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La chica de un Merodeador — capítulo 41
-Solo dale un poco de tiempo James, sabes que esa noticia afecto a todos.
-Pero quiero ayudar, Lils. Hace dos semanas que está metida dentro de su habitación- James protestaba en voz alta, a diferencia de su esposa- Toda la culpa la tiene Macavoy, una vez que hace las cosas bien…
-Ya, deja eso, solo vas a cabrearte más. Vamos a preparar e desayuno.
Hestia se removió entre las sabanas y clavo sus vidriosos ojos rojos en la pared de la habitación.
Habían pasado ya dos semanas en las que se había dedicado solamente a entrenar y dormir en la seguridad de la casa Potter, donde sabía que ningún Macavoy o Bones iba a llegar hasta ella sin pasar primero por James.
Después de haber escuchado el relato de Bernardett había corrido a casa de Brandon, donde estaba Amelia y pregunto enseguida si aquello era verdad.
<<¿Cómo te has enterado?>> esa había sido respuesta suficiente para dejarlo todo. Se sentía realmente mal consigo misma. Durante meses había estado sintiéndose culpable por haberle ocultado a Brandon toda la historia con Remus y resultaba que de repente, sin previo aviso, él también tenía un pasado con ex rebeldes. Cabe destacar que él estaba comprometido, cuando ella solamente había tenido una relación vainilla con Remus.
Lentamente se incorporo y se llevo una mano a las costillas. Julia las había estado forzando demasiado con la presión de rendimiento o suplente. Hestia estaba agradecida al agotamiento, porque eso no le dejaba pensar en cosas que le dolían, en cambio, estaba recibiendo una dote extra de magulladuras, torceduras y moratones para dedicarle tiempo suficiente.
Después de darse una rápida y dolorosa ducha, bajo a la cocina, donde le esperaban los Potter, Remus, Peter y… Sirius.
Por primera vez en mucho tiempo no estaba tan enojado con el azabache por haber peleado con Valerie, ya que esta vez había sido ella la que había decidido terminar con la relación. Claro, estaba molesta porque él lo había aceptado y no había intentando recomponer las cosas, pero no podía culparlo, como tampoco lo hacía con Valerie. Ellos habían atravesado muchas cosas dolorosas y tal vez un tiempo de claridad era bueno para encender la llama del amor.
-¿Qué vas a hacer hoy?- pregunto Remus con dulzura cuando le vio aparecer.
Ellos ya habían atravesado la etapa donde había ciertas cosas incomodas para hablar y ahora volvían a ser los Rem y Hest de siempre, sin secretos, de charlas interminables hasta altas horas de la noche.
-¿Con qué?- pregunto mientras se sentaba perezosamente al lado de James. Tenía el cabello atado en un tomate arriba de la cabeza y unas horribles ojeras debajo de sus ojos.
-Hoy…- murmuro pensativo antes de mirar fugazmente a Sirius, quien comía una tostada fingiendo no escucharles- Es el cumpleaños de Valerie.
Finalmente el viernes dos de febrero había llegado y eso significaba el decimo noveno cumpleaños de la rubia. Tres días atrás habían estado festejando el cumpleaños de Lily, aunque había resultado ser algo incomodo. La pelirroja había empezado el día con los merodeadores, pasando la tarde con las chicas y finalmente acurrucándose entre los brazos de James por la noche, pero ninguno de los grupos se había mezclado en todo ese tiempo y de cierta forma era un alivio, porque la tensión estaba presente cuando de repente Sirius o Valerie entraban en escena.
-Ayer estuve con ella un rato…- murmuro la castaña dubitativa- No quiere hacer nada. Ya sabes que no es muy de los cumpleaños. Pero tengo entendido que hoy iría con Sally a comprar su vestido para el cumpleaños mañana.
-¿Sigue con eso?- Sirius alzo la cabeza, furioso. Por no estar en contacto con Valerie se había perdido los datos oficiales de su vida. Como qué iba a hacer para su cumpleaños, un tema que realmente le preocupaba. Para él, lo mejor hubiese sido hacer una reunión breve en la seguridad de alguna casa, como la Potter o la que ella tenía con Hestia en Westminster, sobre Oxford Street. Pero, como era de esperarse, la rubia volvía a hacer todo lo contrario a lo que él pretendía.
-No vamos a discutirlo ahora- dijo Peter pasándole el zumo de naranja a Hestia, quien le agradeció con una sonrisa- Aunque sería bueno que te presentarás mañana, Sirius. Sí tú orgullo no lo permite, no sonrías por Valerie, pero sí esfuérzate por Lily. Ella no te ha hecho nada y también estamos festejando su cumpleaños, aunque parece que a veces se te olvida.
El azabache miro a Peter en silencio durante unos segundos y luego carraspeo.
-No estoy enojado con Valerie, Pit, así que no te hagas el listo conmigo.
-Black- Lily le tendió una tostada rebosante de jala de fresa- Come y calla.
Había sido así desde que Valerie se había desaparecido. A pesar de no haber enfrentado la situación era obvio que Sirius estaba afectado por eso y lo reflejaba en cualquier persona que le hablase sin corazones y flores.
-¿Hoy tienes practica?- pregunto James mirando a Hestia mientras le apretaba la mano cariñosamente. Si estaba allí y no en Azkaban por haber matado a Brandon se debía a que no podía alejarse lo suficiente de Hestia sin sentir culpa. Pocas veces le había visto así, con ojeras y delgada hasta los huesos, y le aterraba cualquier pensamiento que pasaba por su cabeza cada vez que le veía.
-No- negó ella con voz monótona- Hoy Terry, Maximus y Julia tienen que estar en Japón gracias a una donación de una empresa de allí para el equipo. Los entrenamientos se retoman el lunes.
-Genial- dijo el azabache estirándose para poder besarle la frente- Puedes dormir un rato más entonces. Después de que te comas el desayuno.
-Estoy algo llena…
-Hestia tienes que comer- Remus coloco un plato lleno de tostadas- Estás muy delgada y tememos que te caigas de la escoba- sonaba hasta gracioso, pero era verdad. La castaña había estado comiendo muy poco y al menos había adelgazado diez kilos en aquellas dos semanas.
-Preparare un pastel de chocolate para Val está tarde- dijo Lily- Ya sabes que Rachel y nuestro sobrino estará muy feliz con todo esto. ¿Quieres que te prepare algo?
Hestia le miro en silencio unos segundos antes de alzar la cabeza.
-Una sonrisa.
-Cariño yo sé que no estás feliz por lo que ha pasado- Donovan acariciaba la espalda de Valerie con cariño fraternal. Él no había tenido la suerte de tener una hermana, pero su cuñada y mejor amiga levantaba ese sentimiento de complicidad que supuestamente profesaban los hermanos- Pero es tu cumpleaños.
-Solo quiero quedarme aquí toda la vida- murmuro enterrando el rostro en las almohadas de la cama. Desde que había aparecido en la casa Wood no había tenido la fuerza necesaria para volver a la suya. Iba a la academia, donde debía soportar las preguntas de Johanna y las burlas de Simón, quienes intentaban levantarle el ánimo, pero como aún estaba recopilando cosas de clases pasadas no estaba cursando las clases normales, por lo que tenía la suerte de no encontrarse con los merodeadores. Remus, sin embargo, la había esperado varios días fuera de su aula y le había consolado en silencio mientras ella lloraba entre los brazos de él, pero nada más. James no había dado señales de vida y no esperaba mucho de Peter. No quería ni pensar en lo que había estado esperando para que Sirius le hablase, pero sabía que era un caso perdido. Él había sido el que había recompuesto la relación la última vez que habían peleado.
-No puedes decir eso enserio- Donovan alargo la mano y jugueteo con uno de los rizos rubios. Amaba eso del cabello de Valerie, muchas veces amanecía lacio como una baba y otros aparecía con rizos tan apretados como anillos. Aquel día era una mezcla de los dos. Valerie siempre lucía preciosa en las fechas importantes- Hoy es un día importante.
