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Historia 139126 — capítulo 80

Draco frunció el ceño. Astoria estaba preciosa, siempre lo estaba, pero el vestido rosado resaltaba aún más su cabellera castaña y sus ojos verdes. ¿Por qué tenía que ser tan bonita?

-¿Segura que tienes que ir?- la pregunta se escapó de sus labios. Después de todo, había sido suya la idea de que ella asistiera sola a la boda de San Potter y la hermana de la comadreja Weasley.

-Draco, es la boda de Ginny, es mi amiga, quiero asistir- dejó de mirarlo para volver a centrarse en su reflejo mientras intentaba que el maquillaje de un ojo fuese igual al del otro.  Draco se quedó en silencio. -¿Qué ocurre? Fuiste tú el que dijo que no estábamos unidos por la cadera y que podía asistir sola.

-Lo sé, no necesitas mi permiso para ir a ningún lado. Solo que habrá muchas personas ahí.

-Sí, en las bodas suele haber personas.

-Y la mitad de esas personas serán hombres probablemente solteros que intentaran bailar con la adorable y linda chica del vestido rosado.

Astoria suspiró.

-Deberías poder confiar en que iré a la fiesta de mi amiga y no terminaré en la cama de nadie- Draco se pellizcó el puente de la nariz, había metido la pata.

-No me refiero a eso, confío en ti. No confío en ellos. Eres demasiado bonita y demasiado ingenua para tu propio bien.

-No soy estúpida Draco Malfoy- Auch, ella nunca decía su nombre completo- ¿sabes? Iré a la fiesta y me divertiré mucho, si quieres ir y ser mi pareja, estaré muy feliz y si no lo haces, pues... bien, quédate encerrado con tus fantasmas y tus prejuicios sobre ti mismo.

Lo miró fijamente con una expresión desafiante que desentonaba terriblemente con los hoyuelos de sus mejillas. Draco le mantuvo la mirada durante unos segundos antes de suspirar.

-Iré por mi traje de gala.

-Eso es, usa la corbata gris hace que tus ojos se vean muy sexys- Draco alzó una de sus cejas rubias y Astoria rió- Y cuidado con usar esos ojos grises para mirar a alguien que no sea yo.

-Deberías poder confiar en que iré a la fiesta y no terminaré en la cama de nadie- repitió Draco, copiando el tono de reclamo.

-No intentes ese juego, te acostaste con mi hermana, siempre voy a ganar las discusiones.

-Touché.

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La boda estaba en su auge, todos bailaban la música movida que sonaba, mientras en el centro de la pista Harry y Ginny bailaban abrazados como si fuese un lento ignorando por completo la música. Ginny lo rodeaba por el cuello y Harry tenía sus manos en la curva de la espalda de la pelirroja, se murmuraban, sonreían y se besaban.

-¿Seremos así algún día?- preguntó Nina, su vestido cortó hacia que sus piernas fueran kilometricas, se apoyó en Charlie y él le rodeó el cuerpo con un brazo, dejando su mano en la cadera de la rubia.

-No, me suicidaría antes de estar así- señaló con la cabeza a los tortolos.

-Me alivia escucharlo, si algún día me comporto así, hazme bocadillo de dragón- Charlie rió.

-Nuestro romanticismo me asombra- Nina sonrió de lado.

-Estamos bien así, sin mariposas estomacales ni cupidos- la miró confundido.

-¿Mariposas estomacales?

-Ya sabes, los muggles dicen que cuando te enamoras tienes mariposas en el estómago.

-¿Tener que tragarte un insecticida es romántico? Vaya que son extraños- Nina rió sin poder evitarlo. El pelirrojo la miró de reojo, Nina era como la noche, oscura, profunda y hermosa... peligrosa en ocasiones.

Charlie Weasley se había dedicado a los dragones por una razón, amaba el peligro. Y Nina podía ser tan feroz como cualquier dragón, estar con ella era una adrenalina constante y ninguna otra mujer le había brindado aquello.

Nina era el fuego que encendía su llama y mientras ella existiera, él no se sentiría extinto.

