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Historia 139277 — capítulo 2

Hermione entró obedientemente en el despacho de la directora. Tomó asiento en una silla de madera que se encontraba frente al gran escritorio de madera y observó los cuadros de los antiguos directores que se movían y hablaban con excitación.

-          Bienvenida, señorita Granger, a este nuevo curso en Hogwarts. Espero de todo corazón que las cosas hayan sido muy normales para usted en su breve estancia en este año.

-          Muchas gracias profesora, - contestó educadamente - y   han sido como cualquier otro inicio de curso - *excepto por…*se sacó el pensamiento de su cabeza y jugueteó distraídamente con sus dedos.

-          Como ya sabe, la hemos nombrado Premio Anual del colegio, y me complace bastante anunciar que la Torre de Premios Anuales ya está disponible y en condiciones para que los alumnos puedan hospedarse.

-          ¡Perfecto! - exclamó Hermione emocionada.

-          Así que, por favor, recoja sus pertenencias ahora mismo que Filch la llevará hasta la Torre. La contraseña es Luces de hadas.

-          Ahora mismo, profesora.

La profesora McGonagall le dedicó una sonrisa, haciendo que las arrugas de sus mejillas resaltaran. Hermione se marchó, impaciente por ir a su nuevo dormitorio. Tendría una torre para ella sola… bueno, sin contar a los otros Premios Anuales. Recogió todo con un hechizo, y como todavía era temprano, Filch la llevó hasta una torre al norte del castillo.

El retrato de un hombre que escribía afanosamente sobre un pergamino apenas levantó la cabeza para preguntar "¿Contraseña?". Hermione la pronunció fuertemente, sabía cuan molesto era que la molestaran mientras trabajaba.

El retrato se abrió dejando ver una bonita estancia. Era dos veces más grande que la Sala Común de Gryffindor y bastante acogedora. Hermione subió las escaleras y solo había dos habitaciones de cada lado, dando cuatro en total y en el medio la gran sala de baño. Entró en la habitación que tenía los colores de su casa, y se decepcionó y se asqueó cuando se fijó que junto a su habitación dormiría un Slytherin.

La torre estaba sola, aunque la puerta del cuarto de Hufflepuff estaba cerrada, lo que tal vez significaba que era la segunda en llegar. Dejó sus cosas sobre la cama y acomodó algunos libros, pero se dio cuenta de que era hora de bajar porque el primer periodo se acercaba, así que cerró la puerta y bajó corriendo a su primera clase, Runas Antiguas.

Después de una larga mañana de Historia de la Magia y Pociones, Hermione se dirigió al Gran Comedor a la hora de almuerzo, se sentó junto a Ginny y más tarde Luna se sentó junto a ellas y hablaron de su primera mañana de clases.

Miró a la mesa de Slytherin sobre el hombro de Luna y vio a Draco sentado con algunos de sus compañeros y le devolvió la mirada brevemente a Hermione, haciendo una mueca. Ella desvió rápidamente la mirada y prestó atención a Ginny, que comentaba lo buenos que se habían puesto los chicos en este curso.

-          Zacharias siempre ha estado bueno, - logró escuchar a Ginny - pero les puedo asegurar que este año ha venido el doble de bueno - las demás estallaron en risitas.

-          Bueno y hablando de todo - interrumpió una chica rubia del curso de Ginny… bueno, sucurso.

  • ¿Qué les ha parecido Malfoy? Siempre ha sido guapo, también. Pero ¿acaso no ha dejado de ser un niño mono y ahora se ha convertido en un hombre bastante caliente? - las demás voltearon y susurraron de acuerdo con la chica.

-          Melissa, deberías acercarte si tanto te gusta - sugirió Ginny - he oído que le gustan rubias.

Hermione se sentía asqueada y excluida. ¿Desde cuándo Ginny hablaba esas idioteces? Aunque no eran del todo falsas, Malfoy se había puesto muy sexy los últimos años. Una vez, Hermione recordó haber estado buscando a Ron en el campo de quidditch, pero resultaba que era Slytherin el equipo que practicaba. Cuando llegó a los vestidores, accidentalmente vio a Draco cambiándose la túnica, sin nada más que la ropa interior. Sus ojos se volvieron muy redondos, y cuando él volteó ella había salido corriendo como una chiquilla asustada. Pero ciertamente, no se arrepentía; recordó su abdomen fuerte, plano y lleno de unos graciosos cuadritos que denotaban cuanto ejercicio el había estado haciendo… ¿qué se sentiría tocarlos? Ansió poder deslizar sus dedos por el vientre de Draco y su piel se erizaba…

El jugo de calabaza que había estado tomando se volcó en su uniforme sacándola de sus pensamientos… ¿en qué demonios estaba pensando? ¿Qué le pasaba?

-          ¿Estás bien? - inquirió Ginny, con gotas de jugo salpicadas en su uniforme.

-          Totalmente… eh, disculpen - antes de que nadie dijera nada, Hermione se levantó de golpe y corrió hasta su nuevo dormitorio.

¿Por qué había estado pensando en él de esa forma? Se sentía culpable. Cerró la puerta de su habitación con mucha fuerza y se deshizo de su túnica, y luego de su falda. Logró alcanzar otra que se encontraba por ahí, así que se quitó su empapada camisa y la lanzó lejos. Mientras rebuscaba en su equipaje, lentamente la puerta de abrió. Ella se asustó por el ruido, había cerrado con fuerza, era extraño que la abriera el viento… o tal vez alguien lo hizo.

Se acercó para cerrar, con seguro esta vez, y cuando miró para afuera, sintió como el calor subía a sus mejillas junto a la ira. Su cara debía de estar verde de la furia.

-          Maldito - susurró enojada y golpeó la puerta con más fuerza.