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La chica de un Merodeador — capítulo 48

Rachel suspiro mientras dejaba la taza de café ya frio sobre el alfeizar de la ventana delante de ella. La calle aun no demostraba rastros de luz, la mañana no había llegado todavía a la ciudad.

-¿Cariño?- sintió que susurraban en su espalda y lentamente giro la cabeza para ver como la corpulenta figura de Mark aparecía atravesando la oscuridad desde el umbral de la puerta que daba hacia la sala. Sus ojos cafés se clavaron en ella y la analizaron unos segundos antes de deslizar sus fuertes dedos entre los delicados de ella- ¿Junior te ha despertado?

La expresión de Rachel se relajó al escuchar la mención de su pequeño Marcus Belby, el legado que ella había dejado en la tierra junto a Mark.

-He estado con él, pero esta vez puede decirse que es inocente del cargo que se le acusa- dijo mientras se acomodaba entre los brazos de su amado esposo- Ha pasado un año… ya.

Mark se puso rígido y finalmente después de unos segundos tomo la misma expresión que su joven esposa.

-No me había fijado en las fechas.

-Lo sé- asintió la cobriza- Yo tampoco fui capaz de darme cuenta. Con todo el tema de la organización de las cosas para recibir a los chicos, el bautismo, Peter…

Mark rodo los ojos al escuchar el nombre del mejor amigo de su esposa.

-Lo sé, me ha pasado exactamente lo mismo- murmuro ausente- Tendríamos que ir al cementerio en el Valle y…

-No- negó Rachel mirándole sobre el hombro- La última voluntad de Hestia siempre fue que sus restos nunca estuvieran en un mismo lugar. Valerie esparció sus cenizas en el océano cuando estuvo en Tailandia, por lo que tengo entendido.

Marcus le sonrió delicadamente y le beso la mejilla. Él había estado con ella ya hace mucho tiempo, pero sin embargo jamás entendería el mundo de los merodeadores, era solo algo que cuatro chicas podían hacer.

-Ha contestado a mi carta…- murmuro con dolor. Rachel había retomado el contacto con Peter en cosa de unos meses, pero Valerie había desaparecido de sus vidas como si nunca hubiese existido y esa era una pérdida de mejor amigo que la cobriza no había tolerado mucho- Supongo que es un avance.

-¿Valerie vendrá?- pregunto por costumbre. Hace mucho tiempo que sabía exactamente la respuesta a esa pregunta. No. Valerie había dejado de asistir a las reuniones del grupo hacía ya ocho meses, cuando había dejado atrás el duelo y había decidido recorrer el mundo con la herencia de los Clapton.

-Black…- dijo Marcus con lástima, pensando en cómo reaccionaría Sirius al saber que Valerie volvería- Por lo que tengo entendido ha vuelto a ser el mismo de antes.

-Sí- comento- un merodeador no deja de ser un merodeador nunca, supongo.

Los merodeadores, una vez más sin Peter, junto con Lily ingresaron en el salón que Rachel había decorado para la fiesta previa al bautizo del pequeño Mark y dejaron sus regalos juntos al montón.

La mañana llego algo ventosa y con un poco de lluvia, pero eso era algo común en Inglaterra y no fue algo que les llamo la atención.

-¿Cuándo llegara Levy?- pregunto Lily a Remus, mientras se sacaba los guantes.

-Supongo que cuando termine el entrenamiento- contesto hundiéndose de hombros. Rouxie había estado comportándose extraña las últimas semanas y siempre evitaba hablar de que pasaba con ella y el quidditch, al cual seguía jugando después de aceptar que Hestia ya no estaría dentro del equipo. -Supongo que cuando termine el entrenamiento- contesto hundiéndose de hombros. Rouxie había estado comportándose extraña las últimas semanas y siempre evitaba hablar de que pasaba con ella y el quidditch, al cual seguía jugando después de aceptar que Hestia ya no estaría dentro del equipo.

-Eso significa que por un rato, no seré el único merodeador soltero- se alegro Sirius con su chispa mordaz, pero ninguno le prestó atención. Los primeros meses sin Valerie habían sido una seguidilla de bromas al respecto de mal gusto, ahora ya todos estaban demasiado acostumbrados a la forma de ser del azabache. Había vuelto a bromear, que no era cualquier cosa.

