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Historia 139126 — capítulo 79
Santísimo merlín, iba a casarse.
La noche anterior Ginny se había quedado a dormir en la Madriguera, obligada por su madre, porque si por ella fuera se hubiese sido a aprovechar su última noche de soltera con Harry, aunque así iba a poder satisfacer todas sus necesidades en la noche de boda.
-¡Vamos, Ginny! ¡Tienes que comenzar a prepararte! -rodó los ojos al escuchar a Hermione, que si, amaba a la castaña como si fuera su hermana pero podía llegar a ser irritante con su voz mandona sumado a la ansiedad que sentía en esos momentos.
-Déjame en paz cinco segundos, acabo de despertar y es el día de mi boda, creo que merezco algo de tranquilidad.
-Oh, Gin. ¡Vas a casarte! -saltó a abrazar a su amiga emocionada.
-Ni yo me lo creo, es un sueño hecho realidad. Recuerdo que de pequeña siempre soñaba con una gran boda, un gran vestido blanco y Harry al final del pasillo, hoy lo voy a hacer.
Hermione ya había empezado a soltar lágrimas, conteniendo los lloriqueos volvió a abrazar a su amiga. Ninguna podía creer que ese día la pelirroja fuera a casarse con Harry.
-Bajemos a desayunar antes de que tu madre se vuelva loca.
En la cocina ya estaban Fleur, con la pequeña Victoire, Audrey y Molly. El lugar estaba lleno de cosas, desde cubiertos y manteles, hasta los centro de mesa y parte de la decoración, eran todas la cosas que tenían que acomodar cuando vinieran a poner la carpa en el patio.
Ginny no había terminado de bajar las escaleras que fue empujada rápidamente a la mesa, no pudo decir una palabra que Molly ya le había llevado el desayuno, cosa que divertía a sus cuñadas. Era evidente el nerviosismo y la ansiedad de la mujer.
-Mamá, ¿puedes tranquilizarte? -frenó Ginny al ver que su madre le decía que termine de desayunar que se estaba haciendo tarde-. Hay tiempo de sobra, se que estás nerviosa y se que todas nos tenemos que bañar, maquillar, peinar y vestir, pero recién son las nueve de la mañana, faltan horas para la fiesta.
-Lo siento tanto, es que hay que hacer demasiadas cosas y los muchachos están en tu casa...
-Bill, Charlie, Percy y George saben que tienen que venir temprano para armar la carpa, además ellos no tardan demasiado en arreglarse, solo tienen que bañarse y vestirse -dijo tranquilamente Hermione, aunque la pelirroja sabía que ella también estaba nerviosa.
-Lo sé, lo siento, iré a despertar a Evangelina y a Emmeline.
Las cuatro mujeres rodaron los ojos ante la hiperactividad de la mujer. Era cierto que los hombres habían decidido dormir en casa de Harry y Ginny, para dejar a todas las mujeres tranquilas y arreglándose el tiempo que fuera necesario, pero eso estresaba a Molly, porque para algunas cosas los necesitaba, por lo que los cuatro hermanos Weasley irían temprano a ayudar, y dejarían a Ron con Harry para que no vaya a la Madriguera a ver a su futura esposa.
Ginny terminó su desayuno y fue a darse un largo y relajante baño, ese día era solo y exclusivamente para ella, cuando terminó se puso una crema con olor a rosas, que le había regalado Harry, se puso una bata y se dirigió otra vez a la cocina. Nina, Emmy y Prim estaban desayunando, ella se volvió a sentar y dejó que Audrey le pinte tranquilamente las uñas.
-Ginny, ¿te vas a casar con un gran vestido blanco? -preguntó Prim mientras su hermana le limpiaba el bigote de leche que le había quedado.
-Si, es grande, blanco y con brillos -ante lo dicho por la pelirroja, los ojos de la niña se iluminaron-. Si quieres cuando termine con esto, puedo mostrarte el vestido, pero no le puedes decir a nadie como es, será un secreto.
Todas rieron por la cara de felicidad que tenía Prim, era la primera vez que iba a una boda y estaba muy emocionada. Esperó a que sus uñas estuvieran perfectamente secas y subió con la niña a su habitación, donde tenía guardado el vestido, lo sacó de la bolsa y lo colgó en el ropero.
-¡Es hermoso! -Prim saltaba y miraba el vestido ilusionada-. Cuando yo sea grande quiero tener un vestido así y casarme con mi príncipe azul -los ojos de la pequeña brillaban de felicidad y emoción-. ¿Harry es tu príncipe azul?
