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"Los mellizos Potter" — capítulo 54

Capítulo 21

"Dobby"

Aquel grito estremeció cada parte del cuerpo de la pelirroja. Aún con los ojos empañados, se apartó de su profesora y miró hacía el frente. Su corazón latía fuertemente y gracias al silencio que se había formado, se podía escuchar claramente. Ella abría y cerraba la boca tratando de formular alguna palabra, pero no podía.

-James…-musitó levemente.- ¡James!-se separó de Minerva y bajó las escaleras. Su túnica ondeaba tras ella, las lágrimas volvían a salir de sus, ahora, ojos verdes. El azabache abrió los brazos, recibiendo a su hermana. El impacto al sentirla, casi lo tiraba al suelo, pero se mantuvo firme y le devolvió el abrazo. Tabatha, lloraba pero ya no de dolor sino de alegría. Harry, se aferró a ella, para no dejarla ir.-Me asustaste.-susurró ella, mirándolo a los ojos.

-Lo lamentó. Lo lamentó.-la profesora McGonagall recuperó su postura  y bajó los escalones, para acercarse a ellos.

-Potter.-habló con firmeza.-Acompáñenme ustedes y el señor Weasley.-les indicó con la cabeza la entrada. Los mellizos no dijeron nada y la siguieron, junto a Ron. Ambos salieron tomados de la mano. La profesora los guió hasta la figura de la gárgola que daba al despacho de Dumbledore.-Él los espera.-ambos asintieron y subieron. El director estaba detrás de su escritorio terminando con algunos papeles.

-Profesor…-

-Se darán cuenta de que en las pasadas horas han quebrantado una docena de reglas.-

-Sí, señor.-respondieron los tres, con la vista clavada en el suelo.

-¿Y qué hay suficiente evidencia, para expulsarlos?-continuo Dumbledore.

-Sí, señor.-

-Sin embargo, es imperioso que los tres reciban el premio especial por servicios al colegio.-el director los miró con una leve sonrisa. Los tres se miraron con la felicidad plasmada en sus rostros.

-Gracias, señor.-agradeció Ron.

-Ahora, señor Weasley, envié una lechuza con esta orden de libertad a Azkaban. Me parece que queremos que Hagrid, vuelva.-Dumbledore, le entrego un sobre y lo acompaño hasta la puerta.-Harry, Tabatha, primero quiero agradecerles. Me demostraron una sincera lealtad en la Cámara, eso hizo que Fawkes, los ayudara y segundo siento que aún les preocupa algo, ¿tengo razón?-

-Es qué… es que solo no pudimos evitar darnos cuenta de ciertas cosas. Ciertas similitudes, entre Tom Riddle y nosotros.-comenzó Harry, no muy seguro.

-Entiendo, bien pueden hablar lengua Pársel, ¿por qué? Porque, Lord Voldemort, también habla esa lengua. Si no me equivoco, niños, él transfirió varios de sus poderes a ustedes la noche que les hizo la cicatriz.-

-¿Voldemort transfirió varios de sus poderes a nosotros?-preguntó la pelirroja. Dumbledore, asintió.

-No intencionalmente, pero si.-Albus dio la vuelta y se ubicó detrás de su escritorio.

-El Sombrero Seleccionador, tenía razón. Pertenecemos a Slytherin.-habló Harry.

-Es cierto, ambos poseen muchas cualidades que el mismo Voldemort, aprecia. Determinación inventiva y cierto desdén por las reglas. Y ¿Por qué los colocó el Sombrero en Gryffindor?-ambos mellizos, miraron hacía un extremo de la mesa donde se encontraba el susodicho artefacto.

-Por qué se lo pedimos.-respondió Tabatha.

-¡Exacto, Tabatha, exacto! Por eso son diferentes a Voldemort. No son las habilidades, lo que demuestra lo que somos, son nuestras decisiones. Si quieren probar por qué pertenecen a Gryffindor, entonces les sugiero que lean con más cuidado esto.-Dumbledore, le extendió la espada que reposaba en el escritorio.-Mírenla.-ambos se encargaron de examinar con cuidado la espada.

-Godric Gryffindor.-hablaron a coro luego de unos segundos.

-Sí, solo un verdadero Gryffindor, puede sacarla del Sombrero.-la pelirroja sonrió, volviendo su vista a Fawkes. La puerta se abrió de repente, dejando ver a Lucius Malfoy. Junto a él, detrás de su galante capa de terciopelo negro, se encontraba Dobby.

-¡Dobby!-exclamaron ambos mellizos.

-¿Con qué él es su amo?-preguntó con los labios fruncidos, Tabatha.-Le sirves a la familia Malfoy.-el pequeño elfo, soltaba agudos sonidos y miraba con bastante miedo a su amo.

-Luego arreglo cuentas contigo.-bramo el señor Malfoy, con autoridad. Tomo con más firmeza su bastón y subió los escalones que había hasta llegar al escritorio.-Hazte a un lado, Potter.-empujó a ambos mellizos.- ¿Con qué es cierto? Ha vuelto.-

-Cuando se enteraron que a la hija de Arthur Weasley, la habían llevado a la Cámara, los del consejo, me lo pidieron.-respondió Albus, con completa serenidad.

