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Historia 139126 — capítulo 55
Charlie se despertó enredado en una de las cobijas. Mackenzie había dormido en un sofá, mientras él y Nina habían terminado durmiendo en un colchón, rodeados de almohadas y algunas mantas, habían quedado así después de quedarse dormidos mirando la tercer película de la noche.
Habían comido pizza, chocolate y helado, habían jugado verdad o penitencia (debía admitir que Mackenzie era la más imaginativa a la hora de imponer penitencias).
Se paso la mano por el pelo pelirrojo, cuando fue consciente de la música que resonaba en todo el departamento.
Entonces enfoco con la mirada a Nina y Mac, cantando a todo pulmón mientras hacían un desastre monumental en la cocina.
Tú que me has provocado, luego me has rechazado… ¿Por qué te sigo queriendo así? ¡Mamma mía! Ya lo decidí, porque… ¡No puedo vivir sin ti!
Charlie sonrió divertido, Mackenzie cantaba usando una cuchara como micrófono y Nina bailaba con ella mientras revolvía.
-¿De qué me he perdido?- pregunto divertido.
-CHARLIE- Mac lo tomo de la mano y lo hizo bailar con ella- estamos haciendo… ¡PASTEL DE CUMPLEAÑOS!- gritaron a coro.
Nunca había visto a Nina tan feliz ni tan relajada.
-¿quieres?- le ofreció chispas de chocolate antes de echarlas a la mezcla.
-¿Esto es desayuno, almuerzo o merienda de cumpleaños?- pregunto al ver que eran las cuatro de la tarde. No estaba seguro de a qué hora se habían dormido, pero ya había comenzado a amanecer cuando lo hicieron.
-¡Las tres cosas! ¿No es genial?- era impresionante el optimismo que emanaban las hermanas.
-¿Qué es esa música?- pregunto confuso.
-Abba, es tradición de cumpleaños, no hay mejor música para cocinar, bailar y gritar al mismo tiempo- Tuvo que darle la razón, Nina metió el pastel al horno y siguió cantando divertida. Se permitió disfrutar de la vista, tal vez no volvería a verla tan radiante durante mucho tiempo.
-¡Iré a ponerme mi ropa de cumpleaños!- anunció la rubiecita.
-¿Qué tan ridícula piensas que soy?- pregunto Nina alzando una ceja.
-No muevas una sola ceja, nunca supe cómo se hace- ella soltó una risa irónica- y sobre la ridiculez, tengo varios hermanos menores, se lo que significa hacer tonterías.
-Oh, ¿y qué tal la pasas en el cumpleaños?
-¿Bromeas? Nunca creí tener resaca de dulces y pizza.
˜˜˜˜˜
Audrey entro a su despacho y sonrió levemente al ver la rosa sobre su escritorio. Percy había estado dejando una cada día, antes de que ella se marchara del Ministerio.
-Gracias- le dijo cuando lo vio entrar.
-Yo… no se mucho de romanticismo- respondió nervioso.
-Lo haces bien, tranquilo- el aflojo un poco los hombros.
-¿Podemos cenar…juntos?
-Percy, no sé si sea una gran idea.
-Dri, extraño pasar tiempo contigo, solo una cena. Incluso podría cocinar yo- ofreció sin mucha seguridad de lo último.
Audrey suspiro.
-De acuerdo, pero vamos a mi casa, yo cocino- Percy iba a replicar- Percival hacerme morir de una indigestión no es forma de enamorarme.
-Oye, no soy tan malo cocinando- ella no pudo evitar reír ante la indignación del pelirrojo- Hace mucho que no te veía sonreír- le dirigió una mirada de tristeza.
-No creas que yo no te extraño.
Caminaron juntos, en silencio. Entraron y Percy camino al sofá hasta que se dio cuenta de lo que hacía.
-Lo siento, es la costumbre- suspiro.
-Está bien- normalmente se habría puesto a revisar papeles o leer el diario, pero esta vez solo se dedico a observarla, era su mujer. Nunca encontraría una mujer que lo volviera tan loco como ella.
Cuando puso la carne dentro del horno, volvió a la sala con Percy.
-¿Dri, podemos hablar?- ella miro en otra dirección- yo quiero disculparme contigo, nose porque dije esa estupidez de casarme, sentí pánico ante la perspectiva de casarme, no por ti-aclaro rápidamente- sino por todo lo que implica una boda.
-¿Y crees que yo no sentía pánico? Al menos tú tienes cientos de personas que te conocen para apoyarte, yo solo te tenia a ti- la tomo de la mano.
-Me tienes y lo sabes, yo te quiero- ella soltó su mano para poder tocarle el cuello de la camisa. Necesitaba sentirla cerca.
-Te creo, sé que me quieres y que no quisiste lastimarme, yo te amo- Percy la beso, pero antes de responder, Audrey se alejo haciendo uso de su gran fuerza de voluntad- No, escúchame. No quiero que tengas la idea de que puedes hacer lo que quieras sin consecuencias solo porque te amo, tienes que entender que nada me ata a ti, que si no me valoras y me cuidas, me perderás.
Percy fijo su vista en los hermosos ojos oscuros de Audrey, tenía razón. Ella podría irse, olvidarlo y seguir con su vida. Era hermosa, inteligente y generosa.