A todos les había afectado de alguna u otra manera la ausencia de Robinson.

-¡Lilian!- Rachel doblo la esquina de una mesa y corrió hacia ellos con una sonrisa radiante en el rostro. Los merodeadores y Lily la vieron acercarse como en cámara lenta. Tenía el cabello más largo y las ojeras más marcadas, pero había recuperado su figura de adolescente antes de tener a Mark. Se notaba algo menos arreglada que de costumbre, pero eso, suponían, era normal de las madres primerizas después de haber pasado todo lo que ellas habían pasado.

Sin embargo, no perdía la chispa ni el encanto de ser la antigua Rachel Collingwood, ahora Belby, que todos ellos conocían desde Hogwarts gracias a Peter.

James fue el primero en atraparla dentro de sus brazos.

-Nosotros también estamos aquí- se quejo, aunque ante Rachel solo se podía fingir el enojo.

-Lo siento- dijo sonrojándose- Es que vi a Lily primero- agrego mientras le dedicaba un abrazo a la pelirroja- Y luego ya era tarde para llamarlos a todos.

-¿Dónde está Belby?- pregunto Sirius alzando una ceja. Ellos le habían encargado a Rachel y no verles juntos significa la traición del morocho.

-Con la carrera que Roux se está proyectando no creo que por el momento hablar de niños sea algo correcto. Además has visto que Donovan tuvo que irse de los Puddlemore por los mortifagos que lo seguían, no quiero eso para Rouxie, estamos demasiado en la mira últimamente.

sonrió

-Ciertamente lo soy. ¿No han pensando tener un bebé?

-Esta con Junior por allá atrás- señalo hacía donde estaban las mesas de dulces- Mark intenta que le guste la figura de un dragón, pero yo sé que mi niño es más de los libros. Aún no, pero ya lo será.

-Has creado una familia estupenda, Rach- comento Remus feliz- Y eres feliz.

Jame

-Nuestra casa está segura- se tranquilizo Rachel y James sonrío orgulloso como todo guardián que era de los Belby- Pero sí, he visto que Roux está en todos lados últimamente, es una suerte que al final le haya ido tan bien como queríamos que así fuese- miro a Lily- ¿Y tú? Eres de las que menos tiene noción de la historia con los bebes.

-No es lo mío por el momento- comento la pelirroja sintiendo la mirada de James sobre ella. Lo cierto era que tenía miedo. Miedo de vivir a escondidas como casi todos sus amigos hacían o tener pánico de no volver a casa y no ver más la sonrisa de James o el rostro de su pequeño hijo. Aquello estaba lejos de ser para ella, al menos no por el momento.

-Chicos hola- Ainara apareció con su cabello chocolate atado en un alto rodete sobre la cabeza y con Marietta sobre los brazos, la hija de un año que había tenido junto con Stephen- Di "hola" Ri.

La niña miro a James y a Sirius y se sonrojo, por lo que enseguida oculto su rostro en cuello de su madre.

-Supongo que somos demasiado para ella aún- comento Sirius mientras saludaba a la castaña- Es un gusto verte bien, Ainara.

-Lo mismo digo chicos- comento sonriendo, notablemente con alivio. Muchos de ellos habían perdido el contacto por meses, pero sin embargo era alegre verlos aparecer en los eventos de los amigos- ¿Asistirán al casamiento de Cassa y Fabian la próxima semana?

-Para ellas es un golpe muy duro que Sally y Don no puedan ir- comento Sirius, quien después de todo, se seguía hablando con la rubia Wood.

-Y creo que Gin y Lia nos matarían si faltamos al casamiento teniendo en cuenta todo lo que se han esforzado- comento Lily, rodando los ojos.

-Seguro que sí- comento Remus- Fabian nos ha prohibido perdérnoslo.

-Cormac entregara los anillos, ¿no?- pregunto Ainara, pensando en el bebé de los McLaggen que ya debía de tener un año como Marietta.

-No- negó Rachel esta vez- Él los llevara cuando se casen Lia y Chace.

-¡No sabía que aún no se habían casado!

-Lia tiene un poco de Evans- comento James burlonamente mientras atraía a Lily contra su costado- Se hizo rogar mucho hasta que termino diciendo que sí.

