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Into the Shadow Realm — capítulo 16

Severus se sorprendió ante la reacción de la joven, sabía perfectamente que la había asustado, pero en cuanto se dio cuenta en la oscuridad de que era él, había reaccionado de una forma inesperada al hacerle besarla de aquella forma, iba a hacerlo de todas formas, debía admitirlo, pero la urgencia de Granger lo alagaba de alguna forma.

Se juntó más a ella al mismo tiempo que comenzaba  a sentir aquellas condenadas caricias en su cuello, la hizo parar, o de lo contrario no sería capaz de controlarse a sí mismo. Separó su rostro del de ella un par de centímetros, viendo a duras penas por la poca luz como los ojos color miel lo miraban con un sentimiento nuevo para él. Volvió a acercarse para esa vez sí, ser él quien juntaba sus labios con los de la joven suavemente, lamió y mordió el labio inferior de Hermione con delicadeza pidiéndole permiso para profundizar el beso. La escuchó susurrar algo que no entendió y darle paso para permitirle saborear el interior de su boca, el dulce sabor de Granger mezclado con un halo de whisky de fuego lo comenzó a volver completamente loco.

Bajó sus manos a la fina cintura de la joven entre la capa y la atrajo hacia él, haciéndola caminar hasta chocar con el lavabo del cubículo, quedado segundos después él sentado encima y ella sobre sus piernas a horcajadas.

-no me esperaba esto de usted profesor…- Snape levantó una ceja parando un segundo y mirándola sonreír.

-yo tampoco Granger… yo tampoco…- volvió a atrapar sus labios con hambre, permitiéndole a su lengua rozar cada rincón de la deliciosa boca de Hermione.

En un impulso la juntó por completo contra él, haciéndola gemir en la boca del hombre.

Snape paró al instante, acarició uno de los suaves rizos castaños procurando relajarse. Se levantó haciendo lo mismo con ella y la beso con suavidad antes de tomarla  de la mano y salir del baño a toda velocidad.

Hermione comprendió y lo siguió hasta salir de aquel pub y caminar cada vez más rápido hasta la estrecha calle en la que se habían aparecido. Severus atrapó sus labios de nuevo al mismo tiempo que se desaparecían, chocando con fuerza contra algo duro pero sin dejar de besarse. La joven se fijó en que estaba exactamente en la misma posición encima de él horcajadas, en uno de los bancos del pasillo entonces desierto de la torre de Gryffindor.

Podía sentir la necesidad considerablemente urgente de Severus crecer bajo ella, se rozó contra él en un impuso, haciéndolo gruñir, todo estaba oscuro ya a aquellas horas, y solo esperaban que no hubiese nadie merodeando por los pasillos.

Eres… condenadamente…- beso el cuello de la joven con necesidad-…perfecta…

La joven llevó una de sus manos a la hebilla del cinturón del hombre sorprendiéndolo, acarició con la palma de la mano el miembro del hombre por encima del pantalón negro aun sin desabrocharlo, los ojos miel se abrieron de golpe al escucharlo gemir gravemente y notar el tamaño del hombre.

-No sabía que ya habían dejado a alumnos quedarse aquí, sabéis que no soy partidario de quitar puntos, pero empezar así desde el primer día de estancia en este castillo me parece poco adecua…- La voz de Lupin se silenció en cuanto alumbro con la varita. -Por el amor de Merlín Severus! Es que las mazmorras no son lo suficientemente grandes y cómodas para vosotros dos?

Hermione miró el hombre lobo aun en shock, después miró a Snape que parecía estar igual.

-y por favor Hermione querida, quita la mano de ahí hasta que no estéis abajo! Tenéis dos cómodas camas donde elegir estoy seguro. Buenas noches…- Apagó la varita y caminó tranquilamente hacia el final del pasillo.

Ambos se quedaron en silencio, Severus la hizo mirarlo tomándola de la barbilla con suavidad y la besó con suavidad.

-será mejor…

-sí… bajar- ella sonrió y asintió, sintió un último mareo y sus pies tocar el suelo, estaban frente a sus aposentos, ya en las mazmorras. Hermione lo tomó de la mano, sabía lo que pretendía.

-deberías descansar…- Hermione lo miró con desaprobación, solo lo hizo besarla.

-no quiero descansar… quiero quedarme con… tigo- el hombre sonrió de lado y rozó sus labios de nuevo, la tomó de la mano y caminó hacia el fondo de las mazmorras sorprendiéndola.

 Hizo aparecer una puerta de madera oscura en la pared del fondo y la abrió, dejándola pasar a ella primero.

Miró la estancia amplia, presidida por una cama grande de sábanas negras, cortinas verde oscuro, paredes de fría piedra, una chimenea a un lado de la cama, un escritorio con un pequeño sofá y estanterías llenas de libros, todo pobremente iluminado con un par de velas.

Miró al hombre cerrar la puerta, y mirarla, Hermione se acercó a él para besarlo,  se dejó, pero no le dejó profundizarlo.

-has dicho quedarte conmigo… pero vas a hacerme casi y descansar…- la joven bufó besándolo de nuevo y acercándose más a él.

-no quiero…- bajó la mano palpando con suavidad la enorme erección que presionaba contra los pantalones del hombre, la joven abrió los ojos sorprendida-… y tu tampoco…

Snape tembló y movió la cintura un poco hacia ella por el impulso ante aquel contacto.

