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"Los mellizos Potter" — capítulo 29

Capítulo 6:

"La Madriguera"

Los Weasley, habían rescatado a los mellizos y ahora ponían rumbo a la casa de estos. Tabatha, se había dormido en el regazo de George. Él la abrazaba por la cintura y dejaba que ella se acomodase como quisiese.

Estaba amaneciendo, unos finos y molestos rayos de sol, se filtraban por la ventana del auto. Los avellanas ojos de la pelirroja, se fueron abriendo. Lo primero que vio fue la sonrisa de Ron, que estaba sentado a su lado.

-Ya casi llegamos.- comentó Fred desde los asientos de adelante. La pelirroja, se acomodó bien en las piernas de su amigo y observo el paisaje que estaba debajo de ellos.

-¿Te gusta?- le pregunto, al verla tan emocionada con lo que veía.

-Es un lugar muy bonito, de seguro tu casa lo es también.- el pelirrojo, le sonrió y apoyo su cabeza en el hombro de su amiga.

-¿Estás cansado, Georgi?- él asintió sin levantar la cabeza.

Faltaba poco para que llegaran. Por la ventana, Phoebe y Hedwig, volaban danzando. Ambas lechuzas, disfrutaban de poder volver a estirar sus alas, sentir como el aire pasaba entre sus plumas. La pelirroja, los miraba y sonreía de verlos felices.

Cada vez se veía más verde, más terrenos que sin duda hechizaban sin que alguien utilice magia.  El auto por fin descendió, los gemelos ayudaron con el equipaje de sus amigos.

A simple vista, la casa parecía deteriorada. Tenía muchos pisos de alto y varias chimeneas en cada uno. Los ojos avellanas y esmeraldas, estaban hipnotizados con aquella casa. No era como la de sus tíos, está era mucho más acogedora, y tenía lo que en Privet Driver, nunca habría. Amor.

-¿Qué les parece? No es gran cosa.- comento Ron al ver las caras de sus amigos.

-Ron esto es…- dijo Harry sin despegar los ojos de la construcción.

-Mágico, sorprendente.- siguió su hermana.

-¡Increíble!- terminaron por decir a coro los mellizos.

-Sera mejor que vayamos entrando, antes de que mamá despierte.- comento Fred.

Uno de los gemelos, abrió lentamente y sin hacer ruido, la puerta de la cocina.

-Iremos a nuestras habitaciones. Tú Ron, a la hora del desayuno bajaras y dirás que Tabatha y Harry, llegaron en la mañana.- los más chicos asintieron y siguieron avanzando.

Era una habitación pequeña, con una mesa de madera en el centro, había muchos cuadros colgando de las paredes. Un extraño reloj, llamo la atención de Tabatha. Estaban todas las caras de los integrantes de la familia de pelirrojos, notó como la de Fred, George y Ron, indicaban que estaban en casa.

-Es hermosa.- comento en voz baja al notar que Fred estaba a su lado.

-Sera mejor que…- no termino de decir, debido a que su rostro palideció en ese momento.

-¡¿Dónde estaban?!- grito con enojo la madre de los pelirrojos.

-¡Tabatha, Harry! Un gusto verlos.- los mellizos sonrieron ante el repentino cambio de humor de la mujer.

  • Camas vacías, ni una nota.  Pudieron haber muerto, los pudieron haber visto.- los tres Weasley, bajaron la cabeza.

-Claro que no me enojo con ustedes.- les dijo con dulzura a sus invitados.

-Pero mamá, los estaban matando de hambre y… y tenían barrotes en sus ventanas.- protesto Ron.

-A ti te pondré barrotes la próxima vez.-

-Tabi, Harry, mejor vayamos a desayunar.- la mujer, preparo el desayuno tanto como para sus hijos como para los mellizos.

-Buenos días.- saludo un recién levantado Percy.

-Buenos días, cariño.- su madre beso su mejilla mientras le servía a Harry unas cuantas salchichas.

-¡Percy!- emocionada, la pelirroja, abrazo al prefecto.

-Me había parecido escuchar tu voz, Tibi.- a sus hermanos, les pareció raro que Percy, se dejase abrazar.

El desayuno, marcha bien. Los gemelos trataban de no hacer enojar a su madre, más de lo que estaba. En las escaleras, se sintió como alguien bajaba.

-Mamá, ¿Dónde está mi sweater?- pregunto una pequeña pelirroja.

-Hola.- saludo Harry, la niña se quedó helada y no espero a que su madre le constes y salió corriendo por donde vino.

-Esa es Ginny, que raro, nunca se muestra así. Paso todo el verano hablando de ti.- comento Ron, mientras los gemelos reían.

-¿Solo de Harry?- pregunto Tabatha con curiosidad y con una ceja enarcada.

-Sí y déjame decirte que fue bastante incomodo.-

La puerta de entrada se abrió dejando ver a un hombre, igual de pelirrojo y un poco calvo.

-¡Buenos días, familia!- saludo con una amplia sonrisa.

-¡Buenos días, papá!- saludaron a coro los cuatro hijos varones.

-¿Cómo fue la noche?- pregunto Molly, mientras besaba la mejilla de su esposo.

-¡Qué noche!- comento buscando la tetera.

-Nueve allanamientos, ¡nueve!- comentó dando un sorbo de té.

-¿Allanamientos?- le pregunto en un susurro, Tabatha a Ron.

-Trabaja en el Ministerio, en el departamento más aburrido de todos, Oficina Contra el Mal Incorrecto Uso de los Artefactos Muggles.- contesto su amigo.

-¡Esta noche, tus hijos han ido volando en el coche hasta la casa de Tabatha y Harry y han vuelto!- comento Molly, mirando severamente a los tres pelirrojos que se encontraban cabizbajos.