-Yo no me hice rogar mucho- se quejo la pelirroja, frunciendo el ceño.

-Siete años horribles- apunto James y le hizo un gesto sin importancia- De todos modos no importa, eres una Potter ahora.

Rachel y Ainara no pudieron evitar sonrojarse y sonreír felices, James y Lily estaban juntos y eran sumamente hermosos.

Esa tarde fue un desfile de personas y caras conocidas que nadie podía evitar sonreír.

Desde Lia con Chace diciéndole a Cormac que su tía Gin estaba embarazada aunque la castaña se pusiera de mal humor y Cassandra con Fabian terminaran defendiendo a Patrick por fingir emocionarse con su no paternidad, hasta del otro lado del salón la cara de fastidio que Minna ponía cuando Anthony se sumaba a los chistes de embarazo que Leah, embarazada de un varón, les hacía a ella junto con Madison, que esperaba de cinco meses a Ernie. También se tenían en cuenta las noticias que traía Skylar sobre Brandon y su estrellato mientras que Amelia se debatía en conseguirle novia y pretender no emocionarse demasiado porque Edgar y Allison planeaban tener un hijo por petición de Jessica, la mejor amiga de la pelirroja, que desde Australia con Noah se encargaba de controlar que en la vida de su amiga siguiera todo bien.

Todos eran una bella familia que se divertía en el salón a la espera del bautizo de Marcus Belby junior.

En la mesa de los merodeadores, Rouxie y Lily hablaban de libros y algo de quidditch femenino ante la atenta atención de James y Remus, ya que Sirius estaba más interesado en seguir tomando los cocteles frutales que ofrecía la barra.

-¿Peter?- pensó que alucinaba el ojigris cuando el castaño aparecía en el umbral de la puerta tropezando por el piso mojado de la calle.

Remus y James alzaron la cabeza cuando ya todos miraban con los ojos como platos la puerta. Luego de más de un año, Pettigrew aparecía allí como si nada.

-¿Dónde está mi ahijado?- reclamo son una sonrisa tirante mientras veía como Rachel se acercaba lentamente hacía él.

Todos miraron el camino que hacía la cobriza hacía Peter con cautela y finalmente algunos liberaron el aliento cuando Rachel sonrío y salto a los brazos de su mejor amigo y apretó con fuerza su contorno.

Peter dejo escapar un suspiro y abrazo con fuerza a su mejor amiga, a aquella que por muchas cosas no había podido ver durante mucho tiempo, y hundió la cara en el cuello de ella, respirando el aroma extrañable de su perfume.

-Has venido- suspiro Rachel haciendo fuerza para no llorar- Enserio lo has hecho.

-No me lo perdería por nada- negó sonriéndole- Estamos hablando de mi ahijado de todas formas.

Skylar se detuvo a mitad de camino a decirle algo a Lily cuando sin proponérselo, sus ojos chocaron con los de Pettigrew. Todo su cuerpo se había tensado de una manera horrible.

-Sí, es verdad- sonrió con fuerza y nuevamente lo volvió a abrazar- Oh, Peter, estas bien… y estás en casa.

-¿Sky?- Félix le acaricio la mano para devolverla a la tierra y Lily los miro desde su lugar con una ceja alzada. Algo iba mal- ¿Estás bien? Te has puesto pálida.

-Tuve un… mal presentimiento- comento jadeando y sus ojos se clavaron en Peter sin proponérselo- Sobre él.

-¿Sobre Peter?- pregunto extrañado Félix. Si bien no había compartido mucho con el merodeador más bajo, sabía que no tenía un alma muy aventurera como para meterse en líos.

-Sí… no sé. Fue un impulso, como un latido. Tal vez estoy demasiado sensible- negó mientras seguía marchando hacía Lily- Sabes que esto será un problema- comento tanto como para su novio como para la pelirroja.

-James…- susurro la señora Potter mirando a su marido, que miraba absorto como Rachel y Peter seguían con su intercambio de palabras junto a Mark en la puerta y el pequeño Marcus. Seguido de él, Sirius fruncía algo el ceño y Remus estaba realmente sorprendido.

