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Imprimacion a dos caras. — capítulo 5

[5]. Leyendas echas realidad.

Hoy era un viernes por la tarde, y la verdad es que a pesar de estar solo una semana aquí ya me sentía tan cómoda, como si este fuese mi hogar, me sentía bien, demasiado bien, Collin siempre estaba con Clarise y Seth siempre estaba conmigo, acepto que él era genial, un estupendo amigo, pero la verdad es que yo no lo estaba viendo como un amigo nada más y apenas tenía una semana de conocerlo.

Seth nunca se separaba de mí, siempre estaba conmigo como un amigo, siempre me hacia reír y me acompañaba hasta mi casa y después nos la pasábamos viendo películas en casa, Billy nunca decía nada solo sonreía y Jake… él era un caso perdido, resulta ser que era un hermano muy celoso.

Hoy iríamos a la playa donde mi hermano llevaríaa una amiga, según ella y yo y otros chicos más éramos nuevos escuchando historias, yo quería saber más sobre mi cultura, ya que también era Quileute.

-¿Estas lista? Creo que todos ya están en la playa, solo faltamos nosotros-

-Sí, ya estoy lista-

Salimos de casa Seth y yo, a veces lo sorprendía mirándome sutilmente, pero es que sentía su mirada a pesar de estar a kilómetros, su mirada quemaba, pero se sentía muy bien.

Ya todos me conocían y yo a ellos, algunos se pasaban por la casa y otros los veía en la escuela o por ahí, una chica sentadaalado de mi hermano me llamo la atención, era bonita pero se notaba tímida, ¿Sera como yo?

-Alec, ella es Bella, Bella, ella es Alex, mi hermana- nos presentó Jacob una vez que estuve a su lado y me había puesto a saludar a todos los presentes.

-Un placer- conteste.

-Lo mismo digo, Jake… nunca hablo de ti-

-Es que… apenas hace una semana nos dimos cuenta de que éramos hermanos, larga historia- le sonreí algo incomoda, no me gustaba hablar sobre eso.

-Claro-

Nos sentamos mientras observe a Billy en medio de dos ancianos a su lado derecho estaba una mujer, Sue y al lado izquierdo estaba el viejo Quil.

Billy se aclaró la garganta y, con voz rica y profunda, comenzó la historia de los espíritus guerreros sin otra presentación. Las palabras fluyeron con precisión, como si las supiera de memoria, aunque sin perder por eso el sentimiento ni un cierto ritmo sutil, como el de una poesía recitada por su propio autor.

—Los Quileute han sido pocos desde el principio —comenzó Billy, creo que se me pegaba lo de Jacob, llamarle Billy en vez de papá—. No hemos llegado a desaparecer a pesar de lo escaso de nuestro número porque siempre ha corrido magia por nuestras venas. No siempre fue la magia de la transformación, eso acaeció después, sino que al principio, fue la de los espíritus guerreros.

El bolígrafo de Emily corría por las páginas de papel procurando mantener su ritmo.

—En los primeros tiempos, la tribu se estableció en este fondeadero y adquirió gran destreza en la pesca y en la construcción de canoas. El puerto era muy rico en peces y el grupo, pequeño; por ello, pronto hubo quienes codiciaron nuestra tierra, pues éramos pocos para contenerlos. Tuvimos que embarcarnos en las canoas y huir cuando nos atacó una tribu más grande.

»Kaheleha no fue el primer espíritu guerrero, pero no han llegado hasta nosotros las historias acaecidas con anterioridad. No recordamos quién fue el que descubrió este poder ni cómo se usó antes de esta situación crítica. Kaheleha fue el primer Espíritu Jefe de nuestra historia. Él se sirvió de la magia para defender nuestra tierra en aquel trance.

»Él y todos los guerreros dejaron las canoas; no en carne y hueso, pero sí en espíritu. Las mujeres se ocuparon de los cuerpos y las olas y los hombres volvieron a tierra en espíritu.

»No podían tocar físicamente a la tribu enemiga, pero disponían de otras formas de lucha. La tradición detalla que hicieron soplar fuertes vientos sobre el campamento enemigo; el viento aulló de tal modo que los aterrorizó. Las historias también nos dicen que los animales podían ver a los espíritus guerreros y comunicarse con ellos, de modo que ellos los usaron a su antojo.

