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Rise of the Guardians: Sara Frost — capítulo 1
Me encontraba en un bosque nevado, corriendo descalza. Una enorme desesperación me invadía, sabía que mi destino estaba cerca, mientras más me acercaba, más miedo sentía.
Después de un tiempo interminable llegué a un lago congelado iluminado por la luz de la luna. En cuanto llegué, me arrojé sobre el hielo y con un arco de madera -que no recuerdo haber llevado antes- comencé a golpear frenéticamente la superficie. No se que esperaba que pasara, pero al ver el hielo intacto, sin ni un rasguño, mi desesperación creció.
-¡Por favor! ¡Por Favor!- la voz me salía ahogada y lágrimas comenzaron a nublar mi vista.¿Por qué no funcionaba? Bueno, es obvio, intentaba romper una gruesa capa de hielo con un arco. Imposible.
Pero continué intentando, golpeando con todas mis fuerzas y gritando, a pesar de las gruesas lágrimas que me prohibían ver nada. Estaba desesperada, sentía mi corazón latir tan fuertemente que me hacía daño. Después de un rato, perdí la fuerza y solté el arco, que desapareció. Me doblé sobre mi regazo y cubrí mi rostro con las manos, dejando que las lágrimas fluyeran. ¿Qué tal que nunca lograba romperlo? ¿Que tal que nunca....
-¿Sarah? ¡Sarah!-
De pronto, abrí los ojos. No reconocí la pequeña habitación de inmediato, ¿Qué era sobre lo que me encontraba acostada? ¿Qué hacía un arco negro junto a la pared? ¿Quién gritaba?
-¡Saaraah!
Luego me di cuenta. ¡Estaba en mi propia recámara! Estaba acostada en mi cama. Ese arco era el que usaba para practicar tiro al blanco. La voz era de Tiana. ¿Qué hora era? ¿Por qué gritaba? Consulté mi reloj, ¡Las 7 am! "Esto es ridículo" pensé "¡Es sábado!"
-¡SARAH!- Tiana irrumpió en mi habitación tan de repente que casi me caigo del susto.
-Buenos días a ti también-dije-¿que rayos quieres?
Mi tutora legal me miro con ira.
-Levántate y vístete, el restaurante de mi amiga Ema abre en media hora y le dije que trabajarías tiempo completo hoy.- ¿Queeee?
-¿Por qué yo?- no era justo, ¡Ni siquiera me pagarían!
-Su mejor mesera está enferma, el invierno comenzó y comienza a tener demasiados clientes. No me hagas venir a levantarte de nuevo- salió antes que yo pudiera reclamar. En fin, no tenía nada planeado para ese día.
Mientras me vestía, pensé en mi sueño. Llevaba casi dos años teniendo el mismo sueño recurrente, una vez al mes. Siempre comenzaba y terminaba de la misma forma. Siempre despertaba cubierta en sudor y con los ojos húmedos. Casi siempre era alguien llamando mi nombre lo que me despertaba. No Tiana necesariamente, a veces era la voz de un hombre de una niña o de una mujer joven. Voces que me parecían familiares, que me provocaban cierta nostalgia. Hoy fue diferente, casi siempre tenía el sueño en cuanto me quedaba dormida y despertaba a media noche, después, soñaba otras cosas. Ese día fue toda la noche, y era la tercera noche que lo tenía, desde que comenzó el invierno...
-¡Date prisa Sarah!
-¡Ya voy!