"Los mellizos Potter" — capítulo 33
Capítulo 10:
"El sauce boxeador"
El tren arribo a en la Estación de Hogsmade, los nervios de Tabatha disminuyeron pero igual necesitaba saber dónde estaba su hermano.
-Ya aparecerá.- le decía Hermione.
Ginny, tomo su mano y no quería separarse de ella.
-¡Los de primero, síganme!- gritaba la voz de Hagrid, con una linterna en la mano.
-Ginny, es hora de que te seleccionen para una casa, y yo no puedo entrar, pero te estaré viendo desde la mesa de Gryffindor y cuando llegues te voy a estar esperando.- Tabatha, se arrodillo y le arreglo la túnica sin insignia.
-¿Lo prometes?- la pelirroja mayor, asintió y le beso la mejilla para guiarla hasta Hagrid.
Una vez que Ginny, se fue con el guardabosque, Tabatha volvió con Hermione y los gemelos.
Alegría era la sensación que tenía al llegar y volver a ver su nuevo hogar otra vez. Siguieron caminando hasta llegar al Gran Comedor, tal como la primera vez, estaba repleto de estudiantes de las distintas casas. En la mesa de los profesores, estaba Dumbledore con sus típicos anteojos de media luna, Snape con su infaltable "alegría" y el profesor con el que Tabatha menos quería encontrarse… Lockhart.
-No sé que le ven de interesante.- decía Fred mirándolo.
-Es solo un presumido.- acompañaba George.
-Celosos.- murmuraba Hermione, defendiendo a su profesor.
La ceremonia de selección, se lleva a cabo cuando McGonagall entra con el pequeño taburete y el desgastado Sobrero Selección. La profesora dice las típicas palabras y comienza a llamar a los nuevos alumnos.
-¡Ginny Weasley!- toda la mesa de Gryffindor, presta atención a la pequeña pelirroja que sube lentamente las escaleras y se sienta en el taburete.
-Gryffindor, Gryffindor.- susurraba Tabatha con los dedos cruzados.
-Otra Weasley, veamos… ya sé donde iras.- el sombrero se tomo unos segundos antes de decidir finalmente.
-¡GRYFFINDOR!- tres cabezas pelirrojas, saltaron de la mesa gritando de alegría y luego fueron seguidos por toda la mesa de los leones.
Ginny, bajo corriendo para abrazar a sus hermanos y nuevos compañeros.
-Te lo dije.- le susurro Tabatha, mientras la abrazaba.
Luego de la ceremonia y las típicas palabras de Dumbledore, el banquete dio inicio. Todo tipo de comidas aparecían en las mesas. La pelirroja mayor, se encontraba entre Fred y George.
-Se rumorea de que alguien llego hasta Hogwarts en un auto volador y destruyo el Sauce Boxeador.- comentaba Parvati Patil, eso hizo que Tabatha se atragántese y comenzara a toser.
-¿Se… se sabe algo más?- preguntó mientras George le golpeaba suavemente la espalda.
-No, pero a Dumbledore no le gusta la noticia.- alguien toco el hombro de la pelirroja.
-Señorita Potter, ¿Podría acompañarme, por favor?-se notaba en el rostro de McGonagall, que estaba de muy mal humor.
Tabatha, se puso de pie y siguió a la profesora. En el camino no dijo nada e iba a la par de la mujer. Comenzaron a bajar las escaleras hasta las Mazmorra pero más específicamente al despacho de Snape. Empezaba a hacer frío a medida que descendían.
Detrás de la puerta se sentían los susurros de Snape.
-Hola, Tabatha.- la saludo Dumbledore cuando la vio llegar.
-Profesor, ¿Qué ocurre?- el director no dijo nada y abrió la puerta. En el interior se encontraban Ron y Harry, algo despeinados y desarreglados.
-Por favor explíquenme porque lo hicieron.-pidió Dumbledore en un estado de serenidad. Tabatha, vio como el rostro de Harry y sintió rabia, pena y tristeza. Ninguno de los dos, supo que decir y permanecieron en silencio. El mellizo Potter, no podía mirar a los ojos de Dumbledore y comenzó a relatar con los ojos pegados a las rodillas. Luego de la explicación, quedaron en silencio.
-No se preocupen, iremos por nuestras cosas.- a la pelirroja, se le paro el corazón si escuchaba a los profesores que lo hagan.
