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Inmortalmente enamorada. — capítulo 8
[7] La otra cara del mundo.
Cuando regrese a casa todo estaba tranquilo, eran las siete de la mañana de un sábado, así que podría ver un poco de televisión antes de ir a cambiarme para esperar a Seth.
Primero me duche y después me cambie, hoy era un clima entre nublado y bochornoso, pero aun así el viento se sentía algo fresco, así que me puse un pantalón de mezclilla y una blusa de tirantes blanca con una camisa de botones a cuadros de color azul, haciendo que mi piel pareciera de porcelana, me encantaba a veces mi piel, pero a veces se salía de lo normal.
Me puse unos converse blancos y me deje mi cabello suelto hacia un lado, baje lentamente las escaleras y me fui directo a la cocina, y empecé a preparar el desayuno para los gemelos y para mi madre, yo estaba completamente satisfecha, había cazado algo lleno de sangre y muy calientita.
Empecé a preparar huevos con tostadas y mermelada de fresas, también prepare una jarra de jugo de naranja.
-Buenos días hija- entró mi madre con su pijama a la cocina.
-Buenos días mamá, ¿Los gemelos ya han despertado?-
-Están a punto de hacerlo, nunca pasan de las ocho por las caricaturas esas del demonio que ven-
-Solo es entretenimiento para niños, mamá-
-Bueno, como sea, ¿Has llegado temprano?- ella empezó a poner los platos en la mesa.
-Sí, dije que cazaría rápido y regresaba, ahora menos que nunca tengo que estar aquí- susurre.
-Aún se me hace algo raro que digas que fuiste de casería, ¿Y porque dices que ahora más que nunca tienes que estar aquí?- rayos, me había escuchado.
-Mamá, allá afuera hay mas como yo, pero no son como yo, yo si me puedo controlar con ustedes pero otros se alimentan de humanos, no aguantarían estar enfrente de ustedes, hay vampiros malos como buenos, así como personas buenas y malas, un vampiro malo anda tras de mí, es por eso que hemos estado viajando, pero ya e decidido que no escapare más, prepare la cas apara que fuera un fuerte para ustedes aquí estarán seguros, la casa es aprueba de vampiros… - tire un puñetazo con todas mis fuerzas a la pared - ¿Vez? No pasó nada, solo se caería la pintura y un poco el sementó, pero nada más, estarán seguros aquí mamá, no les pasara nada lo prometo-
-No quiero perder a mi hija-
-Se cuidarme sola, además no estoy sola, tengo un amigo que es un hibrido, es mitad humano y mitad vampiro, el caza animales así como yo, de echo él fue quien me ayudo a mi autocontrol cuando me convertí-
-¿Seth vendrá cierto?- mi mamá me cambio de tema, sabía que no quería pensar que su primogénita muriera para siempre.
-Sí, ¿Cómo lo sabes?- ella sonrió mostrándome su celular móvil.
-Sue me marco y dijo que le habías agradado a Seth, además de que me pregunto si tendría algo que hacer hoy, ella vendrá a casa para enseñarme unas cosas en la cocina, como los postres-
-Oh, típico de las madres, quieren ponernos en vergüenza a nosotros los hijos- dramatice, ella solo me aventó una toalla a la cara pero mi rapidez era tal que la atrape al vuelo.
-¿Le dirás a Seth?-
-Tengo que hacerlo, mi naturaleza lo ha escogido a él y es algo muy fuerte, mucho más que un amor humano, no puedo tenerlo en peligro así que, le contare hoy mismo y después el tendrá que elegir, pero siempre lo estaré cuidando en las sombras, no puedo dejar que nadie lo lastime-
-¿Porque dices que tu naturaleza lo escogió?- mi madre se notaba interesada, me senté en el banquito de la barra de cocina.
-Cuando un vampiro encuentra a una persona importante, cuando esa persona se hace su vida, su corazón latiente, su luz, se le llama tua cantante, eso significa que su sangre canta para mí, su sangre se hace irresistible para mí, pero nunca podría probar su sangre ya que eso lo lastimaría y jamás podría hacer nada que lo lastime, es algo inevitable, es… inexplicable- le sonreí soñadoramente.