-No lo sé, creo que es más mi sapo en escabeche- murmuró con una sonrisa divertida mientras la pequeña rubia la miraba confundida.
Ya estaba casi todo listo, las chicas estaban todas vestidas, peinadas y maquilladas, incluso Prim y Victoire, solo faltaba que Ginny se ponga el vestido.
-¿Lista?
Ginny asintió. Molly descolgó el vestido, ayudaron a la pelirroja a ponerselo y a calzarle los zapatos, dio media vuelta y se miró al espejo, estaba irreconocible, esta perfecta.
-Soy una novia.
Molly empezó a sollozor mientras veía a Ginny en el espejo, todas largaban lágrimas menos Nina, de hecho se sentía algo incómoda estando allí, pero casi la habían extorcionado para que se quedara allí y no fuera a casa de Harry con todos los hombres.
-Estás tan grande. ¡Ya vas a casarte! -lloraba Molly.
La pelirroja no podía creer lo que estaba sucediendo, se veía en el espejo y no se reconocía. Era su vestido perfecto, el corset tenía escote corazón y un montón de brillos hasta la cintura, donde la falda empezaba a caer larga hasta el suelo, arrastrándose un poco. Su cabello estaba apenas recogido, tenía unos aretes bastante grandes del mismo color que los brillos del vestido. El maquillaje era bastante sutil en los ojos, pero en los labios llevaba un colorado oscuro, combinando con los vestidos de Hermione y Luna.
-Dejemos de llorar que si no se nos va a correr el maquillaje y no quiero parecer un mapache en tu boda -dijo Hermione secándose las lágrimas, a lo que las demás la imitaron.
-Con su permiso voy a ver que hacen los muchachos y hacer que Charlie se corra en sus pantalones finos- Molly miró reprobativamente a Nina que se tronó el cuello de manera poco femenina.
-Te acompaño -dijeron Emmeline y Audrey.
-Me gustaría ver la cara de mis hermanos cuando las vean así vestidas -rió Ginny.
Las tres estaban hermosas, Audrey tenía un vestido verde, largo, con escote corazón y sin tirantes, que remarcaba levemente su panza; Emmeline tenía un vestido negro, largo, ajustado hasta el muslo, con algunos brillos y la espalda abierta; y Nina era la única de la familia que tenía un vestido corto, era negro con transparencias a los lados, atrevido y sexy.
Definitivamente los hermanos Weasley tenían mucha suerte.
Las tres mujeres salieron, dejando a Ginny, con Molly, Fleur, Hermione y Luna. La primera tenía una túnica de gala color verde que le sentaba muy bien; la segunda tenía un vestido azul oscuro, largo y ajustado; mientras que Hermione y Luna, al ser las damas de honor, tenían un vestido colorado, largo, con escote corazón, lo que cambiaba era que el de Hermione tenía un tajo en uno de los lados, haciendo que su pierna se vea, mientras que el de Luna tenía breteles.
Escucharon que alguien tocó la puerta y Hermione se acercó a preguntar quien era, no podían arriesgarse a que Harry vea a Ginny, pero cuando oyeron la voz de Bill, la castaña abrió la puerta.
-Hay una niña que quiere ver a su madre.
El mayor de los hermanos Weasley entró con su pequeña hija en brazos. Tenía una elegante túnica de gala, que le sentaba muy bien. Al ver a Ginny con el vestido se quedó paralizado, no le quitaba la vista de encima.
-Vaya. En verdad te vas a casar.
-No, si todo esto es de mentira -dijo Ginny con sarcasmo. Viendo las intenciones de su hermano, se adelantó-. Si vas a empezar con el discurso de "Esta es una nueva etapa de tu vida...", "Creciste demasiado rápido...", "Potter te llega a lastimar y se va a acordar quienes son sus cuñados". Te lo puedes ahorrar.
Hermione y Fleur reían mientras que Bill sonreía mirando a su hermana, se acercó, la abrazó y le susurro un "Te amo pequeña", a lo que Ginny respondió el abrazo y trató de que sus lágrimas no cayeran.
Ginny terminó de prepararse y esperó a que su padre fuera a buscarla para bajar. Para ir a su boda. Para por fin ser la señora Potter.
-Ya es la hora.
Los que quedaban en la habitación salieron para acomodarse y dejarlos solos.
-Es un día muy importante -empezó Arthur-. Mi pequeña y única hija se va a casar. Se que Harry es un gran chico, que te ama y que siempre te va a cuidar, pero tú siempre serás mi pequeña Ginny.
-¡Oh, papá! Vas a hacer que llore -la pelirroja se acercó a abrazar a su padre.
