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"Los mellizos Potter" — capítulo 31

Capítulo 8:

"Sr y Sra. Granger y un sueño bastante lunático"

Luego del pequeño percance con Draco,  Hermione, invito a Tabatha a pasar los últimos dos días en su casa. Los señores Granger, estaban encantados con la idea de que una amiga de su hija pasase algunos días en su casa.

Acompañaron a la pequeña Potter, a la Madriguera a buscar sus cosas. Ginny, un poco se entristeció pero, la pelirroja mayor, le prometió encontrarla en el Expreso.

-Nos vemos, cariño.- Molly, abrazo y beso las mejillas de su nueva segunda hija.

-Vamos a…- comenzó a decir George.

-Extrañarte.- termino Fred, ambos fingieron tristeza y abrazaron a Tabatha.

Luego de despedirse de su hermano, Ron y Percy, la pelirroja camino junto a Hermione hasta el auto de los señores Granger.

En el camino, ambas amigas, estuvieron hablando sobre diversos temas.

-¿Sabes algo de Cedric?- le susurro Hermione, haciendo que su amiga se sonroje.

-No, y ahora entiendo cómo es que las cartas no nos llegaban. Fue todo culpa de Dobby.- la castaña asintió y se quedaron en silencio durante unos segundos.

-Herms, nos habló mucho de ti. Nos alegra saber que alguien como tu es la mejor amiga de nuestra hija.- comento con dulzura la señora Granger.

-Es placer es mío, en la otra escuela con Harry no teníamos amigos y déjeme aclarar que Hermi, es la primera mejor amiga que tuve.- la castaña se sonrojo y abrazo a Tabatha.

-Siempre serás bienvenida en nuestro hogar, Tabatha.- comento el señor Granger, sonriéndole por el espejo.

Luego de unas horas más de viaje, llegaron a la casa de Hermione. Era pequeña pero acogedora, tenía un pequeño jardín delantero, varios canteros con flores.

-Es hermosa.- dijo Tabatha, con la mirada puesta en la edificación.

-Nos alegra que te guste.- le respondió con dulzura la mamá de Hermione.

Al entrar, la casa era aún más bonita. Hermione, la acompaño a su habitación, donde dejaron las cosas.

-Aún no me acostumbro a tanta atención.- comento la pelirroja, sentándose en la cama.

-Te entiendo.- Hermione, apoyo su mano en el hombro de su amiga.-Pero ahora tienes dos mujeres que te querrán como una hija.- la pelirroja sonrió y acompaño a la castaña a dar una vuelta por el lugar en donde vivía.

Ambas estuvieron caminando, llegaron a un pequeño parque, donde se sentaron y disfrutaron de la caída del sol.

-Es un lugar muy lindo, casi tan lindo como el patio de Hogwarts.- dijo Tabatha, mientras trenzaba el enmarañado cabello de su amiga.

-Ahora, que no estas con tus tíos, tal vez puedas dejar tranquilo a Cedric contestándole un carta, ¿No crees?- la pelirroja, dejo de lado la trenza y se puso frente a su amiga.

-Es cierto, debe de estar preocupado por mí, creo que me tendré que acostumbrar a que alguien que no sea Harry, me cuide.- ambas rieron y se quedaron un rato más en el parque.

Antes de que oscurezca del todo, las dos emprendieron la vuelta para la cena.

Al entrar a la casa, a Tabatha, un profundo aroma a comida, la inundo.

-Mamá es experta en hacer comidas caceras.- hablo Hermione, sentándose en la mesa.

La cena fue bastante animada, era interesante las historias que narraba el señor Granger, era divertidas las anécdotas de la pequeña Granger, en su etapa de infante.

Luego de comer, ambas se ofrecieron a ayudar a la señora Granger con las cosas de la mesa, a lo que ella contesto que no hacía falta.

Cuando ambas estuvieron listas para dormir, Phoebe, se posó en la ventana con un pequeño fajo de cartas.

-A veces me preguntó qué haces cuando te dejo volar.- comento con burla Tabatha, mientras tomaba las cartas.

-Una de Ginny, otra de Harry, Ron…- la pelirroja se quedó callada mientras leía el remitente de otra de las cartas.