-Suena hermoso, pero a la ves aterrador-
-Lo es-
La puerta empezó a sonar, sentí la presencia y olisquee, olía a Seth.
-Ya me voy mamá, Seth ha llegado-
-¿Es él? ¿Cómo lo sabes?- como respuesta solo me toque la nariz.
Le di un beso a mi madre despidiéndome y caminando hacia la puerta, cuando la abrí encontré a Seth con el ceño fruncido pero después sonrió.
-Buenos días, ¿E llegado muy temprano?- me pregunto él.
-Buenos días, y no, está muy bien esta hora, ¿Te apetece ir a la playa para platicar algo importante?-
-Claro- su entusiasmo me contagiaba.
Caminamos hasta la playa platicando de que mi madre y su madre habían estado platicando hoy en la mañana, sus mejillas se tornaban obscuras de vergüenza cada vez que le decía que nuestras madres insinuaban que hacíamos bonita pareja, era tan adorable y hermoso.
Nos sentamos en la arena de la playa, al ser aun temprano para las personas normales la playa estaba sola, así que podría hablar tranquilamente con Seth, pero me daba miedo de lo que pensara.
-¿Y qué es lo importante?- sus sonrisa me desarmaba tal punto de que se me iban las ideas.
-Yo… bueno, ¿Qué pensarías si te digo que el mundo tiene dos caras?- me miro sin comprender.
-No entiendo-
-Sí, ¿Qué pensarías si descubres que existen seres mitológicos?- se puso rígido.
-No existen-
-¿Y si existen? Seth, si te digo esto es para que tomes una decisión antes de seguir saliendo juntos, sé que tenemos un día de conocernos y bueno, siento que me es suficiente-
-¿Decisión de qué?-
-Seth, existen los vampiros, y como prueba de ello, yo soy una de ellos- su cuerpo rigido y su mirada obscura se había transformado a sorpresa, me miraba a los ojos penetrando mi alma, buscando si lo que decía era mentira.
-¿Es una broma, cierto?- menee la cabeza.
-¿Por qué no hueles como ellos?- me pregunto, pero parecía no estar en este mundo.
-¿De qué hablas? ¿Oler como ellos?- esta vez pregunte yo confundida.
-Sí, ese olor dulzón que tienen y… ¡Mierda! Tú no sabes lo que soy, ¿Verdad?-
-Creo que no, si nos vamos a poner sinceros será mejor decirnos toda la verdad- el asintió.
-Yo soy un meta morfo, soy un lobo, nosotros… cazamos vampiros y los matamos, hay un clan de vampiros cerca de aquí con quienes tenemos un acurdo, ellos son civilizados y no hacen daño a los humanos, se alimentan de animales, ellos tienen ojos de color dorado, y huelen demasiado a dulce, tanto que quema la nariz, pero hay quienes tienen los ojos de color rojo, eso significa que se alimentan de humanos, son a ellos quienes matamos-
-Entiendo, ahora entiendo porque me dices que si huelo diferente, es que yo tengo un don, puedo convertirme en humana, pero no por mucho tiempo ya que la sed se apodera de mí y tendría que ir cazar, ahora soy humana porque… no quería llamar la atención-
-¿Sabías que los vampiros no pueden entrar a la reserva?- me miraba con un brillo.
-No, pero ahora yo no soy vampiro, soy una humana más-
-Necesitamos hablar con los demás, ellos no pueden tocarte, así que estarás segura-
-No podrían hacerlo si lo quisieran- le sonreí.
Me había sorprendido con la facilidad que Seth había aceptado lo que era, no parecía sentir repugnancia hacia a mí ni nada de eso, me sentía de cierta forma más segura y tranquila con él, así que ahora nos tocaba ir a contarle a los demás, solo esperaba que me aceptaran, y si no lo hacían pues… no sabía cómo hacerle pero de Seth no me alejaban si él no me lo pedía y aun así, si el me lo pedía yo no me alejaría dejándolo solo, ahora menos que nunca.