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Historia 139126 — capítulo 69
-¿Pelirrojo?- Nina lo miró curiosa mientras alzaba una ceja. Charlie estaba haciendo el equipaje.
-Nena- la besó- me voy a Londres esta noche, mañana es el aniversario de la muerte de Fred y yo… ya sabes, quiero estar con ellos cuando vayan a ver su tumba. Además, Fleur debió haber dado a luz la semana pasada, pero la pequeña se hace desear y probablemente nazca en estos días.
-¿Te irás mucho tiempo?- le sonrió de lado.
-¿Por qué? ¿Me extrañaras?- se sorprendió cuando ella no lo negó. -Mínimo dos días, máximo una semana. -Estuvieron unos minutos en silencio hasta que se le ocurrió algo- ¿quieres venir conmigo?
-¿Qué yo qué?
-Ven conmigo a Londres, serán unos pocos días, te prometí que verías a mi familia para el nacimiento de mi sobrina.
-¿y caer sin que nadie sepa nada de mi? ¿Qué clase de chica hace eso?
-Nina, mi hermana ya sabe de ti, igual que mi cuñado y probablemente mi hermano menor y su novia.
-¿Y en qué momento paso eso?
-En el momento en que empezamos a intentar incluirnos en la vida del otro.
-De acuerdo, iré contigo.
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2 de Mayo de 1999
Harry a veces no era del todo consciente de lo mucho que Ginny se había hecho mujer. Estaba tan acostumbrado a verla cada día, desde hacía tanto tiempo, que se sorprendió a si mismo notando que Ginny ya no era la misma joven con la que salió en sexto año, la guerra también la había cambiado, la había endurecido.
Ginny estaba vestida de negro, con una camisa y unos pantalones que alargaban sus piernas. Y una expresión seria. Era toda una mujer y también fue consciente de la gran fortaleza de la pelirroja, a través del tiempo, siempre firme junto a él y siempre siendo una luchadora.
-Estaré contigo ¿sí?- la beso en la mejilla con cariño- te amo, demasiado.
-También yo, Harry- su pequeña mano se entrelazo con la suya. -Es el momento de ir- asintió y tomó su saco negro, no sabía que tanto tiempo estarían en el cementerio, pero en cualquier caso, lo usaría para abrigar a Ginny.
Estos dos días serían agotadores, física y mentalmente. Pero Kingsley, con gran respeto, había hecho dos fechas nacionales mágicas. El dos sería un día de duelo por los luchadores caídos, en el que cualquier trabajador o estudiante podría faltar a su obligación en caso de haber perdido un ser cercano y podría asistir al homenaje en Hogwarts, el ministerio o visitar la tumba. Mientras que el día tres había sido declarado día de paz e igualdad, con grandes fiestas por toda Inglaterra.
Y Kingsley había comprometido a Harry a asistir a la cena del ministerio, le correspondía como héroe de la guerra y como auror de la nueva camada de "defensores de la paz".
Se aparecieron en la madriguera. Lo primero que hizo fue devolverle el apretado abrazo a Molly, que soltaba hipidos entre el llanto. El señor Weasley, aunque no lloraba, estaba con la expresión perdida. Bill estaba junto al sillón, hablando en voz baja con Fleur mientras acariciaba el voluminoso vientre de la veela. Logró divisar a Percy en la cocina, mientras Audrey preparaba unos cuantos vasos de zumo. George estaba en un rincón, con algunas silenciosas lágrimas cayendo por sus pálidas mejillas y Emmeline lo miraba sin decir palabra. Y Ron estaba en el sillón, con Hermione a su lado.
-¿Porqué no toman un poco de zumo?- ofreció Audrey tímidamente- Falta un Weasley y creo que los calmaría un poco.
-Gracias cariño, eres adorable- le tendió el vaso a Molly, que lo tomo de a pequeños sorbos, para calmar los sollozos. Algunos tomaron el zumo distraídamente, sin saber que otra cosa hacer, mientras que George simplemente lo dejo en el suelo sin tomar una gota.
Ron carraspeó. Harry sabía que este tipo de momentos eran agotadores para su amigo.
-¿Creen que Charlie tarde mucho?- preguntó para cortar un poco la tensión.
-No, anoche me escribió para decirme que estaría aquí temprano. Debe haberse quedado dormido o retratarse con algo.