Los tres merodeadores no se esperaban que Peter volviera así como si nada después de tanto tiempo de ausencia. No había aparecido en el entierro de Hestia y anteriormente, ni siquiera se había presentado para ayudarles a buscar a la castaña e incluso a Skylar. Ellos entendían que estaba de duelo por la muerte de Ana, pero que apareciera en el bautismo de Marcus cuando tampoco había estado allí el día del parto, era demasiado fuerte.

-No puedo creer que haya venido- musito Sirius levantándose de un tirón y James enseguida le tomo por el hombro, incorporándose también- ¿Qué?

-Remus- llamo Rouxie y el hombre lobo le miro sobre su hombro- ¿No piensas ir a saludar?

Descontando el hecho de que no sabían nada de él desde el funeral de Hestia.

Más allá, Peter se concentraba en mirar a Rachel y a su pequeño ahijado, pero su instinto de saber donde estaban sus mejores amigos era demasiado fuerte y evidente.

-No es momento para reclamos- murmuro- Sé que estas molesto con él, pero no es el lugar para hablar de esto ahora. Te conozco, Black.

Sirius le mantuvo la mirada durante unos interminables segundos y luego hizo una mueca y se volvió a sentar.

Remus suspiro.

-Esperemos a ver que hace y luego hablaremos con él, ahora es el momento de Rachel de disfrutar de Peter- comento, haciendo alarde de su espíritu pacifista.

Rouxie se mordió el labio, pensando que tal vez no era el mejor momento para romper el aura de paz que había alrededor de Remus. Sin embargo sabía que no iba a poder retener mucho más aquella noticia.

-Tienes la mirada perdida, ¿a ti también te sucede algo?- pregunto Lily a Rouxie, pescándola en el acto y esta enseguida tomo un trago de su coctel para bajar las palabras.

-Oh, no- negó quitándole importancia con un gesto de la mano, sabiendo que Remus la miraba de reojo- Estaba distraída pensando en otras cosas, pero nada importante. Quidditch. Ya sabes, últimamente solo tengo la cabeza para eso.

Lily le miro directo a los ojos fijamente unos segundos y luego miro hacia otro lado, sabiendo que no era la indicada para sacarle información relativamente importante si la misma Rouxie no quería decirlo.

Peter duro unos segundos más retenido por los brazos de Rachel y luego el inevitable momento llego: se dirigió directamente hacia la mesa donde estaban sentados los merodeadores.

-Vamos- Skylar tiro de la manga de Félix para llevarlo lejos de aquella situación, ya era demasiado que el castaño tuviera que vivir con sus continuos ataques de pánico como para aguantar el estrés del drama merodeador.

Remus fue el primero en incorporarse de la mesa, seguido por James obligado por Lily. Sirius tomo aire y los siguió, poniendo una gélida sonrisa en su rostro.

-Chicos- saludo el castaño metiendo las manos en los bolsillos, sabiendo que ninguno de ellos tres iba a estrechárselas. Sus expresiones estaban más duras y toda la inocencia que una vez su rostro había reflejado, había sido borrada con el paso del tiempo. De habérselo cruzado en la calle, seguramente nadie lo hubiese reconocido.

Entre el trío y Peter se había levantado un muro imaginario que bloqueaba todo lo que ellos querían decirse enserio, tanto como cosas malas como cosas buenas.

-Peter- saludaron James y Remus- Es un placer ver que estás bien- siguió el chico lobo, dejando atrás a los azabaches.

-Me sorprende verlos acá a todos- dijo Peter relajándose un poco.

-Nosotros siempre nos hemos mantenido juntos- le ataco Sirius y enseguida Lily estiro la mano para sujetarle la muñeca.

-Me refería a que no esperaba enseguida verlos a los tres juntos, hubiera preferido tener tiempo para hablar con cada uno de ustedes- comento, tenso.

-No hay nada que hablar- negó James y Sirius puso los ojos en blanco detrás de él- Nosotros sabemos que no te fuiste porque quisiste, estuviste obligado a hacerlo. Por tus sentimientos.

-Creo que no todos piensan igual que tú- murmuro, sabiendo que en la mirada de los tres, se escondía el resentimiento.

-De todos modos- Lily se incorporo y paso entre medio de los merodeadores hasta estar frente a frente con Peter- Es un alivio que estés bien.