-Granger… ugh… por favor, no quiero que te arrepientas mañana…- la joven negó con la cabeza mientras acariciaba el cabello negro con suavidad. Lo empujó hacia la butaca que había al lado del escritorio.

-no acostumbro a hacer cosas de las que me vaya a arrepentir…- Snape caminó hacia el escritorio, intentando desviarse del camino que quería tomar la joven.

-vas a quedarte conmigo, pero vas a meterte a la cama y yo voy a darme una ducha, no hay más peros… no quiero correr de esta forma, esto es una locura…

-pero…

-Hermione…- Tembló al escuchar su nombre pronunciado por la profunda voz, por primera vez en su vida. Snape estaba comenzando a quedarse sin barreras, sin excusas, la besó con parsimonia, con tranquilidad a pesar de que eso era lo último que sentía en aquel momento.

-lo siento… lo entiendo… pero me resulta difícil y me duele pensar que pienses que yo, yo jamás besaría a alguien por quien siento tan poco como para arrepentirme… profesor, lo siento- estaba enfadada, él no había querido decir eso.

-Hermione, sabes perfectamente que no me refiero a eso…- su mente paró un segundo, acababa de decir que sentía algo por él?- yo tampoco besaría a una mujer por la que no siento nada… pero no, yo… no quiero hacerte daño…

-hacerme daño?

-Oh vamos! Sabes quién soy, no quiero mandar todo a la ruina, y soy un especialista en eso te lo aseguro..- la joven solo sonrió y negó con la cabeza, acercándose a él acarició el cuello del hombre comprendiendo el miedo que sentía, lo besó con suavidad.

-ve a la ducha si quieres, pero vas a dejar que te cambie ese vendaje después, no lo haces lo suficiente eso está claro…- Severus se encogió de hombros y asintió besándola con suavidad.

Hermione lo vio entrar al baño e hizo aparecer su pijama de seda de un color vino parecido al de la otra túnica, compuesto por un pantalón holgado y una camiseta de tirantes, probablemente se congelaría en las mazmorras con eso.

Snape se metió al agua fría intentando aguantar durante un rato, y no maldecir en alto, estaba perdiendo la cabeza, pero aquella vez no quería destrozarlo todo. Tras arreglar su "problema" salió del agua intentando entrar en calor de nuevo,  y se puso el pijama de seda negro que hacía tiempo no usaba, pero no era cuestión de dormir en ropa interior con Granger, nada adecuado.

Sa lió del baño con el cabello aun algo mojado, sonrió el verla sentada en la cama medio tapada, parecía estar mirando el montón de libros que tenía en las estanterías.

-la mayoría los considerarías peligrosos…- la joven se dio cuenta de su presencia en aquel instante. Se le hacía extraño verle con  pijama, lo tenía igual de abrochado hasta el cuello, rodó los ojos ante aquello, recordó la herida.

-insisto en lo del cuello…

-no es nec…- la mirada de la joven lo cayó, se sentó en el borde de la cama, y la vio acercarse.

-accio…- el hombre miró sorprendido como los botes y vendajes volaban hasta ella, sabía bien lo que hacía, podría ser una gran medimaga.

Cuando llevó sus manos el cuello de la camisa del pijama, él se tensó, Hermione se acercó más y desató los primeros tres botones, descubriendo la pálida piel. Se acercó a él para besarlo con suavidad.

-te duele al quitártelo?- Severus asintió, pero no pareció darle importancia y simplemente tomó la mano de ella y la dejó sobre la cama para tomar uno de los lados del vendaje y despegarlo rápidamente. Su rostro se contrajo por el dolor, pero se destensó a los poco segundos, dándole vía libre a la joven.

-deberías ablandar el vendaje con agua caliente primero, después no te hará daño, está rompiendo el tejido nuevo al hacer eso…- Severus la miró con cara de obviedad.

-no tengo tiempo para eso…

-no te da la gana de hacer eso…- no contestó y simplemente dejó que Hermione aplicase la poción cicatrizante en la herida con delicadeza y la tapara de nuevo.

-ya está.- se quedó mirando a los profundos ojos negros que la miraban a ella, y se acercó para dejar un suave beso sobre los finos labios mientras acariciaba el espacio de piel expuesta que la camisa del pijama le dejaba tocar. Snape se tensó aún más, podía sentir como el "problema" volvía, así que la besó una última vez y la miró son sarcasmo, la Gryffindor sacaba sus garras de una forma muy efusiva.

  • te recuerdo que ahora debería estar en clase… conmigo... y desntro de diez minutos yo debería estar rondando por los pasillos…- la joven bufó y se dejó caer en la cama.

-no hay alumnos, sabes que no debes hacerlo!- en ese momento Severus se fijó en lo que ella llevaba puesto, el color era bonito sin duda, pero era camiseta no ayudaría en las mazmorras, se paró en los llenos pechos unos segundos, apartando la mirada con culpa después pero volviendo a mirar.

-vas a helarte con eso puesto, deberías taparte y dormir…- rodó los ojos ante la cara que puso Hermione- no, no voy a irme.-la joven sonrió y se quedó mirando como el hombre se metía en la cama y se daba la vuelta. Eso le dio vía libre a la joven tras verlo mover l mano y hacer que todas las velas y el fuego se apagaran. Estaba cansada de las dudas de Severus Snape.