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La chica de un Merodeador — capítulo 36
El otoño oficialmente llego cuando el 21 de setiembre paso.
Las prácticas en los equipos de quidditch comenzaban lentamente a ser más intensas, cosa que los ex estudiantes de Hogwarts agradecieron enseguida.
Con los chicos dentro del colegio y las compras obligatorias lejos, el trabajo en Gringotts disminuyo mucho, aunque seguía siendo agotador.
En la Academia Valerie y Chace ya habían ganado varios enemigos por ser los primeros en cumplir con extraordinarios sus deberes. Los demás se acoplaban.
En la Escuela, Lily volvía a ser la favorita de los profesores, Madison comenzaba a deprimirse por ver poco a Drew.
Octubre llego con sus constantes lloviznas.
Hestia estaba segura que golpearía a Julia si fuera golpeadora y estaba segura que Ilina se controlaba para no hacerlo. Las prácticas comenzaban a ser más agotadoras. Donovan estaba ganando una rápida fama en la nueva generación.
Sally, Cassandra y Gin comenzaban con la dieta para el desfile benéfico de navidad de la firma M&R, Melisa Robinson, mientras que Lia se atiborraba de todo el chocolate posible.
Rachel comenzaba a adaptarse más rápido a su trabajo.
En la Academia todos gozaban de buenas notas y nada de estrés, ya que las pruebas aún estaban lejos. Remus ya había empezado a estudiar.
En la escuela Lily era súper conocida, mientras que para Ana era un dolor de cabeza. Con sus vidas un poco calmadas, Jessica y Allison eran felices.
Noviembre comenzó a atacarlos con frío.
Las prácticas ya eran un agobio y levantarse temprano era un sufrimiento. Rouxie se había sumado a la idea de que Julia, con sus gritos y todo, debía encabezar la lista de personas insufribles.
Simón había ganado algunos besos por haberse portado bien con Hestia.
Oliver comenzaba a interesarse por el quidditch, cosa que ponía de los pelos a Sally y que enorgullecía a Donovan.
Rachel había pasado dos días en San Mungo por tener la presión alta.
Ainara y Stephen esperaban una niña, por otro lado, Lia y Chace, esperaban un niño.
En la Academia todo iba genial. James, Sirius, Remus y Peter, haciendo de las suyas habían vuelto a poner en lo más alto el nombre de los merodeadores y todos los conocían. Valerie era la chica más deseada dentro del curso.
En la escuela Lily se había ganado varios enemigos, a los que Allison y Jessica aplacaban con bromas. Ana, Leah y Madison se habían hecho más cercanas.
Y así, finalmente, llego diciembre.
-Simón para ya…- gimió Hestia cuando sintió los labios del castaño succionar la piel de su cuello- Cero marcas, ¿recuerdas? No puedo aparecerme en los entrenamientos con un chupón en medio del cuello. Sería un caos.
El chico se movió entre sus piernas y presiona su cuerpo aún más contra el de ella, dejándole sorpresivamente sin aire.
-No me mientras Hest- susurro, acomodándole el cabello detrás de la oreja- Escuche como le decías a mi hermana que tenías dos semanas de vacaciones…
-¡Son las cinco!- chillo, horrorizada, viendo el reloj- Skylar va a llegar en cualquier momento.
-No, no lo hará- negó, riendo- Con lo de la boda Potter cerca, estoy segura que saldrá del ministerio derecho para allá.
-Yo también tendría que irme.
-¿Estás intentando escapar de mí, Robinson?
Hestia recorrió la habitación con la mirada. Todo estaba hecho un desastre. Su ropa hecha jirones por el suelo, su brasear colgando del cuadro, los bóxers sobre la lámpara y la cama… sin dudas, aunque ella se despareciera en ese mismo momento, notarían que una película del mejor porno se había montado allí. Miro hacía los ojos de Simón y se sintió derretir.
-Sabes que hoy hemos ido muy lejos.
-Toda la semana nos hemos ido al carajo- contesto mientras entrelazaba sus dedos con los de ella y le dejaba las manos sobre la cabeza- Pero quisiera irme siempre.
Unió sus labios con los de Hestia, incitándole a olvidar su partida, y cuando movió la cadera, volviendo a unir sus cuerpos con un ronco jadeo y un grito agudo resonando a unisonó dentro de la habitación, Simón supo que ella lo había olvidado todo de la misma manera que le sucedía a él.
Una hora más tarde los dos se aparecieron en la sala del departamento de Londres, donde Hestia vivía.
Valerie les fulmino con la mirada.
-Esta mierda tiene que terminar- sentencio, mucho más furiosa de lo que parecía. La mano de Simón se apoyo sobre el hombro de Hestia, aunque esta rápidamente se escapo de su agarre- Dentro de media hora tenemos que estar con Lily, chicos, y ustedes se lo estaban montando. ¿Acaso saben que hubiera sucedido si Skylar me hubiese acompañado aquí? Todo de hubiese ido al carajo. ¿Y James? Tal vez le caigas bien a Potter, Simón, pero querrá arrancarte la cabeza cuando sepa que te estás tirando a su mejor amiga. Y eso no puede suceder el día de la boda.