_

-Respira tranquila preciosa, Victorie está bien- Bill la tomó de la mano y admiró la belleza de su mujer. El cabello plateado le caía más largo que cuando la conoció, el rostro sin maquillar era perfecto en cada uno de los rasgos y el vestido celeste caía con suavidad sobre sus curvas. Fleur siempre tenía la delicadeza de, en las fiestas de otras personas, vestir con modestia para no atraer más atención de la que recibiría la novia.

-Sé que está bien con la señogay Teddy, pero es la pgimera vez que me sepago de mi bebé desde que nació- hizo un puchero que derritió a su marido y que hizo que el joven que pasaba por ahí volteara parte del contenido de su copa.

-Nuestra pequeña victoria está durmiendo- Besó la frente de la rubia.

-Victorie, Bill- corrigió con suavidad.

-Suena fabuloso cuando lo dices- el pelirrojo sonrió, haciendo que la cicatriz que le cruzaba la mejilla se marcara un poco más, él sabía por supuesto como decir el nombre de su hija, pero le gustaba aún más el significado de su nombre.

Fleur delineó la cicatriz con delicadeza. 

-Eges tan guapo. -Bill sonrió con desgana- Es ensegio, muy guapo.

-Lo era antes de ser un cuarto lobo- Fleur se mordió el labio.

-A mi me gustas más ahoga, te da un toque salvaje- la miró con escepticismo y ella sonrió con picardía.

La rubia nunca dejaba de hacerlo suspirar como idita.

_

 Luna acomodó una de las tantas flores que formaban su vestido. Algo extraño pero hermoso acompañado de su cabello rubio y sus ojos azules. Ginny había hecho un gran trabajo escogiendo sus vestidos, ella y Hermone habían sido elegidas como damas de honor y ambas tenían un vestido rojo oscuro que combinaba con las rosas del ramo y con el labial de Ginny (que se había esfumado después de un par de besos apasionados con cierto elegido).  El de Hermione era sobrio y bonito, como ella. Mientras que el suyo era más vaporoso, formado por flores.

-Hola Luna- la voz conocida la sacó de su búsqueda de nargles en el centro de mesa.

-Rolf, que agradable que hagas de cuenta que estas sorprendido de verme- Rolf se sonrojó un poco.

-En realidad te estaba buscando- Luna dirigió su mirada a él.

-Lo sé- Rolf se removió incomodo, Luna tenía una capacidad de decir las cosas que pensaba sin filtro alguno.

-Mmm... ¿Te gustaría bailar?

-¿Como novio y novia? Nunca me han propuesto eso, aunque Harry me propuso ir al baile con media ceja de otro color.

-¿Por qué tenía media ceja de otro color?- preguntó confundido.

-No lo sé, pero dijo que Hermione lo arreglaría, Hermione arregla todo aunque es un poco estricta. ¿Entonces bailaremos?

-Sí, eso creo... ¿Quieres que sea como novio y novia?- Luna sonrió.

-Eso sería bonito, nunca he tenido novio- Rolf la tomó de la mano y la llevó a la pista de baile.

-¿Que te pasó en el brazo?- curioseó, mirando una marca violácea.

-Me mordió un blibber, es beneficioso para la vista, según dicen.

-¿Blibber? ¿Qué es eso?- La mirada de Rolf se encendió con curiosidad insaciable por información.

-Una criatura pequeña que se alimenta de sangre, pueden ser una molestia. -Como un mosquito, lo pensó pero no lo dijo.  -Estas mirándome así.

-¿Cómo?

-Como Harry mira a Ginny, ¿seguro que no se te metió un torposolo por el oído?- Rolf negó con la cabeza y sonrió.

-No es eso, Luna.

-¿Y entonces?- Tomó el rostro de Luna entre sus manos y la besó.

_

 Audrey hizo una mueca de asco. La fruta con chocolate, que antes le hubiese encantado, ahora le daba nauseas. Se alejó de la mesa de dulces y suspiró por fin cuando el aroma azucarado desapareció de sus fosas nasales.

-¿Pasa algo?- Percy llevaba un traje con la corbata pulcramente puesta.

-Estar embarazada es asqueroso, no lo digo porque sea malo- aclaró ante la mirada preocupada del pelirrojo- es asqueroso porque todo me da nauseas. No he comido más que pan desde que llegue.

-¿Eso es malo? ¿Preocupante? ¿Debemos ir al sanador? ¿O a San Mungo? ¿Quieres que llame a mi madre?- Audrey rió.