»Kaheleha desbarató la invasión con su ejército de espíritus. La tribu invasora traía manadas de enormes perros de pelaje espeso que utilizaban para tirar de sus trineos en el helado norte. Los espíritus guerreros volvieron a los canes contra sus amos y luego atrajeron a una inmensa plaga de murciélagos desde las cuevas de los acantilados. También usaron el aullido del viento para ayudar a los perros a causar confusión entre los hombres. Al final, los perros y los murciélagos vencieron. Los invasores supervivientes se dispersaron y consideraron el fondeadero como un lugar maldito a partir de entonces. Los perros se volvieron salvajes cuando fueron liberados por los espíritus guerreros. Los Quileute volvieron a sus cuerpos y con sus mujeres, victoriosos.

»Las otras tribus vecinas, la de los hoh y los Makah, sellaron tratados de paz con los Quileute, porque no querían tenérselas que ver con nuestra magia. Vivimos en paz con ellos. Cuando un enemigo nos atacaba, los espíritus guerreros lo dispersaban.

»Pasaron muchas generaciones hasta la llegada del último Espíritu Jefe, Taha Aki, conocido por su sabiduría y su talante pacífico. La gente vivía dichosa y feliz bajo su cuidado.

»Pero había un hombre insatisfecho: Utlapa.

Un siseo bajo recorrió el círculo alrededor del fuego. Reaccioné tarde y no logré detectar su procedencia. Billy hizo caso omiso al mismo y continuó con la narración.

—Utlapa era uno de los espíritus guerreros más fuertes del jefe Taha Aki, un gran guerrero, pero también un hombre codicioso. Opinaba que nuestra gente debía usar la magia para extender sus territorios, someter a los hoh y los Makah y erigir un imperio.

»Empero, los guerreros compartían los pensamientos cuando eran espíritus, por lo que Taha Aki tuvo conocimiento de la ambición de Utlapa, se encolerizó con él, le desterró y le ordenó no convertirse en espíritu otra vez. Utlapa era fuerte, pero los guerreros del jefe le superaban en número, así que no le quedó otro remedio que irse. El exiliado, furioso, se escondió en el bosque cercano a la espera de una oportunidad para vengarse del jefe.

»El Espíritu Jefe estaba alerta para proteger a su gente incluso en tiempos de paz. Con tal propósito, frecuentaba un recóndito lugar sagrado en las montañas en el que abandonaba su cuerpo para recorrer los bosques y la costa y así cerciorarse de que no había ningún peligro.

»Un día, Utlapa le siguió cuando Taha Aki se marchó a cumplir con su deber. Al principio, sólo planeaba matarle, pero aquello tenía desventajas. Lo más probable sería que los espíritus guerreros le buscaran para acabar con él y le alcanzaran antes de que lograra escapar. Mientras se escondía entre las rocas observando cómo se preparaba el jefe para abandonar su cuerpo, se le ocurrió otro plan.

»Taha Aki abandonó su cuerpo en el lugar sagrado y voló con el viento para cuidar de su pueblo. Utlapa esperó hasta asegurarse de que el espíritu del jefe se había alejado una cierta distancia.

»Taha Aki supo el momento exacto en que Utlapa se le unió en el mundo de los espíritus y también se percató de sus propósitos homicidas. Volvió a toda velocidad hacia el lugar sagrado, pero incluso los vientos fueron incapaces de ir lo bastante rápido para salvarle. A su regreso, su cuerpo se había marchado ya y el de Utlapa yacía abandonado, pero su enemigo no le había dejado ninguna vía de escape, porque había cortado su propia garganta con las manos de Taha Aki.

»El Espíritu Jefe siguió a su cuerpo mientras bajaba la montaña e increpó a Utlapa, pero éste le ignoró como si no fuera más que viento.

»Taha Aki presenció con desesperación cómo Utlapa usurpaba su puesto como jefe de los Quileute. Lo único que hizo el traidor durante las primeras semanas fue cerciorarse de que nadie descubría su impostura. Luego, empezaron los cambios, porque el primer edicto de Utlapa consistió en prohibir a todos los guerreros entrar en el mundo de los espíritus. Alegó que había tenido la visión de un peligro, pero lo cierto era que estaba asustado. Sabía que Taha Aki estaría esperando el momento de contar su historia. Utlapa también temía entrar en el mundo de los espíritus, sabiendo que en ese caso, Taha Aki reclamaría su cuerpo rápidamente. Así pues, sus sueños de conquista con un ejército de espíritus guerreros eran imposibles, por lo que se contentó con gobernar la tribu. Se convirtió en un estorbo, siempre a la búsqueda de privilegios que Taha Aki jamás había reclamado, rehusando trabajar codo a codo con los demás guerreros, y tomando otra esposa joven, la segunda, y después una tercera, a pesar de que la primera esposa de Taha Aki aún vivía, algo que nunca se había visto en la tribu. El Espíritu Jefe lo observaba todo con rabia e impotencia.