Hestia se sacudió, sintiendo las palabras de su mejor amiga calarle dentro de sus huesos.
-Valerie…
-No, no quiero discutir esto ahora- dijo alzando ambas manos, indicándoles que su mal rollo se había acabado- La boda es dentro de una hora y tenemos que aparecernos en la casa de James para arreglarnos y asegurarnos que las cosas están bien.
-¿Las Skinny no estaban allí?- pregunto Simón, mientras se hacía del traje que Valerie le alcanzaba.
-Sí, están allí- contesto sonriendo con elegancia- Pero quiero asegurarme yo misma.
-Eres toda una Clapton, ¿eh?
-Genética.
-¡Demonios!- grito Hestia sorpresivamente- El muy culo de James seguramente siga durmiendo.
Y los tres se desaparecieron, apareciendo segundos después en medio de la sala de la casa Potter.
-Cielos, chicos, van a matarme- Remus hizo una floritura y recogió los restos del vaso que había esparcido en el suelo cuando se le había caído- Pensaba llevarle un vaso de agua a James…
-¿Está despierto?- se desespero Hestia.
-Eh… Pensé que tú te habías encargado de eso- dijo, alzando la ceja.
-Es increíble- dijo Valerie llevándose la mano a la cabeza, chocando contra su frente.
Los castaños salieron corriendo hacia arriba, abriendo la puerta de la habitación de James haciéndola chocar contra la pared.
-¡POTTER!- gritaron los dos, haciendo que el azabache saltara de la cama.
-¿Qué carajos…?
-¡No puede ser que te duermas el día de tu boda, Cuernos!- exclamo la chica, tirando de brazo de su mejor amigo hasta que el cuerpo de este abandono la cama para pasar al suelo- Eres increíble.
-¿Qué hora es?- gimió James mientras se sentaba y se pasaba una mano por la cara y se quitaba con eso el sueño.
-Las dos- contesto Sirius, entrando a la habitación seguido por Valerie.
-¿Cómo me dejaste dormir tanto, Canuto?- gruño el azabache mientras se levantaba del suelo y en su rostro aparecía una expresión de puro horror- Oh, Merlín, Lily va a matarme. No voy a llegar a tiempo y si lo hago seré un desastre. Lily va a decirme que no, me va a dejar…
-Jimmy- Valerie le sostuvo la cara y le cerró la boca con cariño- Yo estoy aquí. Vamos a solucionarlo.
-Pero tienes que vestirte tú, porque eres una dama de honor y no quiero que…
-James aquí solo importas tú y la pelirroja, ¿vale?- dijo, sonriendo- Además Sally anda pululando con las chicas en el patio arreglando las cosas, cuando les diga que quiero que me ayuden a arreglarme se volverán locas y te amaran por eso.
-¿Estás segura de hacer esto?- pregunto, como niño pequeño, mirando a la rubia como si fuera una diosa.
-Claro cariño, ahora ve a bañarte.
James asintió, beso le majilla de su amiga y se metió dentro del baño jalando todas las toallas consigo.
-¿Alguna vez te he dicho lo genial que eres?- pregunto Sirius enredando los brazos alrededor de la cintura de su novia y besándole el cuello.
-Sueles decirlo- murmuro girando el rostro y besándole en los labios.
Remus y Hestia se miraron haciéndose muecas de desacuerdo.
-¡James dúchate con agua muy caliente para aflojar los músculos!- grito Valerie a la puerta, cuando Sirius le había soltado.
-¡Pero voy a quemarme!
-¡Si no lo haces entrare yo, Potter!
-¡A Sirius no va alegrarle para nada!- se burlo, relajándose unos segundos.
Todos se largaron a reír, incluso Black, antes de empezar a moverse dentro de la habitación.
-Oh, Lils, creo que voy a llorar- sollozo Rachel, avisando bastante tarde, una vez que había alejado las manos del cabello de su mejor amiga.
-No lo hagas porque yo te seguiré enseguida- le advirtió, limpiándole las lagrimas con las puntas de sus dedos.
-Creo que son las hormonas- susurro y se llevo la mano al pequeño vientre.
Lily no pudo evitar sonreír.
-Hay un pequeño Belby ahí adentro- dijo, apoyando la mano sobre la de la cobriza- Estoy tan feliz por ti. Eres la primera de nosotras en quedar embarazada.
-No digas ese plural delante de Hestia y Valerie o van a matarte- rió y luego sus ojos se clavaron en los de su mejor amiga- Estoy segura que tú estarás llena de niños, Lils.
-¿Y tú?- pregunto, sonriendo ante la idea de tener un hijo con James- No creo que Marcus este complacido con tener uno solo de ustedes.
-No, no habrá más niños- negó, sonriendo- Hace apenas unos días que sé que tengo a este…- se apretó un poquito el estomago- y ya me estoy muriendo de nervios.
-Serás una excelente madre.
-Tú también lo serás.
-¿Puedo pasar?- Sally hizo aparecer su cabeza primero y al ver que Lily asentía termino de aparecer el resto de su cuerpo- Oh, Lils, estás muy bella. A James le va a dar un ataque.
-Con eso cuento.
