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Historia 139126 — capítulo 63
-Francia, esto de las citas es mi karma- Sam estaba en la cafetería tomando chocolate con París, se había hecho costumbre que cada auror tenía su apodo, casi como un nombre clave entre ellos.
-Tú eres la Barbie, creí que te sería más fácil- Sam bufó.
-Soy como un chico, un chico con bubis- París rió ante la palabra.
-Pues, lindas bubis supongo.- la rubia la miro divertida.
-¿Debo devolverte el cumplido?
-sería educado.
-Pues, lindo trasero- París solto una carcajada.
-¿Sabes quién tiene lindo trasero?
-¿El elegido?- se mofó Sam.
-Ajá, mira que los chicos no son lo mío, pero si lo fueran…- movió las cejas, haciéndola reír.
-¿De qué hablaban?- pregunto Harry entrando, junto con Alex y Ron.
-De tu trasero- respondiendo a coro, haciendo sonrojar al ojiverde.
-Agradezco la consideración- París inclino la cabeza, mirando la parte de atrás de Harry.
-A mi parecer, merece buena consideración.
-Gracias, el tuyo también es considerable- Ron y Alex rieron, junto con Sam.
-¡Yo le dije! Tienes lindo trasero Francia.
-Secundo- apoyo Ron, comiendo los pastelitos que había sobre la mesa.
-Yo me quedo con el bonito escote de la Barbie- Alex apretó un pecho de la rubia, que lo alejo de un manotazo- Lo siento, estaba tan…-creo la curva con sus manos- exuberante que creí que podía tocar.
-¡No puedes idiota! Además una cosa es tocar y otra apretar, es mi seno, no una jodida pelotita anti estrés.
-Pelean como matrimonio- se burló París- ¿Me traes algunos pasteles de vainilla? El pozo sin fondo de tu amigo se los ha comido.
Harry asintió caminando al buffet y arrastrando a Ron consigo. Volvió con unos cuantos pastelitos y se sentó junto a París.
-¿Vienes a tomar unas cervezas luego?- Harry sonrió.
-Claro, ¿se apuntan?- Debía admitir que nunca había salido tanto como ahora, pero era agradable, salir con compañeros, bromear, reír.
-Yo voy, ¿tu príncipe-aprieta-senos?
-¿Alcohol y dos lindas chicas en faldas cortas? El paraíso colegas.
-¿Ron?- Era difícil saber si Ron y Sam estaban haciendo una competencia de quien engullía mas.
-No puedo, mañana nos vamos con Hermione a Australia, esta… bueno, lo imaginan.
-Avísame todo lo que pase ahí- pidió Harry con seriedad- si necesitan algo- el pelirrojo sabía que Harry se refería al dinero, pero agradeció que no lo dijera en voz alta.
-Cualquier cosa, serás el primero en enterarte. ¿Por qué no vas un rato a la oficina de Hermione después? Creo que le gustara hablar contigo- el ojiverde asintió, él y Hermione, como buenos hermanos de no-sangre, sabían entenderse más que con ninguna otra persona.
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-Vine a buscar a mi amiga, pero solo veo una pila de papeles- Hermione salió de detrás de la pila.
-No es todo mío, nos turnan para clasificarlo- explicó- ¿Para qué me buscabas?
-¿No te lo imaginas? ¿Cómo estás?- se refugió en los brazos de su mejor amigo.
-Nerviosa, feliz, ansiosa, triste, melancólica, no lo sé, creo que realmente voy a explotar.
-Tranquila, irás, encontraras a tus padres, un auror de inteligencia les quitara el hechizo y eso será todo, volverás aquí con ellos.
-¿De verdad será tan fácil?- él asintió convencido.
-Creo que enviaran a Strike, es una buena aurora, es una veterana.
-¿Veterana?- Harry sonrió.
-Así les dicen a los aurors con más de quince años de servicio.
-Mírate, con todos esos códigos, ya eres todo un auror- ambos se sonrieron.
-Ron estará contigo, intenta explicarle- ella asintió.
-Se que no debo encerrarme, es que me siento tan incomprendida.
-Todos somos incomprendidos hasta que alguien nos comprende- la castaña se mordió el labio.
-Suenas como Dumbledore.
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El bar era estruendoso, pero no le molesto mientras tomaba una cerveza muggle.
-Vamos, ¿Quién baila conmigo?- Harry negó con la cabeza.
-Ni lo sueñes, bailar no es mío, aún no se cómo bailare en la boda.
-Podrías contratar a alguien y darle poción multijugos- sugirió París burlonamente.
-No me des ideas.
-Yo iré contigo rubita- Alex se levantó y se perdieron entre la gente.
-¿Crees que ellos…?- Harry se encogió de hombros.
-Alex no es el tipo de persona que se pone en pareja- la miró con curiosidad- ¿te gusta Sam?
-¡No!- París rió- dios, es muy linda y simpática y todo eso, pero solo es mi amiga. La gente suele pensar que las lesbianas no pueden tener amigas. Jodidos prejuiciosos.
-No lo dije por eso- aclaró rápidamente.
-Lo sé- tranquilizó.
-Pero creo que a Sam…
-¿Le gusta Alexander? Si es bastante obvio. Irónico, el Príncipe y la Barbie- Harry dio un sorbo a la cerveza.
