Tituladas 17.2% · 34,339 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,776 de 95,911 páginas identificadas · 90,161/90,521 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 139126 · de

Historia 139126 — capítulo 81

Ginny casi cae con el escalón, la detuvieron los brazos del elegido que no se habían alejado ni un milímetro de ella en toda la noche.

-Cuidado, no te caigas- Harry siguió besándola. Primera noche como marido y mujer, aún ni habían entrado a la casa y ya estaban subiendo la temperatura.

Ginny se encerró entre él y la puerta y sonrió con picardía.

-Si me caigo yo, te caes tú, espero no te moleste terminar  sobre mí- Harry tenía las manos en su cadera y la atrajo aún más si era posible.

-Planeo estar sobre usted cada noche de mi vida Señora Potter.

-Ginevra Potter...suena de maravilla- mordisqueó su labio. -Tengo un regalo de bodas para ti.

Harry acarició la pequeñísima porción de encaje blanco que asomaba de su escote.

-Ya lo creo.

-No tonto, ese es regalo de noche de bodas. Me refiero a un regalo de verdad para ti.- se separó para mirarlo a los ojos- Todos me preguntaban dónde iremos de luna de miel, viajar contigo y estar solos en cualquier lugar del mundo será maravilloso, pero yo quería que nuestra noches de bodas fuera en nuestra casa. En este lugar formaremos nuestra familia y yo quería darte algo especial por todo lo que tú me has dado a mí.

Ginny iba a girarse para abrir la puerta y entrar, pero en el momento que giro el picaporte Harry la alejó.

-Ni lo sueñes pelirroja- No entendió hasta que Harry la tomó en brazos al mejor estilo recién casados y la hizo soltar una risotada.

-Los vecinos han de odiarnos- comentó risueña. Aspiró el aroma de la camisa de Harry.

-Bienvenida a su hogar, Señora Potter- la bajó con delicadeza.

-Me dirás así toda la noche ¿verdad?- Harry sonrió.

-Me encanta decirlo. -Ginny le besó la mejilla.

-Dame la mano- lo jaló, guiándolo hacía donde estaba su escritorio, pero antes de llegar en una de las paredes había algo distinto. -Feliz día de Boda, supongo. -Harry sintió como la capacidad de hablar lo abandonaba. La pared crema estaba repleta de marcos de fotografías formando un mural. Todos se encontraban allí, los ojos esmeralda de Lily, el cabello despeinado de James, la sonrisa arrogante de Sirius... fotos de él de pequeño con Ron y Hermione, juntos con Ginny. -Muchas de esas fotos- señaló las de Harry de más pequeño- las tomó Colin, Dennis estuvo muy feliz de entregármelas para esto.

-¿Tú lo hiciste?- Ginny asintió.

-Me costó un poco tomar las fotos de tus padres sin que lo notaras, también puse esa para Teddy- señaló la de Remus y Tonks abrazados- y la de nuestra familia- una foto donde estaban todos los Weasley y él. Nuestra familia. El estómago de Harry estaba hecho un nudo. -Hay algunos marcos sin fotos porque serán para los bebés que tengamos -El silencio la preocupó un poco. -¿Te he puesto triste? Lo siento yo no...

Harry la besó. Él jamás había sido de muchas palabras y realmente no creía que existiera una palabra que pudiera expresar el tremendo amor que sentía por esa mujercita frente a él. Al separarse la pelirroja sonrió.

-También te amo.

El ojiverde lo sabía, Ginny siempre iba a entender lo que él quería decir aunque no lo dijese y por eso ella era tan especial, ella sabía entenderlo incluso cuando él mismo no se entendía.

-Bueno Potter, ¿seguirás rememorando viejos tiempos o le harás el amor a tu esposa?- bromeó, quitándole peso a la situación y haciéndolo sonreír.

-No tendrás que pedírmelo dos veces.

_

-Todos los hombres de la fiesta estaban desquiciados por estas piernas- acarició las largas y suaves piernas de la pelirroja- Harry le acarició la espalda para llegar al cierre del vestido.  -Es muy cruel de tu parte enseñarles cosas que nunca van a poder tener.

-Solo presumía un poquito-rió mientras le desprendía la camisa. -Espero te guste, en la tienda me decían que comprara lencería roja o negra y portaligas y todo eso, pero yo no creí que fuera adecuado para esta noche- sonrió con picardía - los compre para la luna de miel, pero no para esta noche.

Harry le bajó el vestido por los hombros y lo dejo caer. Un corset transparente y con encaje se adhería a su cintura estrecha y su escote y unas bragas del mismo color de encaje cubrían su intimidad. Blanco.

-¿Es tonto haber elegido blanco? Es que yo tuve mi primera vez contigo y hacerlo como tu esposa es como una segunda primera vez y me parecía tonto estar vestida como femme fatale cuando me tiemblan las rodillas como a una colegiala.

-¿Te tiemblan las rodillas como a una colegiala?- murmuró, acariciando el encaje y los lazos que adornaban el corset.

-Siempre haces que me tiemblen las rodillas.

Harry sonrió.

-Es bueno saberlo, déjame ayudarte con esas rodillas temblorosas- llevó las manos a la cadera de Ginny y la apretó contra él para que pudiese rodearlo con las piernas.

La llevó hasta la amplia y esponjosa cama matrimonial que compartían. Ginny le sonrió y Harry la miró encantado, el cabello pelirrojo y la piel pecosa destacaba en las sábanas blancas.