Harry se mordió el labio antes de cumplir el favor que le pidió Charlie.
-Charlie vendrá con una amiga, quizás ella se retardo- Bill alzó una ceja levemente sorprendido.
-Nunca creí que tu y Charlie fueran muy cercanos, quiero decir, es genial y todo, siempre has sido parte de la familia, pero Charlie no es de cartearse con ninguno.
-Tampoco es que hablemos todas las noches, solo nos escribimos un par de veces- corrigió sin saber muy bien que decir.
-Charlie quería saber de la academia, pregunto por mi y Ron, a la pasada comento de una chica- explicó Ginny, no era exactamente la verdad, pero parcialmente sí.
Como llamado por el pensamiento, las llamas de la chimenea se encendieron y apareció Charlie, seguido de una chica.
- Charlie, cariño- Molly lo abrazó y beso en ambas mejillas.
-Mamá- saludó intentando salir del estrujamiento de su madre. -Ella, ella es…- Nina suspiró y esbozo una pequeña sonrisa.
-Evangelina, lamento caer así, pero Charlie me pidió que lo acompañara…
-Oh pequeña, no te preocupes.
Fleur la examino y sonrió levemente.
-Estas ateggada, que dulce. Me paso igual, pego mígame ahoga- acarició su vientre con dulzura.
-Yo…Nina…Bebés… definitivamente no- balbuceó Charlie.
-Por mucho que me divertiría burlarme de la no paternidad del hermano mayor casi solterón con cincuenta gatos, ¿no creen que es hora?- cortó George. Arthur se frotó la cara, tenía marcadas ojeras.
-Sí, lo es.
Uno a uno fueron llegando al cementerio de Ottery St. Catchpole. La tumba de Fred era de las más recientes del pequeño cementerio. Ottery era un pueblo pequeño, sin demasiados habitantes vivos por lo que tampoco podría decirse que hubiese demasiadas muertes.
La primera en llorar fue Molly, seguida por George.
-Yo también me siento algo fuera de lugar- Nina levanto la mirada, para encontrarse con una bonita chica levemente morena- soy Audrey.
-Nina- ambas permanecieron calladas, viendo como los Weasley hablaban con la lápida, lloraban y dejaban flores e incluso algún que otro recuerdo.
Sabían que en Hogwarts y en el Ministerio, el nombre de Fred estaba siendo mencionado entre la lista de luchadores caídos.
Bill dejó las flores en silenció, pero un segundo antes de alejarse, murmuró.
-Se que cuidaras de mi niña desde donde estés.
-¿Es que la gente no tiene respeto por nada?- gruñó Arthur, entonces todos notaron que en un rincón alejado, una mujer con una cámara tomaba fotos de Ginny que lloraba silenciosamente en el pecho de Harry.
-Esto es…- el ojiverde se veía realmente molesto. Dejó a Ginny un momento junto a Ron y caminó hacia la mujer- ¿esto es necesario? - preguntó.
-No, y para ser sincera me avergüenza bastante esta situación, pero un empleo es un empleo Señor Potter, lamento mucho esto, pero yo solo cumplo órdenes.
-¿Ordenes de quién?- realmente ya sabía la respuesta.
- Rita Skeeter- Harry se frotó la cara con molestia.
-Merlín, es un momento doloroso y difícil para todos nosotros, ¿podrías ir con tu jefa y decirle que si vuelve a hacer algo como esto me encargare de que se sepa su truco?
-¿Su truco?
-Solo dile eso.
Un sonoro grito de dolor cortó el aire. Harry miró preocupado, incluso la periodista miró en la dirección del grito. Fleur se sostenía el vientre con fuerza y el liquido comenzaba a formar un charco en el suelo.
-Oh por meglin Bill, la bebé- Harry corrió hacía ellos.
-Rompió fuente- exclamó Molly- hay que llevarla al hospital de aquí.
-Pero mamá, los sanadores…-farfulló Bill.
-No hay tiempo y no puede aparecerse, hay que hacerlo a la antigua. Ginny, Harry, vayan al refugio a buscar las cosas del bebé, harán falta en unas horas.
-Me duele mucho, William- El precioso rostro de Fleur estaba surcado por lagrimas.
-Tranquila pequeña.