-Eh, París… ¿Cómo te diste cuenta que tú…?
-¿Jugaba en el otro equipo?- Sonrió divertida- había una vez una chica de familia religiosa llamada París, que estudiaba en una escuela para señoritas, un día conoció a una chica rebelde y encantadora que le robo el corazón…y se lo rompió en mil pedazos. ¿Trágico, no crees?
-Lo siento por ti.
-No ha sido gran cosa, todos sobrevivimos a los corazones rotos, aunque creamos que no. ¿Y tú? Cuentame de tus amores.
-¿Amores? Soy patético con las mujeres, he tenido dos novias y dos citas al baile.
-Vamos, todos hemos tenido revolcones.
-Puede que uno cuantos revolcones de verano- confesó- pero desde que estoy con Ginny, ella es…
-Tu única mujer.
Al otro lado del bar, Alex presionaba el cuerpo de Samantha contra el suyo.
-¿Qué demonios haces conmigo, Barbie?
-Eres tu quien me está arrastrando- Alexander tenía dos debilidades en la vida, las mujeres y la buena vida.
-¿Qué tal, si…?- ella lo miró atontada.
-Pero París y Harry…- él la calló con un beso.
-Pueden arreglárselas solos.
Desaparecieron sin pensar en los muggles, la oscuridad los encubría.
-Nena, eres demasiado sexy- le quitó la ropa ajustada de noche que Sam traía.
-Alex- el suspiro se escapo de sus labios.
Tardaron poco en caer desnudos en la cama de Samantha, él se acomodo y entró en ella, haciéndola suya.
-¿Qué hicimos?- preguntó la rubia recuperando la respiración.
-Sexo, es divertido- parecía conforme consigo mismo, la miraba con burla- ¿Has fingido el orgasmo y por eso estas enfadada?
-No estoy enfadada, solo no soy del sexo de una noche Alexander, es raro para mí.
-Sam, somos amigos. El sexo es un juego, hemos jugado y la partida termino. Quizás alguna noche de copas lo repitamos, pero solo eso… ¿tú no creías que…?- la seriedad inundo los rasgos del pelinegro. A pesar de la punzada de dolor que sentía en el pecho, Sam sonrió.
-¿Creer que somos algo?- soltó una carcajada que la lastimo por dentro- Por Merlín, Alex, me has roto el corazón, justo bajo la cama tenía el vestido de boda-él rió, sin ser consciente de lo herida que ella se sentía.
-Sabes que eres mi colega y te quiero Rubia, pero no soy de los que se enamoran- ella sonrió.
-Yo tampoco me enamoro. :::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: -Demonios Hermione, ya esta todo- no quería sonar estresado, pero Hermione movía sus cosas de las maletas- si sigues sacando y poniendo, si nos olvidaremos algo- ella asintió avergonzada.
-Lo siento, estoy nerviosa- el pelirrojo le tomo la mano.
-Tranquila, todo irá bien- ella asintió, dándole un beso.
-Gracias por acompañarme.
-¿Creías que te iba a dejar ir sola?- la beso en la frente, puede que unos meses atrás no hubiese sido tan paciente con ella, pero ahora, sabiendo lo que se sentía perder a la familia… Negó con la cabeza, no era momento de pensar en Fred.
-Es hora de marcharnos- Harry tenía razón, habían mandado a una mujer de unos cuarenta, baja y de aspecto severo, pero quien resulto ser bastante más amable de lo que aparentaba- respira y concentrate o sufriras una despartición- Hermione asintió, dándole la razón y intento relajarse.
-Estoy lista- con una vuelta en su estomago y antes de si quiera suspirar estaba en una oficina desconocida.
-Estamos en el departamento de Cooperación Mágica internacional del Ministerio de magia Australiano.- una chica joven, puede que de su edad o unos años más, se acerco a ellos.
-Buenos días- hablaba con acento y tenía una agradable expresión- soy Kayla y soy la encargada de sus traslados, el Ministro Kingsley nos ha explicado la situación, hay dos habitaciones disponibles para ustedes en un hotel a tres calles de aquí. Hoy por la tarde iremos al trabajo de su padre y si confirma que son ellos ya podemos proceder.
Hermione sintió que se la aflojaban las piernas y agradeció que Ron la tuviera sujeta por la cintura.
-Sí, todo está perfecto- contesto Ron en su lugar.
-En el hotel podrán comer algo y descansar si gustan, pasaré por ustedes a las cuatro treinta- la Señora Strike asintió.
Fueron guiados a un hotel pequeño pero confortable. Strike se retiró a su cuarto y ellos entraron al otro.
-Hermione, respira y relájate, nunca te vi tan nerviosa- se frotó los ojos cansinamente.
-Lo sé, pero no sé como reaccionare cuando los vea, cuando ellos me vean y no me reconozcan será…- se mordió el labio.
-Tranquila, mírame, Strike es de las mejores en su área, una vez que podamos encontrarlos juntos, ella revertirá tu hechizo y todo volverá a ser como antes y espero que tu padre no me castre al saber que estuviste viviendo conmigo- la castaña no pudo contener una sonrisa.
-Quédate detrás de mí, por si acaso.
Nota de autora: Si quieren leer las historias completas de Alexander, Samantha, París, Nina y otros personajes, pueden entrar a mi pagina en face: MerodeadoraSB.