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Historia 139117 — capítulo 1

Capítulo 1:El rencuentro y el nacimiento

"Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor."

Tácito

Había pasado un año desde que la segunda guerra mágica había terminado y ahora estaban en un invierno muy gélido.

En un parque se encontraba una mujer de cabello castaño, cuyo vientre de seis meses sobresalía mucho. Estaba sentada en una fría e incómoda banca, completamente abrigada recordando melancólicamente lo sucedido cuatro meses atrás.


Hermione y Ron estaban en la Madriguera completamente solos en el cuarto de Ron; el ambiente era tenso.

—Ron tengo que decirte algo —anunció Hermione inmensamente feliz sin darle importancia a la tensión en el ambiente.

— ¿Qué es lo que ocurre Hermione? — preguntó Ron en un tono que distaba de ser cálido y agradable, pero Hermione estaba demasiado feliz como para notarlo.

—Ron, ¡estoy embarazada! —exclamó.

Hermione recordaba que en el principio la noticia le había caído como balde de agua fría, sin embargo, había decidido tomar el lado positivo. Sabía que ahora su futuro no iba a ser como lo había planeado pero se consolaba pensando que Ron la apoyaría.

Ron no dijo nada, se quedó inmóvil.

—Seremos padres, Ron —Hermione se le acercó feliz—. Di algo —pidió e intentó tocar suavemente el hombro de Ron, que le dio un manotazo demasiado brusco.

—Querrás decir que tú serás madre —dijo Ron fríamente—. Ese hijo no es mío.

— ¿Qué? —Preguntó incrédula.

Las lágrimas amenazaron con salirse de los ojos caramelo de Hermione. Poco a poco se fueron tiñendo de odio y rabia.

—No te entiendo.

—A mí no me metas, debiste haberte cuidado —reprochó Ronald con la voz afilada—. Tú te haces cargo del "problema".

Al oír eso, Hermione enfureció por cómo se había referido a "su" bebe. Pero Ron continuo hablando.

—Y conmigo no cuentas… —antes de que pudiera seguir hablando, Ron recibió una gran bofetada por parte de Hermione.

Ella tenía ganas de asesinarlo en ese mismo instante.

— ¡Callate! —Chilló furiosa—. ¡Im…!

Ella iba a insultarlo pero fue interrumpida por una bofetada de Ron que la hizo perder el equilibrio y caer al suelo bruscamente. Ron le había partido el labio del golpe. Estando aún en el suelo, Ron la jaló del cabello y puso su cara a la misma altura. Hermione no emitió ni un quejido, no dejaría que ese bastardo se alegrara de causarle daño.

— ¡Eres un puta! —Dijo Ron con odio—. No te me acerques, de seguro te acostaste con otro y me quieres dar la responsabilidad a mí. Pues no ¡Lárgate! —Exclamó con crudeza—. Y no te quiero volver a ver ni a ti ni a esa cosa —finalizó duramente, refiriéndose al bebe, apuntándola con la varita.

Hermione se levantó del suelo como pudo. Su orgullo no se dejó amedrentar por la varita que la apuntaba con firmeza al corazón.

— ¡Púdrete Weasley! —Escupió con rabia—. Algún día te arrepentirás de esto y querrás ver a tu hijo pero ¿sabes algo? —añadió con sorna y una sonrisa fría y cruel—. Nunca, me oíste, nunca lo conocerás, y pobre de ti si te me vuelves a acercar. Pondré una orden de restricción en tu contra —Hermione apuntó directo al corazón, pero a diferencia de Ron, ella estaba tan cegada por la rabia y la desolación que era capaz de matarlo.

"Hazlo pagar" le sugirió cruelmente una vocecita.

"No, acaso quieres que tu hijo piense que eres una asesina" razonó otra.

Hermione decidió hacer caso a la segunda voz y se fue de ahí con el corazón hecho pedazos.

Toda la familia Weasley la buscó ya que ella se había quedado huérfana poco después de la guerra; sus padres habían muerto en un accidente de auto y ella había quedado al cuidado de la familia Weasley a pesar de tener ya la mayoría de edad.

