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Imprimacion a dos caras. — capítulo 4

[4]. Me imprime de la hermana de mi mejor amigo.

Solo la miraba a ella, solo existía ella para mí y no había nada más, buscaba sus ojos peor ella solo miraba la calle, tenía envidia por la calle porque ella la miraba, ¿Por qué no me mira? Quería ver de nuevo sus ojos color chocolate, quería ver su rostro sonrojado, quería verla a ella completa.

Había algo que me decía que tenía que ir despacio, me había imprimado y eso era algo difícil de asimilar, solo sabía una cosa y estaba seguro de eso, ahora ella era mi vida por completo.

Cuando llegamos a la casa de los Black, ella entro hablando con Billy quien me miro directamente, pero yo solo podía mirarla a ella, la hermana de mi mejor amigo, era preciosa.

-Jake no ha de tardar, tomen haciendo- nos había dicho Billy, yo hacia las cosas mecánicamente, ahora solo había una sola persona en mi cabeza, ella, no sabía cómo se llamaba, tenía que saber su nombre, su edad, donde vivía, que color le gusta, todo sobre ella, tenía que conocerla.

Mire como ella se iba a su cuarto, despidiéndose de ella porque tenía algo que hacer, quería ir con ella y ayudarla en todo, pero sabía que ella se asustaría.

-Seth, necesitamos hablar- me dijo Billy.

-¿Qué pasa?- estaba ido.

-Te are una pregunta, peor quiero que me respondas con la verdad- yo solo asentí - Tu… ¿Imprimaste a mi hija?-

Mire sus ojos, se notaba precaución antes las palabras que fuesen a salir de mi boca.

-Si- susurre.

-¡Tu hiciste que!- el grito que se escuchó desde la puerta hizo que se me erizaran los bellos de la nuca y que me pusiera en guardia.

-Jake, yo puedo explicarte- trate de razonar con él.

-Sal de mi casa-

-Jacob, hijo, no creo que…- hablo Billy pero Jake no lo dejo seguir.

-¡Sal de mi casa, ahora!- el grito que pego Jacob hizo que su hermana saliera de su cuarto corriendo asustada, se escondió detrás de Billy.

Solo Salí de la casa porque no quería que ella viera nada de esto, no sabía si ella estaba enterada sobre el secreto.

Al salir de la casa y Jacob pisándome los talones, me llevo hasta el bosque, donde me aventó de un empujón, estaba enojado, demasiado diría yo.

-Dime que lo que dijiste es una broma- susurro amenazadoramente.

-Jacob, sabes perfecto que esto no se controla, nadie lo elije, ¡Yo no decido de quien imprimarme!-termine gritándole.

-No quiero que te acerques a ella- su rostro mostraba enfado y determinación.

-Tu no me puedes prohibir eso- susurre.

-Claro que puedo, ella es mi hermana menor y tiene que hacerme caso, es mi última palabra, no te acerques a ella-

-Yo no podré vivir sin ella Jacob, me mataras si no me dejas verla, necesito estar con ella, solo seré su amigo, la cuidare siempre, no puedes separarme de ella ahora que la encontré- hable desesperado, tenía que hacer que Jacob recapacitara.

-Ella aún es muy pequeña para que…-

-Jacob, seré lo que ella quiera, seré su amigo, siempre estaré con ella y para ella, el día que me diga que me aleje… lo are, no importa que yo me muera de dolor, pero todo lo aria por ella, ella ahora es mi vida- una lagrima callo de mi ojo derecho.

El dolor que sentía en el pecho al saber que Jacob estaba a punto de separarme de mi imprimada y ahora el amor de mi vida, mi todo, era tan doloroso que no podía respirar.

Jamás pensé que podría experimentar tal dolor, no sabía en qué parte empezaba, pero lo que si sabía es que me sentía desfallecer por la simple idea de separarme de ella.

-Te dejare estar a su lado, solo si prometes que la cuidaras mucho y que serás paciente con ella, aún no sabe nada sobre nosotros además de que se asusta muy fácil-

-Seré su amigo, después seré lo que ella quiera, y la cuidare con mi vida si es necesario-

-Bien, solo ten cuidado Seth, es mi hermana, y no está sola, ¿Entiendes?-

-Jamás le aria daño, primero me saco los ojos con mis uñas que hacerle algún daño-

Jacob suspiro y asintió, me señalo que volviéramos a casa.

Todos estaban afuera mirándonos regresar, pero la mirada de la hermana de Jacob me llamo más la atención, tenía alivio en sus ojos, pero ¿Hacia quién? Tal vez su hermano, era lo más lógico, y solo ese pensamiento causó una punzada en mi corazón.