-Percy, respira. Vamos, inhala, exhala. Nauseas, mareos, vómitos... es normal. Nadie va a morir por esto, salvo cualquier imagen sexy que puedas tener de mí.

-Siempre me parecerás sexy... aunque vomites- Audrey suspiró.

-Esas frases que una mujer nunca espera escuchar. ¡Mira, los tortolitos se están besando!- aplaudió como el resto de la gente cuando Ginny besó a Harry.

-¿Por qué todos aplauden?- la castaña se encogió de hombros.

-Es su boda, cualquier momento tierno será celebrado hasta que nos suba el azúcar en sangre.

-¿Y tú...qué opinas de las bodas?- Audrey suspiró.

-Se porque camino vas Percy, ya lo tomamos una vez y las cosas no terminaron bien.

-Pero este si es el momento, realmente quiero casarme contigo, vamos a tener un hijo- Percy se veía algo incómodo con el tema.

-No te sientas obligado a casarte porque estoy embarazada, ni siquiera tienes que sentirte obligado a estar conmigo. Tu relación obligatoria es con tu bebé, con conmigo.

-Audrey quiero que seas mi esposa, con bebé o sin él...lo quiero. ¿Aceptas? Se que no es la mejor propuesta del mundo pero yo...- Audrey lo cayó con un beso y Percy sacó un anillo de su bolsillo, tendiendoselo.

-¿Anillo? ¿Sabías que diría que sí?- el pelirrojo le puso el anillo en el dedo anular.

-Se lo he ido ofreciendo a varias mujeres en lo que va de la noche, alguna tenía que aceptar- Audrey lo miró atónita.

-Percival ¿acabas de hacer una broma? ¡Merlín, no te escuchaba bromear...!- Percy la silenció con un beso casi desesperado, no podía oírlo de nuevo. La imagen de Fred llegaba a su mente y se aferró a Audrey, ella no iba a desaparecer, no iba a congelarse en una última sonrisa. Audrey pareció entender de alguna manera que había mucho más que un beso en ese contacto y lo abrazó con firmeza.  -Estamos juntos en esto, siempre.

-¿Puedo comer chocolate?- Prim señaló las copas con postres de chocolate, Emmy negó con la cabeza.

-Claro que puedes pulga- George sonrió anchamente.

-No, no puede. George ya comió chocolate si come más le dolerá el estomago- el pelirrojo alzó la cejas- Si, George no voy a dejar que mi hermana se intoxique con chocolate, es pequeña no debe comer tanto dulce.

-Con Fred siempre robábamos chocolates a espaldas de mamá y nuestro estómago está en perfecto estado... el mío al menos- se corrigió con tristeza.

-Bueno pero es fácil notar que todos en tu familia tienen estómagos resistentes, Prim es niña y...

-Ginny también es niña...

-Sí, pero Prim tiene estómago más delicado y no se me antoja dejar la fiesta porque Primrose este descompuesta. Deja que yo me encargue de mi hermana, George.

-No hace falta que me recuerdes que no es nada mío. Lo sé, pero dado que viven conmigo creí que podría...

-Gracias por recordarnos que vivimos de prestado, yo me ofrecí a pagarte un alquiler.

-Emmy no es por eso que lo digo, pensé que podía opinar sobre Prim, ya veo que no, ahora relájate que es una fiesta, baila conmigo.

-¿Sabes qué no puedes solucionar todo con una sonrisa, verdad?- el pelirrojo se encogió de hombros.

-Vivo de la risa, rubia. No sé qué pretendes de mí.

-Que madures de una vez.

-Eso jamás. La vida perdería toda pisca de sentido para mí sin la risa y no entiendo porque pretendes quitármela.

-No pretendo quitarte nada, pretendo que si quieres ocupar el lugar de un adulto con Prim, te comportes como tal.

-¿Tanta discusión por un chocolate que la niña ya se comió?- Emmy suspiró.

-Es mucho más que eso George. Pero tienes razón, es la boda de Ginny no deberíamos estar hablando de esto ahora.

-¿De esto?- la rubia negó con la cabeza.

-No es el momento de hablar, solo eso. -George la tomó de las mejillas y le dio un beso.

-Bailemos, esta canción es sensacional- Emmy sonrió y lo siguió a la pista de baile, las cosas con George eran difíciles pero valían la pena.