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-Oh dios, no puedo creer que nazca hoy- suspiró Ginny, mientras terminaba de juntar las cosas que Fleur había dejado preparadas.
-Es una coincidencia asombrosa.
-¿Y si no lo es?- la pelirroja lo miró- se que puede sonar loco y todo eso, pero ¿y si es Fred diciéndonos que hay mas para nosotros que llorar en su tumba? Siempre extrañare a mi hermano, todos lo haremos. Pero tal quiere decirnos que después de tanta muerte…
-Queda mucha vida- completó Harry.
-¿No crees que deliro?
-Creo que es una de las cosas con más sentido que he oído.
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-¿Cómo esta todo?-Hermione le sonrió levemente a Ginny.
-Bien, aparentemente. No sabemos mucho. Tu madre está ayudando a la partera y Bill estaba a punto de desmayarse cuando le dijeron que entrara para tranquilizar a Fleur.
-Molly Weasley en acción, si alguien puede traer un bebé es ella- exclamó Ginny feliz.
-¿Por qué el cambio de humor?- preguntó Percy.
-Porque esto tiene que ver con Fred, ¿Por qué crees que el bebé no nació cuando tenía que nacer, pero hoy si? Esto es por Fred, por Remus, por Tonks. No es puro milagro que ella nazca hoy, es una especie de mensaje, ella es realmente la victoria por lo que luchamos, una beba feliz e inocente que viene a vivir una vida feliz, sin importar quién es. Eso le da sentido a todo.
George sonrió y negó con la cabeza divertido.
-¿tuviste una epifanía o nuestro querido harrycito te metió la lengua en el esófago y encontró ahí tu fase-zen?
Una descarga de buen humor inundo la sala de espera. Incluso George sonreía sin poder evitarlo.
-Típico de Fred, hasta cuando no está aquí quiere ser el centro de atención- se quejó Ron con burla.
-Superalo Ronnie, nunca podrás ser como nosotros- cortó George con un toque de soberbia.
-Como si quisie…- Molly salió de la sala con una sonrisa radiante.
-Es una bebé preciosa- exclamó haciendo que todos sonrían, suelten suspiros de alivio, Audrey sollozó ganándose una mirada extrañada de Emmeline. -Es muy pequeña para conocer a todos de golpe, pasen de a poco ¿Quién va primero?
Se miraron entre ellos.
-Que pase la renacuaja, siempre ha sido la favorita de Bill- propuso Charlie.
-Eso es, Ginny cariño, tu y Harry pasen.
Harry sintió que le sudaban las manos, nunca había visto realmente un bebé recién nacido. Entraron a la pequeña habitación de maternidad y se quedo maravillado por el aura que rodeaba a Fleur. No era nada relacionado con ser veela, era una especie de luz que tenían ella y Bill, mirando embelesados al pequeño bultito envuelto en una mantita rosa.
-Harry, mira que preciosa es- Ginny abrazó a su hermano con fuerza, mientras Harry se acerco a Fleur, que corrió un poco la manta para que pudiera ver a la regordeta, pequeña, rubia y sonrojada bebita que descansaba en sus brazos.
-Es hermosa- Fleur sonrió, dejando que unas finas lagrimas de pura felicidad salieran de sus ojos celestes.
-Le encanta secuestgag dedos, acegca tu mano- acercó su mano a la pequeñita y ella, con sus dedos miniatura, tomó uno de sus dedos.
-¿Qué nombre le han puesto?- preguntó Ginny.
-Hasta ayer iba a llamarse Camille- explicó Bill- pero dado el día que nació, decidimos ponerle Victoria.
-Casi- corrigió Fleur- yo quegía nombge fgances, pog lo tanto, tepgesentoa tusobginita Victoire.
Harry le sonrió a Ginny, ella tenía razón. Que esa pequeña criatura indefensa estuviera a salvo, era la más grande de las victorias.
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-¿Estas bien?- Charlie se sentó junto a Nina, que se mantenía en silencio.
-Si- rozó su rodilla contra la de ella.
-Lamento todo este movimiento, no era así como esperaba presentarte. Si no han sido del todo simpáticos…
-No es tu familia Charlie, de verdad. Solo que no había estado en un cementerio ni en un hospital desde que Gabriel se quitó la vida y esto me agobia un poco, pero no te preocupes por mi, tienes un bichito bonito y llorón que conocer.
