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Inmortalmente enamorada. — capítulo 9

[8] Achilles heel.

Ya habían pasado unas semanas desde que todos o casi todos se enteraron de lo que era yo, algunos se alteraron a tal grado de que querían atacarme pero Seth me protegió, Jacob, después de unos minutos el me acepto y dijo que confiaba en mí, y ahora todos me aceptaban, algo que me tenía totalmente confundida era que habían dicho que no dejaban entrar a vampiros a la reserva y a mi si me dejaban entrar, solo que yo por precaución y para facilitarles las cosas a ellos, me convertía en humana, aunque me costara ir a cazar ese mismo día.

También Seth y yo nos dimos cuenta que ya nos habíamos topado antes, cuando el lobo color arena se me echo encima, me pidió disculpas de muchas maneras y al contrario de enojarme me divertí con eso.

Les explique mis dones y como me habían convertido, además de que también les explique lo que estaba pasando, dijeron que yo no estaría sola, que siempre me apoyarían y la verdad es que eso me sonaba mejor de lo que yo esperaba.

-¿Así que ya no estas estudiando?-

-Bueno, he decidido perder un año, pero ahora me lo estoy pensando mejor, no lo sé- le sonreí ante la dulce mueca que estaba haciendo.

-Seguro que sabrás que hacer, yo no puedo estudiar aun porque no sé si pueda controlarme del todo, con mi familia me controlo ya que me he acostumbrado, pero no puedo estar mucho tiempo siendo humana- mire apenada hacia el bosque.

-Eres muy fuerte, a pesar de que tenemos poco de estar tratándonos sé que eres una chica fuerte, además cuando eras neófita estuviste con tu familia, y nunca los lastimaste, tienes una fuerza de voluntad impresionante-

-Gracias- le sonreí.

Estábamos caminando por el bosque, hoy quería cazar algo y Seth se había ofrecido a acompañarme, al principio me había negado rotundamente, era peligroso ya que cuando cazaba perdía todo mi control y podía lastimarlo y nunca me perdonaría lastimarlo.

Era tan cabezota que derrotada le die que sí, no podía negarle tampoco nada, él era mi talón de Aquiles, era mi debilidad.

-¿Estás listo?- le pregunte sonriente. Había mirado unos segundos al frente y cuando gire para verlo ya era ese precioso lobo color arena.

El gruño divertido, me dio unos toques con su hocico y yo reí divertida, nunca pensé que estaría así.

Salí corriendo por el bosque y Seth me seguía, era tan rápido como yo, pero aun y así era un poco más rápida, habíamos acordado que yo daría caza a un animal y que le sedería a carne a él, me había confesado que para satisfacer al lobo interior comía carne cruda algunas veces, así que hoy yo le ayudaría con eso, así no desperdiciaba al pobre animal.

Me prepare para dar caza a mi presa, Seth se mantenía un poco más atrás de mí y pendiente de mis movimientos, olisquee el aroma que estaba y escuchaba cada sonido, escuchaba los latidos del corazón de Seth, además de que olía a canela y a menta, el olor de Seth, se me estaba haciendo agua la boca, en un movimiento rápido salte sobre un bicho que no era muy grande pero tampoco muy pequeño, era perfecto para satisfacer.

Bebí con rapidez la sangre del bicho, sintiendo como la sangre resbalaba por mi garganta, era placentero, la verdad nunca había probado la sangre humana, y no quería hacerlo, ya que mi familia y la persona que más me importaba eran humanos, así que no aria eso.

Cuando termine limpie con el dorso de mi mano una pequeña gotita que estaba en mi boca, mire a Seth quien me miraba expectante, estaba a unos pasos de mí.

-Puedes comer la carne, y espero que sea pronto, como me he terminado la sangre no creo que dure mucho fresca- el lobo color arena se acercó pasando por un lado de mí y agarrando al bicho, lo fue desgarrando enfrente de mí, era tan tierno a pesar de estar comiéndose a un bricho que yo, minutos antes, había matado.

Él era mi obsesión, mi luz, lo mire sabiendo que mis ojos brillaban tanto como si me pusiera a llorar en cualquier momento, Seth me miro, sus ojos me penetraron el alma, era totalmente adorable.

"Hermosa"

Me llego de repente ese pensamiento, me sorprendí.

-¿Qué?- pregunte sorprendida, ¿Los lobos hablaban? Estaba completamente segura que había escuchado la voz de Seth en mi cabeza. - Seth, creo que te he escuchado en mi cabeza, di algo, lo que sea-

"¿Qué digo? ¿De qué habla?" Lo escuche de nuevo en mi mente, sonreí emocionada.

-¡Seth, te escucho en mi mente! ¿Es normal eso?- pregunte confundida.

El meneo la cabeza y yo me acerque a acariciarle detrás de la oreja.

-Creo que esto me dice que estamos echo el uno para el otro, estamos más unidos de lo que pensaba- bese su frente peluda.

Mi pequeño talón de Aquiles, estaba segura que si alguien lo tocaba, yo mataría a ese alguien sin pensarlo.