"Los mellizos Potter" — capítulo 36
Capítulo 13:
"El entrenamiento de Quidditch y los sangre sucias"
Ese sábado, Tabatha, tenía entrenamiento con el equipo, por lo que decidió prepararse para encontrarse con sus amigos en la sala común.
Tomo una rápida ducha y se puso su uniforme() se acomodó el cabello y tomo su escoba.
Al bajar, se encontró con los gemelos, Oliver, Harry, Angelina y Katie.
-Bien, ahora que estamos todos, podemos ir a entrenar. Reserve el campo para nosotros, hoy.-comentó entusiasmado Oliver, dirigiéndose a sus jugadores.
El equipo de Gryffindor, salió de la sala común y se encamino al campo. Harry, iba hablando con los gemelos, mientras que la pelirroja con el capitán.
-Tengo nuevas estrategias para este año, espero que mis tres cazadora, no me defrauden.- ese comentario, hizo que la pelirroja, se sonroje a penas.
-No te debes preocupar, haremos todo lo posible para no hacerlo.-Oliver, sonrió y le apretó el hombro en señal de confianza.
Cuando llegaron al patio principal, el equipo de Slytherin llegaba listo para entrenar.
-¡Flint!-grito Oliver, al verlos.
-¡Es nuestro turno de entrenamiento! ¡No hemos levantado apropósito para eso! ¡Así que ahora, váyanse!-la pelirroja, alternaba miradas entre ambos capitanes.
-Tranquilo, Wood, hay espacio para todos.- contesto Marcus Flint, ese chico era aún más grande que Oliver. Y si Tabatha se sentía una arveja al lado de Oliver, al lado de Marcus, era una miga de pan.
-¡Pero yo reserve el campo antes! ¡Lo reserve!- el capitán de Gryffindor, dio un paso al frente, pero la diminuta mano de la pelirroja lo detuvo.
-Bien por ti, pero nosotros traemos una nota firmada, "Yo S. Snape, autorizo al equipo de Slytherin para practicar en el campo de Quidditch con la necesidad de entrenar a su nuevo buscador".
-¿Tienen un nuevo buscador? ¿Quién?-preguntó la pelirroja, adivinando el pensamiento de su capitán.
Detrás de los otros seis jugadores de las serpientes, apareció uno más pequeño y con una enorme sonrisa dibujada.
-Hola, Potter.- saludo Malfoy.
-¿Tú no eres el hijo de Lucius Malfoy?-preguntó Fred, poniéndose al lado de Tabatha.
-Es bueno que hayas mencionado al padre de Draco, ya que fue él quien le dio un gran aporte al equipo de Slytherin.-dijo Flint, con una sonrisa aún más amplia que la anterior.
Sobre los hombros de todos los jugadores, se posicionaron siete escobas nuevas de color negras con detalles en negro. Las Nimbus 2001, brillaban ante los siete jugadores de Gryffindor.
-Son de último modelo, salieron el mes pasado.- comento Marcus, sacando una pequeña mota de polvo de la suya.
-Supero a la vieja serie de Nimbus 2000.- dijo señalando con la cabeza, la escoba de Tabatha.- Y ni hablar de las Barredoras, será mejor que las usen para limpiar los pizarrones.
Fred, apretó los puños, hasta dejarlos blancos, pero los relajo al sentir la mano de Tabatha. Todos quedaron en silencio, ningún león sabía cómo responder ante el comentario de la serpiente.
-Miren, el campo ha sido invadido.- comentó Flint, al ver llegar a Ron y Hermione.
-¿Qué está pasando? ¿Por qué no están jugando?-le preguntó Ron a Harry.
-Soy el nuevo buscador de Slytherin, Weasley. Y solo estábamos contemplando las nuevas escobas que nos obsequió, mi padre.- contesto con soberbia Malfoy, luciendo la suya.
-Tal vez el equipo de Gryffindor, pueda conseguir algo de oro para comprar unas nuevas, si venden las Barredoras 5, cualquier museo pagaría fortuna.- las serpientes, comenzaron a reír ante el chiste.
-En Gryffindor, elegimos a nuestros jugadores por su potencial, no compramos nuestro puesto.- dijo Hermione.
-Nadie pidió, tu opinión asquerosa sangre sucia.- la forma en la que Malfoy, se dirigió a la castaña, hizo que la pelirroja se enojase.