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-Pueden ir a cenar- dijo Bill, mirando la hora. La felicidad era tanta en su rostro que hasta las cicatrices pasaban desapercibidas. -Ya es algo tarde, además Fleur y mi bebé necesitan descansar de la atención.
-Tienes razón cielo- Molly lo beso en la frente como si fuera un niño- estoy tan orgullosa como no te das una idea.
-Este será sin duda el mejor día de tu vida- agregó Arthur, abrazándolo con fuerza.
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-¿Cuándo crees que sea el momento de contarlo?- Percy se dejo caer en el sofá, y Audrey se acurrucó junto a él.
-Cuando pase un poco la emoción de Victoire, en una semana o dos- le beso en la frente- por ahora la beba se merece una dosis masiva de atención, dentro de unos meses nuestro bebé también será igual de bienvenido.
-¿Eso crees? Nosotros no estamos casados, quizás tus padres…
-Estamos juntos Dri, es todo lo que importa. Además tampoco puede decirse que no vayamos a casarnos, solo lo posponemos un poco.
-¿Crees que sea niño o niña?- Percy le acarició el vientre.
-No lo sé, pero si es niña y es tan hermosa como la madre, no saldrá de esta casa hasta los veinte.
-¡Percival!
-Si tienes razón…hasta los treinta.
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Nina se sentó en la mesa de la madriguera, era pasada medianoche y no tenía nada de sueño.
-¿Evangelina?- se sobresalto un poco, pero saludo a la señora Weasley. -¿Insomnio?
-Algo así. Puede decirme Nina, todos lo hacen, salvo mi hermana pequeña.
-¿Tienes una hermana pequeña?- la señora Weasley se sentó frente a ella.
-Si, tiene doce. Ella es realmente interesante, mucho más que yo para ser sincera.
-Eres interesante, sino alguien como mi Charlie no se hubiese fijado en ti.
-No se haga ilusiones. Mi relación con Charlie es complicada.
-Ninguna relación es tan complicada como parece.
-Nosotros solo no somos de las personas que piensan en establecerse.
-Ninguna persona piensa en hacerlo hasta que conoce a alguien que lo impulsa a pensarlo. Charlie nunca había traído una chica a casa.
-Señora Weasley, yo… mire, usted y toda su familia son de esa gente que se reúne a comer los domingos y están juntos en las buenas y malas. Y no me malentienda, es realmente genial, pero no es lo mío.
-Todas las familias son así.
-No lo son, mis padres están divorciados y cuando estaban casados pasaban más tiempo con sus amantes que con nosotros tres.
-¿Tres? Creí que solo tenías una hermana.
-Mackenzie es mi única hermana…viva. Solo, soy una jodida chica que se ha chocado el mundo y sé que usted espera alguien que cuide de su Charlie, le cocine rico y le lave las medias, pero yo no soy así y nunca lo seré. Todo este asunto de conocer a los casi suegros me espanta bastante y el hecho de hacerlo en un cementerio es mucho mas bizarro, contando el hecho de que no había estado en uno desde que mi hermano se ahorcó.
Se frotó la cara abrumada, había soltado toda su mierda de un golpe y sin anestesia. Este era el momento en que Molly Weasley diría que no era apropiada para su hijo y la mandaría derechito por donde vino.
-No necesitas ser perfecta para que te quieran querida, todos merecemos ser amados y amar. Aunque si preferiría que cuidaras tu lenguaje- Nina suspiró casi divertida, aquello era tan ridículo- Si tú no te das la oportunidad, nadie va a hacerlo.
-¿Darme la oportunidad de qué?
-De que alguien te quiera. Si crees que no puedes crear un compromiso con Charlie, que nosotros te consideraremos mala novia para nuestro hijo, que nuestra gran familia te espanta un poco, no te estás dando la oportunidad. Cariño, he criado siete niños, ocho si cuentas a Harry, y siempre les he enseñado que pueden logran cualquier cosa. Nosotros somos humildes, sin apellido importante ni una gran fortuna, y sin embargo todos mis niños han logrado grandes cosas. ¿Por qué tú no serías capaz?
-¿De lograr qué? ¿Qué es lo que quiero lograr?
-Eso deberías respondértelo tú- le palmeó el hombro maternalmente- ve a dormir que mañana desayunaremos temprano.