_

-Sigo sin entender porqué estás llorando- Ron devoró un cupcake sin problemas en hablar con la boca llena.

-¡Ronald! Tú mejor amigo se casa con tu hermana- Hermione remarcó las palabras.

-Exacto, yo tendría que estar llorando, no tú. -la castaña puso los ojos en blanco pero sonrió.

-Estás muy feliz porque Harry y Ginny estén juntos, lo sé.

-Podría estar con cualquier idiota que la lastime, al menos Harry será un dominado. Pero significa que te enteraras cada uno de mis movimientos de por vida.

-¿Por qué lo dices?

-Mi mejor amigo sale con mi hermana que es tu mejor amiga, Ginny vendrá haciendo ojitos de venado tuerto y Harry deschabará cualquier cosa por la cual tú me gritaras.

-¿Ojos de venado tuerto?

-Si ya sabes que los Potter tienen una obsesión con los renos.

-¿Y en qué planeabas mentirme que Harry le diría a Ginny?- Hermione entornó los ojos.

-En nada demasiado relevante, pero tú eres una chica perfeccionista por lo que me gritarías si sabes que falté a clases para echarme un descansito.

-¿Lo hiciste?- Ron miró en otra dirección. -¡Ronald! La academia es un lugar prestigioso no puedes quedarte dormido por ahí.

-No me dormí... solo descansaba los ojos- Hermione alzó una ceja- Bueno, si cierta jovencita no hubiese estado tan animada el miércoles por la noche yo no habría tenido sueño al otro día- la cara de Hermione fácilmente podría compararse con el pelo de Ron. -Y discúlpame pero muy prestigiosa que sea la academia, no se compara contigo por la noche.

Hermione escondió la cara en el hombro de Ron avergonzada.

-¿Herms pasa algo?- Ginny se había acercado a ellos.

-¿Qué? ¿Por qué? ¿Qué habría de pasar?- Murmuró atropelladamente.

-¿Por qué estas tan colorada? ¿Ron te hizo enfadar?- Ron contuvo la risa.

-No, no. Creo que hace calor aquí, debe ser eso.

Ginny esbozó una sonrisa pícara.

-Yo guardo mi calor para la noche de bodas, pero si tienes calor durante la fiesta... el baño de damas está disponible.

Las mejillas de Hermione parecían a punto de estallar y Ron frunció el ceño.

-¿Podrías no hablar de tu vida marital frente a mí?- la pelirroja se encogió de hombros.

-No lo sé, tal vez mañana esté tan exhausta que no pueda hablar de nada o quizás ni siquiera salga de la cama mañana, has visto como son los maridos el primer día.

-¡Ginevra Weasley!- Ginny soltó una carcajada mientras le guiñaba el ojo y volvía junto a Harry.  -Oye no se como decirte esto, pero pareces un tomate.

-Que delicadeza Ron...

-¿Será verdad que el baño está disponible?- Hermione lo miró con escepticismo.

-No voy a tener sexo en la boda de tu hermana y Harry.

-Solo era una sugerencia.

_

-Ni se te ocurra dejarme a media canción porque te cortaré el testículo izquierdo- amenazó Paris cuando Alexander siguió con la mirada a Sam, al otro lado de la pista.

-Ya te dije que quiero tener sexo, bailar con una lesbiana es mi acto de caridad de la semana.

-No me obligues a dejarte sin día del padre. -Alexander cerró la boca, considerando las opciones. -Considerando que tu colega es lo mejor que tienes para ofrecer, no acabes la noche sin él.

-Eres bastante aterradora para ser que mides menos de metro setenta. -Paris imitó un rugido que lo hizo sonreír- estas loca de remate.

-Lo sé, lo sé. Espera que termine la canción, yo te dejaré tirado a mitad de la pista y luego irás con Sam, procura no ser un rematado imbécil porque si no volveremos al asunto de castrarte ¿Entendido?

La canción termino y Paris lo dejó cual mujer despechada solo en medio de la pista y se apresuró a ir junto con Sam.

-Miren que linda barbie me he encontrado, cosa del destino quizás- esbozó su mejor sonrisa de galancete de novela y le rodeó la cintura con un brazo.

-El destino hará que quites la mano o pierdas la mano- murmuró con desgana.