-Nada de lo que puedas decirme va a sacarme de aquí…
-¿Titi Val?- Oliver apareció con un par de muffins morados con una vela encendida en cada uno de ellos. Sally apareció después, sonriendo con complicidad- ¡Feliz cumpleaños, titi Val!
Valerie estaba segura que no iba a volver a sonreír en mucho tiempo, sin embargo, solo fue necesario que Oliver dijera titi para que ella le esperara ansiosa sentada en su cama, con la sonrisa más radiante del mundo.
Se dejo cantar feliz cumpleaños con su sobrino sentado sobre su pierna y luego le mancho la cara con glaseado. Antes de que Sally pudiese protestar se lo había quitado a besos y Oliver chillaba divertido
*"Pensar que hubiese sido capaz de perderme esto"*murmuro, mientras el niño le explicaba que él mismo había hecho la masa y Sally sonreía divertida "Con el encantamiento Fidelio sobre la casa y una guardiana dura como Gin, puedo estar tranquila"
-Rachel se ha comunicado conmigo- aviso la rubia mayor- Dice que te espera en la entrada al callejón Diagon para almorzar.
-Sally…
-No he podido contestarle- comento hundiéndose de hombros- No soy buena con los hechizos que las águilas aprendieron a hacer.
-Si no te hubieses pasado todas las clases de encantamiento intentando descubrir una forma para que el maquillaje durase más- murmuro Donovan.
-Mis métodos de belleza siempre fueron los mejores.
-Lo sé, estoy casado con la mujer más bella del mundo.
-Comprensible, siendo el segundo hombre más hermoso del mundo.
-¿El segundo?
-Mi bebé Oli siempre va a ser más guapo que tú- contesto riendo, abrazando al niño quien inmediatamente sonrío sin comprender mucho lo que estaba sucediendo.
Donovan se largo a reír y beso la frente de su esposa.
Valeria sabía del esfuerzo que ambos estaban haciendo. Que estaban escondidos aún no era una noticia pública y Donovan tenía mucho cuidado en ir y volver a la casa de los entrenamientos en Puddlemore United. Los Wood tenían dinero, pero a pesar de que Donovan era hijo único, legitimo heredero, no pensaba gastárselo todo mientras se ocultaba con Sally. Y sabía que su esposa tenía necesidades. Había asumido que estaba casado con una reina antes de decir si, acepto.
Valerie les miro con orgullo. Ya no eran aquellos chiquillos asustados que no sabían qué hacer cuando Sally había resultado embarazada. Ahora tenían el poder de poner el mundo a sus pies y eso fascinaba.
-Titi Val…- Oliver reclamo su atención y ella enseguida miro a su niño. Todo en él era perfecto. Lo amaba más que a su vida sin comparación. Por verle sonreír así estaba dispuesta a dar la vida un millón de veces, revivir, y volver a morir- ¿Te ha gustado mi regalo?
Valerie se largo a reír y le atrajo hacía ella nuevamente.
Agradecía mucho a Gin por haber aceptado ser la guardiana de la casa Wood. De no ser así su loca cabeza jamás estaría en calma. Había perdido a sus padres en manos de Voldemort, no podía perder a su hermana, su cuñado y a su magnífico sobrino también. Tampoco estaba tan preparada ella misma para perderse. No ver más a Sally fruncir el ceño cuando una combinación de ropa no le favorecía, aunque ella favorecía a la ropa y no en viceversa, a Donovan levantar el puño y luego saludar a sus enemigos en el campo de quidditch como un verdadero ejemplo del deporte sin rencor, como siempre había sido, e indiscutiblemente no estaba preparada para perderse los primeros pasos en la vida de Oliver. Quería verle ser el mejor guardián en el quidditch como su padre, dejar a las niñas locas como su madre y tener un bello niño como él mismo lo era en ese momento.
-Todo que venga de ti me gusta, cariño- contesto, besándole la frente con amor.
-Entonces…- Rachel se acomodo un mechón de cabello cobrizo detrás de la oreja y cruzo las manos sobre la blanca mesa en la terraza de Florean Fortescue- ¿Qué quieres hacer ahora?
Valerie termino de arreglar el desastre en la boca de Hestia gracias al helado de chocolate y giro para verle.
-Quiero un tatuaje- contesto con simpleza.
Skylar se atraganto con su malteada y Lily abrió la boca en una perfecta O.
-Disculpa, creo que ha caído mal esto…- la morena dejo el vaso precipitadamente sobre la mesa y Rachel volvió a respirar- Creo que te escuche decir que quería un tatuaje.
-Es lo que quiero- explico la rubia sonriendo- En la parte baja de mi espalda y dos debajo de mi pecho.
-Espera… ¿Tres?- Lily le miro pletórica- No estamos hablando de que te quieres hacer un tatuaje, sino que quieres hacerte tres.
-Exacto.
-Lo has estado pensando mucho, ¿verdad?- pregunto Hestia sonriendo.
-Claro que sí- asintió levantándose de un salto- Ahora vamos a pagar e ir a Londres muggle a buscar una tienda para resolver mi problema.
-No creo que resolver sea la palabra correcta- dijo Rachel corriendo detrás de Valerie- Un tatuaje es algo que queda en tu piel para siempre, Val, creo que lo tienes que pensar un poco más.
-No corras- la rubia le sujeto por los hombros- Aún mi sobrino no tiene tres meses y es peligroso- su ceño se relajo mientras dejaba el dinero suficiente para pagar las cosas que habían comido y una buena propina- Un tatuaje muggle es algo que he estado considerando desde que vi por primera vez uno cuando tenía ocho años.
-¡Ocho años!- se alarmo Skylar- Esas cosas duelen como la mierda, Valerie.
-Más a mi favor- comento hundiéndose de hombros- Necesito algo de dolor para calmarme. ¿Me acompañaran o no?
Hestia coloco un brazo sobre sus hombros.
-Yo me haré uno también.
-¡Cool!
-Oh, Merlín, las hemos perdido.
-¿En qué puedo ayudarles?- una chica con toda la piel de los brazos cubierta de tinta y varias perforaciones en ambas orejas les miro detrás del mostrador y Rachel retrocedió enseguida, chocando contra el cuerpo de Skylar.
-Hemos venido a hacernos un tatuaje- contesto Valerie sonriendo.
-¿Ya saben que diseños van a hacerse?- pregunto la chica desinteresadamente- Porque una vez en la piel… Ya saben, no sale.
-Estoy segura de querer hacerme lo que me voy a hacer- contesto la rubia desafiante- ¿Tengo que hacer un bosquejo o tú solo harás mierda sobre mi piel?
-Toma asiento- la mujer le miro con el ceño fruncido unos segundos antes de entrar por la puerta que estaba detrás de ella.
-No es bueno que hagas enojar a alguien que te puede tatuar soy una bonita puta con mala leche en cualquier parte del cuerpo- aviso Skylar.
-Tengo pensado añadir un diseño más- murmuro Valerie sonriendo y Rachel le miro horrorizada.
-Deja de torturar tu piel, Val, estás cosas pueden hacerte daño.
-Lils creo que vamos a estar un tiempo aquí- Valerie apretó la mano de la cobriza y miro a la pelirroja- ¿Irías a casa para preparar una poción de cicatrización rápida? Porque enserio no quiero andar vendada el día de mi cumpleaños y quiero que para mañana en la fiesta ya esté todo perfecto en mi cuerpo.
-Todo sería mejor si no hicieras esto…
-Por favor- dijo haciendo puchero y Lily bufo.
-Está bien- rodo los ojos- ¿Cuánto dices que demorarás?
-Nos vemos en tú casa- contesto Hestia- Vayan las tres allí.
-¿Preparo una cena?
-Y una buena poción para mi yo jodidamente adolorida- murmuro la castaña suspirando.
-¿Valerie viene para aquí?- pregunto James horrorizado y sus ojos viajaron hacía la sala, donde Sirius y Remus reían de algo que había dicho Peter- ¿Cómo puede ser eso posible? Black está aquí, Lils.