-Termine todos los detalles del vestido a tiempo- dijo, señalando la caja que estaba entre sus manos- Estoy segura que vas a adorarlo.
-Estaremos afuera- dijo Rachel al ver el rostro de Lily cuando la caja fue dejada delante de sus piernas.
-Llámanos si precisas algo.
"Aire, precioso aire"
Las dos chicas salieron de la habitación mientras Lily abría la caja y sacaba el vestido. Seda, brillos y un perfecto tono blanco que no hacía ver su piel pálida peor. Sally era una perfecta diseñadora, había encontrado su profesión.
Lentamente se deshizo de la bata, la única prenda además de la ropa interior que llevaba, y lentamente encajo su delgado cuerpo dentro la vaporosa falda y luego del corsé. Los hilos se hilaron solos hasta ajustar su cuerpo. El escote era un palabra de honor que se ajustaba perfectamente al tamaño de sus pechos.
Giro, encontrándose con su reflejo sonriendo como tonta. Estiro la mano, rozándolo. Comprobando que era ella, realmente era ella la que ese día llevaba un vestido de novia e iba a casarse con el magnífico y súper guapo James Potter.
-Magia, cariño, tú has hecho magia- James se dejaba hacer por Valerie, que en ese momento terminaba de hacerle el nudo de la corbata- Estás bellísima y me has hecho ver genial en menos de cincuenta minutos.
-Es lo que tengo.
-Eso que tienes va a matar a Canuto- se rio, mirando directamente a los ojos azules- Sabes que ese vestido va a volverlo loco, ¿verdad?
-Es lo que pretendo- contesto, hundiéndose de hombros- Si todos queremos pasar una buena noche se debe poner todas las cartas en el juego.
-Caerá, sabes que lo haría si incluso te pusiera las túnicas de McGonagall.
-Lo sé- admitió, sonriendo- Listo, Potter. Eres un novio bello.
-Oh, míralo- Hestia sollozo haciendo puchero- Mi nene se convertirá en un hombre casado.
-Seguiré siendo yo, Hest- le sonrío, antes de atraerle y pasa un brazo por la cintura de Valerie- Gracias por todo. Finalmente, gracias a ustedes, este día ha llegado.
-Siempre supimos que eras el chico indicado para nuestra Lils- dijo la rubia, acariciándole el rostro con cariño fraternal.
-Y siempre supimos que Lily era la chica indicada para ti- admitió la castaña, pasándose la punta de los dedos para limpias las lágrimas y no correr el maquillaje.
-Las quiero chicas.
-¡Y nosotras a ti!
-¿Me estás robando la novia, Potter?- pregunto Sirius entrando a la sala siendo seguido por Remus. Valerie se aparto de James sonriendo- Wow, cariño… Estás…
-¿Linda?
-Diosa- exclamo, posando ambas manos en la cintura de ella y atrayéndola para darle más que un fogoso beso.
-Tú también estás bonita- dijo Remus sonriéndole a Hestia. La castaña le agradeció con una sonrisa.
-¡Black!- Lia bajo corriendo las escaleras con Chace detrás. La expresión del rubio reflejaba su casi ataque de pánico. Después de todo, la castaña seguía moviéndose como si nada sobre tacones de veinte centímetros, ya teniendo casi cuatro meses de embarazo- Evans te quiere arriba ahora.
-Cariño por favor no vuelvas a hacer eso- gimió Chace, posando una protectora mano por el leve vientre abultado de su novia.
-Aleja tus manos de mí, McLaggen, porque si me encuentro así es solamente tu culpa- le reto, antes de apartarse y salir de la sala con la cabeza en alto.
Chace soltó un suspiro antes de seguirla con una sonrisa tonta.
-Nosotros iremos yendo- dijo Remus, quien extrañamente tenía una sonrisa en el rostro, tomo de los brazos a Valerie y a Hestia- Llegaremos tarde.
-Canuto…
-Ve Cornamenta- dijo, dramatizando, mientras se agarraba con una mano el pecho y con la otra de limpiaba una lágrima imaginaria- Ve por el amor de tu vida.
-Vale.
-Desalmado- gruño, antes de acercarse a su novia y darle un beso- Nos vemos.
-Cuida a Lils- susurro, sonriendo de la misma forma que había sonreído Remus.
Sirius volteo y subió las escaleras, llegando rápidamente a la habitación donde Lily había estado escondida vistiéndose.
La puerta estaba abierta, así que entro sin llamar.
-Mierda Evans, vas a matar a James- grazno sin poder evitar, viendo como Lily terminaba de acomodar el velo junto a sus brazos.
-¿Crees que está bien?- pregunto, girando sobre sí misma- Eres el primero que me ve con todo esto puesto.
-Sí, estás más que bien- sonrío- Nunca digas que dije esto, ¿vale? Pero estoy feliz de que vayas a ser mi cuñada y mucho más feliz que James haya podido convencerte para que te cases con él. Es un poco tonto el tío este, pero te ama.
-Y lo amo a él- sonrío, enternecida de que Sirius hubiese dicho esas palabras- Significa mucho. Gracias.
-Ya te dije, no digas nada.