-Ridículo.-gruño Malfoy, aspirando una buena cantidad de aire.

-Curiosamente, Lucius, algunos tenían la impresión de que hechizarías a sus familias si no accedían a suspenderme… como lo pediste.-

-Qué insolencia.-reprochó.

-¿Cómo dices?-

-Mi único interés siempre ha sido y siempre lo será, el bien de este colegio y con más razón sus estudiantes.-les dirigió una fría mirada a los mellizos, antes de volver  a mirar al frente.- ¿El culpable apareció ya, cierto, Albus?-

-Oh sí.-

Y entonces ¿quién es?-Tabatha y Harry, miraron a su director, quién les guiño un ojo.

-Voldemort.-una rara expresión se dibujó en el rostro del señor Malfoy.- Solo que está vez decidió actuar siendo otra persona, por medio de esto.-Dumbledore, tomó el diario de Tom, enseñándolo. Tabatha sonrió al ver el nerviosismo de Lucius.

-Entiendo.-Dobby, tiraba de la túnica de Harry, indicándole algo con la cabeza.

-Por fortuna, los jóvenes Potter, lo descubrieron. Esperemos que no haya más cosas de Voldemort, que puedan caer en manos inocentes. Las consecuencias para el culpable, pueden ser severas.-

-Bien, solo espero que los jóvenes Potter, siempre estén cerca para salvarlos.-nuevamente, Malfoy, los miró fríamente.

-Descuide…-comenzó Harry.

-Lo salvaremos.-el director sonrió con autosatisfacción.

-Dumbledore.-Malfoy, hondeo su capa dando media vuelta.- ¡Ven, Dobby! Nos vamos.-el pequeño elfo, estaba por delante de su amo, ganando una patada que lo hizo descender los escalones juntos. Lucius, siguió golpeando a su elfo con la punta de su bastón. Tabatha frunció el entrecejo y estaba bastante molesta con la actitud del hombre. Por otro lado, Harry, dejó la espada sobre el escritorio y se dirigió a su director.

-Señor, ¿cree que podríamos quedárnoslo?-preguntó, señalando el diario. Dumbledore asintió, y juntos salieron del despacho.

Ambos mellizos, corrían por el pasillo en el cual se había ido el señor Malfoy.

-¡Señor Malfoy! ¡Señor Malfoy!-gritaban a medida que se acercaban.-Esto le pertenece.-Harry le extendió el diario.

-¿A mí?-preguntó desentendido.-No sé de qué hablan.-

-Claro que sí, señor. Creemos que puso ese diario en el caldero de Ginny Weasley en el callejón Diagon.-

-¿Eso creen, cierto?-el hombre le entrego, de mala gana, el diario a Dobby, para acercarse amenazadoramente a los mellizos.- ¿Por qué no lo prueban?-los dos quedaron en silencio, sin decir nada.-Ven Dobby.-Malfoy, comenzó a alejarse, sin esperar a su elfo.

-Ábrelo.-le susurraron. El pequeño, obedeció y sus grandes ojos verdes se abrieron de la emoción.

-¡Dobby!-llamó Malfoy.

-El amo, le ha dado a Dobby un calcetín.-

-¿Qué? Yo no…-las palabras no pudieron seguir saliendo de la boca de Malfoy, al ver lo que su elfo tenía entre sus arrugadas manos.

-El amo le ha obsequiado a Dobby, una prenda.-el pequeño sacó la media de Harry, llevándosela al pecho.-Dobby es… libre.-la pelirroja sonrió al ver la expresión que ponía Lucius cuando observaba que al azabache le faltaba una media.

-¡Ustedes liberaron a mi sirviente!-gruño entre dientes, sacando su varita.

-No se atreva a dañar a los mellizos Potter.-desafió Dobby, interponiéndose entre su antiguo amo y sus libertadores. Malfoy estaba por lanzar un hechizo pero otro, dio de lleno sobre su pecho lanzándolo unos cuantos metros hacia atrás.

-Sus padres también fueron unos mediocres.-Lucius, levantó su mano señalándolos.-Escúchenme bien, Potter, ustedes tendrán el mismo fin, asquerosos ruin.-sin decir más, se marchó muy enojado.

-Tabatha y Harry Potter, liberaron a Dobby. Dobby ¿Cómo podrá pagárselo?-

-Haciéndonos un favor.-el azabache miró a su hermana, para luego mirar al elfo.

-Lo que quieran.-

-Jamás intentes salvarnos de nuevo.-finalizó la pelirroja con una sonrisa, para luego agacharse y besar la arrugada mejilla del elfo.

...

Hola!

Bueno primero que nada, gracias a la gente que se va sumando día a día. Segundo, queda un solo capítulo para que termine el segundo libro. Bueno creo que eso es todo.

Los quiero :D