"Los mellizos Potter" — capítulo 32
Capítulo 9:
"¿Y Harry?"
Los días pasaron y las clases volvían a empezar. Esa mañana, las se levantaron temprano para terminar de acomodar sus cosas.
Tabatha, fue la primera en ir a bañarse para cambiarse y bajar a desayunar. Antes de abrir la ducha, se miró al espejo y noto que los ojos se le aclararon un poco, casi quedando como los de su hermano.
-Ahora entiendo, porque me dicen que me parezco a ella.- sonrió y comenzó a bañarse.
Al terminar, se puso la remera que le regalaron los gemelos y Oliver, después del primer partido de Quidditch. Tomo el peine y comenzó a desenredarse sus rojizos mechones. ()
Luego, de estar lista, salió del baño y se acercó a la habitación de su amiga.
-¿Tienes todo?- preguntó la pelirroja, mientras se acercaba a alimentar a lechuza, que ululaba de alegría.
-Si, aunque voy a revisar si tengo todos los libros de Lockhart.- al nombrar al nuevo profesor, una sonrisa de enamorada, apareció en Hermione.
-No sé que le ven de interesante.- susurro Tabatha.
-Te diré lo que le veo de interesante, es el mago más valiente de todos los tiempos. Si te pusieras a leer uno de sus libros, notaras que tengo razón. A parte es muy...- hizo una pausa y siguió guardando sus cosas.
-¿Muy?- la pelirroja se arrepintió de haber preguntado, debido a que su amiga, se puso a enumerar las mejores características de Lockhart.
Mientras bajaban las escaleras, la castaña seguía hablando sin parar. Al subir al auto, la lista seguía y la cabeza de la pelirroja, no daba abasto.
-Y esa es la razón, por la cual tiene esa magnífica sonrisa.- finalizo Hermione con una cara de satisfacción.
Durante el viaje, Tabatha, se dedicó a revisar las cartas que había logrado sacarle a Dobby.
-No puedo creer, que Malfoy se digne a escribirte.-comento la castaña, devolviéndole la carta.
-Yo tampoco, a Parkinson no le gustara para nada esto.- las dos rieron y volvieron a concentrarse en el viaje.
Al llegar a la Estación, faltaban 20 minutos para que el Expreso marchara rumbo a Hogwarts.
-Muy bien, niñas, que tengan un buen año. Hermi, cuídate mucho y escríbenos cada semana.- la señora Granger abrazo a su hija y se concentró en Tabatha.
-En cuanto a ti, te deseo lo mejor, cuida de tu hermano y trata que ningún profesor te ataque.- con su dedo recorrió la nariz de la pelirroja, para luego abrazarla.
-Y la próxima vez que vengas, me enseñaras todo acerca del Quidditch.- dijo el padre de Hermione, señalando la remera de la joven Potter.
-Así le hare, señor. Gracias por haberme aceptado en su hogar, ustedes al igual que los señores Weasley, nos abrieron las puertas de sus corazones.- el matrimonio, las abrazo por última vez y las dejaron entre el andén 9 y 10.
La primera en atravesar el pasaje, fue la castaña. Tabatha, antes de imitar a su amiga, dio una última mirada a las dos personas que las miraban y les sonrió antes de desaparecer.
Al pasar, se encontró con un mar de magos que se despedían de sus hijos o los ayudaban a subir las cosas al tren.
Ambas amigas, dejaron sus equipajes y subieron en busca de un compartimiento.
-Hermi, ¿Cómo crees que será este año?- pregunto la pelirroja, mirando por la ventana.
-No lo sé, solo espero que la amenaza no sea cierto.- ambas asintieron y se quedaron en silencio.
-¡Mira! Allí está la señora Weasley. Pero, ¿Dónde está Harry?- preguntó Tabatha, al no ver a su hermano en ningún lado.
-De seguro ya subió y no está buscando.- contesto Hermione, tratando de dejar tranquila a su amiga.
-Como sea, iré a saludarla.- salió del compartimiento, se encontró con varias personas del año pasado.