-Secreto nuestro- asintió.
-Evans… ¿para qué has solicitado mi grandiosa presencia?
Lily pelirroja sonrío. Sirius noto como unas pocas lágrimas se agrupaban en el contorno de sus ojos prontas para salir.
-Quería que… Quería que tú…
-Dime Lils- murmuro, acercándose más.
-Quiero que tú…- al sentir sus nombre proviniendo de él, no pudo más que sonreír- Quiero que seas tú el que me lleve al altar, Sirius.
El azabache abrió los ojos como platos.
-¿Yo?
-Sí, tú- asintió, apretándole las manos- Eres el chico que lucho para que yo saliera con sus mejor amigo y que nunca dudo en decirme las peores cosas cuando le rompía el corazón. Ahora las cosas cambiaron y eres el primero que ha apoyado mi relación con James desde el momento que le dije que sí. Eres especial para mí, Sirius. Te quiero, como mi mejor amigo.
El azabache sonrío.
-¿Y Remus?
-Lo sabe. Lo hable con él esta mañana. Y estuvo de acuerdo- murmuro- Significaría mucho para mí como para James que aceptaras. Nunca imagine que le pidiera esto a otra persona que no fuera mi padre, pero siento que es lo correcto pedírtelo a ti.
Sirius abrazo a Lily con todas sus fuerzas antes de besarle fraternalmente la frente con mucho cariño.
-Vamos, futura señora Potter, porque estoy seguro que su futuro esposo va a morir de un ataque en cualquier momento.
-¿Por qué Canuto demora demasiado?- gruño James, dando rápidas miradas hacía la puerta de la iglesia del Valle de Godric. Sus manos encajaron dentro de los bolsillos de su pantalón, sabiendo que si se las pasaba por el cabello solo provocaría revolucionarlo más.
-Porque seguramente se haya fugado con Lils- dijo Valerie rodando los ojos- Cálmate un poco, Jimmy. Aunque tu casa no esté muy lejos de aquí, te recuerdo que caminar en tacones es una lucha.
-Ya- suspiro mientras las puertas de la iglesia se habrían a modo de respuesta a sus plegarias y la marcha nupcial comenzaba a sonar.
El mundo de James se detuvo… Porque Lily caminaba hacía él, vestida de novia, su novia, pronta para entregarse con la sonrisa más radiante de todas en su rostro. Estaba decidida y bella, súper bella, dispuesta para a ser eternos los dos juntos como los señores Potter.
-Sigo sin poder respirar- susurro James, mientras bailaba con Lily. La pelirroja estaba estrecha a su cuerpo y con las manos sobre su pecho, sonriendo radiante bajo el brillo del anillo que emanaba luz desde su dedo anular- Estabas tan bella.
-¿Estaba?
-En verdad siempre lo estás- rió, besándole la punta de la nariz- Solo que cuando dijiste acepto… Estuviste más bella que nunca. Bueno, mentira, hubo una vez que estuviste mejor.
-¿Cuál?- pregunto, alzando una ceja, sabiendo que su ahora esposo no hablaría hasta que ella preguntara.
-Después de tu primera vez- susurro, antes de besarle en los labios- Nuestra primera vez juntos. Desnuda, sonriente y con todo el cabello de sexo sobre mi almohada. El recuerdo, que con este, se postulan para los mejores de mi vida.
-Debo decir que es tierno- murmuro, estirándose para besarle- Te amo James.
-Y yo te amo a ti, señora Potter.
-Creo que alguien va a devorarte con la mirada…- Valerie codeo a Skylar, quien enseguida le fulmino con la mirada.
-¿De qué estás hablando?- pregunto la morena, mirando a la rubia como si estuviera loca.
-Mira hacía donde están las ex águilas- dijo Hestia, quien seguía contoneando el trasero lejos de las manos de Simón, que bailaba detrás de ella.
Skylar giro el rostro y sus ojos chocaron con los azules que una vez ya había visto. Félix le miraba desde la distancia, sin acercarse, pero teniendo la petulancia de no correr el rostro cuando se había descubierto a sí mismo mirándola.
El chico, para sorpresa de ellas, alzo la mano y saludo a Skylar con una sonrisa en los labios.
-¿Debo romperle la cara?- pregunto Simón inmediatamente.
Valerie y Hestia le fulminaron con la mirada.
-No te acerques al ligue, Momsem, o voy a meterte el pastel por el culo.
-Me encanta que seas siempre tan tierna, cariño- se burlo, agitando los cabellos de Valerie- Nadie lo pensaría viniendo de ti.
-Ahora tú- Hestia guiño un ojo a Skylar- Querida, tienes que ir por ese premio.
-¿Premio?- la morena puso los ojos en blanco- No, ni hablar. Sabes que no puedo acercarme mucho a las personas.
-Pero si ya has hablado con él…- intento razonar Valerie antes de que Simón chillara como un loco.
-¿¡Cómo que ya te has acercado a ese chico, hermana!?
-…y no paso nada- siguió la rubia, ignorando que el castaño a su lado comenzaba a desesperarse.
-Pero solo fueron unos segundos- dijo, mirándole seriamente. La diversión había abandonando su rostro- Y no, no voy a sociabilizar con él.
