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Historia 140176 — capítulo 2

-Hola, soy Hagrid.

Estaba asustada. Nunca había visto a alguien así de grande y barbudo.

-Este…. ¡mamá!

-¿Y ahora que quieres?-me respondió entrando  al recibidor.

Sus ojos se abrieron como platos-. Ven aquí, Elizabeth.

Ella se acercó y habló con el tono más tranquilo que pudo-. ¿Quién es usted?

-Hagrid, señora. Ahora, si me permite, he de llevarme a Elizabeth. Debe de hacer sus compras en el Callejón Diagon. Ustedes simplemente han de dar un poco de dinero para las compras.

-¡Theodor!-gritó mi madre.

Cuando llegó mi padre, ella le explicó que pasaba. Ambos mantuvieron una corta conversación. Solo entendí algo de <> y <>.

-No vamos a dar nada para que la eduquen como una persona rara con poderes. Eso está mal. Que nos importa quien haya sido su padre. Ella no irá a ningún lado-dijo mi padre.

-¿Mi padre? ¿Pero qué…?

Hagrid parecía molesto-. ¿No le han dicho nada? ¿No le darán nada de dinero muggle? Ella no sabe quién es su verdadero padre, ¿no?

-¿De qué están hablando?-exigí.

Hagrid se volteó hacia mí-. Elizabeth, tu padre era un hechicero, tú también lo eres desde nacimiento. Tu madre…bueno, mejor no hablar de los mortífagos.

-¿Morti...que?

-El punto es que tu verdadero nombre es: Elizabeth Black. Tu padre se llama Sirius Black.

-¿Quién?

-No soy la persona indicada para decírtelo. Bueno, ahora nos vamos. Baja tus cosas.

-Bueno… ¿es por esa carta de Hogwarts?

-Exacto.

Mis padres…o quienes pensaba que eran mis padres, se sorprendieron de lo de la carta. No se las había enseñado, así que antes de tener que responder preguntas, subí corriendo a mi habitación e hice mi maleta. Metí todo en un baúl que tenía y bajé.

-Bueno, es hora. Regresará para las siguientes vacaciones. Adiós, muggles.

Al salir, le pregunté:

-¿Qué significa muggles?

-Personas no mágicas.

-Ok…

Fuimos al Centro de Londres y de ahí a un bar llamado: "El Caldero Chorreante". Todos me miraban mal. Hagrid me llevó al fondo, donde había una pared de ladrillos. Hagrid hizo no se qué y ante mí apareció una calle entera llena de tiendas.

-El Callejón Diagon-dijo Hagrid.

Nos pasamos la mañana entera haciendo compras. Antes de todo, tuvimos que ir al banco Gringotts o algo así. Sacamos dinero de una cueva. Lo raro no era la cueva, si no los duendes, que me ponían nerviosa. Al parecer, mi padre me había dejado algo de dinero. Me hicieron una túnica a mi medida, compre un gorro puntiagudo, un caldero y un montón de raros ingredientes y libros. Fuimos a la tienda de mascotas y había un montón de gatos, ranas y lechuzas.

-Se te permite llevar una mascota. Elije la que tú quieras.

Tuve que pensarlo bastante, porque las lechuzas eran hermosas y podría, según Hagrid, enviar mensajes con ella; pero un gato sería increíble. Decidí comprarme una gatita bebé. Según la vendedora, nadie la quería porque era gris y atigrada, pero a mí me encantaba. La llamé Bast.

-Por último, tu varita.

Fuimos a Olivander's. Entré y un hombre viejo salió desde un almacén lleno de cajas rectangulares.

-Bueno, bueno. Tenemos aquí a la hija de Sirius…-se detuvo-Recuerdo cuando le vendí la varita a tu padre, pero mejor no entrar en detalles porque no creo que sea bueno para el negocio hablar de él.

Me sentí ofendida-. ¿Qué?

-Como sea, veamos-volvió al almacén y saco una vara de madera de una caja.

La agité como me dijo y salieron volando varios papeles. Luego seguimos con otras tres. Por último, me sacó otra. Al agarrarla, sentí una conexión que no puedo explicar. Simplemente sentí que éramos uno.

-Sicomoro. Centro de unicornio. 26.75 centímetros. Ligeramente elástica.

-Ok…sea lo que signifique eso. Gracias

Después de terminar todas las compras, me alojé en no sé dónde.

-Te quedarás aquí hasta que sea primero de septiembre. No te olvides de estar ahí temprano. El tren parte a las once.

-¿Estación King Cross?

-Exacto. Ten-dijo entregándome un boleto- es tuyo. Suerte.

Al subir a mi habitación, comencé a leer mi libro de  hechizos de primer año e intentaba algunos simples.

No sé cómo, pero llego el primero de septiembre. Tomé mi baúl y a mi gata Bast en su canastita para viajes.

Llegué a la estación a las 10:30 am. El boleto decía: <<9 3/4>>

Me paré entre el nueve y el diez-. ¿Dónde…?-me pregunté.

En eso, veo a un chico con su padre, sus baúles y mascota, corriendo para entrar. El chico tenía el cabello negro, por lo que pude ver antes de que…desaparecieran a través del bloque de cemento. Su padre lo siguió rápidamente, y estaba lo suficientemente cerca para oír algo acerca de la magia. Era una loca idea, pero hice lo mismo que ellos. Al instante, aparecí en un andén completamente diferente. Arriba, en un cartel, se leía el número ilógico del andén. Había un tren que decía: "Expreso Hogwarts." Dejé mis cosas en el portaequipajes (aunque me quedé con mi túnica y un libro para el camino en un bolso pequeño) y subí a un compartimiento vacío al final del tren.

Poco antes de partir, dos chicos se unieron a mí en el vagón.