-Muchas gracias Lily- contesto, dejándose abrazar por la pelirroja bajo la atenta mirada de James.

-Acompáñanos- dijo Rouxie, manteniendo la distancia pero siendo amable a su manera.

Peter asintió y tomo asiento en uno de los lugares que habían quedado vacios cuando Skylar y Félix se habían retirado. Sus ojos vagaron por el lugar y luego frunció el ceño.

-¿Y Valerie?

James miro directo hacia Sirius, que había bajado la cabeza mordiéndose el labio para no mandarlo a la mierda.

-Ella no nos acompaña esta tarde- comento Lily, siendo educada como siempre. Aunque esa pregunta también le había dolido. Explicar las ausencias de la mesa a la hora de comer era algo que jamás le había gustado.

-En realidad no nos acompaña por mucho tiempo…- comento Sirius rodando los ojos y Remus le mando una mirada de advertencia. Valerie no estaba, pero seguía viva a diferencia de Ana- Pero no es algo por lo que debas preocuparte, de todos modos ustedes no solían compartir demasiado las cosas.

-A diferencia de ustedes, lo sé.

Remus y Lily abrieron los ojos sorprendidos ante aquella respuesta y James enseguida se levanto, llevándose a un rabioso Sirius consigo.

-¿De qué está hablando?

-Vamos a buscar algo para beber.

-Eso no fue nada cortés, Pettigrew- le espeto Rouxie, quien se esperaba un comentario como aquel y no le importaba para nada quedar mal adelante del chico rata.

-No me hables a mí con ese tono, Levy, ya no eres una prefecta- atacó y una sonrisa mordaz se dibujo en su cara- Me alegra saber de todos modos que aún sigues aquí entre nosotros.

-¡Peter!- se molesto Remus esta vez- ¿Cómo dices una cosa de esas?

-No me refería a lo que todos piensan- negó sonrojándose- Pero como veo que no asimilas de lo que estoy hablando, puedo deducir que Levy no te ha dado las buenas nuevas y mejor me callo la boca para así no arruino la sorpresa.

Los ojos de Rouxie se abrieron como platos mientras sentía que Remus procesaba todo lo dicho antes de mirarla.

Lily sintió que algo bueno no iba a salir de eso.

Rachel sonrió hacia el pequeño Mark y luego miro a su esposo, quien miraba hacia la mesa de los merodeadores con el rostro sin expresión alguna.

Sabía que la llegada de Peter iba a provocar problemas, pero nada podría decir del mejor amigo de quien era su esposa.

-No creo que te vaya a gustar saber lo que yo tengo para decirte.

-¿Qué tienes para decirme?- pregunto la cobriza- Conozco esa cara.

Ella le miro con una ceja alzada y suspiro, esperando que el pequeño no viera como su cara se fruncía.

-Yo sé lo que hago.

-No dudo de lo que sientes, Rach- se justifico su esposo, sonriendo incomodo- Dudo de lo que es Pettigrew ahora.

-¿Qué quieres decir? Yo lo conozco. Esta cambiado, eso sí, ha soportado muchas cosas. Ten en cuenta que ha perdido a la mujer que todos sabíamos que iba a ser su futura esposa. No puedes dudar de él.

-Oye, tranquila- dijo poniéndole una mano sobre el hombro que el pequeño Belby no estaba usando de apoyo. Él los miro a ambos perdido, sus padres nunca peleaban. Marcus, sabiendo que Rachel estaba tensa, intento alivianar sus palabras suspirando- No insinúo lo que estas pensando que insinúo. Solo quiero que estés alerta, Rachel. Tienes que pensar ahora en ustedes dos.

-¿Nosotros dos?

-Sí- asintió señalándolos a ellos con una sonrisa en la cara- De nosotros tres me preocupo solo yo.

Rachel se sonrojo y se estiro para besar los labios de su esposo aunque su hijo estuviera en medio de ellos.

-Sé que te preocupas por mí cariño, pero debes dejar que me dé de bruces contra el suelo quieras o no quieras.

-Sh- le detuvo- Vive el momento, confía en mí.

-Pero sé lo que significa Peter para ti y no quiero…

Y aunque Mark amara a Rachel, por primera vez no se lo permitió hacerlo.