-Skylar nadie dice que te pase algo con él- dijo Hestia seriamente, siendo directa- Con nosotros no sucedió.
-Era demasiado niña cuando les conocí y Simón es mi hermano- intervino, cruzándose de brazos- Es peligroso.
-Bueno, lamento informarte que viene hacía aquí…
-¿¡QUÉ!?- Skylar giro, dispuesta a alejarse, cuando choco contra el cuerpo duro como la madera de Félix.
-Hola Skylar- saludo mirándole intensamente.
Valerie y Hestia sujetaron a Simón por los brazos y lo separaron de su hermana, perdiéndose entre las personas que habían asistido a la boda.
-Estás preciosa- el lloriqueo de Allison mientras abrazaba a Lily fue la siguiente escena que les recibió.
Jessica, Noah y Amelia estaban a un lado de ellas.
Hestia, al ver a las chicas Bones (esposa y hermana correspondientemente), giro la cabeza, buscando el platinado cabello de Brandon entre la multitud. "Tal vez no le vi en la ceremonia" Pero el chico no estaba por allí.
-Me alegra mucho que hayan podido asistir- dijo feliz la pelirroja mientras James volvía a poner la mano alrededor de su cintura ya que no había intenciones de que volvieran a abrazar a su esposa.
-Edgar y Brandon les mandan saludos- dijo Amelia sonriendo con una mueca.
-¿Hubo algún problema?- pregunto Lily. Todos notaron que en verdad a James le daba lo mismo que ese par hubiese faltado.
-Arizona Jules…- dijo Allison y a Hestia se le cortó la circulación del cuerpo por unos segundos- La asesinaron.
-¿La asesinaron?- repitió Valerie, incluyéndose sorpresivamente en la conversación. Ella y Arizona se conocían. Había querido con Sirius, Valerie le había vetado de una patada. Siempre estaba en los entrenamientos. Le era una cara conocida.
-Mortifagos- asintió Jessica y Noah paso un brazo por su cintura- Aún no han dado el informe oficial, pero seguramente lo encubran todo.
-Estaba sola en su casa, yo misma la deje allí- dijo Amelia y su rostro de desfiguro unos segundos- Había ido a ver a… Brandon- sus ojos viajaron unos segundos hasta el rostro de Hestia- Pero como él no estaba y era de noche me ofrecía a llevarla. Su estado no era muy bueno.
-Con Edgar nos despertaron las explosiones- conto Allison.
-Después vimos la marca- siguió Noah, haciendo una mueca- Nunca la había visto, pero supe de lo que hablaban cuando la vi.
-Escribieron en la puerta de su casa zorra defiende muggles- dijo Jessica- Arizona trabaja en el ministerio y no tenía problemas al decir que estaba a favor de la igualdad de sangre. La mataron por eso mismo, supuestamente
-¡Qué horror!- gimió Lily horrorizada. Al agarre de James en su cintura se intensifico.
-Hay personas que no están muy felices con que la nueva generación que entra al ministerio este a favor de cosas que antes no se permitían ni mencionar- dijo Amelia, suspirando- Edgar fue a hablar con los padres de Arizona. Eran muggles.
-Ed me conto que muchas personas comentaban que era increíble que trabajara en el ministerio siendo esa palabrita asquerosa que ellos utilizan para llamar a los magos hijos de muggles- comento Allison.
James presiono nuevamente el agarre que tenía sobre la cintura de Lily y ella coloco las manos sobre las de él, intentando calmarlo. El azabache odiaba que esos temas llegaran a oídos de su esposa y mucho menos cuando trataban de esa gravedad.
-Las cosas se están pudriendo allí afuera- murmuro Noah- Este es el mejor momento para estar todos juntos.
-¡Feliz Navidad!- gritaron todos los invitados mientras corrían a abrazarse uno a uno, chocando copas y dando besos, cuando se hicieron las doce.
-Feliz navidad cariño- susurro Remus antes de besar con suavidad los labios de Rouxie- Te entrego el regalo en la mañana.
-Tú, así…- le paso una mano por el cabello- Ya eres un regalo perfecto.
-Tú eres mi regalo perfecto- susurro, atrayéndola hacía él mientras posaba las manos sobre su cintura y le besaba nuevamente- Aunque tengo cierto problema con esto- dijo, pasando la punta de su dedo por el centímetro de piel que Rouxie exponía en su cintura.
-Es solo un conjunto- dijo mientras se movía para hacer bailar la pollera alrededor de sus piernas- Con tanto casamiento junto no podía arriesgarme a que alguien se pusiera el mismo vestido que yo.
-No sabía que mi chica era una fashionista.
-Supongo que paso mucho tiempo con Valerie ahora.
Remus sonrío.
-Me alegra que las cosas entre ustedes estén bien.
-Clapton es una buena chica- contesto mientras pasaba los brazos alrededor de su cuello para comenzar a bailar- Me cae bien. Ahora no me fulmina con la mirada cada vez que le hablo.
-Es un gran paso- murmuro, provocando que los dos rieran- Aunque estoy seguro que eso no te importaría.