La buscaron incansablemente pero no dieron con ella, le mandaron lechuzas que ella no respondía, la lechuza siempre llegaba con la carta intacta. Sólo una vez se dignó a contestar una sola, donde les informaba que se encontraba bien de salud y que no la buscaran. Eso había dejado sorprendidos a todos excepto a Ron, que muy dentro de él, se arrepentía.

Hermione tenía un poco de dinero ahorrado, además tenía la herencia de sus padres que, aunque no era mucha, era suficiente hasta que encontrara trabajo. Se retiró del mundo mágico, porque en ese mundo todos la conocían y eso era justo lo que ella no quería. Buscó trabajo pero en por su estado se lo negaban.

Ahora estaba viviendo en la casa de sus padres con un encantamiento fidelio y en el único en el que ahora confiaba era Harry, su mejor amigo, su hermano. Él era el único que sabía casi toda la historia, dando por entendido que él no sabía quién era el que no se había querido hacer responsable; él muchas veces sugirió que invitaría a Ron para que también la viera pero ella gritó casi al punto de la histeria que nada más él podía saberlo, nadie más. Harry tuvo que hacerle caso aunque las dudas lo mortificaban.


Un movimiento cerca de ella la sacó de esos desagradables recuerdos, levantó la vista y al hacerlo sus ojos no mostraron sentimiento alguno. Era cierto que no sabía qué había pasado aquél rubio después de que él y su familia fueron exonerados de todo cargo gracias a Harry.

"¿Qué hace Draco Malfoy en el mundo muggle?" —se preguntó confundida. Esa era una duda, lo único que estaba segura era que iba a molestarla.

— ¿Granger? —saltó Draco confundido al reconocerla—. ¿Qué haces tú en el mundo muggle?

—La verdad, Malfoy, no creo que te importe —respondió Hermione con desgana, bajando la vista de nuevo.

—Tienes razón —replicó Malfoy y se sentó a su lado.

Cuando Hermione lo sintió cerca, volvió a levantar la vista y fue entonces que por fin Hermione notó que Draco estaba cargando un bulto no demasiado grande. Al principio ella no sabía lo que era y eso la intrigaba, hasta que se oyeron unos pequeños sollozos y el bulto se empezó a mover ligeramente en señal de protesta, Hermione se dio cuenta que el bulto en realidad era un bebé pero… ¿Qué demonios hacia Malfoy con un bebé?

—Demonios —masculló—. Malfoy ¡Pobre criatura! —gritó Hermione al darse cuenta que el bebé protestaba por que tenía frío y al parecer el rubio no se daba cuenta.

Hermione se levantó de la banca e hizo algo que realmente sorprendió a Malfoy: cogió al bebé en brazos y, con su chamarra polar, lo cubrió y lo arrulló como si fuera su propio hijo. El niño sollozó más bajo hasta dejar de hacerlo.

Hermione sonrió cálidamente al ver la dulce carito del niño y Draco pudo notar cómo un brillo se encendía de nuevo en sus ojos por un segundo. Hermione al darse cuenta de lo que había hecho, devolvió el niño a Malfoy apresuradamente.

—Lo si…en…to —tartamudeó apenada y con miedo a que Malfoy se enojara por tal osadía.

—Tranquila Granger—musitó Draco—. No te mataré —bromeó, sacando una ligera sonrisa a Hermione—. Sólo me has sorprendido; Scorpius nunca deja de llorar hasta que termina cansado, y llora más con gente desconocida.

— ¿Es tu hijo? —Hermione se atrevió a preguntar tímidamente.

—Sí —fue la simple respuesta.

— ¿Y su madre? —preguntó inocentemente pero, al ver cómo un brillo de tristeza se asomaba por los ojos de Malfoy, Hermione se arrepintió y se disculpó—. Perdón no debí preguntar.

—Su madre fue Astoria Greengrass —replicó Draco con tono triste y melancólico—. Lamentablemente falleció al dar a luz, hace un mes.

—Lo lamento tanto Malfoy—Hermione le dio sinceramente su pésame—. No debí preguntar —añadió apenada.

—No te preocupes. Hum*¿Qué haces aquí "sola"?* —quiso saber curioso haciendo énfasis en la última palabra—. Si se puede saber claro —se apresuró a añadir.