Rouxie miro a Remus con los ojos llenos de lágrimas.

-Este año ha sido demasiado rudo para todos. No sé cómo podría habértelo dicho.

-¿Cuándo te vas entonces?- pregunto el merodeador sin mirarle a los ojos, sino a la profundidad del oscuro pasillo que llevaba los baños del local. Lily les había encontrado un buen lugar para poder hablar a solas.

-Remus lo siento mucho, enserio. Estaba meditando demasiado las cosas antes de darme cuenta que posiblemente la noticia ya hubiese llegado a los oídos de otras personas. Aún no termino de entender el mundo de quidditch… 

-No quiero oír más- dijo alzando las manos en su dirección para frenarle- Me saben a excusas de tu parte. Solo quiero que me contestes cuándo te vas.

-El 28 de diciembre. La temporada en Japón empieza después de esa época, me ha permitido quedarme para navidad pero luego enseguida tengo que irme por temas de prensa y tendría que reconocer los equipos…- se ahogo con sus propias palabras- Remus, por favor, mírame.

-No quiero que te equivoques- le detuvo- No estoy triste. Sé que este nuevo puesto en un equipo de quidditch japonés puede significar mucho para tu carrera, solo me pone enfermo que no me lo hayas dicho a la primera.

-Tenía que pensar. ¿Qué iba a hacer con Ainara? El idioma… las costumbres… tú.

-¿Yo?- pregunto mirándole por primera vez en muchos minutos- ¿Qué tengo que ver yo?

Rouxie aspiro todo el aire posible y cuando sus pulmones estuvieron llenos, se hincho de valor y tomo las manos a Remus entre las suyas.

-Quiero que te vengas conmigo.

Remus frunció el ceño.

-Sí, piénsalo. Esto podría ser un nuevo comienzo para todos. Algo lejos de los problemas, podríamos llevar una vida nueva como Madison lo hace con Drew en Bulgaria. Sí, están algo apartados de lo que sucede aquí, pero…

-¿Qué?

Remus soltó de un tirón las manos de Rouxie y se paso el dorso de una de estas por la frente, intentando liberar la frustración.

-No.

-¿Cómo?

-No, Rouxie no. Yo no me pienso ir contigo.

-Espera Remus, piénsalo quizá un poco más. Es una buena opción, tienes que fijarte en que…

-Rouxie te amo, pero amo más a Sirius y James. Jamás podría perdonarme que algo le pasara a Lily mientras yo estoy lejos. He visto lo que James vive después de haber perdido a Hestia y yo no quiero eso para mí.

-¿Entonces?- pregunto Rouxie con los ojos abnegados en lágrimas.

Remus suspiro y la acerco por el cuello para darle un beso en la frente mientras reprimía las ganas de gritar.

-Siempre serás la historia más importante que tendré para contar- dijo con sus labios presionados contra la tersa piel de su frente. Después de todo, se había acostumbrado demasiado a ser el fuerte- Pero no puedo retenerte y yo no puedo estar ligado a ti. No puedo estar aquí pensando que sucede allá. Se me necesita en cuerpo y alma aquí y aunque te lleves una parte de mí, sé feliz, porque vivimos algo precioso y nunca me perdonaría que no seas feliz porque te retengo conmigo como sé que tú tampoco me retendrías si fuera necesario.

-Remus…- sollozo la castaña sintiéndose vulnerables, pero no derrumbándose como para hacer una escena. Después de todo siempre había sido valiente.

-Ahora no pensemos en esto, ¿vale?- dijo apartándose para verle feliz-Vivamos en una nube por primera vez desde que hemos salido de Hogwarts y fijamos que esto no ha pasado… hasta que debas irte.

-Hasta que deba irme…

-No seamos tan prefectos perfectos una vez- sus labios se unieron en un corto y casto beso- Pero ten en cuenta que te amo.

-Y yo te amo a ti.

Rachel sonrió mientras su hijo era bendecido.

Después de tanto caos un momento como aquel era bien recibido por todos y por ese mismo caos habían decidido hacer una ceremonia simbólica que asegurara dos padrinos para su pequeño.