-¿Qué quieres que haga?- espeto la pelirroja mientras freía papas, las favoritas de Valerie y Hestia. Sabía que iban a volver como dos niñas lloronas pequeñas a las que precisaría consentir- Hoy es el cumpleaños de ella, James. Saca a Black de aquí.
-¿Cómo quieres que simplemente lo saque?- dijo, frunciendo el ceño- Él armara un maldito alboroto.
-Hestia le golpeara con una sartén, James, ella está con Valerie haciendo una locura y posiblemente no vuelva de buen humor.
-¿Qué está haciendo Hestia ahora?- pregunto jadeando- ¿Ella está bien?
-Estaba feliz de volver a salir con Valerie. Todas tuvimos la sutileza de no comentar nada sobre quidditch, rubios, Francia y Brandon para que no quisiera lanzarse de la terraza de Florean Fortescue.
-¿No vas a decirme que están haciendo?
-No puedo, ellas me lo prohibieron- contesto hundiéndose de hombros- Ahora, hazte hombre, enfrenta a Black y deja la casa libre para las chicas.
-Me había olvidado de mi esposa prefecta- sonrío, besándole en los labios con dulzura antes de salir en dirección hacia la sala.
Rachel y Skylar estuvieron allí enseguida.
-La poción esta lista- comento la cobriza- Si que es verdad de que tenías cierta obsesión con las pociones.
-Estoy estudiando para ser medimaga, Belby- dijo riendo- No te metas con mis especias ahora que estás embarazada y no puedo hacerte nada.
-He aquí la prueba viviente de por qué una chica bien no puede juntarse con los merodeadores- comento la morena y las tres se largaron a reír.
Rachel se llevo las manos a la boca y salió corriendo en dirección hacia el baño.
Lily fue a correr detrás de ella cuando Peter apareció en la cocina con el abrigo puesto.
-No te preocupes- dijo, mientras servía un vaso de agua- Ella es sensible al olor de las cosas fritas. Me estaba preguntando cuanto tiempo ella estaría aquí sin devolver el desayuno. Le llevare un poco de agua.
-Dile si quiere que le prepare algo.
-Galletas saladas- comento el castaño- Eso siempre es lo que come después de vomitar- y salió, siguiendo el camino que había hecho su mejor amiga.
-No sabía que a ella le daban asco las cosas fritas- murmuro Lily con culpa, mirando acusadoramente la sartén con papas dentro.
-Ella lo está pasando así hace poco- Remus apareció siendo seguido por Sirius y James, los tres con los abrigos puestos.
-Que asco entonces- murmuro Skylar haciendo una mueca- No pienso quedar embarazada.
-Williams tiene tres hermanos, Sky, no creo que él piense lo mismo que vos- comento Sirius y ella le golpeo en el hombro con fuerza- ¡Vas a dejarme una marca!
-Mejor.
-Ella ya está bien- Peter apareció con el vaso vacío y una sonrisa radiante en el rostro- Las nauseas son un buen síntoma dentro de los primeros meses. Se le pasara antes del cuarto mes.
-No sabía que te habías convertido en un tío todo terreno, Pettigrew- dijo Skylar sonriendo.
-Ese bebé será mi ahijado- comento sonriendo con orgullo- Rach es mi mejor amiga. Es obligatorio para mí saber esa clase de cosas en este momento.
-Lily apúrate a quedar embarazada- murmuro Remus- Ahora estoy quedando como el merodeador que menos sabe y no puedo perder mi reputación ante Peter.
James sonrío encantado.
-Opino lo mismo que Rem, amor- comento acercándose a ella y besándole fugazmente en los labios- ¿Por qué no te apuras a quedar embarazada?
-No vamos a discutir esto ahora- murmuro sonrojándose. Él y nadie sabía de la conversación que ella había tenido con Valerie días atrás en San Mungo. Lily aún seguía fingiendo que la idea de un mini Potter le horrorizaba- ¿Acaso no se iban?
-No sé qué has hecho, pelirroja- murmuro Sirius entrecerrando los ojos- Pero iremos a Londres a cenar.
-Valerie estará aquí por su cumpleaños- comento con voz monótona y le miro pidiéndole disculpas- Cenaremos las cinco juntas. Posiblemente vengan Sally con Oliver y Donovan.
-Ah- la expresión burlona en el rostro del azabache había sido remplazada por una mueca- Dile feliz cumpleaños de mi parte.
-Se lo diré- asintió la pelirroja antes de besarle la mejilla- Mi pequeño perromaduro.
Sirius le lamio la mejilla y corrió hacía la puerta siendo seguido por James y unos divertidos Remus y Peter.
-Siento haber salido corriendo- Rachel apareció pálida y Skylar le ayudo a acercarse a la mesa- Es que los olores fuertes…
-Me dijo Peter, no te preocupes- sonrío Lily- Tengo galletas saladas, ¿Skylar puedes traerlas?
La morena se movió rápido y cuando estuvo abriendo el paquete Valerie y Hestia estaban entrando en la cocina.
-¡ACASO NO SABEN GOLPEAR LA MALDITA PUERTA!- chillo Lily, que se había asustado al verles aparecer de la nada.
-Perdón- murmuro la castaña- Pero no puedo mover el brazo.
-Y yo no puedo moverme- murmuro la rubia mientras se sentaba y hacía una mueca- ¿Has hecho la poción? Porque me pica como los mil demonios.
-¿Qué se hicieron?- pregunto Rachel impaciente.
-Tendrás que verlo cuando cicatrice- dijeron las dos chicas sonriendo.
-¡Eso no es nada justo!- murmuro Skylar frunciendo el ceño.
-Ya, es que ahora solo quiero comer- explico Hestia mientras se sacaba el abrigo y lo dejaba caer el piso- No pienso recogerlo.
-Al menos dígannos donde se los han hecho- dijo la morena mientras ponía los platos sobre la mesada. Cuando estaban nada más ella no precisaban pisar el enorme comedor de la casa Potter, donde tenían que comer apretadas para poder escucharse, ya que al ser tan grande, el eco hacía maravillas distorsionando la voz.
-En el hombro- explico la castaña rozando con sus dedos sobre la tela de la camisa el omoplato, donde se podían ver una serie de vendas debido a la trasparencia de la tela.
-En la muñeca izquierda- dijo Valerie señalando la venda que cubría una parte de la muñeca y su mano, parte del pulgar- Debajo de mi corazón en el lado izquierdo de mi pecho. No le iba a dar el gusto al chico que tatuaba de ver mis pechos, por muy bueno que estuviera. Y en la parte baja de la espalda. Ese sin duda fue el que más me dolió.
-¿Fue mucho?- pregunto Rachel haciendo una mueca.
-El mío dolió menos, supongo- dijo Hestia mientras tomaba una papa y se la llevaba a la boca- Fue un trabajo rápido de cuarenta minutos.
-Cuando empezaba a dolerme algo ya estaba preocupándome por el otro tatuaje- murmuro Valerie hundiéndose de hombros- Así que supongo que tampoco me dolió mucho.
-Estoy considerando ir a hacerme otro.
-¡Yo también!
-A ver nenas rebeldes, cálmense un poco- dijo Lily seriamente mientras revolvía su ensalada con el tenedor- Le he permitido hacer esto hoy, no me fuercen a tener que atarlas para asegurarme de que no harán una locura en su piel.
-¿No te regañaran por haberte tatuando sin preguntar?- pregunto Skylar mirando a Hestia.
-¡Terréense va matarme!- chillo llevándose las manos al rostro- Me había olvidado por completo del contrato con las Arpías de Holyhead. Debo anunciar cada cambio de mi cuerpo.
-Supongo que eso puedes ocultarlo bien- dijo Valerie hundiéndose de hombros.
-No creo que haya problema- murmuro- Solo tengo que tener cuidado de que Julia no lo vea.
-Esa chica no me cae bien- murmuro Valerie alzando una ceja- Creo que le teñiré el cabello cuando la vea.