—Bueno…

Hermione en un principio estuvo reacia a contarle su vida privada a Malfoy pero al ver que su expresión era sincera se decidió y le empezó a relatar todo. Hermione no sabía por qué, pero se sentía bien al estar con Draco; le resultaba relajante hablar con él., Draco por su parte pensaba igual, nunca se había sentido tan cómodo con alguien.

No se dieron cuenta de cuánto tiempo llevaban platicando hasta que anocheció. Draco, como buen caballero, se ofreció a llevarla hasta su casa pero Hermione alegó que vivía a unas cuadras de ahí y que no era necesario; Draco insistió más al ver la testarudez de ella, terminó accediendo a que se fuera sola aunque quedaron de verse de nuevo al día siguiente.

Draco, en el auto, siguió a Hermione hasta su casa para asegurarse de que llegara segura y, cuando Hermione entro a su casa, Draco sonrió y se retiró rumbo a su mansión.

Después de la guerra, como todos sabían Draco Malfoy había sido exonerado de todo cargo de actividad delictiva al igual que sus padres, gracias a Harry Potter.

Pocos meses después, Draco se enteró que su novia Astoria Greengrass estaba embarazada. Draco se puso feliz con la noticia que iba a ser papá, bueno, todos estaban felices por la noticia del nuevo miembro.

Las familias de los dos fijaron la fecha de su casamiento con consentimiento de ambas partes. Al principio la noticia le cayó como balde de agua fría a Draco, ya que no podría seguir con su actitud de casanova pero esa sensación pasó rápidamente al ir viendo como el vientre de su novia aumentaba dándole vida a su hijo.

Todo fue bien, cuando Astoria cumplió ocho meses, su embarazo iba perfecto pero lamentablemente poco antes de la inminente boda, unos mortífagos prófugos atacaron la finca Malfoy donde las familias se encontraban festejando la próxima unión. Los mortífagos atacaron a quien se puso en su camino aunque su principal objetivo era acabar con la dinastía Malfoy, por traidores.

Draco vio cómo Lucius Malfoy fue asesinado por intentar proteger a su esposa.

— ¡Lucius! —chilló Narcissa destrozada, arrodillada junto al cuerpo inerte de su esposo.

— ¡Ayúdala! —Le había gritado a Draco su futuro suegro tomando a Astoria— Nosotros la protegeremos.

—Te amo —dijo Astoria antes de desaparecer por un pasillo junto con sus padres.

Draco se apresuró a intentar auxiliar a su madre pero fue demasiado tarde. Vio cómo los mortífagos se llevaban la vida de su progenitora, su madre, quien lo amó incondicionalmente, la única persona que siempre lo apoyó, ella que no tenía nada que ver con las malditas ideas de lord Voldemort.

—Avada Kedavra —siseó Draco con frialdad.

En cinco minutos acabó con los seis mortífagos que habían ido ahí. No por nada había sido entrenado para matar con rapidez y destreza.

Con los ojos empañados, se acercó al cuerpo de su madre y le dio un fugaz beso en la frente permitiéndose derramar lágrimas de amargura.

— ¡No! —sonó un angustiante grito de su prometida.

Draco corrió rápidamente, buscándola e imaginándose lo peor.

— ¡Mamá! ¡Papa! —oyó de nuevo el grito desgarrador.

Al abrir la puerta, el corazón de Draco corazón se detuvo unos segundos. Sus futuros suegros yacían muertos a los pies de la pálida chica que lloraba desconsoladamente mientras cuatro mortífagos la apuntaban con la varita. Los gimoteos de la chica acabaron de destrozar el ya deshecho corazón de Draco.

—Avada... —empezó a decir uno de ellos pero Draco fácilmente acabó con él.

Draco logró acabar con los otros dos pero antes de que pudiera hacer algo, el último tenía a Astoria tomada del cabello, con la varita apuntándole directamente al corazón.

Draco podía matarlo sin hacerle daño a la chica pero quedó petrificado al ver que dejaba de apuntar a la chica para apuntar al prominente vientre de Astoria

Frunció el ceño. Nadie se metía con su hijo sin afrontar las consecuencias, las cuales no eran nada agradables.