»Hubo un momento en que incluso Taha Aki quiso matar su propio cuerpo para salvar a la tribu de los excesos de Utlapa. Hizo bajar a un lobo fiero de las montañas, pero el usurpador se escondió detrás de sus guerreros. Cuando el lobo mató a un joven que estaba protegiendo al falso jefe, Taha Aki sintió una pena terrible, y por eso, ordenó al lobo que se marchara.

»Todas las historias nos dicen que no era fácil ser un espíritu guerrero. Liberarse del propio cuerpo resultaba más aterrador que excitante y ése es el motivo por el que reservaban el uso de la magia para los tiempos de necesidad. Los solitarios viajes de vigilia del jefe habían sido siempre una molestia y un sacrificio, ya que estar sin cuerpo desorientaba y era una experiencia horrible e incómoda. Taha Aki llevaba ya tanto tiempo fuera de su cuerpo que llegó a estar al borde de la agonía. Se sentía maldito y creía que, atrapado para siempre en el martirio de esa nada, jamás podría cruzar a la tierra del más allá, donde le esperaban los ancestros.

»El gran lobo siguió al espíritu del jefe a través de los bosques mientras se retorcía y se contorsionaba en su sufrimiento. Era un animal muy grande y bello entre los de su especie. De pronto, el jefe sintió celos del estúpido lobo que, al menos, tenía un cuerpo y una vida. Incluso una existencia como animal sería mejor que esa horrible conciencia de la nada.

»Y entonces, Taha Aki tuvo la idea que nos hizo cambiar a todos. Le rogó al gran lobo que le hiciera sitio en su interior para compartir su cuerpo y éste se lo concedió. Taha Aki entró en el cuerpo de la criatura con alivio y gratitud. No era su cuerpo humano, pero resultaba mejor que la incorporeidad del mundo de los espíritus.

»El hombre y el lobo regresaron al poblado del puerto formando un solo ser. La gente huyó despavorida y reclamó a gritos la presencia de los guerreros, que acudieron a enfrentarse a la bestia con sus lanzas. Utlapa, por supuesto, permaneció escondido y a salvo.

»Taha Aki no atacó a sus guerreros. Retrocedió lentamente ante ellos, hablándoles con los ojos e intentando aullar las canciones de su gente. Los guerreros comenzaron a darse cuenta de que no era un animal corriente y que lo poseía un espíritu. Un viejo luchador, de nombre Yut, decidió desobedecer la orden del falso jefe e intentó comunicarse con el lobo.

»Tan pronto como Yut cruzó al mundo de los espíritus, Taha Aki dejó al lobo, el animal esperó obedientemente su regreso, para hablar con él. Yut comprendió la verdad al instante y dio la bienvenida al verdadero jefe a su casa.

»En este momento, Utlapa apareció para ver si habían derrotado al carnívoro. Cuando descubrió que Yut yacía sin vida en el suelo, rodeado por los guerreros que le protegían, se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo. Sacó su cuchillo y corrió a matar a Yut antes de que pudiera regresar a su cuerpo.

»— ¡Traidor! —exclamó, y los guerreros no supieron qué hacer. El jefe había prohibido los viajes astrales y a él correspondía administrar el castigo a quienes desobedecían.

»Yut saltó dentro de su cuerpo, pero Utlapa tenía ya el cuchillo en su garganta y le había cubierto la boca con una mano. El cuerpo de Taha Aki era fuerte y Yut estaba debilitado por la edad, así que no pudo decir ni una palabra para avisar a los otros antes de que Utlapa lo silenciara para siempre.

»Taha Aki observó cómo el espíritu de Yut se deslizaba hacia las tierras del más allá, que le estaban vedadas por toda la eternidad. Le abrumó una ira superior a cualquier otro sentimiento que había experimentado hasta ese momento. Volvió al cuerpo del gran lobo con la intención de desgarrar la garganta de Utlapa pero, en cuanto se unió a la bestia, acaeció un gran acontecimiento mágico.

»La ira de Taha Aki era la de un hombre, el amor que profesaba por su gente y el odio por su opresor fueron emociones demasiado humanas, demasiado grandes para el cuerpo del animal, así que éste se estremeció y Utlapa se transformó en un hombre ante los ojos de los sorprendidos guerreros.

»El nuevo hombre no tenía el mismo aspecto que el cuerpo de Taha Aki, sino que era mucho más glorioso: la interpretación en carne del espíritu de Taha Aki. Los guerreros le reconocieron al momento, porque ellos habían volado con el espíritu de Taha Aki.