-Claro que no- negó sonriendo- Pero Valerie es tu amiga y sé que la quieres. Yo te quiero a ti y no me gustaría que te llevaras mal con mis amigos. Aunque creo que es un poco imposible.
-Tierna- sonrío sujetándole del rostro para poder besarle con firmeza- También eres eso.
-Tiempo compartido con…
-No, creo que en verdad tú tienes un lado fashionista y un lado tierno. Junto a un montón de cosas perfectas.
-No soy perfecta Remus.
-Para mí lo eres- sonrío, haciéndola girar y volviendo a atrapar contra su cuerpo- Tú cabello, tus ojos, tu rostro y tu cuerpo, para mí todo eso es perfecto en ti. El conjunto sin equivocaciones. Pero no solo lo físico, también esta esa actitud tuya cuando algo no te agrada y la sonrisa que aparece en tú rostro cuando piensas en algo bonito.
-Te quiero Remus Lupin.
-Y yo a ti mucho más- dijo mientras unían sus labios y seguían bailando.
-Ahora…- susurro la castaña cuando se habían apartado- Creo que tengo que ir a ver a Ainara y a mi bonita ahijada.
-No te preocupes cariño, yo tengo que ir a ver a los chicos o van a saltar por aquí reclamando atención en cualquier momento.
Rouxie acaricio con cariño el rostro de Remus antes de que este le besara suavemente en los labios y girara sobre sí mismo, yéndose hacía donde estaban los merodeadores y las chicas riendo.
-¿Dónde está esa panza preciosa?- dijo cuando el rostro de Ainara apareció en su radar.
La chica se rió cuando Rouxie apoyo las manos sobre el vientre de ya casi seis meses. Stephen puso los ojos en blanco y siguió hablando con Freddie. La ex líder elite le agradeció ese gesto porque sabía lo mucho que le afectaban sus discusiones con él a Ainara.
-Debes sentirte agradecida de que se haya apartado de Lupin para venir a verte- dijo Minna echándole la lengua a las dos castañas. Madison y Leah se largaron a reír.
-Ja ja me parto de la risa- protesto Rouxie fulminándole la mirada- Mira que eres pesada con ese tema, Minna. Que Remus y yo estemos pasando más tiempo juntos no significa que vaya a dejarlas de lado.
-Chúpate esa, Tanner- dijo Leah pasando un brazo por los hombros de Rouxie- Nuestra buscadora sigue siendo nuestra.
Minna se largo a reír y levanto las manos en signo de rendición.
-¿Cómo estás?- pregunto la ex líder de elite posando nuevamente la mano en el vientre de Ainara y sonriendo.
-Perfecta- contesto riendo- Sabes que embarazadano es sinónimo de minusválida.
-Para mí sí- contesto echándole la lengua- Quiero que estés bien.
-Estoy bien- asintió mientras se retiraba un cabello del rostro.
-Nunca había visto que a alguien le asentara tan bien el embarazo- comento Leah sonriendo.
-¿No viste a Wood embarazada?- pregunto la castaña riendo, provocando que todas enseguida hicieran lo mismo.
-¿Y Drew?- pregunto Rouxie alzando una ceja en dirección hacía Madison.
-Le toco quedarse en Durmstrang como maestro chaperón… o eso fue lo que me dijo.
-¿"Eso fue lo que me dijo"?- pregunto, atónita.
-Mad está segura que Drew tiene otra relación en Bulgaria.
-¿Por qué pensarías eso?
-Porque ya no me contesta las cartas y si yo no lo escribo no tiene la iniciativa de hacerlo él. Además de que habíamos hecho planes para pasar la navidad juntos y no fue capaz de avisarme que no venía.
-Tengo una compañera en las Arpías que fue a Durmstrang, Ilina- explico Rouxie cruzando los brazos sobre el pecho- Podría pedirle que le pregunte a alguna de sus amigas que aún este en el colegio que se fije si hay algún rumor sobre Drew.
-¿Podrías hacer eso por mí?
-Claro que sí, Madi, para eso son las amigas.
-¡No!- protesto Minna- Eso es indecoroso. Madison, Drew es tú novio y te ama. Que estéis pasando una crisis no es significado para que mandes a espiarlo.
-Nosotros no estamos teniendo una crisis, Minna- protesto la rubia, entrecerrando los ojos- Él está teniendo una crisis por sí solo. Yo sé lo que siento por él… Aunque parece que Drew no lo tiene muy claro.
-Eso no amerita que mandes a espiarlo- protesto la morena, furiosa- Yo tuve problemas con Anthony, pero no pasaba todo el tiempo detrás de él.
-¡Pero nosotros estábamos todos en el mismo lugar!- chillo, llamando la atención de algunos que estaban a su alrededor y que se alejaron rápido cuando Leah y Rouxie les fulminaron con la mirada- Drew está en la maldita Bulgaria, Minna.
-¿Has pensado ir a verlo?- pregunto Ainara, alzando una ceja. Reclamando atención. Tenía las manos sobre el vientre y los ojos llenos de lágrimas- ¿Escribirle?