-Lo sé, de verdad que lo se Audrey, eres la mujer más perfecta que pude haber encontrado y nunca me perdonaría haberte dejado ir solo por un estúpido pánico- la morena sonrió con ternura.
-Estas perdonado, al menos eso creo- la beso con ansias, con toda la pasión con la que la había extrañado- pero tendrás que seguir dándome flores y desayuno a la cama mínimo cada tres días- exigió, estaba tan feliz que poco le importo cumplir con eso.
-Te lo llevare todos los días- ella rodo lo ojos.
-Típico de hombres, dices "si mi amor, te llevare el desayuno" y mañana a las siete de la mañana lo primero que escuchare será "Audrey, ¿me traes un café?"
-¿Eso significa que me quedare a dormir?- pregunto esperanzado.
-¿Desde cuándo eres tan atrevido?- pregunto sorprendida.
-Pase de tener sexo todos los días a no tenerlo, eso vuelve atrevido a cualquiera- ella rió.
-Pues…la comida estará en unos cuarenta y cinco minutos.
-¿Por no lo has dicho antes?
˜˜˜˜˜˜
-Bill, me veo *hoggenda-*Fleur Delacour era la única persona que podría describirse como horrenda.
-Te ves hermosa- contradijo Bill, abrazándola por detrás en la cama.
-estoy obesa- se quejo, sentía que sus ojos se humedecían. ¿Desde cuándo era tan sensible?
-Eso no es obesidad, es embarazo y ni siquiera estas gorda, solo tienes tu bonita pancita de embarazada- la rubia soltó un hipido.
-Dices eso paga hacegme sentig mejog pego ya no te gusto como antes- Bill suspiro.
-Me gustas tanto como antes, solo que a veces me da la sensación de que le hare daño a la bebé…Antes no estaba tan presente, pero ahora que ya podemos sentir sus pataditas…es algo raro, pero no es por ti- aclaro besándole el cuello con ternura.
-¿De vegdad?
-¿Cuándo te he mentido?
-Nunca…salvo hace cinco minutos cuando me dijiste que no estaba obesa.
-Demonios.
-William Weasley no maldigas fgente a la bebé- Bill rodo los ojos.
-Ahora que lo mencionas, siempre le decimos la bebé ¿has pensado algún nombre?- pregunto queriendo distraerla de su supuesta obesidad.
-Mm… pensé que tal vez un nombge fgances segia bonito, tal vez Amelie o Camille- pareció dudosa- debemos pensarlo bien.
-Sí, no todos podemos tener nombres tan bonitos como Fleur- punto a favor, halagos cursis que aflojaran el corazón sentimental de su mujer embarazada.
-Mon Amour- suspiro enternecida- William es un nombge hegmoso, muy de pgincipe azul- suspiro.
-Más bien del lobo feroz- contradijo haciéndola sonreír.
-¿Lobo? Es posible, pego fegoz no lo *cgeo-*Bill sonrió de lado.
-Espera a no estar embarazada y veremos si puedo ser feroz o no- ella solto una carcajada que fue acompañada por la risa de Bill.
Se quedaron en silencio, mientras el le acariciaba el abultado vientre de seis meses.
-¿Bill?
-¿Mmm?
-¿De vegdadno estoy obesa?
˜˜˜˜˜
-Fuera- George quito al gato de su silla.
¿Desde cuándo a él le gustaban los gatos? Tenía una causa en contra de esos animales desde que Crookshanks había arruinado sus orejas extensibles.
Pero la princesa Prim quería una mascota, no tenían suficiente lugar para un perro y los peces eran demasiado aburridos. Además, podría llevar el gato a Hogwats, dentro de unos años. Faltaban seis años para que Primrose fuera a Hogwarts, ¿todavía seguiría viviendo él con Emmy? No tenia planes a futuro, no era su estilo. Pero tampoco se le antojaba la idea de estar sin ella y Prim.
Miro la hora, eran las ocho treinta. Debía despertar a Emmeline si querían abrir la tienda a horario.
Fue a su cuarto y abrió la puerta sin golpear pensando que estaría dormida…pero no lo estaba. Estaba quitándose el pijama para cambiarse, quedándose en ropa interior.
-¡George!- el salió de su transe y se dio vuelta, dándole privacidad- ¿Me espiabas?
-¿Qué? ¡No! Pensé que estabas dormida y venia a despertarte.
-Pues…estoy despierta, déjame cambiarme.
Salió del cuarto con la imagen del pálido cuerpo casi desnudo. Solo lo había visto unos segundos.
Cuando volvió a su escritorio, el gato se había vuelto a acomodar en su silla.
-Debemos cambiar esto si no quieres terminar en un estofado para el perro que vive en la otra calle- le dijo molesto a la bola de pelos, lo corrió y se sentó en la silla.
El gato, con toda desfachatez, se subió al escritorio frente a él, mirándolo acusadoramente.
-¿Tu también crees que la espiaba? Fue un accidente- razonó-Ni siquiera vi demasiado- suspiró- pero lo que vi me gusto.
Me pueden buscar en Facebook: www.facebook.com/MerodeadoraSB y estoy respondiendo comentarios del cap anterior:3