Al bajar al andén, se acercó a un grupo de colorados.
-¡Tabi!- dijo Ginny, abrazándola.
-¡Pequeña Potter!- la saludaron los gemelos.
-Tienes la remera que te regalamos.- comentó Fred, abrazándola.
-Me pareció un buen momento para usarla.- contesto con una sonrisa.
El silbato del tren, comenzó a sonar avisando que era hora de abordar. Se despidió de la señora y el señor Weasley, de pronto Ginny la tomo de la mano y arrastro al tren.
Buscaron el compartimiento en donde estaba Hermione. En el camino se encontraron con Draco, seguido por sus secuaces y por Pansy.
-Hola, Tabatha, comadreja.- saludo con un tono falso, Parkinson.
-¡Cállate, Parkinson!- dijo con los dientes apretados, la pelirroja mayor.
-No le hagas caso, Potter. Está celosa de que te pongo más atención a ti que a ella.- contesto Draco, tomándola de la mano.
-Gracias, pero no necesito que nadie me ponga atención.- contesto ella, deslizando su mano, rompiendo el tacto con el rubio.
Él asintió y se despidió de la pelirroja. Pansy, al pasar, la empujo contra una pared.
-Idiota.- murmuro, tomando otra vez la mano de Ginny.
Al llegar al compartimiento, se encontraron que Hermione no estaba sola, sino que se encontraba con los gemelos y Oliver.
-Hola, Oli.- saludo al castaño, que sonrió al ver la remera de su amiga.
-Sabía que la usarías.- las dos se sentaron y comenzaron a hablar con los demás.
-¿Estás bien?- le preguntó George, al verla tan preocupada.
-No he visto a Harry ni a Ron, y eso me está asustando.-se paró de golpe y salió del compartimiento.
-¿A dónde vas?- le preguntó Hermione, desde la puerta.
-¡Voy a buscar a mi hermano!- dijo antes de desaparecer.
Recorrió cada pasillo del tren y no había rastro de Harry. Una fuerte presión en el pecho la estaba poniendo triste, los ojos avellanas se le estaban aguando y quería llorar. Alguien la tomo de la mano y la metió en un compartimiento vacío.
-Tabi, amor ¿Por qué estás así?- le pregunto Cedric, secándole las lágrimas.
-No puedo encontrar a mi hermano, no me quiero quedar sola.- él se puso a su altura y la abrazo, dejando que llore en su hombro.
-Tranquila, ahora estás conmigo y no voy a dejarte sola.- la tomo del mentón y la obligo a que lo mire.
-¿Me entendiste? No voy a dejarte sola, jamás.- se acercó y la beso en la mejilla, una triste sonrisa se formó en ella.
-Gracias, te había extrañado en el verano.- ella lo abrazó y le beso la mejilla.
-Yo también, y me alegra que me hayas explicado el motivo del cual no pudiste contestarme.- ambos se quedaron en ese compartimiento durante un rato. Estuvieron hablando, riendo y jugando. De a poco, Tabatha, se fue quedando dormida mientras Cedric, la abrazaba.
-Descansa, amor.- fue lo último que le dijo mientras le besaba la frente.
Ya casi llegaban a la estación de Hogwarts. Hermione, estaba preocupada por su amiga y decidió ir a buscarla por los compartimientos. Camino un rato y se detuvo en uno en particular.
-Disculpa.- dijo mientras abría la puerta.- Ya casi llegamos y necesito llevarme a Tabatha.- Cedric le sonrió y despertó suavemente a la pelirroja.
-Tibi, ya casi llegamos, debes ir con tu amiga para cambiarte por la túnica.- los ojos avellanas, se fueron abriendo y se estiro sonriéndole al dueño de los ojos grises.
Cuando se despidieron, Tabatha estaba calmada y siguió a Hermione hasta el baño donde se cambió.
-No encontraste a Harry, pero encontraste a Cedric.- la pelirroja, sonrió y beso la mejilla de su amiga y se metió en el baño.