-Oh, Ainara lo siento mucho- dijo Madison quedándose sin aire. Después de todo alguien si podía estarlo pasando peor que ella, Ainara. Era una chica embarazada que podía llegar a extrañar a su hermana mucho más que ella.
-¿Cariño por qué lloras?- pregunto Stephen saltando de su lugar enseguida- ¿Todo bien con el bebé?
-Sí- asintió sonriendo- Solo son las hormonas. Estoy feliz de que todos estén hoy aquí. Aunque sea la boda de Lily y James la que nos haya reunido, podemos estar todos- y aunque en parte mentía para encubrir la pelea, las chicas supieron que estaba hablando enserio.
-¡Oh, bebé, no llores!- dijo Freddie cerrando los brazos alrededor de su amiga, provocando que Stephen le fulminara con la mirada y que Leah sonriera enternecida con la imagen de su novio intentando subirle el animo a Ainara.
-Sí, cariño, estamos aquí, no nos vamos a ir a ningún lado- dijo Anthony mientras tomaba de la mano a Minna y apoyaba la otra mano sobre el hombro de la castaña.
-El bebé va a tener los mejores tíos del mundo- dijo Ainara sonriendo.
-¡Y los mejores padrinos!- dijeron Rouxie y Freddie, riendo.
-Señora Potter ha llegado un regalo para usted- dijo una de las mozas acercando un enorme ramo de flores a Lily.
La pelirroja tomo las flores y rápidamente busco una tarjeta que indicara el nombre de la persona que le había regalado aquello tan precioso.
-No tiene remitente- murmuro- ¿Sabe quién me las ha mandado?
-No quiso darme su nombre, señora- contesto, provocando que momentáneamente el cuerpo de Lily se endureciera "¿Será…"?- Pero está afuera.
-¿Afuera?
-Sí, dijo que estaría esperando saber si le han gustado. ¿Quiere que vaya a avisarle?
-No- negó rápidamente- Yo iré. Y hazme un favor, no le cuentes a James de esto. Si llega a preguntar dónde estoy, dile que fui momentáneamente al baño. Eso va también para cualquiera que lo haga.
-¿Incluso al señor Lupin?
Lily contuvo el aliento.
-Incluso a Remus- y sin decir más entro en la casa, sintiendo como el corazón le martillaba duro en el pecho. Paso a paso algo le decía que no era lo correcto, que debía haberle pedido a alguien ser acompañada, pero otra parte le decía que no, que así estaba bien. Con la mano temblando levemente abrió el picaporte de la puerta y se encontró con la última persona que había esperado ver allí. Estaba igual a como le había visto por última vez en King Cross a final de año- Snape.
Los ojos oscuros de Severus le recorrieron de pies a cabeza, haciéndole sentir como una niña pequeña.
-Te has casado con él.
-Sabías que esto pasaría- contesto, aferrando el ramo de flores contra su cuerpo ya que era lo único de lo que se sentía capaz de aferrarse- ¿Qué estás haciendo aquí?
-Tú mereces algo mejor que él- Severus miro a Lily con asco- Pero parece que con el paso del tiempo tus malas decisiones no han cambiado.
-En todos estos años solo has presenciado una mala decisión mía, Severus- dijo, alzando la cabeza para mirarle directo a los ojos como hace mucho tiempo no hacía- Y esa fue empezar a hablar contigo cuando solo era una niña.
-Él te ha cambiado…
-Sigo siendo la misma- gruño, furiosa- No puedo decir lo mismo de ti- agarro con fuerza el ramo de flores y la lanzo a los pies del que una vez había sido su mejor amigo- No vuelvas a acercarte a mí, Severus.
-Evans…
-No- negó, girando para verle sobre la sombra de sus hombros- Potter. Ahora soy Potter. Pero de todos modos…- sus ojos se hicieron se miles de lágrimas- No vuelvas a llamarme de ninguna manera.
Ambos de miraron de hito a hito por unos segundos antes de que Severus volteara y bajara los escalones del porche de la casa.
-Cuídate…Potter.
-¿Lily?- la pelirroja giro el rostro, espantando las lágrimas, encontrándose con Remus mirándole con los ojos como platos- ¿Qué hacía Snape aquí?
-¿Has visto todo?- pregunto con un jadeo.
-Claro que lo he visto- murmuro acercándose a ella- Estaba en el baño y salí cuando escuche la voz y de la que pensé que era Snape- gruño- ¿Estás bien?
Lily le miro directamente a los ojos.
Cuando Severus, el amigo que había estado a su lado toda la vida, le había roto el corazón en quinto año pensó que jamás volvería a abrirse de esa forma con una persona, mucho menos de un chico. Intento escapar de ellos a toda costa. Hasta que Remus apareció en su vida. Al principio, tapo la herida, pero luego la herida despareció por completo porque sin duda alguna el chico lobo y ella tenían la perfecta conexión que compensaba toda una vida de momentos compartidos. Remus Lupin era ese chico que él había levantando del abismo que Severus Snape la había aventado sin darse cuenta.
-Si estás aquí si estoy bien…- contesto haciendo puchero, intentando no largarse a llorar.
-Oh, Lils- murmuro, atrapándola entre sus brazos- Déjame hacer algo para remediar esto…
-No Remus- negó- Sé lo que eso significa. No puede contarle a James y mucho menos a Sirius que Snape estuvo aquí.