Peter y Lily fueron los encargados de llevar los títulos de padrino y madrina y fueron aplaudidos por Rachel con orgullo cuando tomaron a su ahijado por primera vez, sabiendo todo lo que eso representaba en aquellos tiempos.

James le sonrió orgulloso a su esposa cuando esta se puso de nuevo a su lado con lágrimas en los ojos.

-No me lo esperaba…- dijo la pelirroja feliz, radiante- Jamás se me pasó por la cabeza, pensé que iba a ser Ainara quien fuera su madrina. De Peter me lo esperaba… pero yo, nunca.

-Tienes más pinta de ser madre que de ser madrina- dijo Sirius con los hombros hundidos- Pero supongo que Rachel hace lo que puede con eso- agrego, codeando a James quien le fulmino con la mirada enseguida.

-Dejen de querer embarazarme los dos.

-Oh, yo no estoy en nada relacionado con eso, pelirroja- comento Sirius divertido- Ya sabes, eres una chica casada y últimamente me he dado cuenta que algunos valores valen la pena ser conservados.

-Dile "hola" a tu madrina- Rachel, con su hijo ya bautizado, se acerco sonriente a Lily y esta enseguida tomo al pequeño Marcus en sus brazos.

-Estoy anonadada.

-Te lo merecías, Lils- comento entre seria y sonriente- Al principio, cuando me entere que estaba embarazada, además de tener miedo, supe que la madrina de mi hijo tenía que ser Hestia, no te voy a mentir. No sé por qué, solo lo supe. Cuando ella falleció, al poco tiempo mientras la panza por suerte crecía, Mark me planteo la posibilidad de que Valerie lo fuse. Después de todo, ellas dos son casi iguales… Pero no. Lamentablemente después de Hestia fuiste tú la que siempre estuvo en mi mente, porque sé que eres lo suficientemente fuerte para afrontar que si el día de mañana me paso algo a mí y a Mark no dudaras dos segundos en reclamar al pequeño y pelear contra medio mundo mágico con tal de ponerlo a salvo. Porque amas más de lo que sufrís, y sé que tu amor es lo único bien que hay en esta tierra.

-¡Me vas a hacer llorar!- reclamo Sirius, aunque en sus ojos si se notaba que se había emocionado.

Lily abrazo a Rachel con una mano libre y le dio un beso en la mejilla.

-Prometo que este bebe va a ser el niño más consentido del mundo.

James, observándola, se dio cuenta de que por mucho que Lily no quisiera admitirlo, se moría por tener un pequeño al que dedicarle toda su atención.

Y él, como buen marido, era hora de que se lo diera.

Luego de dejar a Lily dormida esa noche, James abandona su lugar en la cama y se calza las botas de invierno. Aun no nieva, pero sabe perfectamente que la noche es demasiado cruel para los que se atreven a entrometerse en ella. Hace demasiadas noches que viene repitiendo el mismo proceso. Asegurarse que Lily duerme y huir.

Porque algo dentro suyo sabe que puede mentirle a Sirius e incluso a Remus, pero jamás podría hacerlo a Lily.

Y hay cosas que es preferible mantenerlas en secreto.

Salió de la casa y se desapareció, apareciendo segundos más tarde detrás de uno de los arbustos del Hyde Park.

Se ciño la chaqueta y se bajo el gorro que ocultaba un poco su arremolinado cabello azabache, casi tan oscuro como aquella noche.

Instintivamente camino hacia la orilla del lago central, allí, como todas las noches durante esos menos, estaba siendo esperado.

-Ese color no te queda.

Valerie se dio la vuelta, envuelta en una chaqueta verde y le sonrió de una enorme bufanda blanca.

-A mi todo me va bien.

James rodo los ojos y se hundió de hombros.

-¿Nada nuevo?

-Nada nuevo- negó la rubia suspirando- La Orden me tiene como loca, pero ya sabes cómo es esto. Sigues una pista por aquí, otra por allá. Matas a algún que otro mortifago.

-Te has hecho muy buena en eso últimamente- murmuro el azabache como quien no quiere la cosa- Matar personas. He tenido que detener a Alastor muchas veces cuando me agarra por algún pasillo y Sirius o Remus están conmigo.