El mortífago al saberse en desventaja musitó un hechizo que Draco no reconoció y tampoco pudo detener; un hechizo que dio directamente al frágil cuerpo de Astoria, desmayándola.

Draco mató fácilmente al mortífago restante.

Cuando Astoria despertó estaba muy desmejorada. El embarazo continuaba pero la madre empeoraba. Los sanadores decían que no sobreviviría al parto... Y así fue. Astoria no sobrevivió más que unos minutos después de dar a luz, minutos en los cuales vio a su hijo y le dijo su última voluntad a Draco.

—Te amo -susurró Draco lloroso.

—Sé feliz...

Eso fue lo último que Astoria dijo antes de cerrar los ojos para no abrirlos nunca más.

Desde entonces, Draco vivía solamente por su hijo. Él lo necesitaba más que nadie, el pequeño bebe rubio era su única familia y su único consuelo.

Scorpius Hyperón Malfoy era un bebé tranquilo aunque a veces era algo inquieto, siempre lloraba hasta que se cansaba y una vez que empezaba a llorar no había quien lo lograra calmar, en brazos desconocidos se revolvía y gritaba pero por lo demás era un ángel.

Tanto el tiempo como la paternidad habían hecho sus estragos en Draco, ya no era el tipo cruel y mimado, ahora era más maduro, su cuerpo paso de ser delgaducho a llenarse de músculos. Era extremada e ilegalmente atractivo.

Así pasaron los días, las semanas... un mes después del reencuentro con Hermione Granger, Draco le pidió que fuera su novia. Hermione, que había notado que el rubio ya no era el mismo niño rico y mimado, aceptó gustosa.

Pasó otro mes, y este día como cualquier otro Hermione se bajó del taxi, pagó al taxista y se acercó con mucha dificultad debido a su estado a Draco Malfoy, que la esperaba sentado elegantemente en la misma banca en la cual se habían reencontrado. Al lado de él se encontraba un carrito de bebé, Hermione sonrió ligeramente al notar de qué color era el carrito: Verde Esmeralda.

"Siempre tan Slytherin" se burló en su mente.

*— ¿Sabes? —*dijo en voz alta, divertida, cuando estuvo a su lado. Draco la miró con curiosidad—. Creo que a Scorpius le queda mejor el color rojo escarlata—sonrió encantadoramente.

—En tus sueños Granger—se burló Draco ayudándola a sentarse.

—Sigues siendo tan...—dejó la frase inconclusa—. ¡Ey! —Chillo al sentir cómo le pellizcaba cariñosamente la mejilla—. ¿Por qué has hecho eso? —preguntó fingiendo dolor.

—Te reto a que termines de decir lo que estabas a punto de decir—la amenazó Draco divertido.

—Sigues siendo tan...—amenazo con terminar lo que dijo pero los labios del chico la silenciaron tiernamente.

— ¡Oye!—se quejó.

—Te amo.

Hermione se sorprendió. Draco ya le había dicho que la quería, pero nunca un " Te amo".

—Draco yo...

—No te preocupes—la interrumpió Draco—. No tienes por qué corresponderme, Hermione...

—No es eso—replicó Hermione—. Yo también te amo pero...

— ¿Pero?

—No quiero que seamos una carga para ti—confesó mirando su prominente vientre.

Draco siguió su mirada, sorprendiéndose al ver que miraba su vientre y de repente una lágrima caía de los ojos de Hermione.

—Tanto tú, como ella—dijo Draco acariciando su vientre—, nunca serian una carga.

En ese momento el pequeño Scorpius empezó a gimotear por la falta de atención de ambos adultos y Draco lo acunó suavemente en sus brazos.

—Qué mala—reprochó a Hermione quien lo veía confundida—. ¿Le quitarás a Scorpius la oportunidad de tener una madre y hermana tan hermosas?

Hermione se ruborizó hasta el cuero cabelludo y Draco le tendió a Scorpius, que ya pedía irse a los brazos de Hermione. Ella lo tomó y empezó a jugar. Draco se arrodilló, haciendo que Hermione se pusiera pálida.