-¿Qué?- jadeo, abriendo los ojos como platos- ¿Cómo quieres que no le cuente a James? Va a enloquecer.
-Por eso mismo- dijo suspirando- Estamos en la fiesta de nuestra boda. No podemos simplemente ir hasta allí y contarle que el pasado vino a golpear la puerta.
-Si m entero que has llorado…
-No, te prometo que no lo haré.
-Vale- suspiro, tomándole de la mano- Ahora vamos afuera.
Lily sonrío y le siguió hacía donde sus amigos estaban agrupados.
Hestia y James discutían frenéticamente sobre algún tema que parecía no importarle mucho a los demás, porque les habían dejado apartados. Posiblemente quidditch. Valerie estaba sentada sobre las piernas de Sirius, de una manera muy femenina, mientras el chico le hablaba mirándole a los labios. Seguramente habían discutido por algo y ahora Sirius estaba intentando arreglar las cosas, incitando a la rubia que volviera a besarlo como posiblemente estaban haciendo hace minutos. Marcus y Rachel estaban sentados del otro lado de la mesa, cada uno en su silla. El moreno le estaba dando a degustar tortas a la cobriza y ella las aceptaba gustosa mientras se frotaba con sus dedos la mano que él había puesto sobre su vientre. Ana estaba recostada sobre el costado de Peter mientras ambos jugaban con los dedos en la mano del otro, riendo de algo de lo que estaban hablando. Sally halaba con Donovan con el seño fruncido y este asentía tontamente mientras miraba a Oliver que agitaba las manos en su dirección, reclamando la atención de su papá. Gin y Patrick hablaban en susurros mirando a Cassandra y Fabian, quienes se miraban como tontos, tomados de las manos, sin pestañar un solo segundo. Finalmente estaba Chace, quien intentaba convencer a Lia de que comiera un pedazo de pastel para alimentarse y esta le gruñía que ni loca iba a comerse esas calorías aunque estuviera embarazada.
Eran perfectos, cada uno de ellos, eran perfectos. Sus amigos. Sus perfectos amigos.
La cabeza de James se alzo enseguida que Lily entro en su radar y la pelirroja sonrío, sintiéndose feliz de tener al mejor esposo del mundo.
-¡Pelirroja, pensamos que te habías fugado!- dijo Sirius sonriéndole, provocando que Valerie casi se cayera por el cambio abrupto del nivel de su voz.
-No podría fugarme ni aunque quisiera- dijo sonriendo, mientras se sentaba al lado de James y Remus se colocaba entre ella y Sirius.
-Mejor así cariño- dijo James besándole la mejilla- Porque no quisiera tener que volver a perseguirte por todos lados.
-Lo harías sin dudar de nuevo, Potter, todo lo sabemos- dijo Sally sonriendo, relajando la expresión en el rostro de Donovan y logrando que Oliver riera.
-En verdad sí.
-Evans…- dijo Lia.
-Potter- corrigió James fulminándole con la mirada.
-Lo que sea- dijo, devolviéndole el gesto- ¿Piensas lanzar el ramo?
-¿El ramo?- pregunto la pelirroja desconcertada.
Cassandra coloco las flores blancas delante de ella y Lily ahogo un gemido. Flores, Severus, recuerdos de una conversación pasada se agolpaban dentro de su cabeza.
-Claro, me había olvidado.
-¿Estás bien cariño?- pregunto Valerie tomando la mano de su amiga entre sus dedos.
-Sí, solo me duele la cabeza- contesto mandándole una significativa mirada a Remus.
-Vale- James le sonrío- Lanza el ramo y acabemos con esto así puede descansar.
-Pero mantén alejado eso de mí- dijo Valerie señalando el ramo con asco. Sirius frunció el ceño- Si le toco a Lia y le toco a Hestia, no quiero que me toque a mí ahora.
Los merodeadores y Lily miraron a Sirius, quien repentinamente había perdido la gracia en el rostro.
-Haré lo posible.
James le tomo de la mano y le impulso fuera de la silla, acompañándola hacía la tarima donde la banda había estado tocando.
Un grupo de chicas rápidamente se agrupo a los pies de la pelirroja.
-Debo taparte los ojos, cariño- dijo James sonriendo, pasando las manos por el rostro de su bella esposa.
-Claro- asintió sonriendo- ¿Estás listas?- pregunto y cuando escucho un grito de asentimiento se puso a reír- ¡Uno!- tomo un respiro- ¡Dos!- bajo los brazos para tomar fuerza- ¡Tres!- y lo lanzo, escapándose rápidamente del agarre de James para poder presenciar quien era la afortunada que recogía el ramo.
Jamás pensó que iba a reírse tanto.
Skylar miraba el ramo entre sus dedos como si fuera un perro de tres cabezas.
Hestia y Valerie se largaron a reír, contagiado a toda la mesa.
Simón rodo los ojos.
-Me parece que eso es una indirecta del destino, cariño- dijo Félix, a su lado, mirando a la morena como si de repente se hubiese convertido en la cosa más bella del mundo.