-¡Súper madura!- dijo Skylar y todas se largaron a reír.
-Eh… Vale… Sirius te mando un feliz cumpleaños.
-Ese hijo de puta no fue capaz de decirme feliz cumpleaños- murmuro la rubia frunciendo el ceño- Lo odio.
-No, no lo odias- dijo Hestia sonriéndole con esa confianza digna de ella- Solo estás herida porque él no ha querido comunicarse contigo.
-¿Por qué estaría herida? Yo termine con él.
-Eso no quiere decir que las cosas estén bien- dijo Rachel apretándole la mano con cariño.
Valerie miro sus manos unidas con los ojos llenos de lágrimas.
-Puede que haya estado algo sensible, sí, pero eso no le da ningún derecho a mandarme a la zona blanca.
-¿"La zona blanca"?- preguntaron Lily, Rachel y Skylar.
-La zona blanca es donde una chica queda después de haber salido con un merodeador- explico Hestia- Es como una especie de advertencia a los demás chicos de que esa chica no puede ser tocada por cierto tiempo ya que tal vez puede volver a salir con el merodeador que le mando a la zona blanca. Valerie está claramente en la zona blanca.
-Nadie se me acerca. Es como si el maldito Black controlara el puto mundo.
-Es como si estuvieran en Hogwarts de nuevo.
-Sky no ayuda ese comentario, ¿ok?
-¿Sigue estando en la lista de los invitados?- pregunto Rachel preocupada.
-Claro que lo está- contesto Lily- Eso es lo que arreglamos. Nada de dramas a un día de la fiesta o se cancelaba todo.
-Eres tú la reina del drama aquí, Evans.
-Potter.
-Da lo mismo.
El tres de febrero amaneció siendo un día frío y lleno de nubes, aunque para ser el centro de Londres nadie pasaba aquello como algo especial.
-Quiero que esto termine ya- Lia avanzaba por las calles con su mega panza de cinco meses y medio con agilidad entre las personas- Las hormonas me tienen loca. Sé que hace frio porque veo nieve en la calle, pero siempre tengo calor.
-Cormac será un niño caluroso- dijo Cassandra frotando sus nudillos sobre el vientre de la castaña alta.
-¡Yo quiero verle ya!- protesto Gin riendo- Me lo imagino como una Casanova en potencia si ya nos tiene a nosotras, las geniales Skinny Queens, de cabeza.
-Mi bebé será solo mío- dijo Lia seriamente, abrazando su propio vientre.
-Y de Chace.
-No estés segura de eso.
-Saldrá rubio como un McLaggen y ya no podrás atormentar al pobre de Chace cuando peleen diciéndole que el hijo no es suyo- le advirtió Cassandra y la castaña le echo la lengua.
-Nosotras sabemos que eres un autentico McLaggen, cariño- dijo Gin colocando la mano sobre la de Lia- Aunque tú madre nos torture diciendo que no es así.
Las tres rieron antes de entrar a la tienda y encontrarse con Sally mirando fijamente un par de zapatos y a Oliver jugando con una snitch.
-¿No crees que es peligroso que tenga eso aquí?- pregunto Cassandra mientras tomaba al niño en brazos y miraba a la señora Wood con reproche- Estamos en el mundo muggle.
-James se la dio- murmuro sin apartar la mirada de los zapatos- No puedo quitársela sin que haga un berrinche.
-Niño consentido- protesto la morena y Oliver le sonrío, sabiendo que estaban hablando de él.
-¿Qué estás haciendo aquí?- pregunto Gin preocupada.
-Estoy comprando los zapatos que Valerie me encargo para Hestia.
-¿No crees que es peligroso?
-Tengo peluca- dijo, señalando su cabeza. Las Skinny abrieron los ojos como platos. Era cierto. En vez de una platinada y ondulada cabellera rubia había allí una azabache y rizada. Estaban tan acostumbradas a ver el rostro de Sally que ni siquiera se habían fijado que iba toda de negro, sin un solo detalle de rosa como era una costumbre.
-¿Donovan te ha dejado venir sola?- pregunto Cassandra frunciendo el ceño.
-¿Esos son tenis?- se sorprendió Lia.
-Mola tu cabello nuevo- exclamo Gin sonriendo.
Sally rió. Por primera vez en semanas se sentía nuevamente la reina Skinny acaparadora de atención.
Babylon at the Roof of Garden era un prestigioso salón en la 99 de Kensington High Street de Londres que llamaba la atención de todos los que se detuvieran allí unos segundos para apreciar su brillante entrada donde la clase alta amaba regodear la cantidad asquerosa de dinero que tenían en el banco.
James había considerado que ese era el mejor lugar para que su Lily festejara su cumpleaños número diecinueve. La certera opinión de Valerie no se había dejado desear mucho. Aquel lugar era de ensueño.
-Bienvenidos- James, Remus y Hestia saludaban a todos en la puerta con una grandiosa sonrisa en el rostro.
Los chicos llevaban un perfecto traje negro y Remus había logrado, tras cinco horas discutiendo, que todos los merodeadores que se presentaran en la fiesta llevasen zapatos y no las dichosas converses de siempre, por eso James estaba recostado en la pared cada vez que alguien finalmente entraba y esperaban a otro invitado. Hestia, por su parte, llevaba un vestido negro de tirantes estilo corsé en el pecho y con doble capa de gasa. Una le llegaba hasta por arriba de las rodillas y la otra se perdía alrededor de sus sandalias de taco rojo con detalles en dorado. Aunque al estar en la puerta ella llevaba la chaqueta de James sobre los hombros.
Una pareja que no reconocieron, que estaba de parte de Lily, paso frente a ellos sonriendo encantados.
-Debí de haberme asegurado de conocer a los invitados de mi esposa- murmuro James molesto. Tanto por no reconocer rostros y por no llevar sus cómodas zapatillas- ¿Acaso viste a ese chico? Es guapo. ¿Por qué Lily invita a personas guapas a su cumpleaños?
-Porque es buena con mi orgullo- murmuro Hestia mirándole sobre el hombro. Ella tenía la lista en las manos y miraba de vez en cuando los nombres sin marcar con algo de molestia. Allison Bones. Edgar Bones. Amelia Bones… Brandon Macavoy. Aquellos eran nombres que en ese momento no se le hacían muy amigables. Incluso el de Allison, porque sabía que si ella estaba allí Edgar y Amelia aparecerían luego. La llegada de Brandon tras ellos era inminente- Ella quiere conseguirme un novio.
-Tú tienes un novio, Hestia, solo están peleados en este momento- dijo Remus.
-¿Por qué no te vas a la mierda, Lupin?
-¡Eh, no ataques al chico con tu mal humor, víbora!- dijo Sirius, apareciendo en la entrada con el mismo conjunto de ropa que los otros dos merodeadores.
-¿Por qué el no lleva corbata?- James se alarmo enseguida y miro a Remus como si este le hubiese golpeando directamente en el orgullo.
-Yo quedo perfecto sin nada, Cornamenta- contesto el azabache metiendo las manos dentro de los bolsillos y mirando a su mejor amigo con burla- Tú, en cambio…
-No me hagas golpearte delante de las personas.
-Vamos adentro- dijo Remus, viendo aparecer a uno de los encargados- Ya han llegado la mitad de las personas y me estoy congelando aquí.
-Vale- asintió James- Hest devuélveme la chaqueta.
La castaña le miro unos segundos en silencio. Se había estado quejando del frío desde que habían salido de la casa Potter y nadie había tenido la oportunidad de ver su nueva adquisición debido a eso.
Con una sonrisa en el rostro, se quito la chaqueta y dio dos pasos hacia la puerta principal antes de escuchar como los tres chicos se atragantaban.
-¡Detente!- grito Sirius y un par de manos diferentes comenzaron a toquetear su hombro.
-Si querían manosearme…
-Hestia…- la voz de James estaba de repente llena de emoción- ¿Qué es esto?