Flint, se puso entre medio de los gemelos que como Tabatha, querían matar a Draco.
-¿Cómo te atreves?- gritaron Angelina y Katie a la vez. Ron, busco en su túnica la varita y paso por debajo del brazo de Flint hasta llegar al rostro de Draco.
-Vas a pagar por esto, Malfoy.- un gran estruendo, sacudió el patio entero y una gran luz verde choco contra el estómago de Ron, lanzándolo más lejos de donde estaba.
-¡Ron! ¡Ron!-gritaban Hermione y Tabatha, yendo hacía él.
Todo el equipo de Gryffindor, se acercó a Ron. Él, se levantó lo suficiente como para quedar boca abajo y que de su boca salga una enorme y pegajosa babosa.
-¡Ron! Estas vomitando a otro Malfoy.- grito la pelirroja, ayudando a su amigo.
-Sera mejor que lo llevemos con Hagrid.- opino Harry, ayudando a su hermana a cargar a Ron.
La pelirroja, al pasar por al lado de Malfoy, no pudo evitar mirarlo con odio y rabia.
-Eres un idiota.- fue lo último que le dijo antes de emprender el camino a la cabaña del guardabosque.
Al llegar, Hermione, toco eufóricamente la puerta, esperando a que Hagrid atendiera. Pasaron unos segundos y una espesa barba, abrió.
-Hola chicas, ¿Cómo están…?- el gigante se dio cuenta del estado del pelirrojo y los invito a pasar.
-¿Y para quien iba ese hechizo?-preguntó, dándole un balde de madera a Ron para que vomitase todas las babosas.
-Malfoy.- contestaron los otros tres a coro.
-¿Y por qué?- volvió a preguntar Hagrid.
-Llamo a Hermione…- Harry y su hermana se miraron sin saber cómo terminar la frase.
-Me llamo sangre sucia.- finalizo la castaña caminando hacía la ventana.
-¡NO!-exclamo horrorizado el guardabosque.
-Sí, no sé qué significa, pero debió haber sido grosero.-Hermione, suspiro y siguió mirando al exterior.
-Hagrid, ¿Qué significa, sangre sucia?-preguntó Tabatha, sentándose en las piernas de su hermano.
-Es el término más repugnante de llamar a los hijos de padres Muggles, es decir personas sin magia. Familias, como la de Malfoy, se creen superiores a ellos y se consideran sangres puras.- contesto Hagrid.
-Y no hay ningún conjuro que nuestra Hermione, no pueda realizar.- el guardabosque, la tomo de la mano, la pelirroja se puso de pie y abrazó a su amiga.
-Mientras yo este a tu lado, jamás dejare que te vuelvan a llamar de esa forma.- ambas sonrieron. Los cuatro pasaron un rato más con Hagrid y luego volvieron al castillo.
Las dos amigas, iban hablando detrás de los chicos.
-Tab, mira.- le susurro la castaña. Los ojos avellanas de la pelirroja, siguieron lo que su amiga le señalaba y se concentraron en la figura de un chico de Hufflepuff.
-Ahora vengo.-la castaña asintió y se adelantó para estar con sus amigos.
Desde el tren que Tabatha, no veía a su novio. Aprovecho que sus amigos lo dejaron solo para abrazarlo por la espalda.
-Te extrañe.- le susurro. Cedric, se dio vuelta y la abrazo con más fuerza.
-Hacía tiempo que me tenías abandonado.- ella le sonrió para dejarlo tranquilo.
-Lo sé, han pasado muchas cosas últimamente, pero ahora tenemos este tiempo para estar juntos.-Cedric, miro a ambos lados para asegurarse que estuviesen solos y tomo la mano para llevarla a un lugar más alejado.
Ambos se sentaron bajo la sombra de un árbol. Cuando el sol comenzó a bajar, él la sentó sobre sus piernas y la abrazó poniendo sus manos sobre el abdomen de la pelirroja, ella apoyo su cabeza en el hombro de él.
-Lindo atardecer.- comentó ella cerrando los ojos. Él asintió y le beso la mejilla.
-Tab.- ella levanto la vista y se concentró en las orbes grises de Cedric.
-Te quiero.- Tabatha, se enderezó y beso a su novio…