-¿De qué está hablando, Weasley?-cuestiono McGonagall.
-Bueno, nos van a expulsar, ¿Verdad?- Harry, miro a los ojos de Dumbledore y luego a los de su hermana, en los de ella se notaba la decepción y se mantenían fijos en la madera del piso.
-No hoy, señor Weasley. Pero lo que hicieron fue grave y debo notificarlo a sus familias. Pero debo advertirles que si vuelven a cometer algo parecido a esto, no me quedara otra opción que la expulsión.-Snape se aclaro la garganta y comenzó a hablar.
-Pero profesor, estos alumnos han violado el Decreto para la Prudente Limitación de la Magia en Menores de Edad, han causado daños bastantes graves a un antiguo y valioso árbol… creo que actos de esta naturaleza…- fue interrumpido por el director.
-Corresponderá a la profesora McGonagall impartir los castigos para estos muchachos, Severus. Pertenecen a sus casas y están por lo tanto bajo su responsabilidad.- miro a la profesora y luego a la pequeña y triste Tabatha.- Debo volver al banquete, Minerva ¿Vienes Tabatha?- la pelirroja, apenas levanto la vista y asintió. El director le tendió la mano y la saco del despacho. Harry, quiso ver a su hermana pero la profesora McGonagall no se lo permitió.
-Potter, no se irá hasta escuchar su castigo.-Snape los dejo solos y cerró la puerta.
En el pasillo, Dumbledore iba con las manos en la espalda tarareando una canción.
-¿Qué es lo que te preocupa, Tabatha?- preguntó de golpe.
-No quiero que me separen de mi hermano.- Dumbledore, se detuvo y tomo las manos de la pequeña.
-Con todo lo que les ha pasado, déjame decirte que no se van a separar tan fácil. Ustedes son fuertes y nadie se atrevería a hacerlo.-
-¿Y que hay de Vold… perdón de Quien-usted-ya-sabe?- el director suspiro y la miro a los ojos.
-Estando juntos, lo lograran debilitar y terminar por destruirlo.- una tímida sonrisa apareció en Tabatha.
Al llegar al comedor, no quiso seguir cenando y solo quería volver a la Sala Común. Fred y George, trataban de animarla pero ninguno lo conseguía. Desde la mesa de los profesores, Snape la miraba odiaba verla triste.
Cuando la cena finalizo, Percy, los condujo a la Sala Común.
Tabatha, no quería hablar ni con Hermione ni Ginny, solo jugaba con sus manos y miraba el suelo.
-Pájaro Fraile.-el prefecto dijo la contraseña y el retrato de la Dama Gorda les permitió pasar.
Ella, permaneció al lado de Percy, hasta que la puerta se volvió a abrir dejando ver a Hermione, Harry y Ron. Todos los presentes aplaudían y vitoreaban la hazaña de los dos últimos, la castaña se puso al lado de la pelirroja y se cruzo de brazos con el ceño fruncido.
-Tabi…- dijo Harry, yendo hasta su hermana. Ella lo miro y no quiso hablarle.
-Fue un accidente, lo juro debes creerme.- él la tomo de la mano y con la otra trato levantarle el mentón para que lo viese.
-Permiso.- dijo ella con un tono frío y seco. Al ver que su hermano no se movía, lo empujo y comenzó a caminar hacía las escaleras sin decir nada más.
-Hablare con ella.-comento Hermione, subiendo detrás de su amiga.
Al llegar a la habitación, Tabatha, trato de no llorar y mantenerse como estaba, pero no pudo. Ella odiaba tener que enojarse con su hermano, pero también odiaba estar lejos de él y no saber si estaba bien. Se sentó a los pies de su cama, juntó las rodillas al pecho y escondió su cabeza en ellas, pequeñas y pesadas lágrimas caían por sus mejillas. Sintió que la puerta se abría y corrió a esconderse en el baño.
-Tibi, abre por favor.- le decía Hermione, del otro lado. La pelirroja se dejo resbalar hasta que toco el suelo y volvió a su antigua posición.
Por más que la castaña intense, no logró hablar con ella y termino dándose por vencida y se acostó a dormir.
Tabatha por otro lado, ya no lloraba pero quería estar sola en ese momento.
-Si mamá y papá estuviesen, estas cosas no pasarían.- fue lo último que dijo antes que los ojos le comenzaran a pesar y terminar quedándose dormida en el baño.