-Un tatuaje- contesto sonriendo- Me lo hice ayer, pero lo he acabado de cicatrizar así que puedo mostrarlo perfectamente ahora. ¿Te gusta?
-Sí…- asintió antes de abrazarla.
El tatuaje de Hestia consistía en la cabeza de un venado con unas grandes cornamentas en un color profundamente negro, menos sus ojos, que tenían un extraño tono de marrón y debajo del dibujo se podía leer la palabra Prongs seguida de un corazón en rojo, el color favorito de James.
-Si te pones a llorar te golpeo.
-No tenías que arruinar tu piel para hacerte esto- dijo seriamente, aunque una sonrisa estaba dibujada en su rostro, mientras pasaba los dedos por la piel con tinta negra- ¿Sabes que te amo?
-Lo sé, soy tu mejor amiga.
Remus y Sirius se miraron antes de encogerse de hombros y entrar al salón con los mejores amigos sonriéndose a sí mismos detrás de ellos.
Un mar de personas se extendía delante de ellos con vestidos largos de fiesta y sus mejores aspectos.
Los de la elite estaban allí con los Momsem, ya que Skylar era arrastrada por Félix a todas partes y Simón no dejaba que el castaño estuviera demasiado cerca de su hermana. Todos hablaban de la enorme panza de Ainara y de la gala de presentación de los grupos de quidditch a la que Rouxie iba a asistir la próxima semana. Incluso Drew y Madison, recién llegados de Bulgaria, estaban entre ellos. Jessica y Noah hablaban con Lia y Chace, mientras el resto de las Skinny Queens y los cuatro entretenían a Oliver, que seguía absorto con la snitch que James le había dado.
Más allá estaban los mayores. Los señores Robinson, Lance podían asistir debido a que el festejo era en el mundo muggle y Melisa había vuelto de Milán, hablaban alegremente con Hermes, quien finalmente había pospuesto algo de su trabajo para poder salir, los Collingwood también estaban allí, contándoles a los tres que finalmente habían podido terminar con las reparaciones del castillo y todo había quedado naturalmente bien.
-Han venido todos los que hemos esperado- dijo Rachel, quien de la mano de Marcus, se situó junto a los merodeadores. Llevaba un hermoso vestido color verde agua, que resaltaba su color de piel, el cabello cobrizo trenzado y su leve abultamiento de vientre. Un cinturón de diamantes separaba el pecho de la vaporosa falda hasta las rodillas, desatancando así sus sandalias doradas- El venado en tú hombro… Sí que va a enloquecer a Terry cuando lo vea.
-Shut up, little Eagle.
Rachel le echo la lengua.
-¿Dónde están Ana y Peter?- pregunto Remus mirando su reloj- Ya van a ser las diez, las chicas van a aparecer en cualquier momento.
-Dijo que tenía que ir a algún lado antes- contesto Rachel.
-¿A otro lado?- pregunto James alzando una ceja- ¿A qué otro lado Peter puede ir sin que nosotros sepamos?
-James no seas pedante- espeto Remus y sus ojos hicieron contacto con Rouxie, que estaba del otro lado del salón- ¿Creen poder controlarse unos segundos?
-No- negro Sirius pasando un brazo por los hombros de él- No nos vas a abandonar por una pollera, Lupin.
El castaño fue a protestar cuando las luces se apagaron y un reflector ilumino la entrada principal, por donde Lily y Valerie estaban entrando.
Todos comenzaron a entonar el feliz cumpleaños correspondiente.
La pelirroja llevaba el cabello recogido en lo alto de la cabeza. Su vestido era de un rojo oscuro, con el escote cerrado sobre los hombros y sin mangas. Se deslizaba perfectamente por las curvas de su cuerpo y la falda larga hasta el piso acompañaba cada uno de sus movimientos.
La rubia tenía el cabello lacio y suelto, cortado perfectamente sobre la curva de su trasero. La parte delantera del vestido era un completo dolor de cabeza para Sirius. Había partes de tela cubriendo estratégicamente sus pechos, uniéndose entre ellos y la larga falda azul con cintas plateadas que realzaban su tono de piel.
Ambas se veían guapísimas con sus atuendos.
James tomo de la mano a Lily y beso sus labios. Hermes camino hasta el centro de la sala con Valerie del brazo.
-Estás guapas, muchachas- dijo el hombre y la rubia le miro sonriente. Él era lo más cercano al recuerdo de su padre que podía existir.
-¡Vaya manera de acaparar la atención de los chicos!- Hestia avanzo hasta ellas, abriéndose paso entre los invitados a codazos. Cuando estuvo delante de ambas sonrío y les abrazo con fuerza. Rachel se coló en el abrazo segundos después- Estás realmente guapas.
-Feliz cumpleaños- dijo Rachel sonriendo.
Valerie y Lily estiraron una mano para colocarla sobre el leve abultado vientre de la cobriza y se sonrieron entre las cuatro.
-A ver, chicas, dejadme abrazar a mi vieja mejor amiga- Remus les sonrío antes de enredar sus brazos alrededor del cuerpo de la pelirroja. Ambos quedaron así unos segundos hasta que otras personas se acercaron a abrazar a la señora Potter- Lily está bellísima- dijo con orgullo, mirando a James, quien tenía las manos dentro de los bolsillos y el ceño fruncido- ¿Qué te sucede?
-Muchos chicos.
-¿Por qué se tuvo que poner un vestido así?- Sirius parecía pronto para hechizar a cualquier persona- Ella sabe cómo hacerme enfadar, demonios. ¿Acaso se le acabo la tela?
-Primero…- Hestia le fulmino con la mirada- Ella no se ha vestido pensando, por primera vez en mucho tiempo, que cosas van a disgustarte. Segundo…- se llevo las manos a la cadera- No todo gira alrededor de ti. Tercero… El vestido es algo muy especial.
-¿De qué lado estás?
-Del de Valerie, siempre el de ella- contesto mirándole sobre su hombro- No importa que suceda, Val, es mi mejor amiga.
-¿Entonces no quieres que nosotros volvamos?
Los ojos de Hestia brillaron.
-Entonces… ¿tú quieres volver con ella?
Sirius sintió que era capaz de sonrojarse por primera vez en mucho tiempo. Conocía perfectamente los trucos que Hestia tenía para tergiversar conversaciones y que lentamente acabaran en el punto que ella quería que terminases. Sabiendo eso, de todos modos había caído. Y no contestar era el claro símbolo de la redención ante una mente tan trabajada como la de la castaña.
-¡Hestia deja de hacer esa clase de cosas!- protesto furioso y ella se largo a reír.
-Pensé que no viviría para verte enamorado, Sirius Black, y resulta que te has enamorado de mi mejor amiga- comento sonriendo con encanto, silenciando las protestas del azabache.
-¡Aw, miren a mis niñas!- Melisa avanzo hasta quedar delante de Valerie y Lily con una enorme sonrisa dibujada en el rostro. Tenías lágrimas en los ojos- Kendall estaría tan orgulloso.
Hermes coloco una mano sobre su hombro.
-Seguramente lo esté.
-No hables de ello- murmuro la rubia enredándose los dedos en el cabello- Tenía pensando no llorar hoy
-Tiene razón nuestra niña- dijo Hermes sonriendo y Melisa asintió.
-Me encanta este diseño, Val- dijo la mujer castaña. Ahora tenía en los ojos un brillo especial como cada vez que hablaba de moda- ¿Es un Prada o un Vera Wang?
-Es un diseño de Sally- contesto la rubia con alegría, viendo a su hermana con emoción.
-¿Has diseñado y elegido esta tela tú sola?- pregunto Melisa volteando a ver a la señora Wood.
-Sí…- asintió. En momentos como esos no podía simplemente verle como la madre de Hestia. Era Melisa Robinson, la diseñadora más estricta que las pasarelas de Milán pudiesen haber presenciado- Me ha costado un poco la técnica de la falda, pero creo que es un corte perfecto que se amolda con las curvas de Valerie.