«Utlapa intentó huir, pero el nuevo Taha Aki tenía la fuerza de un lobo, por lo que capturó al suplantador y aplastó el espíritu dentro de él antes de que pudiera salir del cuerpo robado.

»La gente se alegró al comprender lo ocurrido. Taha Aki rápidamente puso todas las cosas en su sitio, trabajando otra vez con su gente y devolviendo de nuevo a las esposas con sus familias. El único cambio que mantuvo fue el fin de los viajes espirituales, sabedor de su peligro ahora que ya existía la idea de robar vidas con ellos. No hubo más espíritus guerreros.

»Desde entonces en adelante, Taha Aki fue más que un lobo o un hombre. Le llamaron Taha Aki, el Gran Lobo, o Taha Aki, el Hombre Espíritu. Lideró la tribu durante muchos, muchos años, porque no envejecía. Cuando amenazaba algún peligro, volvía a adoptar su forma de lobo para luchar o asustar al enemigo, y así la tribu vivió en paz. Taha Aki tuvo una prolífica descendencia y muchos de sus hijos, al llegar la edad de convertirse en hombres, también se convertían en lobos. Todos los lobos eran diferentes entre sí, porque eran espíritus lobo y reflejaban al hombre que llevaban dentro.

—Algunos de sus hijos se convirtieron en los guerreros de Taha Aki y tampoco envejecieron. Otros se negaron a unirse a la manada de hombres lobo porque les disgustaban las transformaciones, y éstos sí envejecían. Con los años, la tribu descubrió que los licántropos podían hacerse ancianos como cualquiera si abandonaban sus espíritus lobo. Taha Aki vivió el mismo periodo de tiempo que tres hombres. Se casó con una tercera mujer después de que murieran otras dos y encontró en ella la verdadera compañera de su espíritu, y aunque también amó a las otras dos, con ésta experimentó un sentimiento más intenso. Así que decidió abandonar a su espíritu lobo para poder morir con ella.

A eso lellamo imprimación, Cuenta la leyenda que los hombres lobo, son capaces de enamorarse de una forma sobrehumana a la que llaman "imprimación".

La imprimación es la sincronía perfecta entre dos almas. Es el amor puro y verdadero, más allá de los cuerpos, más allá de este mundo.

Cuando sucede la imprimación el alma encuentra su mitad, la parte que le faltaba para conseguir la perfección en este mundo. Y entonces todo se vuelve distinto, la realidad se presenta de otro modo, ves cosas que antes no sabías que existían, sientes cosas que nunca sentiste. Todo cambia para quienes nos imprimamos, es el momento en el que conocemos la vida en plenitud.

Es una condición que ni se elige, ni se fuerza, ni se elude, ni se acaba.

La imprimación hace que amemos aun cuando no somos correspondidos, que amemos aunque sepamos que jamás seremos correspondidos, amamos en la dificultad, en la calma o en la batalla, ante todo y contra todos si es necesario. Nada ni nadie puede detener el poder de la imprimación. Vivir sin esa persona es imposible y alejarse de ella una agonía. Estamos ligados a esa persona "para siempre" y su felicidad se antepondrá a todo lo demás, incluso a nosotros mismos.

La imprimación es por tanto una fuerza mágica, divina que hace que lo que fuimos, sea totalmente distinto a lo que somos, pero marca el camino de lo que seremos, antes de la imprimación estamos incompletos, pero cuando sucede todo encaja, todo tiene sentido. La existencia de dos almas que se complementan y se dan significado la una a la otra.

Y así fue como llegó a nosotros la magia, aunque no es el final de la historia...

Me quede callada, miraba las llamas de la fogata pensando lo que había dicho Billy, mi padre, todo sonaba tan mágico y tan real, que era como si me contara que cada uno de los chicos que estaban aquí presentes pertenecían a ese grupo de hombres lobo, y hacia ver a la imprimación como un amor mágico que no tiene precio alguno.

-Ellos… ¿Existen?- fue lo que pregunte en susurros.

-Si- contesto mi padre.

-Quienes…- pero no termine la pregunta.

-Sam, Paul, Jared, Embry, Jacob, Jared, Seth y Leah-mis ojos estaban abierto de par en par, ¿Mi hermano también?

-Yo… es demasiado para un solo día, creo que… me iré a casa-sin más me fui de ahí, no espere a que nadie me dijera nada, mi padre sabía que estaba asimilando toda la información, la verdad es que no me había costado mucho entender todo lo que querían decirme.

Las leyendas se hacen realidad.