—Hermione Jean Granger ¿Me harías en honor de convertirte en la nueva y más hermosa señora Malfoy?—le preguntó sacando un hermoso anillo verde esmeralda.

Hermione se quedó sin habla por un instante.

—Si lo cambias por rojo escarlata lo pensaré—bromeó con nerviosismo.

Draco soltó una carcajada y Hermione no se resistió a tirarse a su cuello.

—Acepto.

Draco la alzó entre sus brazos y le dio vueltas en el aire. Luego la bajó y la besó con ternura, cariño, deseo, pasión... pero sobretodo, amor...

Hermione se encariñó mucho con el pequeño Scorpius y el pequeño no se quedó atrás. Draco se preocupaba mucho por Hermione y su hija.

El único problema que tuvieron fue decirle a la familia Weasley y a Harry (quien era como un hermano para Hermione). Les costó mucho trabajo pero lograron hacer entrar en razón a Harry y que no intentara asesinar a Draco cada que lo veía.

Una semana después de dar la noticia, Hermione y Draco se casaron. La ceremonia no fue muy extravagante, sólo asistieron los amigos de ambos. Arthur Weasley fue quien dejó a Hermione en el altar debido a que su verdadero padre ya no estaba y Arthur era lo más cercano a una figura paterna.

Hermione cumplió nueve meses de embarazo. Ya no faltaba mucho para que su preciada hija estuviera en sus brazos y así fue. Un ocho de abril, alrededor de las dos de la madrugada, Hermione empezó con dolores. Casi asesinaba a Draco por no levantarse pero a pesar de eso, llegaron a San Mungo bien.

Después de varias horas de trabajo de parto, nació una pecosa niña pelirroja. Cuando abrió los ojos, Hermione vio que eran azules, idénticos a los de Ron. A pesar de que le recordaba a su "antiguo amor", Hermione amó a la niña desde el momento que la vio; ella le traería muchas alegrías, además de que sería una bruja tan talentosa como su madre.

— ¿Draco, estás seguro? —preguntó Hermione apenada.

—Por supuesto, cariño. Ella será una Malfoy, para mí lo es, es tu hija por lo tanto también la mía —respondió Draco muy seguro y al ver que Hermione iba a replicar, agregó con una sonrisa de orgullo—: Rosebud Annabelle Malfoy hija de Draco Malfoy y Hermione Granger, suena bien ¿no?

—Scorpius Hyperón Malfoy hijo de Draco Malfoy y Astoria Greengrass, también suena bien ¿no? —dijo Hermione un poco triste, ya que se había encariñado del pequeño pero no era su madre después de todo.

—Hijo de Draco Malfoy y Hermione Granger — corrigió Draco. Hermione lo miró, confundida—. Poco antes de morir, Astoria me dijo como última voluntad que no quería que su hijo la llamara mamá, quería que llamara así a la mujer con la cual me casara y a la que amara. Sí quería que supiera acerca de su verdadera madre, pero no quería que viviera con algo que sólo le haría recordar su dolor —Draco tomó la cara de Hermione y la miró directamente a los ojos—. Espero no te moleste.

—Por supuesto que no, cariño —Hermione sonrió—. Para mí, él es mi hijo, y lo trataré como tal.


¡Primer capítulo editado subido! ¡Wow!

¡Hola chicas, soy Su!

Antes que nada quiero aclarar que mis actualizaciones seran tardadas... me ha costado algo de trabajo editar los capítulos y estar bien en la escuela...

La próxima semana tengo muchos examenes finales asi que estare estudie y estudie...

Las ama y quiere, Su

Acepto de todo: tomatazos, críticas (constructivas... abstengamonos de insultos, etc...), consejos, opiniones...

Las que me han leido saben que leo y contesto todos los comentarios pero apartir de ahora...

Si comentan: "Sigue así", "Me gusto", "Genial", "Espero próxima actualización"... me abstendre de responderlos pero conste, yo no he dicho que no los leere o que los eliminare... ¿La razón? Simple, no puedo responder esos comentarios más que con un gracias y encuentro eso algo monótono...

Si tienes algun comentario o queja respecto a esto... estoy dispuesta a escuhar todo tipo de quejas o comentarios...

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