-Hablas como una profesional- Melisa le miro sonriendo- Creo que puedo precisar de un talento como el tuyo, pequeña. Llámame.
La mujer sonrío y desapareció entre las personas invitadas que se habían encargado de rodear a las cumpleañeras, siendo seguida por Hermes.
Lily y Valerie se apartaron de sus amigos mientras terminaban de saludar a los invitados.
-Creo que vas a tener que volver a emplear eso de andar con pañales por todos lados- dijo Hestia mirando a Donovan.
-¿Por qué?- pregunto el castaño alzando una ceja, aunque en verdad no quería saberlo.
-Porque creo que Sally está por mearse arriba y lo seguirá haciendo por unos días.
-Aunque la mona se vista de seda mona se queda- murmuro Gin rodando los ojos y Patrick le codeo- Oh, vamos, Pat, acaba de decir una grosería llevando ese vestido.
-Soy multifacética lo que pasa- se burlo, pasando el cabello hacía un hombro y lanzándole un beso- Toda una preciosura.
-Hasta que abres la boca- dijo Lia y Chace rodo los ojos- Como ha sido desde siempre.
Hestia les hecho la lengua y paso un brazo por la cintura de James.
-¿Bailas conmigo señor Potter?
-Será un placer señorita Robinson- asintió riendo, agarrándole de la mano y arrastrándola a la pista de baile.
-¡Y tú, chico Black, será mejor que arregles las cosas con Val si quieres salir sano y salvo de la fiesta!- dijo Hestia mirando sobre su hombro a Sirius.
-*¿Y titi Val?*- pregunto Oliver desde los brazos de su padre.
Donovan miro a Sirius y sonrío.
-El tío Black te llevara hasta ella, cariño- dijo entregándolo al azabache.
-¿Qué quieres que haga yo con un niño, Wood?
-Para empezar agárralo bien si no quieres que te mate- espeto Sally corriendo hasta ambos para acomodar a su hijo- Y segundo, Sirius, ve a hablar con Val. Estoy segura de que ella enloquecerá de amor cuando vayas hasta allí.
-¿Cómo lo sabes?- pregunto, molesto- Ella ni siquiera ha intentado comunicarse conmigo.
-No le dijiste feliz cumpleaños, Black- espeto Gin y Lia le fulmino con la mirada a modo de aprobación con las palabras de la más baja- Hazte hombre, Black.
-Hemos salido de Hogwarts y siguen controlándolo todo para hacer lo que quieren.
-Skinny Queen hoy, Skinny Queen siempre- dijeron las tres chicas y el azabache rodo los ojos antes de girar sobre sus talones y caminar en línea recta hacía donde el grupo de invitados estaba saludando a las chicas.
-… y ese vestido realza el color de tus ojos- iba diciendo un chico elegantemente alto, mirando con una sonrisa idiota a Valerie.
-Oh, gracias- contesto ella sonriendo, pero rechazando la mano que él le había ofrecido- Como verás, la idea principal era resaltar los principales atributos de cada una de nosotras. Lily su cabello pelirrojo y yo mis ojos azules.
-Yo diría que ese no es tú principal atributo, Valerie, pero me complace darme cuenta lo hermoso que son tus ojos.
-Val- reclamo Oliver y la rubia giro sonriendo, aún cuando había notado a Sirius sosteniendo a su sobrino.
-Dame un minuto, Damien, mi bebé me llama.
-¿Bebé?- pregunto el hombro y ella le miro sobre el hombro.
-Oh, ¿no lo sabías? Oliver es mi hijo, te presento a Sirius, mi novio.
El hombre hizo una mueca y alzo la copa en modo de saludo al azabache.
-Tienes una bonita novia, Sirius.
-Lo sé- ladro, aferrando la mano alrededor de la cintura de Valerie aún cuando el hombre ya se había perdido- ¿Quién era?
-Damien Flint era un estudiante de la academia que hizo una tesis que corrigió papá y por lo que ascendió rápido. El tío Hermes le complace con llamarlo a las misiones más arriesgadas. Es bueno.
-Creo que somos primos.
-Todos los sangres puras lo son- murmuro alzando una ceja y él no pudo evitar sonreír. Valerie desvió la mirada de él y dirigió sus ojos a Oliver- Dime bebé, ¿qué precisas?
-Papá me dijo que iba a haber torta de chocolate, ¿es verdad?
-¿Estás pasando mucho tiempo con Remus?- pregunto Sirius y la rubia no pudo evitar reír.
-Claro que habrá torta de chocolate, campeón. ¿Cómo me iba a olvidar el acuerdo que hicimos?
-Siempre torta de chocolate.
-Aunque me vuelvan loca- jadeo Sally y quito a Oliver de los brazos de Sirius con una sonrisa- Me voy a llevar a Oli, no se maten.
-Después quiero que la titi Val me muestre sus huellas.
Ambos vieron como la rubia se alejaba hasta que sus hombros chocaron y volvieron a la realidad.
-Estás preciosa- comento Sirius mirándole.
-Lo sé- dijo ella hundiéndose de hombros- Estoy como siempre he estado- le sonrío cuando él rodo los ojos- No creas que no te escuche quejarte por el escote y todo eso de lo que siempre te quejas.
-Al menos eres consciente de que me molesta.
-Lo soy- asintió dejando que él volviera a colocar una mano sobre su cintura- Después de todo tengo que saber qué cosas van a enloquecerte para hacerlas y enloquecerte.
-¿Quieres que te mate?
-Solo porque te he extrañado horrores dejare de lado el hecho de que no me hayas saludado por mi cumpleaños- dijo reclinando su cuerpo contra él, haciendo que sus pechos rozaran el torso. Mientras los brazos de Sirius se enredan alrededor de su estrecha cintura, Valerie alzo las manos para acomodarle un mechón al orden- ¿Acaso no te has cortado el cabello?
-Sí te desee feliz cumpleaños.
-Por Lily.
-No- negó, sonriendo- Eres tan orgullosa que no has ido a tu departamento porque sabías que yo tenía la llave, ¿cierto?
Valerie le miro absorta varios segundos antes de recordar que él la conocía muy bien.
-Sí pero…
-Cuando vayas a tu departamento sabrás que no me he olvidado de ti…- murmuro acariciándole la mejilla con la palma de la mano-Ciertamente, cómo podría hacerlo.
-Sirius…- ambos respiraron entrecortadamente y se acercaron prontos para unir sus labios cuando una mano jalo del brazo a Valerie y se encontraron con la sonrisa de Johanna.
-¡Prima!- dijo la rubia feliz- Me encanta como han decorado este lugar. Es una lástima que… ya sabes… no me hayas invitado.
Sirius noto como el cuerpo de Valerie se tensaba y como sus mejillas daban paso a una sonrisa de cortesía, esas que su madre le había enseñado a mostrar en los eventos que tenían que acudir cuando llamaban a los Clapton por el ministerio y ella, siendo solo una niña, solo quería quedarse jugando con Hestia al quidditch.
-Lamento no haber podido invitarte- exclamo mientras enredaba su brazo entorno al codo de Sirius. Johanna sonrío como si estuviera esperando aquellas palabras- Lo hice por un bien en común.
-Oh, comprendo…- en el rostro de la irlandesa se formo una sonrisa fría y sus ojos glaciales recorrieron la estancia hasta encontrar lo que estaba buscando- Solo iré a saludar a unas personas y… Me voy.
Valerie ahogo un grito y Sirius le sujeto fuertemente de la mano mientras observaban como Johanna se acercaba peligrosamente a Remus, que hablaba tranquilamente con Rouxie
-Sirius…- gimoteo intentando soltarse pero los ojos del azabache le transmitieron las claras señales de que no iba a hacerlo.
-Remus tiene que enfrentarse a esto tarde o temprano…- una sonrisa se formo en sus labios- Y quiero ver reaccionar a Levy como antes.
