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Rise of the Guardians: Sara Frost — capítulo 3

**N. de la A.:**En este capítulo se narrará desde el punto de vista de Sarah, y desde el punto de vista de Jack. Lo que está escrito en azul será desde Jack.Salí de vacaciones pocos días después de ese raro sábado. Normalmente hubiera salido una semana antes de Navidad, o sea, tres semanas después, pero el invierno era verdaderamente horrible, así que nos mandaron de vacaciones ese mismo miércoles. ¡Tendríamos libre todo Diciembre! -¡Yey! Gracias al frío.-había gritado mi amiga Elizabeth el miércoles, que aparte de todo, nos dejaron salir una hora y media antes. -¡Gracias a la nieve!- agregó Natalie. -Pueden darle las gracias a Jack Frost- dije en voz baja -¿Qué? ¿Quién es ese? -Oh! Nadie, un cuento raro que me contó el hijo de Vanesa. No importa. Hablé sin darme cuenta. -Andas rara Sarah, desde el lunes estas actuando extraño. -Es el frío, me distrae.-mentí  Caminamos hacia nuestras casas, que estaban muy cerca unas de otras, platicando de todo un poco, pero yo estaba distante, no había dormido bien últimamente, teniendo sueños de lo más raros. Al llegar a mi casa, que era la más cercana a la escuela, nos despedimos y quedamos de vernos el viernes para salir a disfrutar la nieve. El viernes me puse mi ropa más abrigada, unos jeans gruesos, botas cafés, playera crema de cuello de tortuga, mi chaqueta café favorita y mi bufanda azul a cuadros, y me dispuse a salir.Cuando iba a cruzar la puerta, Tiana me llamó desde la sala. -¿Vas a salir?- ¡Qué pregunta! era obvio. -Sí. Regreso en unas tres horas- Tiana asintió -Ten- me lanzó un paquete envuelto en papel- te compré esto, póntelas o te congelarás- Abrí el paquete y me encontré con un par de orejeras de peluche azules que hacían juego con mi bufanda. Sonreí levemente. De vez en cuando hacemos algo bueno la una por la otra. Salí sin decir nada. Encontré a mis amigas en un parque cercano. Curiosamente Jamie y sus amigos estaban ahí. No notaron nuestra presencia porque estaban enfrascados en una lucha de bolas de nieve. El hermano menor de Natalie y la hermana menor de Elizabeth estaban ahí, así que, sin preguntar, nos unimos a la lucha de inmediato.Se convirtió en una guerra completa, más y más niños y adolescentes se unieron y pronto todo el parque se volvió campo de guerra. Pude notar algo raro, todos los que se unían lo hacían después de que una bola los golpeara en la cara y sonreían de la misma forma traviesa. Todos. Entre las bolas de nieve y la gente corriendo, pude ver a un muchacho de mi edad sentado sobre una viga viendo la lucha con admiración. Después de un segundo me volteó a ver. Tenía hermosos ojos azules que me miraban fijamente, pero luego una bola me dio en el rostro y cuando me quité la nieve de los ojos se había ido. No sé si estaba alucinando, pero juro que el chico tenía el pelo blanco. Podría ser la nieve, pero no estaba muy segura. Sólo lo vi un momento, pero no me lo quite de la cabeza en todo el día. ¡Cómo si necesitara otra cosa que perturbara mi mente!El invierno al fin había llegado a mi lugar favorito en el mundo. ¿Por qué es mi favorito? ¡Porque ahí fue donde me vieron por primera vez! Estaba emocionado. Le dije a Norte que me iría unos días y que no me esperaban, al fin y al cabo no hemos tenido nada muy importante que hacer desde la primavera pasada.En cuanto llegué había soltado una tormenta de nieve que hizo que dejaran salir a los niños mucho antes. Jamie y sus amigos me lo agradecieron.Había extrañado a Jamie, fue genial verlo otra vez.El viernes siguiente Jamie y sus amigos fueron al parque y comenzaron una pelea de bolas de nieve, en la que yo participé encantado. las cosas son más divertidas desde que me pueden ver.Pronto se unieron tres chicas más, que no podían verme, pero aún así lo hicieron más divertido. Una de ellas me llamó mucho la atención, pero no la pude ver muy bien. Conforme llegó más gente al parque, se fueron uniendo a la lucha, gracias a mi, claro está. A la mitad de la pelea me senté sobre una viga a ver mi creación. Tata gente divirtiéndose, conviviendo sin importar sus edades, era maravilloso. Entonces pude ver mejor a la chica. Tenía unos quince años. Su cabello castaño rojizo y sus ojos marrones me encantaron, siento que la había visto en algún lado. Por un momento me miró, debo estar loco, porque sentí que de verdadpodía verme, luego se distrajo y me moví hacia otro lado para verla mejor. Era muy hermosa, y muy activa. Cuando la pelea terminó y todos se fueron para sus casas, no lo pude evitar, la seguí.  De no haberlo hecho, su rostro hubiera permanecido ahí, dándome vueltas en la mente. Había algo en ella que me hacía sentir como aquellos años en los que desesperadamente ansiaba saber sobre mi pasado.