Into the Shadow Realm — capítulo 17
Esperó un rato ya que sabía que el hombre aun estaba tenso por la nueva situación, se acercó un poco a él, dejando un suave beso sobre la ancha espalda, por encima de la tela, lo sintió temblar.
-estás dormido?
-mmmh?- dormido él? Eso sería nuevo, Snape rió para sí mismo… dormido.
-Severus?- sintió una punzada en el pecho, sonaba tan dulce en sus labios… se dio la vuelta lentamente, haciéndola sonreír, se acercó a ella y la besó con suavidad, acariciando la cintura de la joven lentamente, pero paró aun dejando suaves caricias.
-no voy a romperme…- la acarició un poco más ante aquello y la besó con suavidad atrayéndola hacia él y dejando que se abrazase a su cuerpo, estaba tenso, pero podría acostumbrarse poco a poco.
-duerme… por favor, hazme caso esta noche sabelotodo- Hermione asintió, si quería que aquello fuese despacio ella estaba de acuerdo con ello, se sentía como la sensación más extraña del mundo tocar a Snape de aquella forma, verlo de aquella forma. Y se sentía completamente a salvo a su lado.
Fue cerrando los ojos ante la atenta mirada del hombre quien la seguía tocando con tiento, hasta quedarse dormida.
Severus despertó a las pocas horas, sabía que eran altas hora de la madrugada pero al ver al joven temblado la abrazó más a él, despertándola sin querer.
-lo siento… no quería…
-mmh que… ocurre- el hombre se quedó mirando a la joven con una sonrisa sarcástica. Granger medio dormida podía ser adorable.
estabas temblando…
-hace algo de frio…
-debería ir a por una chaqueta o algo…- ella asintió, pero antes de levantarse lo besó con suavidad.
-tu ropa no está encima mío sabelotodo, date prisa o te congelaras, no es buena idea andar a altas horas por los pasillos de las mazmorras…- la joven sonrió y se levantó saliendo por la puerta lo más rápido que pudo, ahí afuera hacía un frio terrible, eso debía admitirlo.
Unos minutos antes al otro lado del castillo un aun furioso Draco Malfoy decidió entrar de nuevo la escuela, su propio padrino lo había dejado en ridículo dejante de la sangre sucia, y a pesar de que su propio padre le había prohibido hacer nada en contra de Snape, según Draco Lucius Malfoy estaba ablandándose en su manera de manejar el tema de los sangre sucia. Sujetó la botella que tenía en la mano derecha con más fuerza. Aquello sería fácil, no había funcionado con Dumbledore en su sexto año, pero esto sería distinto.
Hechizó la puerta de la joven y consiguió aparecerse dentro al tercer intento, sabía poner buenos hechizos protectores la maldita.
Dejó la botella sobre la mesa con una pequeña tarjeta, le habían ayudado a hacerla parecer de su grupo de amigos Gryffindor. Miró una última vez a la estancia y se desapareció. Ahora solo quedaba esperar.
Hermione llegó por fin a sus aposentos, abrió la puerta a toda velocidad y tomó una fina chaqueta de su armario. De pronto algo encima del escritorio al lado de su capa llamó su atención. Tomó la botella y leyó la tarjeta. Sonrió para sí misma, Gryffindors tenían que ser, que amables…
Tenía un aroma afrutado al abrirlo, mezclado con otro que no conseguía reconocer, abrió el armario para tomar una copa y probarlo, al darle un sorbo sonrió de nuevo, la verdad era un buen vino de elfo, pero tenía un toque extraño. Se encogió de hombros y salió de allí cerrando la botella y después la puerta. Se lo preguntaría a Severus.
Caminó un par de metros hasta sentir un fuerte pinchazo en el pecho y como una especie de sudor frio comenzaba a recorrer su frente, se apoyó en la fría piedra, algo la estaba haciendo convulsionarse y el dolor crecía a cada segundo, cayó al suelo de pronto chocando contra la fría piedra y dejando que la botella hiciese un gran estruendo al caer y romperse.
Severus se levantó de golpe, que mierdas había sido eso? Salió por la puerta pero no vio a nadie allí fuera, hasta que distinguí un cuerpo en el suelo, intentando respirar pero sin conseguirlo y simplemente convulsionándose.
-Hermione!- corrió hacia ella y al ver la botella rota a su lado se esperó lo peor, sacó su varita u le mandó una señal a Albus con un mensaje para que bajara.
-Hermione, vamos… respira, por favor mierda! Respira!- por los síntomas sabía que había algo en esa botella que no era precisamente vino de elfo.
La agarró en brazos levantándola con suma facilidad y corrió hasta sus aposentos dejándola sobre la cama y pensando con rapidez. Volvió a salir corriendo hasta la clase de pociones cruzándose con Albus, Minerva y Remus, pero sin parar de correr, al ver la mirada de Albus simplemente le señalo sus aposentos y el anciano corrió hasta allí con los demás detrás.
Removió en los armarios lo más rápido que podía tirando varios frascos y francamente importándole nada en absoluto, uno de los frascos le cortó en medio de la mano.
-Mierda joder!- continuó buscando hasta encontrar un tarro con variosbezoar*,*tomó también una poción que sabía no le haría ninguna gracia a la joven. Volvió a correr hacia sus aposentos aun sangrando y abrió la puerta de una patada dejando los frascos sobre la cama mientras Albus intentaba reanimarla.
-sabes que hacer hijo? Está muy mal…- Severus la miró con dolor, los ojos de Albus brillaron.
-espero que no sea tarde…- susurró.