-¿Qué demonios tienen tú y Francia con las mutilaciones? Son muy extrañas ¿No tendrás algún fetiche sádico lésbico no? Si lo tienes ¿puedo mirar?

-Siempre tan caballeroso ¿Que quieres Alexander?- hizo una mueca.

-¿Por qué usas mi nombre completo? Cuando venías a mi departamento me decías Alex- le acomodó el cabello rubios detrás de la oreja- la pasamos bien cariño, ¿por qué tiras eso por la borda?

-Tengo algo de dignidad todavía, por eso estoy aquí diciéndote que te vayas al infierno.

-Muñeca...

-No me llames así.

-Samantha, eres de las chicas más interesantes con las que he estado.

-Gracias, es todo un cumplido considerando que cualquier cosa con vagina y pulmones respirando entra en tu rango de ataque.

-¿Por qué estas tan arisca? Sam, tenemos cuantos ¿Veinte años? ¿Veintiuno? ¿Por qué quieres algo tan serio? Yo te gusto, tú me gustas, ¿por qué necesitas más que eso?

-¿Yo te gusto?- Alex sonrió de lado.

-Eres mi rubia debilidad.

-Eres tan imbécil que puede que tengas razón... pero no quiero estar con un hombre que es propiedad pública Alexander, no es para mí.

-¿Y Matt es para ti?

-Matt es un hombre simpático que puede darme un poco más que un revolcón.

-¿Tuviste sexo con él?- Sam miró en otra dirección- ¿Te complació?

-Es que hay mucho más en la vida que eso Alexander, yo quiero un hombre y tú eres poco más que un adolescente.  

-Hieres mi orgullo cariño pero para que veas que soy buena persona, bailaremos este lento juntos.

Sam iba a negarse pero los ojos oscuros, profundos y seductores hacían que sus rodillas temblaran.

-Un solo baile.

-Acabas de ceder Barbie.

-¿Por qué haces todo esto?

-Porque me fascinas- Sam suspiró y empezó a bailar el lento con Alexander con cuidado de no demostrar su torpeza. Ella se había criado con su padre y su hermano después de que su madre se marchara y conocía de principio a fin todas las excusas de los hombres. Lo único peor que las excusas de un hombre, era caer en esas excusas. Y supo que había caído cuando las manos de Alexander rodearon su cintura y la movieron al ritmo de la música. Había caído.

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-Bailas bien- Hannah sonrió, mientras Neville se sonrojaba. -Recuerdo que bailaste con Ginny en el baile del torneo de los tres magos, eras el único chico entusiasmado por bailar.

-Es para lo único que no soy tan torpe- aceptó con resignación.

-Todos somos torpes para algo, yo soy pésima los deportes. La primera vez que me subí a una escoba terminé con el tobillo doblado en una posición extraña.

-Yo me quebré la muñeca.

-Parece que somos el uno para el otro- si bien fue una broma, ambos se sonrojaron. -¿Crees que soy atractiva?- murmuró.

-Ese vestido te sienta genial- Hannah negó con la cabeza.

-Me refiero a si te gusto de gustar gustar- Neville asintió.

-Me gustas de gustar gustar- Hannah respondió la sonrisa y le dio un beso -creo que ahora me gustas más.

-Creo que tendremos que besarnos más a menudo.

-Es una idea muy buena.

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Draco se sentía como pez fuera del agua, normalmente siempre se sentía así en las reuniones sociales pero ahora eran los demás los que lo hacían sentir como pescado agonizante.

-Astoria no me siento cómodo aquí- varias miradas de desagrado eran dirigidas a su persona.

-Estás conmigo, no con ellos ¡Ahí está Ginny!- lo tomó del brazo y lo jaló entre las personas.  

-Tori, estas genial- la pelirroja abrazó a Astoria y Harry quedó parado junto a Draco.

-Esto es malditamente extraño- murmuró el rubio.

-Mientras no me invites a bailar un lento, estaré bien.

-Ya quisieras Potter. 

Nota de autora: Lo sé, no tengo excusas. Pero estoy trabajando en una novela y me anoté en clases de arte, de inglés, gimnasio y todo eso, por lo que me esta costando dedicarme a mis fics.

RECORD absoluto, nueve parejas en un capítulo.