-Solo hago lo que debo hacer- comento como quien no quiere la cosa. Sus ojos azules ya no reflejaban aquella luz tan particular típica de ella, hace meses que no lo hacía.

-¿Cuándo vas a volver a casa?

-¿Cuándo vas a dejar de preguntármelo?

-Regulus ha muerto, Valerie. Te lo comento solo por si quieres saberlo.

La rubia tomo aire suficiente como para sacarle el oxigeno a James y luego suspiro. Ya no era una chica que lloraba, sus sentimientos se habían vuelto pequeños cubos de hielo dentro de su congelado pecho.

-¿Cómo se lo ha tomado Sirius?

-Peor de lo que esperaba, debo admitir- contesto, metiendo las manos dentro de los bolsillos de sus jeans- No llego a llorar, pero dude de él, debo admitirlo. Era su última esperanza, después de lo que le paso a Hestia, Sirius tenía la esperanza de que Regulus entrara en razón.

-Sabes que eso no iba a suceder- negó exasperada. Conocía a Regulus por Dorcas, y no se quería imaginar cuanto iba a estar sufriendo la rubia en ese momento gracias al trágico accidente. Y Sirius…- Rosier lo estaba envenenando demasiado. Y ni hablemos de los otros.

-Supongo que no tienes pistas de Simón.

La sangre se agolpo en las mejillas de la rubia y lejos de parecer ruborizada, estaba como a punto de explotar de la rabia.

Pero enseguida volvió en sí.

-Aún sigo detrás de su pista. Pero hay demasiadas cosas que no me cierran y la otra noche…- largo un suspiro- Creí que me estaba volviendo loca.

-¿Qué paso?- se extraño James, sabiendo que Valerie jamás admitiría un error de su parte si no era por algo sumamente necesario.

-Vi a Ana.

-¿Ana?

-Ana Rawson.

James le miro pasmado antes de largarse a reír.

-Valerie, pensé que estábamos hablando de algo serio.

Ella carraspeo para devolverlo a la realidad y James guardo silencio.

-No sé qué está pasando Jimmy, pero lo juro. Quizá solo fue su fantasma o es que estuve demasiado cerca de la muerte y no me di cuenta. Pero sé que vi y dónde lo vi. Además, Skylar nunca estuvo segura de sentir que ella pasaba a un mejor mundo. Vaya uno a saber que ha sucedido- se apretó el gorro contra sus rizos rubios y frunció el ceño- A veces siento que me va a explotar la cabeza.

-Por eso mismo, vuelve a casa- dijo James, aprovechando el momento- Skylar te ayudara a entender tus pistas, habla con Sirius de la Orden… vuelve Valerie, todos te extrañamos.

Los ojos de ella se llenaron de lágrimas por unos segundos y luego, finalmente, negó, clavando sus fríos zafiros en la oscuridad.

-No puedo volver aún James. Se lo debo a Hestia.

Entre ellos se hizo un silencio sepulcral en donde cada uno se abrazo a sí mismo para resguardarse del frío. Tantas cosas los unían en ese momento. El miedo, el dolor, la Orden, Sirius, Remus, Rachel, Lily.

-Hay momentos en los que me obligo a avanzar- corto el silencio James. Valerie le miro en silencio- Porque soy consciente de que la vida debe de seguir a pesar del dolor. Nosotros hemos hecho esa frase nuestro lema de vida. Pero es inevitable imaginar cómo serían las cosas con ella aquí y ver cómo reaccionaría ante las cosas que suceden. Es inevitable sentir que lamentablemente nos ha abandonado. -Ella jamás va a abandonarnos, sabes perfectamente que era conocida como una persona terca- Valerie miro hacia el cielo, sintiendo como el frío exterior no era competencia con el de su interior- Posiblemente, ella esté aquí con nosotros ahora.

Y ambos volvieron a compartir el silencio, esperando recibir una señal de que aquello era cierto.

Feliz Navidad a todos!

Disculpen si encuentran problemas de edición como palabras repetidas o algo. Tuve que pegar renglon por renglon para completar el cap porque mi computadora esta rota

No, no me ha llevado un año copiar renglon por renglon

No, no es una broma del dia de los inocentes

Finalmente un cap nuevo despues de tanta espera

Nos leemos mas pronto de lo que creen

Agus