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Historia 140176 — capítulo 3

Había llegado primero un chico de cabellos negros. Luego le siguió el otro. Aunque el primero se quedo un rato en la puerta, como esperando a que dijera algo cuando el segundo llego. Silencio incómodo

-Este…-dije algo incomoda-. Si quieren pueden sentarse.

-¿Hay alguien sentado ahí? -pregunto el chico de cabello pelirrojo-.Mi nombre es Ron-dijo dirigiéndose más a mí que al otro chico que al parecer ya conocía y se sentó-. ¿El de ustedes?

-Yo soy Elizabeth. Actualmente mi apellido está en duda.

-Mi nombre es Harry Potter-dijo el primer chico, que tenía el cabello negro alborotado, ojos verdes y lentes.

Ron parecía asombrado y admirado. Le pregunto por su cicatriz. Al parecer el nombre de Harry era poderoso. No entendía nada, pero trate de ser lo más amable posible.

Al poco rato, llego una señora regordeta con un semblante cariñoso, con una carretilla llena de dulces. Yo tenía algo de dinero, pero preferí ahorrarlo. En cambio, Harry compró varios de ellos. Nos invitó. Eran dulces increíbles.

Cuando comía una gominola azul, una chica con una melena rizada y esponjosa se asomó por la puerta. Poco a poco, la fui reconociendo. Ella dijo algo de la rana de no sé quien, pero luego reparo en mi.

-Yo te conozco-dije.-. Tu madre es mi dentista.

-Oh, cierto... ¿Elizabeth Miller?

-Eso está en cuestión-le respondí.

Luego, observo con interés la varita malgastada de Ron-. Oh, ¿están haciendo magia? Vamos a verlo.

Se sentó. Ron pareció desconcertado.

—Eh... de acuerdo. —Se aclaró la garganta—. «Rayo de sol, margaritas, volved amarilla a esta tonta ratita.»

Agitó la varita, pero no sucedió nada. Scabbers siguió  durmiendo, tan gris como siempre.

— ¿Estás seguro de que es el hechizo apropiado? —preguntó la niña—. 74. Bueno, no es muy efectivo, ¿no? Yo probé unos pocos sencillos, sólo para practicar, y funcionaron. Nadie en mi familia es mago, fue toda una sorpresa cuando recibí mi carta, pero también estaba muy contenta, por supuesto, ya que ésta es la mejor escuela de magia, por lo que sé. Ya me he aprendido todos los libros de memoria, desde luego, espero que eso sea suficiente... Yo soy Hermione Granger. ¿Y ustedes quiénes son?

Su voz era demasiado… ¿mandona? Nunca hable mucho con ella, pero era algo extraña.

-Yo soy Ron Weasley-murmuró Ron.

-Yo…bueno ya lo sabes. Aunque, preferiría que solo digas mi nombre, mi apellido está dudoso.

-Harry Potter-dijo Harry.

— ¿Eres tú realmente? —dijo Hermione—. Lo sé todo sobre ti, por supuesto, conseguí unos pocos libros extra para prepararme más y tú figuras en  Historia de la magia moderna, Defensa contra las Artes Oscuras y Grandes eventos mágicos del siglo XX.

— ¿Estoy yo? —dijo Harry, sintiéndose mareado.

—Dios mío, no lo sabes. Yo en tu lugar habría buscado todo lo que pudiera —dijo Hermione—. ¿Sabéis a qué casa vais a ir? Estuve preguntando por ahí y espero estar en Gryffindor, parece la mejor de todas. Oí que Dumbledore estuvo allí, pero supongo que Ravenclaw no será tan mala... De todos modos, es mejor que sigamos buscando el sapo de Neville. Y vosotros dos deberíais cambiaros ya, vamos a llegar pronto.

Y se marchó, llevándose al chico sin sapo.

—Cualquiera que sea la casa que me toque, espero que ella no esté  —dijo Ron. Arrojó su varita al baúl—. Qué hechizo más estúpido, me lo dijo George. Seguro que era falso.

— ¿En qué casa están tus hermanos? —preguntó Harry

—Gryffindor  —dijo Ron. Otra vez parecía deprimido—. Mamá y papá también estuvieron allí. No sé qué van a decir si yo no estoy. No creo que Ravenclaw sea tan mala, pero imagina si me ponen en Slytherin.

-¿Qué tiene Slytherin?-pregunté de repente interesada en la conversación.

-¿Es es la casa en la que Vol…quiero decir, Quien-ustedes-saben estaba?

-Ajá-respondió Ron.

Estaba a punto de salir a cambiarme, cuando unos chicos entraron. El que parecía el líder se adelantó y le hablo a Harry; era pálido y delgado, cabello rubio y  con aspecto de creído. Había tratado con muchos de esos en la escuela.

— ¿Es verdad? —preguntó—. Por todo el tren están diciendo que Harry

Potter está en este compartimento. Así que eres tú, ¿no?

—Sí  —respondió Harry. Observó a los otros muchachos. Ambos eran corpulentos y parecían muy vulgares. Situados a ambos lados del chico pálido, parecían guardaespaldas.

—Oh, éste es Crabbe y éste Goyle —dijo el muchacho pálido con despreocupación, al darse cuenta de que Harry los miraba—. Y mi nombre es Malfoy, Draco Malfoy.

Ron y yo soltamos unas risitas. Ron tosió algo parecido a dragón. Malfoy centró su atención en nosotros.

—Te parece que mi nombre es divertido, ¿no? No necesito preguntarte quién eres. Mi padre me dijo que todos los Weasley son pelirrojos, con pecas y 76 más hijos que los que pueden mantener-luego me miró-. Pero tú….-sonrió levemente-. ¿Quién eres?

Iba a responderle << ¿Y a ti que te importa?>> pero me controlé-. Elizabeth.

-¿Y tu apellido es…?

-Prefiero no decirlo hasta que todo esté más claro.

Luego, sacudió su cabeza y retomó el tema—Muy pronto descubrirás que algunas familias de magos son mucho mejores que otras, Potter y Elizabeth. No querrán hacerte amigo de los de la clase indebida. Yo puedo ayudarlos en eso.

Nos extendió las dos manos. Sabía que no era algo correcto. Ninguno de los dos se las estrechó.

—Creo que puedo darme cuenta  solo de cuáles son los indebidos, gracias —dijo con frialdad Harry.

-No, gracias. Yo sé bien con quienes ando-dije.

Malfoy se ruborizó. Nos dijo algunas cosas intimidantes más, pero lo que más me chocó fue la advertencia que me dedicó a mí: <<Pronto, averiguaré quien es tu padre. Hay algo por lo que no quieres decir tu apellido, lo sabré. Y te hundiré>>.

El resto del viaje, luego de cambiarme, me la pasé viendo por la ventana. Quise preguntarle algo sobre quien era Black, mi supuesto padre, pero temí hacerlo. La reacción de Hagrid y de las personas del Caldero Chorreante no habían sido muy amistosas.

Las siguientes cosas que hice fueron monótonas. Quise ganarme la confianza de Hermionie, para así poder preguntarle y que lo guardara en secreto. Seguimos a Hagrid que nos dijo que los de primer año iban en unos barcos hasta el castillo. Hablé con ella todo el rato. Salvo por el momento en el lago. Todo era impresionante.

Al llegar, Hagrid llamó tres veces a la puerta del castillo. Al entrar, me tropecé con alguien.

-Lo siento-dijimos a la vez. Me di cuenta de que era un chico. Su cabello era negro y sus ojos eran avellana o marrones claro. Nos miramos un instante, luego yo seguí rápidamente mi camino y volví con Hermionie.