-Estas verdaderamente hermosa -dijo Arthur mirando atentamente a su hija-. Ya es hora, no hagamos que el novio se desmaye.
Bajaron con cuidado las escaleras de la Madriguera y salieron al patio, ya todos estaban ubicados en la carpa, solo quedaban Hermione y Luna fuera de ella. Empezó la música y sus dos amigas entraron lentamente, suspiró fuertemente para soltar tensiones y empezó a avanzar agarrada fuertemente del brazo de su padre. Sentía todas las miradas, pero ella solo tenía ojos para Harry, a penas Luna fue a su lugar conectó su mirada con su futuro esposo, podía leer todo lo que él le decía con solo verla, se notaba el amor con que la miraba, con que se miraban, eran solo ellos, no había nadie más alrededor.
Ginny se soltó del brazo de su padre, le dio un pequeño abrazo y tomó la mano de Harry, estaban allí, y se iban a casar.
-Estas hermosa.
-Igual tú.
Apenas escucharon el discurso del Ministro que oficiaba su boda, solo tenían ojos para el otro. En un momento, apareció el pequeño Teddy con una linda túnica llevando sus anillos, el pequeño no entendía lo que sucedía, solo hacía lo que le habían indicado. Harry fue el primero en tomar uno de los anillos, tomó la mano de Ginny y empezó a hablar.
-Sabes perfectamente que soy de pocas palabras, pero quiero decirte que eres lo mejor que me pasó en toda la vida, se que tardé en darme cuenta todo el amor que sentía por tí, pero cada segundo que pasamos juntos fue maravilloso y espero que lo siga siendo. Te amo con todo mi corazón y toda mi alma.
Cuando Harry terminó su discurso, gran parte de las mujeres estaba llorando, incluyendo a Ginny, el azabache le puso el anillo y sonrió. La pelirroja tomó el anillo y la mano de Harry.
-Odio que me hagas llorar en este momento, Potter -todos soltaron una risita por lo dicho-. Aún no puedo creer que este aquí, casándome contigo, cumpliendo mi sueño de niña. Aunque ahora no me este casando con El niño que vivió, si no con Harry, el hombre al que amo. Espero poder hacerte feliz siempre, y quiero poder vivir muchos más momentos maravillosos contigo, sin prisa, pero sin pausa, aunque hay veces que las cosas que uno quiere se hacen desear. Te amo con todo mi corazón, y con toda mi alma, por siempre.
Ginny le puso el anillo a Harry, el Ministro hizo un hechizo sobre sus manos oficializando el casamiento.
-Puede besar a la novia.
Harry tomó a Ginny de la cintura y la atrajo hacia si mismo en el beso más dulce que se dieron en toda su vida, los segundos pasaron y el beso se volvió mas largo y más apasionado de lo correcto, Harry sentía la bestia de su interior bailar rock and roll y morir de un colapso, Gin era su esposa, apretó un poco mas la pequeña cintura, elevándola un poco del suelo, y solo se separó cuando los carraspeos y silbidos llegaron a sus oídos.
-¡Los bebés se hacen en la luna de miel, Elegido!- reconoció la voz de Alexander y se separó con una sonrisa.
Su esposa. Por fin estaban casados. Oficialmente eran el señor y la señora Potter.
La fiesta había comenzado, luego de saludos, saludos y más saludos. Ya estaban todos sentados, estando todos en sus mesas, parecían muchísimas personas. Había amigos de Hogwarts, compañeros de la Academia de Harry, gente del equipo de las Harpías, familia Weasley, que ya de por si eran muchos, y las personas más allegadas a la pareja.
-¡Silencio, por favor! -Harry y Ginny se sorprendieron al ver a Arthur parado y con una copa en la mano-. Como padre de la novia, estoy casi obligado a decir unas palabras. Estoy muy feliz de estar presenciando este momento tan bello, donde dos personas tan especiales para mi se están casando. Ginny, mi niña, mi pequeña princesa. Y Harry, ese muchachito que se unió a esta familia desde su primer momento en Hogwarts. Puedo asegurar que estas dos personas se aman más que todos los que estamos aquí presentes, también se que no fue una vida fácil la que tuvieron, y que hay muchas personas que deberían estar aquí, pero arriesgaron su vida con tal de dejarles algo mejor a los demás.
Eran varios los que estaban soltando lágrimas, cada uno pensando en ese familiar o amigo que habían perdido en la guerra. Pensando en las personas que tendrían que estar presenciando ese momento, como James, Lily, Remus, Sirius, Tonks, Fred, Moody, Dumbledore, todas esas personas que de alguna forma u otra estuvieron presentes en la vida de Harry y Ginny.