La rubia le miro como si estuviera loco y segundos después sus ojos se chocaron con los de Hestia. La castaña parecía haberse prendido fuego y volcaba lava por los ojos chocolate. James le tenía firmemente sujeta por el codo, sabía que su mejor amiga no estaba de bueno humor tras haberse enterado lo de Brando y Bernardett. Podía utilizar fácilmente a Johanna como motivo de descarga y luego sonreír como si nada hubiese pasado. Así era ella cuando resultaba estar realmente molesta con alguien. Y si había alguien a quien Hestia Robinson odiase en ese momento era a Johanna McCurdy.
-¡Remus!- los brazos finos se cerraron en el pecho y Rouxie aprecio una perfecta manicura antes de darse cuenta que conocía esa voz- ¡Cuánto tiempo sin vernos, cariño!
Johanna rodeo el cuerpo de Remus, aún con los brazos enredados alrededor de él y se puso de puntillas antes de que Rouxie le jalara por el hombro con fuerza y se interpusiera entre ambos como una solida masa castaña.
-¿Qué crees que estás haciendo?- espeto furiosa.
Johanna volvió a sonreír complacida por segunda vez aquella noche.
-Saludo a Remus como solemos hacer entre nosotros…
-Johanna- advirtió el castaño frunciendo el ceño.
-¿Acaso no le has contado de lo nuestro, Remie?- pregunto alzando una ceja, fingiendo haberse ofendido.
Rouxie parpadeo atónita unos segundos antes de retroceder, alejándose de Remus y poniendo las manos en alto para que Johanna no se acercara.
-¡Minna!- llamo y la aludida se detuvo a su lado rápidamente sin prestar atención a los rostros de los otros dos.
-Dime.
-Quiero que me digas qué relación existe entre Remus y McCurdy. Ahora.
-Oh, pero si yo puedo decírtelo perfectamente…- dijo Johanna sonriendo.
-¡Cállate!- grito Remus exasperado por la presencia de la rubia. Sus ojos buscaron los de Rouxie, pero esta estaba concentrada en Minna- Cariño, mírame, yo puedo explicártelo…
-Si no me equivoco…- la morena estaba considerando que palabras eran útiles. Después de todo ella nunca se equivocaba con los rumores. Por algo la élite de Hogwarts siempre se había mantenido al tanto de todos los movimientos- Ellos dos mantuvieron relaciones.
-Más de una vez- agrego la rubia sonriendo con suficiencia.
-¿Qué?- siseo Rouxie mirando a Remus sobre el hombro de Minna. Sus ojos transmitían las ganas de matar que estaba sintiendo en ese momento. Se quedo estática unos segundos en su lugar hasta avanzar ferozmente y estampar los cinco dedos en la mejilla de Johanna.
-¡Rou!- Ainara se movió hasta quedar al lado de su mejor amiga y le sujeto la mano con fuerza. Leah, Madison y Minna se quedaron quietas en sus lugares, sabiendo que a MacMillan, Levy jamás sería capaz de golpearla para quedar libre como haría con ellas en ese momento- Detente, estás llamando la atención de las personas.
-Aléjate de Remus, perra.
-¿Siempre eres tan celosita, Levy?- pregunto Johanna sonriendo- No sabía que el pasado te afectara tanto.
-El pasado te afecta a ti- espeto con furia, pero quedándose inmóvil hasta que Ainara aflojara el agarre en su mano- ¿Acaso no puedes tener las manos quietas?
-¿Acaso no has visto a Remus? Es imposible no querer toquetearlo.
-¡Johanna!
-¡No le hables!
-¿Qué está sucediendo aquí?- Lily se acerco con el ceño fruncido y la expresión de prefecta que todos conocían muy bien. Clavo los ojos en los tres y se detuvo junto a Remus, haciendo chocar sus hombros. Podía ser amiga de Rouxie y respetar a Johanna, pero Remus era su mejor amigo y lo iba a apoyar a él pasara lo que pasara.
-Lo siento mucho Potter- se disculpo Rouxie- Es que esa chica…
-Solo está celosa, Lily- dijo Johanna sonriendo- Ya sabes, cuando tienes a un Remus como novio.
-Descarada- espeto Hestia colocándose junto a Rouxie. Se sentía extraño estar desde ese bando. Junto a Rouxie, como si fueran amigas de toda la vida que no dudarían en defenderse ante algo malo- Esa chica es un pandemonio, Lily. Sácala de aquí ahora.
La pelirroja encontró los ojos fríos de James y comprendió que él sabía lo que estaba sucediendo, pero que había optado por no defender ningún bando. Cosa rara en él.
Valerie y Sirius se abrieron paso entre la gente que se había agrupado alrededor de la discusión. La rubia jalo a la irlandesa y cerro sus dedos como si fueran fuertes tenazas alrededor de la piel de la chica.
-¿Acaso has venido para ocasionar problemas?
-Connor solo existe para eso- la helada voz de Sally provoco que tanto Valerie, Lily como Hestia pusieran expresiones de horror en el rostro. Había una época en la que la realeza de Hogwarts solamente se dirigía a ellas con aquel matiz de voz y siempre algo malo pasaba a continuación.
Donovan miraba con cansancio a Sally, pero sabía que no debía entrometerse. El odio que su esposa profesaba por Johanna era muy fuerte. Y alguien tenía que quedarse con Oliver si se desataba la guerra.
Rubia inglesa y rubia irlandesa se miraron de hito a hito.
-Nunca vuelvas a llamarme Connor, estúpida.
-Silencio- bramo Valerie jaloneando del brazo a Johanna y esta le miro ofendida- Tienes que irte.
-No me voy a ir. Esto se estaba poniendo divertido.
-Rouxie debes bajarle o te va a dar algo- dijo Leah con firmeza sujetando con firmeza de un hombro a la castaña. Madison asintió y jalo de la mano a su mejor amiga para llevarla al baño.
Las ex águilas se marcharon de la escena con Rouxie echando humo por las orejas.
Johanna les vio irse con admiración.
Hestia gruño en su lugar y James le sujeto por el codo. La diferencia de la buscadora y ella era que al menos Levy si sabía controlarse. Hestia Robinson no era fanática del autocontrol.
-Johanna has hecho suficiente mal para una noche…- la voz de Remus sonaba tensa y los otros dos merodeadores estaban seguros que le iba a comenzar a brotar una vena tras la frente en cualquier momento- Creo que es momento de que te vayas.
-Déjame acompañarte a la puerta- susurro Valerie con dulzura y Sirius le miro como si estuviera loca.
-¡Deja de tratarla tan benevolentemente, Valerie! Ella no es una Clapton, es una McCurdy- espeto Sally fuera de sí.
-Hablas con mucho orgullo de ser una Clapton y resulta que tú ni siquiera apareces en el árbol genealógico- siseo Johanna con una sonrisa maliciosa en los labios.
Sally se congelo en su lugar sintiendo como la ira emanaba de ella en borbotones feroces. Gin, Lia y Cassandra alzaron las varitas con miradas que dejaban en claro quien estaba claramente en peligro en ese lugar.
-¡Brown!- bramo Chace pletórico, viendo con horror como su novia repentinamente había olvidado que estaba embarazada y apuntaba a la irlandesa pronta para empezar un duelo si era necesario.
Lia se llevo la mano al vientre y bajo la varita.
Gin dio un paso adelante.
-Retráctate, chica, si no quieres morder tu propio trasero en unos segundos.
Cassandra se coloco a su lado feroz como nunca antes. Una cosa es que fuese la razón entre sus amigas cuando estas hacían maldades sin sentido, pero una cosa muy diferente era dejar pasar por alto el hecho de que una enemiga le faltase el respeto a Sally.
A las reinas jamás se les faltaba el respeto.
-Dile a tus sabuesos que bajen las armas, señoritas mil apellidos- grazno Johanna sin apartar sus ojos azules de los verdes de Sally- No creo que quieras montar una escenita en el festejo del cumpleaños de tú hermanita con tanto paparazzi fuera, ¿verdad?