-¿Pasa algo?- preguntó cuando Harry no se movía y solo la miraba.

-No, solo pensaba en que soy un idiota con mucha suerte.

Le sonrió de lado, con esa sonrisa que solo un Potter puede hacer, y se acomodó sobre ella para besarla.

La noche había empezado.

_

-Feliz noche de bodas, Señor Potter- ronroneó contra su cuello. Harry aún seguía en su interior y ninguno tenía ganas de romper esa conexión.

Feliz era poco, Harry nunca se había sentido así antes de conocer a Ginny, antes de estar con ella y de quererla como lo hacía. La pelirrojita estaba en todos y cada uno de los rincones de su vida.

-Eres mía- murmuró contra el cabello pelirrojo con el aroma a flores que tanto le gustaba.

-Sí, tu mujer y tu eres mi esposo y podré refregárselo a todas las zorritas que quieran meterse con El elegido- Ginny sintió contra su mano como el pecho de Harry vibraba cuando reía.

-Eres una pequeña posesiva pelirrojita.

-Ya veremos que puede hacer esta pequeña posesiva pelirrojita- los ojos chocolate le obsequiaron una mirada felina antes de acomodarse a horcadas y mover sus caderas.

-Demonios- Normalmente ya estarían agotados y al borde del sueño, pero sería la boda, la lencería o el champagne...pero estaban listos para otra ronda.

_

-Tendremos un niño de ojos verdes como los tuyos- pasado el sexo y la adrenalina, solo se habían acurrucado entre las sábanas a planear su futuro perfecto. -Y quizás la niña juegue al Quidditch.

-Y podríamos tener una mascota, un perro en el jardín.

-Podríamos llamarlo Fluffy, ya sabes así  nos aseguraremos de que sea una ternurita.

-Les enseñaremos a volar desde pequeños y les compraremos escobitas pequeñas- Ginny dejó una linea de besos en la mandíbula de Harry- y serás el mejor padre del mundo.

-¿Tu crees?

-Claro que si, pocas personas pueden dar tanto amor como tú Harry. Nuestros bebés te amaran y te saltarán encima cada mañana para despertarte y querrán ir al ministerio contigo, si tenemos una niña te manipulara y será la reina de tu vida.

-Claro que no, será mi princesa. El puesto de reina ya está ocupado.

-¿Y quién lo ocupo?- la apretó entre sus brazos.

-Una pelirrojita con carácter de los mil demonios.

_

Harry se despertó cuando casi era hora del almuerzo. Ginny seguía durmiendo casi sobre él y su brazo estaba dormido por el peso de la pelirroja. La luz del sol se colaba por la ventana y daba directo a la cabecera de la cama, dándole al cabello de Ginny un color cobrizo, resaltando su palidez y sus pecas. La sábana solo cubría a medio muslo y dejaba todo lo demás a la vista únicamente de sus ojos. Le acarició la espalda siguiendo la línea de la columna y la movió con cuidado hasta dejarla sobre el colchón para poder levantarse.

Se puso el boxer negro que había junto a la cama y se dirigió a la cocina a preparar un buen desayuno-almuerzo. A las tres salía el avión rumbo  a Italia para la luna de miel, él había dicho que no había necesidad de viajar en avión pero Ginny había estado más que emocionada de subirse al 'cacharro muggle volador' y él le daría cualquier cosa que la hiciera feliz.

Dio una mirada al mural de fotos y en especifico a una que le hizo sonreír.

Ginny y el besándose en la fiesta de Gryffindor, con un Ron atónito mirando en el fondo. Casi le parecía estúpido recordar cualquier momento alegre antes de besar por primera vez a Ginny.

Porque ella era su familia, su fortaleza, la única que podía poner luz en su vida repleta de oscuridades. Lo supo cuando la beso por primera vez y lo sabía ahora cuando la veía asomar con su camisa puesta y su carita de dormida.

-Buenos días cariño- lo abrazó por la espalda y le dio un beso en el hombro.

-Buen día Gin.

Y la vida con una luz pequeña enojona y pelirroja había comenzado.

Este es el final de la primer parte de este fic, en esta primer parte todo se centro en reunir a los personajes y en encaminarlos a lo que JK nos dijo que paso. La segunda parte que no tardará mucho en comenzar, será unos siete u ocho años en el futuro cuando James Sirius esté por venir al mundo y ya incluirá la historia de la tercera generación.

Siempre que empiezo un fic pretendo que sea una historia sencilla pero tarde o temprano me emociono y escribo estos mega fanfics de 70 u 80 capitulos, pero es mi pasión es algo maravilloso poder amar y respetar estos personajes.

Gracias por las casi 370.000 lecturas, los 875 comentarios y 725 favoritos, son numeros totalmente locos y que jamás creí poder llegar a tener, este fic aparece primero en varias categorías por cantidad de comentarios y solo puedo decir gracias por apoyar tanto esta historia y espero sigan ahí en la secuela.  

Cuando el primer capitulo de la segunda parte este publicado, yo voy a actualizar esta historia con el link para que todos ustedes sean avisados.

Un abrazo gigante a ustedes y a todos los personajes que me han ido atrapando a lo largo de este fic, especialmente a Nina a quien le tengo cierto afecto especial. 

Nos leemos pronto. Los quiero.

Mero.