-Pero este día no es para llorar de tristeza, sino de alegría -continuó Arthur-. Por lo que propongo un brindis por Harry y Ginny, y porque siempre sean felices.
-¡Por Harry y Ginny!
Todos gritaron y alzaron sus copas en nombre de la pareja, estos también alzaron su copa y brindaron junto a los demás. Luego de eso, los recién casados se dirigieron al centro de la pista, para su primer baile juntos.
La música empezó a sonar y ellos se empezaron a mover al compás de la canción, sabían que todos los miraban, pero una vez más, solo tenían ojos para el otro.
-Estamos casados, ¿Puedes creerlo?
-La verdad que no, señora Potter.
-Me gusta, suena bien.
-Es perfecto.
Bailaron unos segundos más, hasta que Arthur pidió bailar con su hija. Harry se movió hacia un costado, en ese momento tendría que estar bailando con su madre, pero al no poder, se dirigió a donde estaba Molly.
-Señora Weasley, ¿Me haría el honor de bailar esta pieza conmigo? -dijo el azabache con vos galante.
-¡Oh, Harry! -la mujer se abalanzó a abrazarlo, él correspondió al abrazo y se dirigieron al centro de la pista.
Molly sabía que ese baile no le correspondía a ella, pero se sentía feliz de que Harry la considerara una madre para él.
Fueron cambiando de pareja y los demás se fueron sumando al vals, hasta que la pista estuvo repleta de gente, poco a poco la música fue cambiando a algo más movido y los más jóvenes se quedaron bailando.
-Felicidades, Elegido -saludaron Paris y Sam.
-Todavía no entiendo como decides atarte la soga al cuello tan jóven -comentó Alex.
-Siempre tan sensible tú.
-Me adoras, Barbie -ante el comentario, Sam rodó los ojos.
-Harry, ¿Sabes dónde está Ginny? -preguntó Molly que apareció a su lado junto a Arthur.
-Fue con Hermione y Luna a cambiarse el vestido, dijo algo como que no pensaba aguantarse ese vestido toda la noche -Molly puso los ojos en blanco ante lo dicho por su hija, aunque no esperaba otra cosa.
Justo en ese momento Ginny volvió a aparecer en la carpa con un corto vestido blanco de encaje, tenía escote corazón y mangas largas de encaje transparente, le quedaba sensacional.
-Rojita, si Potter no te atiende bien, recuerda que siempre tienes un príncipe a tu disposición -ante la mirada atónita de Molly Weasley, Alex dijo-. Nunca me habías dicho que tenías una hermana, Rojita, pensé que eran todos hombres.
Las mejillas de la matriarca Weasley se colorearon de un suave rojo, haciendo que Arthur frunza el ceño y los demás rieran.
-Nos haces pasar vergüenza, vamos a bailar -Paris tomó de la mano a Alex y lo arrastró al centro de la pista.
-Pero contigo solo puedo bailar, ¡Yo necesito acción!
-¡He dicho que vamos!
-Debería ser ilegal que andes por la vida mostrando semejantes piernas- Harry murmuró en el oído de Ginny, la música era movida y alegre, pero ella no se separaba de él y él tampoco tenía ganas de que se alejara ni medio centímetro.
-Mm.. deberías estar orgulloso de que tu esposa sea la que tiene semejantes piernas- respondió con picardía.
-Lo estoy cariño, no quiero arruinar el romanticismo de la boda y la fiesta, pero estoy contando los minutos para la noche de bodas.
-Los arruinarías por completo- Harry hizo una mueca de disculpa- de no ser porque yo también los estoy contando.
Las horas siguieron pasando y todos bailaban sin parar. Harry y Ginny la estaban pasando genial, disfrutaban viendo como todos sus seres queridos disfrutaban de su gran fiesta. Mientras que ellos no cabían en si de tanta felicidad, estaban, en palabras de Ron, tan empalagosos que se te subía el azúcar de solo verlos. Atrevidos y cariñosos no se separaron en toda la noche y para su buena suerte, la fiesta estaba llegando a su fin. A partir de ahí comenzaría definitivamente una nueva aventura, que era su vida juntos.
Nota de autora: esta es la primer parte porque es el punto de vista de Harry y Ginny, en el siguiente cap va a haber el punto de vista de otros personajes, como Nina, Sam o Astoria.
ESTE CAPITULO ES UNA COLABORACIÓN DE KAMIILUPINBLACK, GRACIAS POR ESTE MARAVILLOSO MOMENTO<3