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Imprimacion a dos caras. — capítulo 10

[10]¡Corre Alexandrine, corre!

Removiéndome en mi cama, sintiendo esta pesadez, era tan… asfixiante.

No había podido dormir nada al pensar que tenía que decirle todo a Seth. Me levante de la cama a eso de las cinco y empecé a cambiarme y a acomodar mi cama lentamente, quería perder el tiempo hasta la hora que fuera a su casa.

Lamentablemente mis pasos eran demasiado torpes hoy, y la verdad es que no sabía porque. Lentamente salí de mi cuarto hacia la sala, me senté en el sofá mientras subía mis pies y mantenía el teléfono entre mis rodillas.

Sopese lo que estaría a punto de hacer.

Marque con demasiado cuidado el número que me había aprendido gracias a las constantes llamadas que le hacía a Leah, espere y espere, empezaba a desesperarme, tal vez no estaban, tal vez habían salido, tal vez Seth o Leah estaban ocupados en la casa Cullen, tal vez...

-¿Diga?- la voz dulce de la madre de Seth me contesto.

-Buenos días, esto... ¿Se encuentra Seth?- hable demasiado lento para mi costumbre, jamás me había sentido tan pesada en mi vida.

-Cariño... los chicos están... hoy es el día- ella se quedó callada, ¿El día? ¿A qué se refería? mi mente estaba demasiado lenta y no podía registrar esa actividad, el día... ¿El día de qué?

"Guerra" fue lo que grito mi conciencia.

Abrí los ojos alarmada y esta vez sentía adrenalina que empezaba a recorrer mis venas.

-¿Hoy se enfrentan a los vampiros?- mi voz sonó tan distante y temblorosa.

-Si, pensé que lo sabias-

-Lo sabía... Sue, tengo que irme tengo que hacer algo muy importante- corte la llamada antes de que ella dijera algo más.

Me pare de inmediato y fui a mi habitación por una chamarra, salí corriendo hacia el recibidor, agarre las llaves que estaban colgadas y salí para subirme al auto, arranque a toda máquina sin siquiera decirle a donde iba a mí padre.

No tenía tiempo, sabia hasta donde llegar, pero el problema era el cómo seguir, tenía que hacerlo con mis piernas, la camioneta no se ajustaba al estrecho camino del bosque, solo tenía en mente donde podía ser ese enfrentamiento, tenía que llegar antes que pasara algo.

La camioneta no parecía cooperar, la sentía tan lenta, mis latidos los sentía tronar en mis oídos, mi respiración estaba agitada, pise más fuerte el acelerador y miraba con ojos bien abiertos todo a mi paso.

Pare en el camino que cortaba hacia el bosque, de aquí hacia diez minutos si corría a toda velocidad, tenía que poner en practica todo el entrenamiento que me había dado Leah, salí corriendo y dejando las llaves ahí, ahora no me preocupaba de eso ahora, mi vida completa dependía de llegar a tiempo...

Sentía que mi corazón se quería salir de mi pecho, mi garganta ardía horrores, mis piernas empezaban a quejarse ante el eminente estado físico excesivo que estaba haciendo, jamás había corrido así, pero tenía que apresurarme y no hacerle caso a lo que mi cuerpo me estaba exigiendo, no podía detenerme a descansar cuando solo tenía un objetivo, a lo lejos empecé a escuchar sonidos, eran muy bajos pero parecían murmullos.

Apresure más mi paso, tenía que llegar, solo en mi mente me gritaba ¡Corre Alexandrine, corre! y tenía que hacerle caso a eso, era una pequeña ayuda que estaba recibiendo de parte de mi subconsciente.

Me detuve en seco al mirar todo.

Y es ahí donde me doy cuenta de que tan importante era él en mi vida, cuando todos se encontraban a punto de morir. Tarde, era muy tarde para darme cuenta de ello.

Amigos, primos, hermanos y mi vida entera, todos a punto de morir por una sola causa, defender una vida.