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Inmortalmente enamorada. — capítulo 4

[3] El cazador resulto siendo cazado.

El día había pasado rápido y yo había dejado a mis hermanos en su cuarto y a mi madre en la casa, ahora cada quien estaba durmiendo, los gemelos compartían cuarto pero tenían su propia cama, mi madre dormía pacíficamente, y yo me aseguraba de que siempre fuese así.

Ahora estaba yo en el balcón de mi habitación, mi pantalón de mezclilla negro y unos botines negros también, mi sudadera color negro con gorra larga, unos guantes y una gorra de lana color negro.

Siempre trataba de cubrirme muy bien, nunca sabia con qué o quién me iba a topar, no quería que nadie supiera que era yo, no si yo podía evitarlo, solo dejaba salir a la vampira que era yo cuando cazaba, ahora que pensaba tenía que hablar con mi madre, algunas veces desapareceré, no siempre, pero al menos cuando allá sol, ella empezará a sospechar el día que le dé un no rotundo cuando me pida salir en medio del sol, aunque también puedo sobrevivir ya que me puedo convertir en humana.

Brinque de mi balcón hacia la tierra húmeda del patio trasero de mi casa, que estaba directo a al bosque, me asegure de que mi familia dormía y también me asegure de que nadie estuviese en casa, tenía dos años siendo lo que soy, y había descubierto cosas, como que soy muy rápida, muy fuerte e inmortal, cuando era humana y me cortaba solo me convertía en vampiro y mis heridas desaparecían.

Había practicado con mi fuego y también con mi escudo, aun no sabía que tanto serbia pero una vez me había topado con alguien que era más o menos como yo, pero era diferente, sus ojos rojos y siempre vampiro, me dijo que no podía saber sobre mi pasado.

Esa persona fue la que me convirtió en esto, pero yo jamás quise seguir la dieta que tenía ese vampiro, yo no quería matar humanos, no, porque yo había sido uno de ellos, solo mataba animales, y la carne se la llevaba a mi madre, claro, que ella jamás se daba cuenta.

Jamás pensé que sería fácil, al contrario, siempre dije que fue difícil, cuando me convirtió en esto que soy ahora, me aleje de mi familia llamándoles desde un teléfono público, diciéndoles que había conseguido un trabajo donde me necesitaban unas semanas, en esas semanas aprendí a controlarme un poco, la sangre humana era tentadora, pero poco a poco fui apagando esa sensación, ahora solo bebía la sangre de animal cada fin de semana, o cada que lo necesitaba.

Cuando regrese a mi casa aún era vampira, pero al tocar la puerta y el temor de que mi madre viera la diferencia o el que yo atacara a mi madre y hermanos me aterrorizaba, así que cuando mi madre abrió la puerta sentí un cosquilleo en todo mi cuerpo, cuando ella me abrazo gritando que me extrañaba, fue cuando lo sentí, la calidez de mi madre y lo suave de su piel, sintiendo como mi corazón que había dejado de palpitar empezó de nuevo, ahí fue cuando descubrí que podía convertirme en humana a mi antojo.

Sacudí mi cabeza un poco para poder concentrarme en mi caza, tenía que hacerlo rápido para no levantar sospechas y después sería como cada que cazaba, quitar la piel del animal, cortarlo y después ahumarlo, y entonces lo llevaría a casa.

Emprendí mi carrera alejándome de casa, dejando a tras a mi madre y hermanos dormidos, dejándolos seguros por si algo mal pasaba.

No conocía este territorio y lo que había visto en los periódicos, algunas veces aparecían animales sin sangre, tal vez había más personas como yo, que cazaba animales para no lastimar a los humanos, lo extraño era que yo no los había visto u olido antes, no sabía dónde encontrarlos, tal vez si empezara olisqueando e pueblo por completo o algo así diera con ese vampiro o esos vampiros.

Llegue a un lugar donde estaba alejado de cualquier civilización, donde estaba seguro para poder cazar.

Olisquee el aire y encontré a mi presa, deje salir a mi predador que estaba dentro de mí, se me hacía agua la boca con el olor de sangre, la sed la tenía a tope, ahora que tenía a mi fuente de alimento a algunos unos centímetros.

Me escondí detrás de unas rocas, pero manteniendo a la vista a mi presa, un cervatillo que se veía delicioso, paladee y espere unos segundos más, decidí que ya era hora de alimentarme, me agazape y salte desde las rocas, pero nunca imagine que me pasara esto, pensé que me había metido a la mente del cervatillo, pero no fue así, algo me había envestido al aire y tumbado, ahora me mantenía prisionera debajo de él.

Lo mire, era un enorme lobo color arena, ellos no podían existir, era imposible, irreal, inexpresable.

¿Pero quién era yo para decir que es lo que existe o que no? ¿No era acaso yo, un presente de lo que existía en este mundo? Yo era el ejemplo perfecto para decir que ese enorme lobo era un ser mitológico, ¿Habrán vacas enormes acaso? Tal vez si hay algunos animales así de grandes podría satisfacerme fácilmente.

Lo avente lejos de mi poniéndome de nuevo mi gorra y tapando la mitad de mi rostro, me aleje del lobo poniéndome a una altura considerable de un árbol, el lobo me miraba, fruncí el ceño al ver que el lobo tenia mirada humana, ¿Era normal? Era como si estuviese pensando algo, como si estuviese concentrado en algo.

El lobo rasgo su pata en la tierra y gimió, ese acto me dio algo de risa, ese animal tan enorme me miro con ojos brillantes cuando reí.

Que animal tan extraño.

(*****)

Era simplemente tan maravillosa, ¿Cómo podían pensar que alguien como ella fuese una máquina de matar? Era hermosa, maravillosa, buena, linda, ¿Ya dije que era hermosa? En realidad era demasiado hermosa.

Rasque mi pata en la tierra, señalando que bajara y gemí como un cachorro, ella rio ante mi acto patético de hacerla entender que jamás le aria daño, su risa era tan hermosa, como una risa de bebé, mucho mejor que eso, era perfecta toda ella, aunque no viera sus ojos por completo, podía notar un cierto brillo debajo de esa gorra que le tapaba la mitad de su rostro, sus hermosos ojos se mantenían en las penumbras ¿Por qué me interesaba? No lo sabía, pero sabía que algo me había atado a ella para siempre.

-¡Maldito animal, te imprimaste de una chupasangre!- grito mi hermana en mi cabeza.

-¡Esto es un error!-

-¡Suficiente tenemos con Jacob!-

-¡Esto no puede pasar!-

-Te imprimaste, felicidades-

Las voces de todos fueron invadiendo mi mente, habíamos captado un olor en las líneas de nuestras manadas y la de los Cullen, habíamos salido a verificar de quien era, pero fui yo quien se topó con ella, fui yo el afortunado de cruzarme en su camino.

-Adiós- me dijo su hermosa vos regalándome una sonrisa irónica y salió corriendo, yo no pude hacer nada al respecto más que solo quedarme de pie y estático, escuchando en eco todas las voces de los chicos.