-Será mejor que descanses.-Tabatha se acomodó de lado, colocando una mano bajo la almohada.
-¿Te quedarás conmigo?-preguntó, mirando los intensos ojos de su amigo. El pelirrojo cruzó los brazos sobre el colchón, reposando su cabeza sobre ellos.
-Toda la noche.-