-¿Es verdad que hicisteis eso? ¿Fue bien la cosa?... Digo, eso estuvo mal, chicos.- se retractó al ver la cara de su esposa.

-¿Y ellos quiénes son?- preguntó al ver dos niños que no eran sus hijos.

-Lo lamento, señor. Harry, Harry Potter.- el azabache le extendió la mano.

-Un gusto de conocerte, Harry. Y tú sin duda debes ser, Tabatha. Eres parecida a tu madre.- la niña sintió como se ruborizaba y le extendía la mano también.

-Y ahora que están aquí, necesito hacerles una pregunta. ¿Cuál el correcto uso del patito de hule?- los mellizos iban a contestar pero un estruendo los hizo quedar mudos. Lo que parecía una bolsa de plumas se estrelló contra uno de los vidrios de la ventana.

¡Errol!- grito Ron al reconocer la lechuza.

-¿Errol?- preguntaron a la vez, ambos mellizos.

-Es la lechuza de Charlie.- contesto Fred.

-Percy, ayúdalo.- ordeno su madre. Mientras que el mayor, tomaba al ave, por la misma ventana, hacía una elegante entrada, Phoebe. Se posó sobre el hombro de su dueña y froto su pico en la oreja de la pelirroja.

-Linda lechuza.- comento Arthur, acariciando la cabeza del animal.

-Fue un regalo de Hagrid, por mi cumpleaños número 11.- contesto la pelirroja, cortando un pedazo de pan y entregándoselo.

-Mira, tiene una carta atada a la pata.- señalo George. Tabatha, iba a leerla cuando Percy se adelantó con lo que traía Errol.

-Son las cartas de Hogwarts, las de Tabatha y Harry también están.- les entrego las cartas a sus hermanos y a los mellizos.

-Dumbledore, sabe que están aquí. Al viejo Dumbledore, no se le escapa nada.- luego de recibir su carta, la pelirroja Potter, desato el hilo que sostenía en la pata su lechuza.

-Es de Ginny.- le susurro Molly, al reconocer la caligrafía de su hija.

"Cuando el desayuno acabe, te espero en mi habitación."

Tabatha, guardo la carta y se dispuso a ayudar a Molly con las cosas de la mesa. Ron, Fred y George, por orden de su madre, tuvieron que desngomizar el jardín, mientras que Harry, solo los acompañaba.

-Es muy lindo lugar, el que eligieron para vivir.- comento Tabatha, al ver como unas agujas tejían un lindo mantel.

-Lo mismo dije cuando llegamos con Arthur. ¿Cómo era la vida con tus tíos Muggles?- pregunto Molly mientras le daba de comer a Phoebe.

-Muy diferente a esto, demasiado. Teníamos que preparar el desayuno, lavar la ropa, acomodar las camas, sufrir las burlas de nuestro primo, los regaños injustos del tío Vernon. Al menos, mi tía, me trataba bien. Siempre que hablaba con Harry, de mamá, ella me hacía preguntas sobre ella.- Molly asintió.

-Al menos tienes a tu hermano a tu lado.- la mujer le sonrió y le acaricio la cabeza.

-Ven, iremos a acomodar tus cosas.- entre las dos, subieron el equipaje.

-Tendrás que compartir la habitación con Ginny, ¿Espero que no haya problemas?- le pregunto fuera de la habitación de la menor de los Weasley.

-Al contrario, será bueno tener otra amiga.- la mujer acaricio con dulzura su mejilla y bajo a la sala.

Tímidamente, la pelirroja, abrió la puerta y entro.

-¿Hola?- Ginny, dio un respingo del susto.

-¡Hola! Al fin tengo el gusto de conocerte.- se acercó a la pelirroja mayor y la abrazo.

-Has crecido desde la vez que te vi en el andén.- Ginny se ruborizo y le sonrió.

-Sé que ayer fue tu cumpleaños y el de… Harry.- al nombrar al mellizo de Tabatha, se sonrojo aún más.- Y es por eso hace unos días atrás, le pregunte a Ron que era lo que más te gustaba,  mi mamá y Charlie se ofrecieron para ayudarme con tu regalo.-

-Ginny no hacía falta…- dejo de hablar al ver como la pelirroja, la cayo con una mirada.

Busco en un cajón, y saco un paquete rectangular, forrado en papel de colores y tenía una gran tarjeta.

-Espero que te guste.- le entrego el regalo, la pequeña Potter sonrió y comenzó a rasgar el envoltorio. Cuando termino de desenvolverlo, se aseguró que la tarjeta estuviese a salvo, contemplo un hermoso libro color rojo y letras doradas que decían "Historias de Dragones y sus orígenes"

Los avellanas ojos de Tabatha, estaban impresionados con la hermosura de aquel libro, cuando Ron le comento que, Charlie trabajaba con dragones, ella le confeso que su animal mitológico favorito sin duda era ese.

-¡Gracias!- se tiro a los brazos de Ginny y la abrazo.

-Pero yo no tengo nada para ti.- le dijo con tristeza.

-No hace falta, a parte es un regalo de cumpleaños.- contesto Ginny restándole importancia.

-No, si tú me diste un regalo, yo debo hacerlo igual.- sin decir nada, salió de la habitación y al cabo de unos minutos volvió.

-¿Qué es lo que traes en las manos?- pregunto la menor intrigada.

-Quiero que cierres los ojos y extiendas una de tus manos.- la pequeña Weasley, obedeció. Sintió un leve cosquilleo en su muñeca y sin que Tabatha se lo diga abrió los ojos.

-¡Es… es hermosa!- chillo al ver la pulsera de plata y negro, con un pequeño corazón.

-Esto sella nuestra nueva amistad.- Tabatha, levanto su muñeca derecha y allí se encontraba la misma pulsera…