-¿Ocurre algo?- preguntó su amiga, ante el repentino silencio. Tabatha, no pudo decir nada y solo le paso el sobre.

-¡Cedric!- comento entusiasmada la castaña, devolviendo la carta.

No esperaron mucho tiempo, rasgaron el papel y se dispusieron a leer.

"Tabi:

¿Qué ocurre que no contestas mis cartas? ¿Hice algo malo? Me siento mal al no tener noticias de ti, cada día que pasa te extraño más y hasta me pareció haberte visto en el Callejón Diagon está mañana.

Cambiando de tema, falta poco para que nos veamos de nuevo, espero que estés bien. En el Expreso, espero poder tener algo de tiempo contigo.

No voy hacer la carta más larga, solo quiero que sepas que te extraño y que cada día te quiero más.

Te quiere, Cedric Diggory."

 Ambas, soltaron un suspiro y se dejaron caer en la cama.

Tan rápido como pudo, la pelirroja, tomo un pergamino junto a una pluma y se dispuso a contestar la carta de su novio.

-Parece raro, con tan solo doce años, tener alguien a quien tú llames… novio.- comento, atando el sobre en la pata de lechuza.

-Según las novelas que leí, para el amor no hay edad.- contesto Hermione, marcando la página de un libro de pociones.

-Me gustaría conocer la historia de amor de mis padres, de seguro fue bastante romántica y apasionada.- ambas, rieron por algunos segundos y decidieron que era hora de dormir.

A la pelirroja, un poco se le dificulto conciliar el sueño, por lo que decidió quedarse un rato despierta, mirando la luna desde la ventana.

-*"¿Qué tendrá que ver la Luna, con la voz que siempre ronda en mi cabeza?"-*pensaba mientras trataba de hallar alguna respuesta. Por más que intento, no pudo encontrar nada y se quedó dormida.

"Tranquila, cariño, ahora estoy yo". Decía un hombre, tomando en brazos a una bebe de un año, depositando un beso en su mejilla, mientras la mecía para que se duerma.

Aquel hombre, sentía un gran dolor en el pecho debido a que no quería que lo separen de su ahijada, él debía protegerla como se lo prometió a los padres de la niña.

-Es lo correcto, hijo mío.- decía una tranquila voz.

-No, no lo sé. Ella, debe estar conmigo, pero al mismo tiempo no.- el hombre, estaba triste.

-Debes ser fuerte, por ella y veras que cuando crezca, tendrás todo el tiempo del mundo para poder explicarle cómo sucedieron las cosas y cuidarla como tú deseas.- la voz pertenecía a una mujer, que tenía en brazos al otro bebe.

-No lo sé, ¿Qué pensara cuando sepa la verdad? ¿Y si después de que se lo cuente, no me quiera ver?- el hombre estaba preocupado por el futuro que todavía no había llegado.

-Si sale como su madre, no tendrás que preocuparte por nada.-volvió a decir la misma voz tranquila.

-Es hora.- sentenció la mujer.

Las tres personas, dejaron a los bebes envueltos en una gruesa manta, frente a la puerta de sus únicos parientes.

-Esto no es un adiós, es tan solo… un hasta pronto, se fuerte y valiente como tus padres.- el hombre, se escurrió unas lágrimas de sus ojos color miel y estabilizo su voz de nuevo.

-Te quiero, pequeña Lunática.- fueron las últimas palabras, antes de depositar otro largo beso en la mejilla de la niña, para luego dejarla al lado de su mellizo.

-Todos en el mundo, conocerán la historia de los mellizos Potter.- comento la tranquila voz del segundo hombre…"

Tabatha, abrió los ojos de golpe y volvió a mirar la Luna.

-¿Lunática?-


Chan, Chan, Chan

O.O bueno esta fue la despedida de ustedes ya saben quién (no me refiero a Voldemort) y aclaro que falta poco para el encuentro de padrino-ahijada.

Noticia: Mi mami me compro el tercer libro de Harry Potter, ósea que les voy a narrar, detalladamente cada cosa que pase entre R.L y Tabatha Lilian Potter.

Espero que les haya gustado…

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Dany Styles… ♥