Tomó el frasco con un líquido de un color entre negro y morado y hizo que la joven lo tragase con delicadeza. Al verla toser con fuerza y agarrarse el vientre con dolor, la tomó en brazos de nuevo alterando a Mcgonagall y la llevó al baño. Mojó la frente de la joven con agua fría intentando mantener el rebelde cabello castaño hacia atrás. Todo fue silencio hasta que se escucharon los espasmos de la joven y las arcadas al vomitar de forma dolorosa y forzada. Al terminar la ayudó a limpiarse y enjuagarse la boca volviendo a darle algo de agua fría e la frente, estaba consciente pero aun no conseguía reaccionar, salió del baño con ella en brazos de nuevo, ante la atenta mirada de Albus y el resto. Sacó el bezoar y una botella de Whisky de fuego.
-qué demonios vas a hacer!- se escuchó a Minerva alterada.
-has visto a alguien a quien le guste tragarse una piedra a secas?- la mujer se quedó helada, el tono de voz de Snape la había asustado, el hombre le respondió con todo el dolor y la rabia que guardaba, no aguantaría escuchar nada en aquel momento y menos críticas de Mcgonagall.
Le hizo tragar la piedra a la fuerza haciéndole tragar el ambarino líquido al mismo tiempo para que no le hiciese daño al pasar por la garganta Hermione comenzó a toser agarrándose con fuerza a Severus y abrazándolo con dolor, podía sentir al bezoar desintegrándose en su interior y contrarrestando el veneno.
Lupin volvió con la botella rota y dejó que Severus la tomase acercándosela a la nariz lentamente, la cara de rabia del hombre creo de forma inminente.
-Severus?- el anciano lo miró preocupado- que es? Quien ha podido…
-hay una persona que tiene cierta debilidad por este veneno…- Albus lo comprendió, recordando el sexto año de Harry. Draco Malfoy.
-Severus relájate, tomaremos medidas cuando ella esté bien…- Snape asintió no muy convencido, lo sentía por Lucius, pero seguramente estrangularía a su hijo.
Hermione comenzó a respirar con menos dificultad pero aun seguía pálida y agotada.
-Albus deberíamos llevarla a la enfermería.
-Minerva…- el anciano comenzó pero el licántropo le cortó.
-No creo que vaya a estar mejor en ningún lugar que aquí, seguro que Severus la cuida bien, te invito a un té… no te alteres…- La mujer miró al licántropo con indignación.
-vamos querida…- después miró a Snape y este le sonrió con falsedad cerrando la puerta tras ellos. La sonrisa desapareció entonces, se dio la vuelta y caminó a paso rápido hasta la cama. Estaba despierta y consciente, pero solo entreabría los ojos con dificultad.
-eh… sabelotodo…- la joven intentó sonreír tosiendo, con fuerza. La abrazó a él e hizo que se calmara.
-que… ha pasado…
-ssh, ahora duérmete, no voy a dejarte salir de aquí hasta el día de tu muerte de nuevo…- la joven sonrió y cerró los ojos abrazándose a él con las fuerzas que le quedaban sorprendiéndolo. No tardó en quedarse dormida olvidándose de todo, Severus acercó una silla a la cama y tomó el libro que había comprado en el knockturn, debería saber controlar la rabia que tenía dentro, se llevó la mano al cabello revolviéndolo con nerviosismo. Ahora debía estar ahí y no había escusa.
Se pasó la noche leyendo y parte de la mañana siguiente también, tomando pequeños sorbos de un vaso de Whisky a cada rato. Al medio día Albus tocó la puerta sacando a Severus de sus pensamientos.
El hombre abrió la puerta cansado.
-vaya hijo, no tienes buena cara… como está?- Snape caminó hasta la cama y se sentó de nuevo en la silla.
-dormida… respira bien y está descansando correctamente…- el anciano sonrió.
-ha habido suerte Severus, le has salvado la vida…
-supongo…
-bien, bueno… entonces me iré, no dudes en llamarme si necesitas algo, pide lo que sea al gran comedor o a los elfos a la hora de cenar… - Severus asintió-… oh… y haría bien en peinarte un poco. El hombre se llevó las manos a la cabeza y después abrió la boca para contestar pero Albus ya se había ido. Fue al baño y se paró frente al espejo. Tenía el cabello más revuelto que Potter y un indicio de barba que le hacía verse aun más vil, sonrió para sí mismo, los sentimientos le hacían estragos desde luego. Escuchó una voz que reconoció al instante y salió a toda velocidad del baño.
-Severus…
-es…estás bien?
-si… yo sí pero a ti parece que te haya pasado una manada de centauros por encima…- dijo la joven bromeando, el hombre sonrió con ironía.
-tienes hambre?- ella asintió- eso es bueno… pediré algo a los elfos…
-qué hora es?
-has dormido toda la noche y todo el día…
-oh… yo tenía que ayudar a Mcg…-la cortó.
-eh… eso da igual ahora, vas a comer algo y después será tarde por lo que volverás a dormir…
-no. Estoy bien… de verdad, Severus- él se acercó a ella, y la besó con suavidad.
-come.- fue una orden y en ese mismo momento un pequeño elfo con un trapo verde apareció con una bandeja.
-gracias…- el ser hizo una reverencia y desapareció.
-volveré cuando termines, voy a por unos papeles a la clase de pociones…- ella asintió.
-Severus…- él hombre se dio la vuelta-… te ves bien así- comenzó a reír y la ceja de Snape se disparó sacándole una sonrisa sarcástica. Así que a Hermione Jane Granger no le gustaba tanto lo pulcro y correcto. Bien.