Gin murmuro algo y su varita brillo amenazadoramente antes de que Patrick le colocara una mano en la cintura.
-No vale la pena cariño, no dejes que te moleste- susurro mientras ayudaba a que la mano descendiera fácilmente.
Fabian atrapo a Cassandra entre sus brazos antes de que está fuera capaz de decir alguna cosa.
-No le des el gusto.
-Pero si son Prewett y Vane- Johanna se llevo las manos a las caderas y miro de arriba abajo a los dos chicos antes de silbar y sonreír- Vaya, chicos, como han crecido.
-Aparta- Gin se removió entre los brazos de Patrick- Le voy a romper la cara.
-¡Zorra!- grito Sally y Remus le sujeto- ¡Lupin suéltame, no vas a negarme dejarle mis Chanel estampados en la cara a la muy perra!
-Déjala, cariño, que vean lo que una Queen es capaz de hacer.
-¡Listo, te vas!- Lily tomo del codo a Johanna, para sorpresa de todos y comenzó a arrastrarla hacía la salida- Puedes ser las prima de Valerie y tal vez ella no quiera sacarte para no quedar mal ante las personas, ¿pero sabes qué? A mí no me importa salir en primera plana por haberte arrojado fuera. Haz echo enojar a todo el mundo y no voy a permitir que termines de estropear lo que queda de la noche solo porque se te haya ocurrido convertirte en la mala.
-Te he subestimado, Evans.
-Potter- corrigió fríamente antes de seguir avanzando.
-¡Lily!- gritaron Valerie, Hestia y Rachel, quienes rápidamente corrieron detrás de la pelirroja. Si iba a echar a Johanna fuera delante de los paparazzi de El Profeta, no iban a dejar que solamente su cara se viera destruida por los comentarios, posiblemente, de Rita Skeeter.
Las cinco se detuvieron en la puerta cuando Hermes Connor y Melisa Robinson avanzaron dentro seriamente, aunque Hestia pudo notar claramente los ojos con lágrimas reprimidas de su madre.
El hombre detuvo su mirada en la de su hija y luego en el brazo que Lily estaba jalando.
-Lamento cualquier inconveniente que ella haya ocasionado…
-¡No tienes que disculparte por mí, Hermes!
-Johanna no le hables así a tu padre- a pesar de que su voz había sonado estrangulada, la mirada seria de Melisa no daba crédito a que alguien le llevara la contraria. Sin embargo a los dos segundos su rostro volvió a adquirir las facciones dulces que le caracterizaban- Toma, esta es la tarjeta del hotel en el que nos estamos quedando con Lance. Será mejor que pases la noche allí. Tú padre, ni Valerie, pueden estar para ti esta noche.
Johanna recibió el rectángulo de plástico con los ojos como platos.
-¿Qué…?
-Te enteraras más tarde- espeto Hermes- Solo, una vez en tú vida, has caso Johanna.
La rubia le miro iracunda unos segundos antes de volverse a Valerie.
-Sirius lleno la casa de rosas rojas por tu cumpleaños. Todo el departamento. Creo que deberías saberlo- y luego salió caminando airosa, con la cabeza en alto y el cabello rubio sacudiéndose de lado a lado siguiendo el ritmo de sus pasos.
James, Remus y Sirius, siendo seguidos por los Wood, Marcus, el resto de las Skinny y los cuatro, se detuvieron a las espaldas de Lily, Valerie, Hestia y Rachel, sabiendo que de repente Hermes y Melisa estaban a punto de decir algo verdaderamente horrible y doloroso y merecían saberlo de primera.
-Chicos…- empezó Hermes y por primera vez los que le conocían como el duro profesor de la academia, solo pudieron ver a un padrino preocupado y a un auror haciendo su trabajo. En cambio Melisa estaba totalmente destrozada- Lamento tener que deciros esto precisamente ahora, en el festejo del cumpleaños de Lily y Valerie, pero necesitan saberlo urgentemente. Sobre todo ustedes- dijo señalando a los merodeadores en general.
-Debes de ser fuertes- murmuro Melisa antes de largarse a llorar.
James abrazo contra sí a Lily y apoyo la barbilla contra su frente. Aún con tacos, su esposa era más pequeña que él y en ese momento podía notarlo con una dolorosa claridad.
Sirius y Valerie unieron sus manos con fuerza, entrelazando cada uno de los dedos. Tal vez no habían arreglado algunos de sus problemas y oficialmente no habían vuelto, pero seguían siendo Sirius y Valerie, los mejores amigos.
Remus pasó un brazo sobre los hombros de Hestia mientras esta inminentemente temblaba al ver la imagen de su madre llorando ante ella. Lance había aparecido para consolarla, pero Hestia seguía estando a la deriva y Remus sabía que con un cálido contacto de alguien cercano las cosas podían volver a estar bien.
-¿Qué sucede?- Jessica había aparecido llamada extrañamente por una fuerza que le decía que su lugar en ese momento era ahí. Noah estaba firmemente situado detrás de ella con las manos firmes a su cadera.
-Hubo un ataque de mortifagos en Castle Combe, Wiltshire, hace una hora aproximadamente…-comenzó a decir Hermes. Los merodeadores se tensaron al escuchar aquel nombre- Atacaron a una familia muggle que vivía allí. Su hija era compañera vuestra en Hogwarts.
Lily ahogo una exclamación, adivinando lo que estaba a punto de decir Hermes y sus ojos se empañaron de lágrimas.
-Tranquila- susurro James atrayéndola con más fuerza hacía sí mismo. No importaba el repentino nudo que se había formado en su garganta si Lily no estaba bien.
Todos se miraron, intentando darse fuerzas antes de que Hermes siguiera hablando. Lance abrazaba cálidamente a Melisa, y sus ojos chocolate dieron con los de su hija.
"No, papá, no me mires con lástima por amor a Merlín"
-Todos fueron brutalmente asesinados- murmuro Hermes- El rostro de Ana Rawson fue el que reconocí entre los cadáveres hace unos minutos cuando me aparecía allí.
Se miraron entre ellos, con los ojos perdidos, antes de que las primeras lágrimas aparecieran allí. Luego comenzaron los sollozos ahogados y termino con una secuencia de gritos ahogados. Sin embargo, no había lugar para el pánico. Para eso se precisaban las fuerzas físicas y en aquel momento, tras enterarse de aquella noticia, sus cuerpos solo querían echarse sobre el frío piso de piedra del salón hasta que les dijeran que aquello no era real. Que no debían despedirse definitivamente de la sonriente Ana.
-¿Y Peter?- pregunto Remus desesperado y Hestia tuvo que contenerle esta vez a él- ¿Qué ha sucedido con él? Ellos dos estaban juntos.
-Pettigrew está en San Mungo- contesto Hermes cálidamente.
-Gracias por avisarnos- dijo James y sujeto firmemente la mano de Lily antes de sentir como la pelirroja corría antes que él hacía afuera.
-Dile a Rouxie que estoy en San Mungo- pidió Remus a Donovan y este asintió en silencio mientras veía tristemente como las chicas lloraban. Hestia y él dispararon fuera corriendo sin mirar atrás.
Valerie le dedico una mirada al grupo y luego a su tíoHermes antes de sentir como Sirius reclamaba su atención de un fuerte jalón de mano para poder ponerse a correr fuera, siguiendo a James, Lily, Remus y Hestia.
Ya no importaba la fiesta. El frío de Febrero en las calles del Londres nocturno. Los zapatos de gala. Los vestidos de fiesta. Nada.
Habían asesinado a Ana y Peter estaba sufriendo en San Mungo.
Aviso para las que no me tienen en Facebook ya que he dado esta noticia antes: en esta semana subire dos capitulos para compensar el capitulo de la semana pasada que no he subido y el de esta, porque me voy de vacaciones nuevamente
Y ESPERO QUE HAYAN TENIDO LAS MEJORES FIESTAS DEL MUNDO, lamento llegar tarde con las felicitaciones. Si les dejaron merodeadores COMPARTAN!
Beso