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Historia 139277 — capítulo 1
Los primeros rayos de sol rebotaron en la cara de Hermione. Automáticamente abrió los ojos sin rastro de pereza ni de sueño; con el cansancio del viaje había dormido más que bien. Estiró los brazos haciendo traquear su espalda silenciosamente. El dormitorio era el mismo que como había sido desde que tenía 11 años, sólo que en la cama que estaba dos camas a su izquierda dormía una chica de cabello negro y no Lavender Brown. Hermione se estremeció al recordarla. Nunca fueron amigas ni nada, la verdad tenían alguna rivalidad, pero morir así no lo merecía ella, ni nadie.
No era fácil pensar en cuanta gente inocente había muerto sin que sintiera cosquilleo en su nuca, y a menudo soñaba con esas cosas. Pero era el primer día de clase y esa felicidad no se la quitaba ni una ni mil guerras. Después de que se vistió, bajó a la Sala Común, la costumbre era que estuviera desierta pero no era así; había mucho movimiento. Ella escudriñó con los ojos a los estudiantes que merodeaban a un lado de la chimenea, justo por donde estaba su asiento favorito desocupado. *Son unos perezosos,*se dijo para sus adentros, aquello de alguna forma la hacía sentir bien, *ya deberían haber despertado, tendré que ir yo misma a…*pero de una sacudida cayó en cuenta de que no sería así.
Harry y Ron no solo no estaban ahí donde ella esperaba verlos. No estaban en Hogwarts, este año no volvían. Una sensación de vacío recorrió su estómago y de repente quiso vomitar. Pero Ginny la sacó de su ensimismamiento.
- Buenos días - dijo ella somnolienta.
- Buenos días - apenas pudo pronunciar Hermione.
- ¿Pasa algo? - bostezó.
- Nada, estoy bien, gracias. - Y dicho esto, bajó las escaleras y se dirigió al Gran Comedor.
Estaba muy vacío, ella no sabía que hora era, pero de seguro era temprano, solo un puñado de alumnos se encontraban dispersos por las cuatro largas mesas. Y uno de esos estudiantes era el que menos le simpatizaba. Draco Malfoy estaba sentado en un puesto apartado de la mesa de Slytherin, dando la espalda a las demás mesas y apoyado sobre sus codos tenía la cabeza gacha. Hermione se sentó en su mesa sin darle la espalda.
Un plato lleno de tostadas y un café negro humeante aparecieron, como de costumbre, frente a sus ojos. Distraídamente se llevó el café a la boca mirando la pálida cabellera de Malfoy y el continuo movimiento que hacía con la cabeza mientras comía. El café hirviendo quemó los labios y la boca de Hermione, y luego su garganta. Apretó los dientes mientras pasaba el ardor, pero fue inútil ya que a la final se le escapó una toz y algo como un gruñido.
La cabellera rubia de Malfoy se fue dando la vuelta para ver de donde provenía el ruido. Hermione no apartó sus ojos de Malfoy y por un momento sus miradas se encontraron. Ella lo miró con desprecio, con ira. No podía creer que después de lo que pasó en la batalla, el fuera tan sínico como para volver. Sus fríos ojos grises le de volvieron la mirada con un poco de cansancio y a la vez satisfacción. Pero aquello… ¿era una sonrisa? Si, una sonrisa maliciosa y pícara se dibujó en su rostro. ¿Cómo se atrevía a sonreírle después de todo lo ocurrido? Él le producía asco, definitivamente.
No era su típica sonrisa de suficiencia, era una más como de 'soy muy guapo ¿por qué no nos acostamos?'. La sonrisa se prolongó varios segundos y el volteó la cabeza cuando un estudiante de Ravenclaw caminó hacia la puerta y cortó la conexión. Hermione se concentró en sus tostadas pero luego se dio cuenta de algo; estaba sola en el comedor, con Draco, nadie más. Él pareció haberse dado cuenta al mismo tiempo que ella, porque volteó con la misma sonrisa de los previos segundos.
Hermione dejó la tostada a medias y se levantó de golpe, corriendo hacia no sabía donde, y sintió una mirada clavada en su nuca, lo que le hizo acelerar el paso aun más. Tropezó con unas chicas de Hufflepuff pero ni siquiera se disculpó… ¿qué había sido todo eso? Siguió caminando sin rumbo y tropezó con alguien.
- Señorita Granger - dijo la voz de la profesora McGonagall, la directora del colegio - que bueno que la encuentro. Por favor, entre a mi despacho un momento, necesito hablarle…