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La historia jamás contada de James Potter y Lily Evans — capítulo 1

La mañana del 1 de septiembre del 1977 parecía ser bastante ajetreada en King's  Cross. Como siempre, los trenes estaban abarrotados por personas que no dejaban de mirar angustiadas el gran reloj que había colgado en la pared. Tanto era así, que la gran mayoría ni se fijó en las numerosas familias vestidas con coloridas túnicas que arrastraban carritos en los que se podía distinguir claramente enormes baúles y jaulas con lechuzas de diferentes tamaños y colores.

Entre todo este jaleo, una dulce chica pelirroja se despedía de sus padres, a los que no volvería a ver hasta dentro de un año. Después de los múltiples achuchones que le dio su madre y el gran abrazo que recibió de su padre, la joven miró a su hermana mayor sin atreverse a decirle nada.

  • ¡Ni se te ocurra acercarte a mí, bicho raro! - Le espetó esta, ganándose así la bronca de su padre.

  • Lily no es un bicho raro, es una bruja - Le reprendió este

  • Y ante todo, es tu hermana. ¿Queda claro?

Tras un bufido por parte de la más mayor, Lily cruzó la pared que separaba a los andenes nueve y diez y apareció frente a un enorme tren que la llevaría al colegio Howgarts de Magia y Hechicería.

Tras haber subido al tren, buscó el compartimento en el que se encontraban sus amigas y, tras haber  instalado en él sus pertenencias, se asomó por la ventana y observó cómo, el chico al que había querido como a un hermano mayor y al que había llamado cariñosamente `` Sev ´´, se juntaba con sus amigos los mortífagos y, tristemente, se recordó a sí misma que él ya había elegido su camino.

Al verla así de triste, su mejor amiga Alice le dio un pequeño abrazo para intentar consolarla. Aunque Lily sintiera que necesitaba algo de apoyo en ese momento, no le gustaba dar lástima a la gente ni que le vieran de esa manera asique se levantó de su asiento disculpándose y se fue directa al vagón de los prefectos. Aquí les estuvieron explicando las mismas normas básicas de todos los años, les presentaron a los nuevos prefectos de cada casa y les dijeron cuál era la contraseña para entrar en sus respectivas salas comunes.

Cuando la reunión hubo acabado, Lily se dirigió a un chico flacucho lleno de cicatrices y se acercó a saludarle.

  • Vaya Remus, ¡cuánto tiempo!

  • Hola Pelirroja, ¿qué tal las vacaciones?

  • Pues ha sido horrible. Me he pasado el verano entero  asomada a la ventana esperando a que apareciese por el aire alguna lechuza que me trajera alguna señal de que seguías vivo - Le contestó dramatizando de una manera tan exagerada que provocó las sonoras carcajadas de su amigo.

  • He estado muy ocupado - Se disculpó el joven - Aunque si querías que alguien te contestara nada más enviarlas, tendrías que haberle escrito a James. ¡Está enamorado de ti desde el primer curso!

  • Eso ya lo sé, Rem. ¡Lo que pasa es que se comporta como si fuera un crío de tres años! Además es un creído, un prepotente y siempre está lanzando maldiciones a la gente sin motivo. No entiendo cómo eres capaz de juntarte con él.

  • Lily, él es una de las mejores personas que conozco. Él, tras conocerme, me aceptó sin reparos cuando la mayoría de la gente me habría rechazado (dijo esto con una doble intención que la chica no pilló) y siempre ha estado a mi lado y me ha apoyado cuando lo he necesitado. Deberías intentar conocerle  mejor. Además, creo que este verano ha madurado bastante y…

Mientras hablaban, habían estado caminando inconscientemente hasta el vagón de Remus y, cuando este estaba acabando la frase, se encontraron a dos chicos peleándose por un cromo y a un tercer chico sentado y aplaudiendo a los otros.

  • Hoga Guigui - Dijo el chico con gafas mientras mordía la mano del otro

  • Tenías razón, Rem. Se le ve más maduro - Dijo ella entre risas mientras se marchaba.

En su vagón se pasó el trayecto entero charlando con sus amigas y disfrutando de las delicias que habían en el carrito de los dulces y, cuando tuvo tiempo de relajarse un poco, pensó que tal vez debería hacer un poco de caso a su amigo e intentar conocer a Potter mejor.